Tatuaje Follow story

elehachezeta Ele HacheZeta

¿Puede un tatuaje cambiar la vida de alguien? Cinco amigas celebran el final de los exámenes. Todo puede pasar. [Relato escrito para participar en la Antología Palomas de Escritensitas.] [La paloma del tatuaje es Maritrini, símbolo de las Escritensitas.]


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Tatuaje

  

Dio otro sorbo al café mientras desplazaba el dedo por su móvil para entretenerse con instagram. Era un poco lo de siempre en esas fechas veraniegas, fotos de apuntes con bebidas energéticas o historias de quienes ya estaban celebrando su libertad. Entre tanto monotema apareció una imagen de un estudio de tatuajes local que le llamó la atención, en ella salía una chica con una paloma en el omóplato izquierdo. La fotografía estaba recortada desde su barbilla hasta un poco por debajo de la axila, pero se podían apreciar bien los detalles del dibujo. La paloma tenía una cara muy divertida y llevaba un lápiz en el pico. Mientras Brooke sonreía al ave empezaron a llegarle mensajes al grupo de WhatsApp, esa noche sus amigas y ella estaban de celebración.

“El verano ya llegó, ya llegó, ya llegó” - Violet, Amber, Mary, Rachel y Brooke.

Violet: Ya soy libreeeeee!!

Amber: La universidad por fin me devuelve a mi novia, grasias Señoh!!!

Mary: No podemos dar el verano por iniciado hasta que no realicemos nuestro ritual etílico.

Violet: Qué ganas de estar contigo, Amber, me muero por tus abrazos!

Amber: Y yo por tus besos!!!

Mary: Yo me muero por hincharme a chupitos.

Rachel: Sois unas pervertidas y unas borrachas de mierda.

Brooke: La que faltaba!

Mary: A las 23:30 en nuestro bareto? Yo iré antes para coger sitio, que las mesas con bancos se llenan rápido, algún alma caritativa que se una a la expedición?

Brooke: Rubia, paso por tu portal a las once?

Mary: Perfecto, alguien más?

Brooke bloqueó la pantalla del aparato, cogió la bolsa de deporte y se fue a la piscina. Hoy tocaba entrenamiento para las últimas competiciones de su equipo. Al terminar la actividad regresó de nuevo a casa, comenzó a prepararse la ropa para esa noche y consultó la conversación con sus amigas.

Mary: Visto el éxito después de 3 horas sin respuesta, os vemos a las demás a las 23:30, vagas!!

Brooke: No sé de qué te sorprendes, el orden siempre es el mismo: tú y yo primeras, después Violet y Amber, y la última siempre es Rachel.

Rachel: Soy una mujer ocupada.

Amber: Estoy con Violet, en nombre de las dos: hasta la noche!!!

Brooke: Hasta luego!

Cuando llegaron al local había muchas mesas ya ocupadas, pero no tuvieron demasiada dificultad en ir a la que más les gustaba, que era la que quedaba enfrente de la barra. El mejor sitio de todos para que el recorrido mesa-barra-mesa fuese el más corto posible. Brooke se sentó y la rubia se acercó a la barra a pedir las primeras bebidas de la noche. Mientras esperaba consultó el móvil por si sus otras amigas habían escrito por algún imprevisto, aunque no había nada. Antes de bloquear la pantalla del móvil escuchó un ruido de cristales sobre la mesa, Mary acababa de traer una bandeja llena de vasos de chupito vacíos y un vaso grande de un litro lleno de bebida y pajitas de colores flúor.

—¿Qué es? —preguntó la nadadora acercando su cara al contenido del vaso y arrugando la nariz.

—Adivina —le desafió Mary alzando una ceja.

—Huele dulce, pero ni idea —dijo encogiendo los hombros.

—Tranquila, dentro de un rato dará igual lo que sea —llenó un par de vasitos con el líquido.

—¿No vas a decírmelo?

—No —Mary le deslizó uno de los vasitos por la mesa—. ¡Por el principio del verano!

