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S
Stephany Vasquez


Victoria Villareal es descrita como problema por el simple hecho de ser un tanto odiosa y sarcástica hasta los huesos. La primera impresión con ella no siempre es buena y Logan ha sido testigo de ello. Tal vez, pensar de más, fue un error; pero de eso se aprende, Victoria descubre que es buen chico. Podemos hablar de Logan Miller como alguien bueno, muy bueno, para ser ciertos; el hecho de ser tierno, sentimental e infantil lo hace especial. El tiempo empieza a correr, ellos comparten más tiempo que antes, y los sentimientos empiezan a florecer sin permiso. Logan va descubriendo aquel sentimiento acunándose en su pecho... ¿Sus sentimientos serán correspondidos o se perderán en la zona de amigos?


Romance Young Adult Romance Not for children under 13. © Todos los derechos reservados.

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Princeton.

Era un día como cualquier otro en Princeton University; los alumnos iban y venían de un lado a otro desplazándose por los inmensos pasillos de la universidad. Aún era verano, sin embargo, las hojas de los arboles ya empezaban a caer sobre el suelo por la pronta llegada del otoño. En los pasillos de la universidad se oían los murmullos de todos los estudiantes por igual, todos hablaban sobre las vacaciones aun, y es que, apenas y llevaban una semana de inicio de clases. Los alumnos nuevos aprovechaban esta semana- no tan ajetreada- para conocer las instalaciones de la universidad e instalarse en sus dormitorios, mientras tanto, los estudiantes viejos solo paseaban por allí mientras hablaban con sus amigos.


Entre toda la "tranquilidad" que existía en los pasillos de la institución, se encontraban dos chicas corriendo. La menor de ellas estaba siendo arrastrada por su nueva amiga, una chica muy alegre y energética. En la semana que llevaban de conocerse, la castaña empezaba a creer que su compañera de habitación tomaba demasiado Red Bull.


―¡Oye! Cálmate un poco. ―exclama la chica de cabellos castaños mientras trata de zafarse del agarre de la pelinegra, ya se sentía muy cansada por el trote.


―¡Vamos Victoria! ¡Si no mueves tu trasero, jamás llegaremos a tiempo! ― se queja la pelinegra, reduciendo un poco la velocidad.


―No entiendo cuál es tu apuro por llegar a la cafetería, la comida no se irá de allí.


―No es por la comida, es que quede de verme con Chad. ―responde.


―¿Entonces para que rayos me arrastras hasta aquel lugar si estarás todo el tiempo con tu novio? ―alza una ceja ―Vamos Melisa, no quiero andar de lámpara. ―hace una mueca.


Melisa se detiene en seco, haciendo que Victoria chocara contra su espalda.


―No serás la única que estará de lamparita; Liam, Nate y Harry también lo estarán. ―sonríe, y sin decir nada más, hala a su compañera de clases hacia la cafetería.


Victoria no entendía como era que había llegado a esa situación con la loca de su nueva amiga. Se preguntaba una y mil veces qué la había llevado a aceptar salir del dormitorio.


―Quiero devolverme a la habitación. ―se queja.


Estaban a unos cuantos pasos de la puerta del restaurant en donde estaban esperando los chicos.


―Tendrás que esperarte, querida. ―y entran sin más.


El lugar se encontraba repleto de estudiantes, todas las mesas estaban abarrotadas, la fila para pedir la comida era mucho más larga que la cola del Mercal cuando llegaba la caja del CLAP.


Victoria al ver a tantas personas reunidas en un solo lugar empezó a sentir ganas de salir corriendo para nunca volver; ni cuando asistía a los festivales de su liceo, en donde iban alrededor de quinientos estudiantes en un espacio bastante reducido, se sentía tan acorralada.


―Mira como esta esta vaina, está toda llena de gente, será mejor que nos vayamos de inmediato y regresemos más tarde, cuando todo este vacío.


―No, ya estamos aquí, ya no hay vuelta atrás. —Melisa la toma de la mano y la arrastra por todo el lugar en busca de los chicos. Victoria tira de su brazo para soltarse del agarre de su amiga, tampoco era una muñequita para dejarse arrastrar por todos lados.


Toma una respiración profunda y sigue a Melisa muy de cerca para no perderla de vista entre todas las personas.


