El poder en las manecillas de un reloj Follow story

sergiosaavedra

"Durante muchos años pensé en el tiempo no como una línea, sino como una onda, y sigo creyendo que es así, pero ahora tengo la certeza de que es un ser vivo que nos domina. Nos vemos a nosotros mismos como sus jinetes, domándolo y domesticándolo. Administramos al tiempo pero en realidad no somos más que liendres viviendo a costa de él, de ese ente supremo que nos permite piadosamente vivir a su costa."


Science Fiction All public.

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I

Tiempo, tiempo, tiempo. Cuántas veces no he pensado sobre ese concepto. Una palabra tan corta y tan común en nuestro vocabulario pero bajo la cuál se oculta una noción tan profunda. Cuánto poder existe oculto bajo las manecillas de un reloj.

Solía desde mi infancia sentirme maravillado por los relojes de agujas, me gustaban de todo tipo: los de bolsillo, los de pared, los de pulsera y también los de péndulo. Podía pasar horas viéndolos. Podía pasar horas frente al reloj viendo cómo pasaba el tiempo e, inocentemente, creía que los relojes eran aquello que guardaba el tiempo.

Con el paso del mismo crecí y la era digital llegó. Los relojes habían cambiado, los relojeros se extinguían poco a poco y aquel oficio tan maravilloso llegaba a su fin. Pero, ahora el tiempo podía estar en cualquier pequeña máquina y lo entendí: nosotros no nos adueñábamos del tiempo, ni siquiera podemos controlarlo. Simple y llanamente podemos medirlo. Eso me dije cuando tenía yo quizá unos nueve o diez años.

A partir de ese punto me sentí decepcionado. Había comenzado a entender que como humanos necesitamos de la conceptualización. Dependemos de darle nombre a las cosas para darnos la falsa noción de que caminamos por la existencia con un propósito. Le tememos al caos porque no lo entendemos. En cierta forma podría decir que, como humanidad, tendemos a padecer de alguna forma de desorden obsesivo-compulsivo primordial. Una necesidad inherente no de comprender el universo, sino de poder sentir que nos pertenece y que debe haber un orden dentro del mismo, que todo está ahí por alguna razón, alguna ley, algún patrón, alguna forma, que todo tiene sentido.

Fue por eso que creamos los relojes, para poder imaginar que el tiempo estaba ahí, oculto bajo sus manecillas, escondido y sirviendo de manera fiel, avisándonos a qué hora vamos tarde para esa cita de trabajo o que tanto falta para ver a esa persona querida que se espera en una sala de llegadas en un aeropuerto.

Nos planteamos caminando por el espacio, atravesando el tiempo de manera lineal: dejando tras nosotros una estela de pasado, atrapados eternamente en el presente y con la mirada hacia el futuro. En cierta ocasión leí, o escuché–el medio es lo menos relevante, lo que quiero hacer notar es que el mensaje se grabó en mi desde aquél momento– que para los mayas vamos en sentido contrario a través del tiempo. Ocupamos un espacio y miramos hacia el pasado, es por ello que podemos recordar, tenemos memoria y capacidad de hacer uso de ella. De la misma forma, para esta cultura, estamos atrapados en el presente, siendo lo único que conoceremos y, finalmente, nos hallamos de manera perpetua de espaldas al futuro: lo que no ha pasado todavía nos es, y siempre será, incierto.

Pero al final estas dos grandes posturas concluyen en que el tiempo es una línea constante por la cuál navegamos en un barco llamado espacio. Y es ahí donde yo no estoy por completo de acuerdo.

Tengo la convicción de que el tiempo se parece más a una onda. Quizás a una espiral. Y que dentro del gran tiempo existen otros más. Así como en el universo existen formas primordiales desde lo más grande hasta lo más pequeño, hay diferentes tiempos coexistiendo. El tiempo es distinto para todo y para todos: avanza con más lentitud para los planetas, el sol y las galaxias. En un parpadeo suyo nuestras vidas se habrán extinto por completo sin haber dejado más que huellas en la arena, listas para ser borradas en otro instante cósmico. El tiempo corre para los que aman, para los que disfrutan, para los que pasan un buen día y a veces también fluctúa y se vuelve eterno para los que esperan, a veces una hora es una vida para un niño de nueve años parado frente a un reloj de péndulo.

El tiempo avanza y retrocede, llevándonos de aquí para allá consigo, y nosotros viendo la pantalla de nuestros teléfonos o girando la cabeza hacia nuestra muñeca para ver el reloj de pulsera, creyendo que lo entendemos. Es diferente para todo: crear lleva más tiempo: para nacer un humano necesita en promedio nueve meses, pero la muerte siempre tarda un instante. ya sea por enfermedad, tortura o causas naturales, al final la muerte cae sobre nosotros en un momento específico y tras ese breve instante, esa vida que tardó tanto en crearse, eso que duró días, meses, años, décadas, se desvanece así sin más.

Dicen que Roma no se construyó en un solo día y es muy cierto, pero sí ardió toda una noche. Destruir siempre será más fácil que construir.

A veces también podemos ver como el tiempo avanza más y más rápido para nosotros como sociedades. La tecnología corre a pasos apresurados, solamente detenida por la obsoletización programada, por los intereses del capital pero, finalmente, nada puede detener el paso del tiempo.

Nos hemos adaptado a esta falsa filosofía de que el tiempo es igual para todos y que es muy subjetivo verlo como algo relativo, es egoísta no entender que vivimos en diferentes tiempos así como lo hacemos en el espacio. Cada quién vive bajo su propio ritmo, su propio tempo único e irrepetible. Lo único que hacemos al convivir con una persona es compartirnos, compartir ese tempo nuestro y comenzar a vibrar en la misma sintonía, adaptarnos para estar más cercanos, para vivir más bajo el mismo tempo. Los músicos, por ejemplo, compartimos un tempo cuando ejecutamos, seguimos un beat y coordinamos nuestro ritmo cardíaco de manera instintiva.

¿Por qué digo todo esto?

¿A dónde quiero llegar?

Es simple, aunque tal vez difícil de comprender… o de aceptar, pero creo fielmente que los viajes en el tiempo son posibles, son reales. Creo que he viajado en el tiempo.

Feb. 1, 2019, 9:49 p.m. 0 Report Embed 0
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