—¡Y que aprobemos todo!

—Sí claro, eso también —dijo su amiga irónica antes de beber de un trago rápido para después llenar otros dos vasitos.

Pasaban ya unos minutos largos desde las 23:30 y el resto de sus amigas todavía no habían llegado. Ellas dos llevaban bebiendo media hora. Cuando ya casi estaban terminando el vaso de litro Brooke vio aparecer por la puerta a Rachel y se quedó boquiabierta. La rubia se giró para mirar en su misma dirección y casi se le sale la bebida por la nariz. ¡Menudo escotazo se había puesto esta noche!

—¡Hola! —saludó sonriente y se sentó con ellas—. ¿Dónde están Violet y Amber?

—Eso nos preguntamos nosotras —Brooke sacó su móvil para ver si la pareja había escrito.

—¿Qué clase de agujero de gusano espacio-temporal ha explotado en el universo para que te hayas puesto esa camiseta y llegado antes que Amberlet? —le preguntó Mary divertida a la recién llegada.

—He decidido que ya es hora de pasar página —Rachel se revolvió un poco en el banco—. Hoy quiero pasármelo bien y dejar de pensar en ese gilipollas. Pienso ligar.

—Cariño… —Mary alargó el brazo a lo largo de la mesa para posar su mano sobre la de Rachel—, ¿sabes que eres hetero y que esto es un bar de bolleras?

—¡No es un bar de ambiente! —levantó un dedo hacia los altavoces de la pared—. Ponen música rock, y sí, hay muchas chicas, pero hay variedad, veo chicos…

—Cielo —la rubia no podía aguantarse la risa—, ¡son todos gays!

—Bueno, ¡algún hetero habrá! —Rachel-escote-veraniego apartó ofendida su mano y no podía fruncir más el ceño. 

—¡Chicas! —Brooke tuvo que detener la discusión—. Dicen que ya están llegando y que perdón por el retraso.

—Voy a por otra ronda —Mary se levantó sin dudar para ir a la barra.

—No le hagas caso —intentó relajar a su amiga—, ya sabes que no se calla cuando bebe.

—¿Pero cuánto habéis bebido ya? —Rachel señaló los vasitos sobre la mesa con los ojos muy abiertos.

—Solo este litro —le indicó el vaso grande vacío.

—Poco para ella y a mitad del límite para ti —Rachel se cruzó de brazos, aunque relajó la mirada al ver llegar a Violet y Amber.

Venían ambas cogidas de la mano y con una sonrisa de oreja a oreja. Con esas caritas de felicidad se sobreentendía perfectamente por qué se habían retrasado. Eran tan monas juntas que se les podía perdonar cualquier cosa. Las recién llegadas saludaron a sus amigas con abrazos y se sentaron con ellas.

—¡Perfect timing, chicas! —dijo la rubia dejando dos vasos de litro sobre la mesa—. ¡Segundo round!

Una hora y varios chupitos después seguían riendo y celebrando. El local ya estaba hasta los topes y no cabía ni un alma. Brooke levantó un momento la vista en dirección a la barra y a medio camino vio de espaldas a una chica intentando hacerse paso entre la gente que le llamó la atención. Aunque en realidad lo que activó sus alarmas fue el tatuaje que llevaba, era el mismo que había visto esa misma mañana por instagram, ¡la paloma divertida! Se puso en pie deprisa para ir tras ella, no sabía muy bien qué iba a decirle, pero ya se le ocurriría algo.

—¡Oye, oye! ¿Dónde vas? —le preguntó Mary extrañada por la repentina huida.

La nadadora se quedó en blanco sin saber qué responder mientras intentaba avanzar sin perder de vista al ave.

—Ya que estás de pie, ¿me traes una cerveza? —la rubia tiraba con insistencia de su pantalón para que le prestara atención.

—¿Vas a mezclar? —le respondió un poco irritada mirando a su amiga.