La pelinegra miraba a todos lados en busca de su hermano y los mejores amigos de este, se podría decir que básicamente eran los únicos amigos que ella tenía por los momentos; había tenido una amiga en la preparatoria, pero esta había resultado ser una completa perra que solo intentaba bajarle el novio a Melisa; desde entonces la pelinegra solo pasaba los días con los mejores amigos de su hermano mayor.


Por otro lado, Victoria si tenía a sus dos mejores amigas más sus dos mejores amigos, se hacían llamar "la copia barata de la pandilla del misterio" por ser cinco, aunque esta cifra cambio hace seis meses cuando se les unió el nuevo novio de Carolina; Pedro era un buen chico y Victoria no tenía quejas sobre él hasta los momentos así que no andaba muy pendiente de la relación que él mantenía con su amiga. David se podría decir que era como un hermano mayor para Victoria, eran como uña y mugre, eran totalmente inseparables o así fue hasta que tuvo la brillante idea de estudiar en el extranjero.


―Maldita sea, coño 'e la madre. ―masculla en voz muy baja.


Al levantar la vista al frente, se dio cuenta de que ya habían llegado a la mesa en donde se encontraban los amigos de Melisa. Habían cuatro chicos; uno moreno de cabello ondulado, llamado Liam, él era el hermano mayor de Melisa; allí mismo se encontraba otro moreno de cabellera rubia- teñida-, su nombre era Chad y era el novio de Melisa; jugueteando con su comida, se encontraba Harry, alto y castaño con una pequeña sonrisa adornando sus labios; Nate se encontraba hablando por teléfono, era un chico de cabello negro y ojos color caramelo.


La vez que Victoria conoció a los chicos, pensó que eran raros, y a lo largo de esta larga semana comprobó que, efectivamente, eran algo raro, pero en el buen sentido; eran chicos muy geniales con los cuales era muy difícil aburrirse, sobre todo con Harry que era el más gracioso del grupo.


Dos de ellos iban en el segundo año mientras que los otros dos apenas comenzaban su primer año al igual que Melisa y Victoria.


―¡Hola! ―saluda Melisa con gran entusiasmo mientras se sienta entre su novio y su hermano. Chad le da un pequeño beso en la comisura de los labios y Liam se abstiene de poner los ojos en blanco.


―Hola chicos. ―saluda Victoria sin mucho entusiasmo.


―Hasta que por fin se dignaron a aparecer, teníamos como quince minutos esperándolas. ―se queja Harry.


―Es culpa de Victoria, tuve que arrastrarla hasta aquí. ―murmura Melisa.


―Simplemente no quería venir, pero alguien me soborno. ―bufa.


―No me interesa porque llegan a esta hora, el punto es que se tardaron mucho... ―habla Harry. Mientras él se quejaba, Victoria trataba de no quedarse dormida


Mientras Victoria intentaba no quedarse dormida, un chico se sentó frente a ella haciendo que la castaña levantara la vista para mirar al chico, no lo podía ver bien debido a que llevaba puesta la capucha de la sudadera y traía lentes.

Por su parte, el chico miraba a la Victoria de manera extraña; en sus dos años estudiando en la universidad de Princeton, jamás había visto a esa chica, y menos sentada en esa mesa. Le parecía algo extraño pero no le dio mucha importancia al asunto.


―¡Ya llego por quien lloraban! ―le dice el recién llegado a los chicos que estaban en la mesa. Hablaba con tono divertido.


―¿Dónde te habías metido? Llevábamos una semana sin saber nada de ti. ―habla Liam con tono de reproche. El chico suelta un sonoro suspiro.


―Donde Felipe. ―esas dos palabras fueron más que suficiente para crear tensión en el ambiente.


―¿Por qué carajos fuiste a donde ese señor si sabes cómo es? ―habla Melisa con molestia. Le molestaba de sobremanera lo estúpido que era su amigo.


―Tranquila, esta vez no hizo nada malo. ―hace una mueca ―Estuve allá porque la abuela fue de visita, sabes que ella no tiene ni la menor idea de lo que pasa entre él y yo. ―suelta un sonoro suspiro. Melisa bufa.


―Puras excusas baratas, Logan, por favor entiende de una maldita vez que Felipe nunca busca algo bueno cuando te llama. ―habla con seriedad. Odiaba que su mejor amigo fuera tan ciego, a veces creía que la miopía había pasado a ser ceguera de verdad ―Mata la esperanza que te queda, él jamás cambiara.


