Ojos bonitos Follow story

don_jorge_50 Jorge Salazar

Julián cuenta sus desventuras antes de ingresar a la preparatoria, en los cursos de preparación para el examen de admisión. En el otro edificio observa a una chica de la cual se va enamorando cada vez más. Aún así, se niega a hablarle tratando de justificar su timidez. Julian planea de formas muy complicadas conocer a la chica para que sea lo mas "casual" posible aunque muchos de sus intentos acaben frustrados.


Romance Erotic Not for children under 13.

#teen #adolescencia #juventud #primer-amor
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Capítulo 1

          Las cosas iban mejorando. Después del accidente me mantuve un poco en depresión, pero aun así estaba saliendo poco a poco del hoyo en el que me encontraba. 


          Era ya la segunda sesión del curso y estaba un poco emocionado, algo me dijo que sería un buen día. Esa vez, recuerdo que el tiempo me estaba pisando los talones, pues eran las ocho treinta de la mañana y se me hacía tarde para llegar a los cursos para el examen de admisión de la preparatoria. 


          Mamá dejó una bolsa de papel que tenía mi nombre escrito con un corazoncito al lado. Qué vergonzoso sería llegar a esos cursos y llevar el lonche con mi nombre, como si fuera un niño de primaria. El almuerzo que me había preparado mamá era sándwich de albondigón de la cena de anoche. Me advirtió que  si no me llevaba ese maldito chanwis me iba a poner como chancla, y nadie, mucho menos yo, querría unos chanclazos de la señora Sánchez. 


          Se me hacía tarde, cogí la bolsa de papel con el emparedado y me fui corriendo para alcanzar el colectivo que me llevaba a la facultad de psicología. Salí de mi casa, cerré bien la puerta con doble pasador, y se me atoró la pinche llave. Era tratar de sacarla de la vieja cerradura y llegar tarde a los cursos o llegar temprano. La decisión era sencilla, así que troné la cabeza de la llave para que nadie entrara, guarde el llavero en mi mochila y salí disparado hacia la esquina para esperar el colectivo, pero valió un bledo correr lo que mas pude porque el condenado chofer venía a toda velocidad, como haciéndome la contra y queriendo que no llegara a tiempo a los cursos, y cuando creí que iba a alcanzar el autobús, una hormiga me puso el pie o alguna condenada piedra hizo que me tropezara, así que ni pude alcanzar el autobús y tampoco logre sacar la llave atorada. 


          Recordé que podía tomar otra ruta al centro si corría unas cuantas calles más. Tenía que abordar alguna de las combis rojas que pasaban por el boulevard y así podría llegar a tiempo, pero tenía que apurarme porque era tardísimo, así que volví a correr hacia la estación del autobús del boulevard. Logre tomar una combi y descansé después de la maratónica anécdota.


          Llegué a la facultad de psicología. Tarde. Sólo cinco minutos tarde. Pensé que el policía no me dejaría entrar, y como fue, pero le conté lo que me pasó en la mañana, le enseñé mi rodilla raspada por el tropiezo y la llave degollada, me miró con algo de lastima y me dejó entrar. Corrí al salón “b-15”.

          –¿Puedo pasar? –Pregunté un tanto exaltado. 

          Noté que no había llegado el profesor y tuve una sensación de satisfacción, pero para los demás les pareció gracioso el que yo preguntara eso y haberlo hecho con  la cara de preocupación que tenía. Algunos sólo se reían en silencio y otros sólo tenían una sonrisa en el rostro. Para mí fue un poco vergonzoso, pero pasé rápido hasta algún lugar vacío y con la cabeza un poco agachada busque una butaca de atrás. Recosté la cabeza sobre la paleta y me dormí por un ratito. 


          A los pocos minutos, llegó el profesor. Pidió una disculpa por haber llegado tarde. Alegó por el tráfico matutino del centro y demás excusas, aunque era obvio que se había quedado dormido por la desalineada facha que traía. El profesor preguntó cuál era el tema en el que nos habíamos quedado y la niña bonita y lambiscona haciéndole ojitos al profesor, le contestó que estábamos en habilidades cognitivas. El calvo y distraído profesor recordó entonces la clase que nos había preparado y comenzó a explicarnos con el libro en la mano. Que si hay que acomodar palitos en un cierto orden o encontrar patrones en una serie de imágenes y demás actividades que a mi gusto eran mas recreativas que útiles para el examen de admisión. En fin, yo solo quería que terminara la clase para poder llegar a casa y jugar en la computadora y, en una de mis divagaciones junto a la ventana, pude observar que al lado de la ventana del edificio de junto había una linda chica. Me quedé mirando su cabello. Era tan sedoso y negro que se notaba el reflejo de la luz en su larga cabellera, lo curioso fue que por estar contemplando su melena, tardé en darme cuenta de que también tenía una figura muy sensual. Llevaba una sudadera blanca y algo ajustada en la que se marcaba su proporcional y delicado busto. Sólo estaba poniendo atención a su maestro, como si en verdad fuera a estudiar y no a llamar la atención de los demás babosos como yo. Y de seguro sólo se hubiera interesado andar con el que más dinero tenga o el de más popularidad. 


          Regresé mi rostro y mi atención a la clase, ahora estábamos viendo un poco de historia contemporánea, presidentes del siglo XX, eventos post guerra y demás cosas aburridas. Había cambiado mi pensar en los videojuegos y ahora sólo pensaba en la chica de la ventana. Obviamente la miraba repentinas veces, cada vez que podía. A veces volvía a observar su cabello. A veces, como cualquier otro chico, miraba su cintura y como su silueta se iba transformando en sus amplias caderas. 

No sé, de más chiquillo pensaba en pendejadas como héroes de acción, series de televisión, y videojuegos. Pero ahora, iba fijándome cada vez más en las chicas y yo sabía que era normal, pero nadie me dijo a qué punto. Poner mas atención a una linda chica que a los cursos para el examen mas importante de mi vida, que puede hacer que mi vida sea exitosa o mediocre. Qué lata…


          Por fin terminó la clase. Pude notarlo porque la chica del otro edificio guardó sus cosas y se levantó, al igual que los demás compañeros de su salón. Yo como buen niño meco me le quede viendo estupefacto, por no decir pendejo. Y volteó hacia mi edificio, por alguna extraña razón. ¿Será acaso que si ves mucho tiempo a una persona la llamarás telepáticamente? No sé, solo sé que esa vez, me miró directamente a los ojos, yo solo traté de mantener la mirada. Sus ojos eran completamente azules, de un tono celeste. Con unas muy grandes pestañas y unas cejas que sólo expresaban seriedad. Sólo le mantuve la mirada porque me había hipnotizado con sus ojos bonitos y mirada seductora. Pero ella sólo sonrió, dio media vuelta y se marchó. 


          Yo quedé perplejo y no sabía que pasó. ¿Me enamoré? ¿A eso llaman amor a primera vista? Qué complicada fue esa situación. Solo guardé mis cosas y me marché de allí. 


          Trate de ver si la volvía a encontrar en los pasillos de la facultad de psicología , pero era inútil. Entre tantas personas, apenas se podía respirar. Por lo que me resigné y me fui a mi casa.


Feb. 23, 2019, 4:19 a.m. 0 Report Embed 0
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