—Beber cerveza no es mezclar —le puso ojitos y añadió—, por favor…

Brooke suspiró y asintió con la cabeza, su amiga aplaudió feliz y ella se encaminó hacia la barra. Intentó ubicar de nuevo a la chica, pero se había esfumado. A pesar de hacer una noche muy calurosa en el exterior, ahí dentro empezaba a hacer un poco de frío por el aire acondicionado a máxima potencia. Ni con la gran cantidad de gente que había se concentraba calor humano. Tardó bastante en conseguir que le sirvieran la bebida y otro tanto en volver a la mesa.

—Toma, tu cerveza —dijo dándole el botellín a Mary—. ¿Dónde está Rachel?

—Se ha ido a hablar con un chico —contestó Violet y se le escapó una risita—, parecía hetero.

—Hoy se están pasando muchísimo con el aire acondicionado, tengo a la niña congelada —dijo Amber rodeando con el brazo a su novia, que ponía mueca de ardillita traviesa por haber hecho esa revelación.

—¿Me acompañas al baño? —le preguntó la rubia a Brooke mientras se ponía un jersey fino.

—Cojo mi chaqueta y vamos —miró hacia la parejita y no hizo falta preguntar si también iban, estaban demasiado ocupadas diciéndose cosas al oído y riendo.

Atravesaron como pudieron la marea de gente mientras Mary iba brindando su cerveza con todas las personas conocidas y desconocidas que se cruzaban y llevaban otra botella en la mano. Cuando llegaron a su destino justo salía una chica e iba a entrar otra, pero a esta otra que estaba esperando la rubia le dio su cerveza y después se coló dentro al grito de «¡Me meo viva!».

—Disculpa a mi amiga —Brooke se acercó a la puerta y le gritó a su amiga—, ¡no tiene modales! —giró la cabeza para escuchar dentro y se oyó un ahogado «¡Qué te den!»—. Confirmado. 

—Tranquila, mejor sujetar cervezas que velas —la chica sonrió y levantó el botellín como si fuera a brindar.

—¿Te han plantado?

—Mi amigo ha conocido a alguien y he dejado de existir —se frotó el brazo con la mano libre—. Hace mucho frío en este bar.

—Toma —se quitó la chaqueta para ofrecérsela y sus miradas se conectaron—, te la presto un rato.

—No, no —trató de rechazar la oferta quitando la vista y en ese momento se abrió la puerta del baño.

—¡Misión cumplida! Oh, mi cerveza… —Mary se tambaleó un poco y cogió su bebida—. Gracias guapa, ¿cómo te llamas?

—Ari, de Ariadna —sonrió con timidez y seguía frotándose los brazos.

—Yo Mary y la caballera andante que te está dando su chaqueta es Brooke —le quitó la prenda a su amiga para dársela a Ari—. Póntela, tiene otra chaqueta en la bandolera, es así de viejoven.

—Soy previsora porque vosotras sois un desastre —intentó justificarse la nadadora.

—Claro, claro —la rubia rodeó con el brazo el cuello de Ari en cuanto esta se puso la chaqueta—. ¿Te vienes con nosotras?

—Primero necesito entrar ahí —la chica señaló el baño y miró fugazmente a Brooke.

—Genial, os espero en la mesa —Mary liberó a Ari de su abrazo.

Cuando Ari entró al baño la rubia le guiñó el ojo a su amiga mientras hacía el símbolo del OK con la mano libre y gesticulando con la boca «Está muy buena». Brooke golpeó suave el hombro a Mary y la empujó para que se fuera ya. La vio irse dando un trago largo a su cerveza y repitiendo el ritual de los saludos con la botella. Negó sonriente y se giró hacia la puerta para esperar a que la chica terminara. Pocos minutos después Ari salió y se fueron hacia la mesa con el resto del grupo. Durante el camino sus cuerpos chocaban por los empujones de la gente, cuando ocurría compartían una sonrisa de disculpa, pero el gesto fue evolucionando con cada vaivén hasta convertirse en una sonrisa cómplice. Se rindieron a la situación y terminaron caminando muy pegadas, Ari iba detrás y Brooke le cogió de la mano para guiarla durante los últimos metros hasta la mesa. De repente hacía un poco de calor.

