El Pueblo De Bathiler Y La Criatura Del Pozo Follow story

leonidasguiles Leonidas F. Guilles

Una respiración pesada retumba en un pozo viejo en el centro del pueblo olvidado de Bathiler, los aldeanos que son los únicos que conocen lo que hay en las profundidades del oscuro pozo alimentan y cuidan a lo que ahí abajo mora. Familias completas desaparecidas en las zonas aledañas no parecen ser coincidencia.


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#horror #terror #miedo #371 #402 #cósmico
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Una mañana en Moisëtown

Los primeros rayos de sol traspasaron las ventanas, posándose en los parpados de todos para un día más de trabajo y responsabilidades, lo típico en la vida del campo, despertarse junto al amanecer para que las horas de luz sean aprovechadas lo suficiente.


El primero en bajar fue un señor de unos sesenta años, se veía pulcro, llevaba una camisa blanca impecable, zapatos de charol que resplandecían por el lustrado que tenían, se colocó en su cabeza plateada un sombrero blanco de ala ancha que lo hacía ver como todo un señor y su barba de nieve, frondosa, estaba recién arreglada.


Mientras se acomodaba en la silla principal del comedor, Randy silbó poniéndose los dos dedos indice en la boca, aquel sonido agudo recorrió toda la casa, se podía oír pisadas en el segundo piso, pisadas fuertes, pisadas de hombre, bajaba las escaleras el hijo menor de Randy, Chuck, de menor no tenía nada, su estatura era de casi dos metros, era un hombre fornido, sus brazos eran igual de poderosos que cañones y sus pisadas hacían que la casa temblara, desaliñado y dormitando salía de la casa para buscar los huevos y la leche en la granja.


Randy se peinaba los bigotes blancos mientras leía el periódico, le había llamado la atención una noticia corta, carente de muchos detalles, sobre la desaparición de una familia que estaba alojándose en un hotel cerca del bosque que marcaba los limites de Moisëtown, Randy al ver la imagen de la familia identificó casi al instante a un lago que quedaba a unos pocos minutos de su casa, se podía ver a un señor de unos cuarenta años a las orillas del lago que abrazaba de lado a una señora que tenía puestos unos lentes de sol y un sombrero de estilo porkpie color blanco, un niño de algunos doce años sostenía su blusa mientras lanzaba una mirada tímida a la cámara y un joven de unos veinte y tantos años que lucía una barba desaliñada posaba con una mueca graciosa, el joven era completamente calvo y sostenía firmemente una caña de pescar, mostraba una enorme sonrisa por las buenas vacaciones que se veía que pasaban.


Randy que era un hombre imperturbable, tragó en seco, aquella misteriosa desaparición ocurrió a no más de dos kilómetros de su puerta, pensamientos paranoicos empezaron a atormentar su cabeza, Moisëtown era un pueblo tranquilo, si se le podía llamar pueblo, todas las casas se llevaban por lo menos medio kilómetro, cosas semejantes no ocurrían en ese lugar, Randy no estaba acostumbrado, no sabía medir el peligro de la situación, temía por su familia y en ese momento pensó en Chuck que había ido a la granja despreocupado, no quería hacer un escándalo tampoco, tenía que disimular la tensión para no alarmar a su esposa cuando bajase, así que se relajó y dejó el periódico a un lado, respiró profundamente, se repetía constantemente en la cabeza que su familia iba a estar bien, el terreno es seguro, que su familia iba a estar bien que su terreno es seguro, nada de eso podía pasar en Moisëtown, más probable era equivocarse de provincia cuando se decía que Moisëtown era un sitio peligroso.


Sintió una mano suave que le acariciaba la cara con delicadeza, era su esposa Clarice, tenía unos cincuenta y siete años tenía casi la misma edad que Randy pero ella estaba mucho mejor cuidada que él, rebosaba de una dulce jovialidad, su piel era blanca como el algodón y unos ojos celestiales de color cielo dejaban ver su alma pura, su alma blanca.


El hombre tragó en seco nuevamente, intentó tapar con su enorme mano diestra él periódico, ocultar aquella noticia perturbadora sería lo mejor, ver a su esposa preocupada lo mortificaría aún más, pero Clarice no era tonta ella lo notó enseguida, notó que Randy se guardaba algo, lo miró con preocupación, él la miró con más, quitó lentamente su peluda mano y dejó que leyera la noticia.


En la enorme granja roja oculta tras las hojas Chuck ordeñaba a la vaca con disgusto, le resultaba asqueroso tener que jalar las ubres caídas de aquella vaca lechera tan fea, tan maltratada, el animal tenía el pelaje mate, carecía de brillo y tenía un ojo completamente blanco, había quedado ciega de este un día que el hermano mayor Tommy se lo reventó con una varilla de metal que usaba para aplastar gallinas, la pobre vaca tenía algunas cicatrices por todo el lomo debido a los latigazos que Tommy le proporcionaba cuando se aburría y por ultimo tenía una oreja mocha, la misma historia.


Chuck tomó el balde rebosante del jugo de la vaca y con la cesta de huevos repleta se fue a la casa siguiendo el camino empedrado que el fallecido abuelo Tom había construido hace ya muchísimos años, bordeando el camino flores de todo tipo fueron plantadas por Clarice, gardenias y rosas en arbustos poblados y petunias en tarros que Clarice había acorado para que no fuese una molestia en el camino, todas perfectamente cuidadas, el olor característico de las gardenias transformaba el caminar por el sendero en placer, Chuck disfrutaba esa parte de las mañanas, miraba las flores con detenimiento, las estudiaba, arrancaba algunas en secreto ya que a su madre le enojaba que alguien que no fuese ella tocara sus mimadas, Chuck se paró en medio del camino y miró a su alrededor, sonreía para si mismo, quedó en silencio unos segundos, solo con sus pensamientos, soñaba despierto mientras miraba a las colinas y a los enormes y majestuosos árboles que en estas crecían notó algo extraño alzándose en una de las colinas más lejanas.


Clarice sentada en el comedor se quitaba sus lentes con la mano izquierda que ya empezaba a tener un ligero temblor luego de leer la perturbadora noticia, tenía la misma cara que Randy, preocupación total, se puso ambas manos en la cara y respiró profundo -¿Seguro que fue aquí? ¿Aquí en Moisëtown?- Decía con su voz algo quebrada- Ahí ves Clarice, Moisëtown, ese lago de la foto es el lago Lucio- Apuntaba Randy con su dedo indice-Eso es a menos de 10 minutos a pie- dijo Clarice con la voz temblorosa- .


Había una sensación incómoda en el hogar, de repente un peso cayó sobre el comedor, la preocupación de los padres hacía el ambiente pesado, el silencio que se produjo luego de la conversación fue el que terminó de impregnar ese sabor amargo en toda la casa, pero un grito hizo que el pesar en los hombros de Randy y Clarice los aplastara, el grito paró el corazón de Randy un segundo e hizo a Clarice desaparecer del comedor en cuestión de segundos, ella corriendo desesperada por el camino empedrado sin zapatos donde su hijo se encontraba arrodillado en el rasposo suelo llorando desconsoladamente.




Aug. 10, 2019, 7:10 a.m. 0 Report Embed 4
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