―Mel tiene razón, Logan. Es mejor que vayas perdiendo esa chispa de esperanza que queda en ti. Si no cambio hace diez años cuando eras un niño, menos lo hará ahora. ―comenta Liam con mucha tranquilidad, aunque, por dentro estaba que golpeaba a su amigo hasta que entrara en razón.


Logan suelta un sonoro suspiro. No dice nada, sabía perfectamente que sus amigos tenían toda la razón, pero en el fondo de su corazón siempre quedaba la esperanza de que su padre dejara de ser el maldito que era y empezara a comportarse como un verdadero padre. Siempre que se ponía a pensar en la relación que mantenía con su padre, una inmensa tristeza y un poco de enojo lo invadía, la relación entre ambos era tan mala que rara vez se hablaban.


Logan vuelve a suspirar y dirige su mirada a la chica que tenía en frente. La detalla, haciendo que Victoria lo mire con el ceño fruncido. La castaña comenzaba a sentirse incomoda por la mirada tan penetrante del chico con capucha.


¿Se te perdió algo? ―habla a la defensiva, y para su mala suerte, en español. Pensaba que el chico no la entendería.


<<Que inteligente de tu parte, Villareal>>. Se reprocha mentalmente.


Pero grande fue su sorpresa, cuando Logan le respondió en su idioma.


―Se me perdió un ángel igual de precioso que tú. —contesta con una pequeña sonrisa, sin apartar la mirada de los ojos de la peli-castaña. Victoria se sonroja levemente, de todas formas mantiene su ceño fruncido.


<<Senda labia la de este menor>>.


Espero encuentres a tu angelucho muy pronto. ―masculla de manera cortante.


No lo hizo por querer sonar grosera, solo que esa era su forma de hablarles a los desconocidos con los que se sentía a la defensiva.


Oh, créeme, ya lo encontré. ―contesta sin borrar la sonrisa de su rostro. Victoria estuvo a punto de responderle, pero Melisa interrumpió la conversación.


―Veo que ya conociste al idiota de Logan. ―comenta alegre, mirando a Victoria, la cual no despegaba la vista de Logan.


―Sí, ya conocí a tu amigo... ―la mira.


―Tu amiga ya sabe mi nombre, pero yo no el de ella. —Logan hace un pequeño puchero. Quería sacarle toda la información posible sobre esa chica a Melisa.


―Oh, vaya... ―hace una pequeña mueca ―Logan, ella es Victoria Villareal; Victoria, él es Logan Miller. ―ambos chicos se miran a los ojos.


―Mucho gusto. ―dicen al unísono, Logan con una sonrisa y Victoria de manera seria.

∫∫∫∫∫∫∫∫∫

Victoria se encontraba en su dormitorio, terminando de organizar sus cosas, en toda la semana le había dado una flojera inmensa terminar de desempacar pero hoy por fin le dio la gana.


Luego de arreglar todo, se recuesta en su cama y toma su celular para revisar sus redes sociales. Nada interesante en Instagram, no hay bardo en Twitter y Facebook... Un nudo se forma en su garganta al abrir Facebook y toparse con una foto en donde estaban sus padres junto a sus hermanos menores. Solo llevaba una semana en Princeton y ya los extrañaba de sobremanera, su familia lo era todo para ella y ahora que no estaban juntos se sentía muy mal.


Cierra los ojos y siente como varias lagrimas resbalan por sus mejillas, las limpia de forma algo brusca, odiaba llorar y sentirse débil.


El sonido de su celular hace que abra los ojos de golpe y mira la pantalla de este. Se trataba de una vídeollamada de su hermano mayor, Marcos. Toma una respiración profunda y atiende, encontrándose con la cara del pelirrojo pecoso.


¡Vicky! —exclama su hermano con gran alegría, desde hace varias semanas que no hablaba con su hermana.


¡Marquitos! —sonríe de lado. Ahora que veía a su hermano se sentía un poco mejor —¿Y ese milagro que llamas? —ladea un poco la cabeza.


¿Acaso ya no puedo llamar a mi hermana favorita? —alza una ceja. Victoria frunce ligeramente el ceño.


¿Y desde cuando yo soy tu hermana favorita?


Desde siempre pues.


Aja, claro... —suspira —¿Y en donde andas metido tú? Llevo una semana en esta vaina y aun no te he visto. —habla con un poco de seriedad.


Coño chamita, andaba dando unas vueltas por ahí pero... —se queda callado. Victoria frunce levemente el ceño. 

Feb. 24, 2019, midnight 0 Report Embed 0
To be continued... New chapter Every Sunday.

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