—¡Ya era hora! —dijo Mary levantando los brazos—. Me ha dado tiempo a traer otra ronda, ¡al lío!

Después de las presentaciones se sentaron con las demás. Amber llenó y empezó a colocar los vasos de chupito para jugar al duro mientras Violet aplaudía lo que hacía su novia. Mary apuraba el botellín de cerveza, y Ari y Brooke intercambiaban miradas tímidas que parecía que decían «bueno, pues aquí estamos, pasando el rato». Rachel apareció de la nada con un chico colgado de su cintura y apoyó la palma de la mano en la mesa para dejar algo sobre ella.

—¡Aquí tenéis la moneda de la suerte, hasta luego! —dijo a sus amigas y después besó al chico.

—¿Stefan? —Ari se dirigió a él.

—¡Hola, Ari! —le contestó el chico muy sonriente—. Rachel y yo vamos a dar un paseo, tengo entendido que estás en buenas manos, ¡hablamos mañana!

La pareja se esfumó y la chica tardó un poco en reaccionar cuando Brooke le preguntó si ese era su amigo. Sí lo era y por un momento se sintió plantada por segunda vez, pero luego vio la compañía y el juego y se relajó.

—¿Sabes jugar? —le preguntó Brooke dándole la moneda a Ari.

—Sí, claro —aceptó la moneda con una sonrisa.

—Nosotras tenemos una variante —añadió Mary—. Quien acierta en el centro, aparte de repartir la bebida como quiera, puede poner una norma.

—¿Cómo cuál? —Ari la miró curiosa.

—Que se hable utilizando solo una vocal, tirar la moneda con la otra mano, lo que se te ocurra —respondió la rubia—. Quien falle en la norma bebe.

—Interesante… —respondió Ari pensativa.

—Venga, tira la moneda —y Mary añadió aplaudiendo—. ¡A jugaaaaaaar!

La chica hizo rebotar la moneda en la mesa y después entró en el vaso central. El resto del grupo levantó los brazos y gritó ovacionando. Se oyó entre los gritos un «¡Qué suerte tiene la tía!» venido de la rubia y muchas carcajadas de todas. Ari pensó que quizás esa moneda sí daba suerte. Repartió un vasito para cada una, incluida ella, y puso como norma no decir nombres propios. Continuaron con la ronda por su izquierda, le tocaba a Mary. La rubia falló y tras decir un par de tacos le pasó la moneda a Violet, ésta acertó en el vaso de Brooke y ella se lo bebió de un trago. Brooke sacó la moneda y se la dio a Amber, que consiguió meterla en el vaso de su novia. Después de beberse el chupito entre risitas, Violet le acercó el pequeño objeto mojado a Brooke y al hacerlo rebotar entró en el vaso de Mary. Después de que la rubia se bebiera feliz su bebida comenzaron otra ronda. Siguieron jugando varias vueltas, la mayoría de veces solo la metían en un vasito pequeño o fallaban, nadie acertaba en el central. Los turnos pasaban y aumentaba la cantidad de alcohol en sus cuerpos. Con falso disimulo Brooke y Ari iban acercando cada vez más sus piernas. Las rodillas empezaron a chocarse y cuando le tocó el turno a Ari para lanzar de nuevo, la nadadora le cogió una pierna y la puso sobre las suyas, la chica del susto falló y la moneda voló bajo la mesa.

—¡Brooke! —le riñó Ari entre risas.

—¡Te toca beber, has dicho un nombre propio! —señaló Brooke el vasito de la chica.

—¡La monedaaaa! —gritó Mary.

La rubia se agachó debajo de la mesa para recuperar el objeto y cuando vio las piernas de las chicas se golpeó la cabeza con el tablero «¡Me cago en todo!». Salió de las profundidades con la valiosa moneda en una mano y frotándose la cabeza con la otra.

—Tengo la neurona rebotando en la azotea —Mary levantó el brazo para mostrar la moneda—, ¡pero no pienso desaprovechar mi turno!

Tiró la moneda, acertó en el centro y se levantó en el sitio para hacer un baile de la victoria meneando las caderas.

—¡Mi norma, mi norma! —miró una a una a todas las personas de la mesa mientras las iba señalando con el dedo para darle dramatismo—. Cada vez que a alguien le toque beber, yo elegiré a quien tiene que besar.

—Cuando pones esa condición solo te besamos a ti —se quejó Amber.

—Mi barco, mis normas —sentenció la rubia y se sentó de nuevo—. Venga Amber, para que no os quejéis, todos los chupitos de esta ronda para ti y para tu novia, repartíos los besos como queráis.

—¡Chupito! —gritó Ari y todas se giraron hacia ella para mirarla—. Ha dicho un nombre propio… 

—Y esto es tomarse las reglas en serio —señaló Mary y se tomó su bebida de un trago.

Violet no podía estar más contenta y tras tomar sus bebidas y darse besos lanzó de nuevo la moneda, que entró en el vaso de Amber. Mary apoyó el codo en la mesa, la cabeza en la mano y con la otra señaló a la ardillita feliz para que la besara. En el turno de Amber la moneda entró en el vaso de Violet, la rubia señaló a la tiradora y se besaron. Cuando Brooke hizo rebotar la moneda entró en el vaso de Mary.

—¿Qué pasa aquí? ¿Ahora que hay besos en juego acertáis siempre? —indicó la rubia—. Ay, que es mi vaso y yo decido a quién besar… —se bebió el chupito de un trago, miró a todas lentamente y tomó una decisión—. ¡Squirtle, te elijo a ti!

Mary se estiró apoyando el estómago en la mesa y besó a Brooke. Entre risas y un «Vamo a calmarno» de parte de la nadadora, la rubia se volvió a sentar y le dio la moneda a Ari. La chica lanzó, y aunque no era su intención, entró en su propio vaso. Miró sonrojada a la rubia con cara de «Uy», Mary movió las cejas arriba y abajo, meneó el dedo en el aire haciendo círculos y al final señaló a Brooke. Ari bebió su chupito deprisa y giró nerviosa hacia su objetivo. Brooke le cogió la mano bajo la mesa y mientras le acariciaba el dorso con el pulgar conectaron de nuevo las miradas. Empezaron a acortar distancias lentamente sin perderse de vista, de haber silencio se podrían haber escuchado sus latidos a la carrera de quién iba más deprisa. Sus caras estaban cada vez más cerca, solo perdían el contacto visual un microsegundo para mirar los labios de la otra y las puntas de sus narices estaban a punto de encontrarse. 

—¡Voy a echar la pota! —gritó Mary interrumpiendo el beso y salió corriendo hacia la salida del bar.

Violet y Amber cogieron sus cosas y las de la rubia para ir tras ella a la calle. Brooke y Ari tardaron un poco en reaccionar, pero después de comprender la situación también se levantaron para ir con las demás al exterior. Al salir por la puerta Ari se mareó un poco y Brooke tuvo que sujetarla por la cintura, la nadadora aprovechó la cercanía para susurrarle un «¿Estás bien?» y la chica asintió con una sonrisa tímida. Algunos metros más adelante pudieron ubicar al resto del grupo y se acercaron a ellas.

—¡Ay tías, siento haberos cortado el rollo! —dijo Mary aguantando el equilibrio contra la pared y los ojos semi cerrados— ¡Venga, besaos!

—¡Ya está bien de besos por hoy! —Amber agarró a Mary y miró hacia Brooke—. Nos la llevamos a casa.

Después de despedirse con abrazos Violet y Amber se llevaron a la rubia a regañadientes porque no quería irse. Ari y Brooke se quedaron ahí de pie sin saber muy bien qué hacer.

—Habrá que ir yéndose… —dijo Brooke metiendo los pulgares en los bolsillos del pantalón.

—Sí, yo voy por ahí… —Ari se giró hacia el lado contrario de Brooke.

—Yo también —mintió la nadadora—, te acompaño.

Mientras caminaban iban hablando y bromeando, cuando Brooke encontraba la ocasión facilitaba el contacto con abrazos o cosquillas y Ari los aceptaba riéndose. A veces se quedaban en silencio unos segundos y se sostenían la mirada, después de poner a las mariposas en orden alguna decía una tontería y volvían a reírse. Las bromas y los piques cada vez eran más recíprocos y Ari también le buscaba las cosquillas a Brooke. Aunque todavía le daba vergüenza iniciar los abrazos se atrevió a darle uno porque ya estaban delante de su portal.

—Gracias por acompañarme —le dijo al terminar el abrazo.

—No es nada —contestó Brooke, y al decirlo vio que Ari ponía cara de preocupación al mirar dentro del edificio—. ¿Ocurre algo?

—Está encendida la luz de emergencia —se mordió el labio inquieta—, todavía no han arreglado la de las escaleras.

—¿Quieres que te acompañe hasta arriba? —intentó disimular que le había mirado la boca.

—¿Te importa? —preguntó vergonzosa—. Habrá que subir andando.

—No —negó con la cabeza y sonrió—. Vamos.

Entraron y la visibilidad era casi nula. Brooke encendió la linterna de su móvil para iluminar las escaleras y Ari se pegó a su lado.

—Esto parece el Resident Evil —Ari se agarró del brazo de Brooke.

—¿El qué? —preguntó extrañada.

—Nada, nada —sacudió la cabeza—. ¿Podemos ir más deprisa?

—Claro —Brooke sonrió y le sujetó la mano para acelerar el paso.

Subieron los cuatro pisos lo más rápido que pudieron y llegaron casi sin aire delante de la puerta. Ari giró la llave en la cerradura y murmuró un «Uy».

—¿Todo… —Brooke trataba de recuperar el aliento con una mano sobre la rodilla y con la otra apagó la linterna— …bien?

—Estaba cerrado con dos vueltas —Ari encendió la lamparita de la entrada de su piso—. No hay nadie.

—Creo que tenemos un asunto pendiente —Brooke se incorporó rápido tratando de guardar la compostura.

—Ah, sí… —Ari bajó lentamente la cremallera de la chaqueta porque estaba intentando escuchar algo, Brooke comenzó a inclinarse despacio hacia ella y cuando Ari iba a empezar a quitársela se paró en seco—. ¿Oyes eso?

—¿El qué? —Brooke parpadeó rápido, no podía pensar con claridad.

De repente oyeron un golpe fuerte y sonidos de rugidos que venían de las escaleras. Ari tiró del brazo de Brooke para hacerla entrar en el piso mientras gritaba «¡Corre, por tu vida!», dio un portazo, la arrastró por el pasillo hasta que atravesaron el salón y se metieron en su habitación. Pusieron la mesilla detrás de la puerta y pegaron las orejas a ella para escuchar el exterior. Oyeron otro golpe que parecía venir de la puerta principal y sonido de llaves.

—¿El monstruo tiene las llaves de tu casa? —susurró Brooke intentando parecer seria y preocupada.

—Los zombis no son tan listos… —Ari intentó acercar más la oreja.

En el exterior de la habitación se seguían oyendo golpes, rugidos y objetos cayendo al suelo. Entre todo el alboroto pudieron escuchar un «¡Eres un puto dios griego!» y después un «¡Soy de origen italiano!».

—Misterio resuelto —dijo Brooke entre risas y despegándose de la puerta—. Son Rachel y Stefan.

—Me estoy muriendo de la vergüenza… —Ari se sentó en el borde de su cama y se tapó la cara con las manos—. Siento haberte hecho correr como si fuese el apocalipsis.

—No te preocupes —Brooke se sentó a su lado y le sonrió—, ha sido divertido.

—¿Lo están haciendo en el salón? —Ari bajó las manos, levantó la vista y le hizo una mueca de asco a la puerta.

—Eso parece… —Brooke escuchó un momento los ruidos y miró a Ari a los ojos—. Creo que voy a tener que quedarme aquí un rato…

—No sé qué podríamos hacer para pasar el tiempo… —nerviosa se puso un mechón de pelo tras la oreja—. ¿Vemos una peli? Podemos compartir auriculares para no escuchar ya sabes qué…

—Vale, pero eliges tú —se quitó la bandolera y la chaqueta para dejarlas en la silla del escritorio que había a los pies de la cama.

—No es justo, encima que estás aquí retenida —Ari cogió el portátil del escritorio, se quitó las zapatillas y se subió a la cama—. Elige tú. 

—Tu barco —Brooke también se quitó las zapatillas y le sonrió—, tus normas.

No pudieron evitar reírse intentando no hacer ruido. Ari se quitó la chaqueta y se la dio a Brooke, que la guardó en la bandolera. Se acomodaron en la cama con el portátil sobre las piernas de ambas, Ari conectó los auriculares y le dio uno a Brooke. Eligieron una película de animación y comenzaron a verla. Un rato después Ari se revolvía incómoda en su sitio, Brooke se apartó un poco para rodearle los hombros con el brazo y vocalizó en silencio «¿Mejor?», Ari asintió sonriendo y se acomodó del todo apoyando la cabeza en el hombro de la nadadora. Continuaron viendo la película y en algún momento indeterminado se quedaron dormidas. 

Con las primeras luces del día Brooke se despertó abrazando a Ari por la espalda. Intentó separarse un poco para desperezarse y cuando lo hizo apareció una paloma ante sus ojos. Tuvo que frotárselos con la única mano libre para asegurarse de lo que estaba viendo. Era el tatuaje que había visto el día anterior. ¡Ari era la chica de instagram y la que perdió de vista en el bar! Mientras sonreía acarició muy suavemente las alitas del ave y la portadora se removió un poco.

—Buenos días… —le susurró Brooke al oído.

—Hola… —Ari se giró despacio hacia ella y se tumbó boca arriba todavía somnolienta—. Creo que nos hemos dormido un poco…

—Es posible… —Brooke tuvo que sonreír por lo adorable que estaba Ari recién despierta y todavía sobre su brazo—. Acabo de ver tu tatuaje, me gusta mucho.

—Gracias… —Ari entrelazó sus dedos con la mano secuestrada que asomaba por su hombro—. Me lo hice hace poco.

—¿Es demasiado incómodo si te pregunto qué significa? —Brooke buscó sus ojos y encontró una sonrisa junto a Ari negando con la cabeza.

—Para mí simboliza la intensidad en todas sus formas —le sostuvo la mirada y continuó—. Es hacer las cosas que te gustan sin importarte el qué dirán ni tener miedo, hacerlas porque es lo que te llena de felicidad y cuando las haces tienes que dar lo máximo de ti. Es vivir todo intensamente, pero de una manera sana y que no dañe a nadie. Maritrini es fuerte, protectora…

—¿Maritrini? —la interrumpió Brooke.

—La paloma se llama así —a Ari le brillaban un poco los ojos tras su explicación.

—Debería aplicarme más a menudo la intensidad… —la nadadora giró la cabeza y miró hacia el techo.

—¿Qué te da miedo hacer? —preguntó Ari, y Brooke volvió a girar la cabeza para mirarle a los ojos.

—Esto.

Y la besó.

Feb. 25, 2019, 6:27 p.m. 1 Report Embed 0
The End

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Ele HacheZeta Escritora ✌ Multipotencial. Picaflor de géneros hasta que uno me enamore. Lo absurdo me hace gracia 📝🏳️‍🌈 || Todo el contenido está registrado en Safe Creative.

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