La lechuza Follow story

seungliluna203 Victoria Luna

Ahí estaba aquella ave nocturna: imponente, enorme, sonriéndome tenebrosamente y esperando... por atraparme. Dicen que las lechuzas grandes son brujas convertidas en aves, malos augurios, presagios de muerte.


Horror All public.

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Aquella noche...

Trataba de no moverme. Quizás si estaba quieta aquella lechuza gris gigantesca no me vería, pero era tan difícil dejar de temblar ante aquellos ojos negros, brillantes, que no se despegaban de mí. Su pico asemejaba una boca con una sonrisa de lado a lado, la expresión de alguien que planea ante su presa. Me aferré al tirante de mi mochila para darme el valor de correr o tirarme o en la opción más fácil para salir lo más pronto de ahí.


Ahí estaba; grande, imponente, posada en la rama de un árbol que se mecía con el suave viento otoñal de Octubre. Era una lechuza, supongo, pero como dije, su pico formaba una sonrisa siniestra, sus ojos grandes congelaban y su tamaño era descomunal para una simple ave. La luz del farol más cercano proyectaba siniestras sombras a su alrededor, haciendo ver las ramas del árbol como manos agitadas por el viento llamando a la oscuridad, revoloteando alrededor de la lechuza. 

Sabía lo que era, lo contaban en los ranchos donde la presencia de aves nocturnas es de mal augurio, pero la parte racional de mi mente se negaba a creerlo, pero ahí estaba: inmóvil, sonriendo, mirándome fijamente por quien sabe cuántos minutos, los mismos que me parecieron eternos. No tenía frío, sino sentía la adrenalina calentando mi cuerpo para correr en el momento preciso. Entonces, movió sus garras, como si se preparara para saltar y en ese mismo momento me arrojé al suelo a la vez que aquella lechuza se lanzaba hacia donde yo estaba, había tratado de atraparme. Había sentido el viento que habían provocado sus alas al momento de caer y el ardor del rasguño de una de sus garras en mi cabeza. Un tanto más descuidada y me podrían haber arrancado un trozo.


Me levanté en cuanto pude, sin abrir los ojos para no toparme con alguna visión siniestra de aquel animal, solo comencé a correr atemorizada, presa del pánico y de ese animal, siguiendo mis instintos que me decían que si no movía mis piernas pasaría algo muy malo. Fue entonces cuando cometí el error de mirar a atrás… la espectral ave venía volando hacia mi, con sus enormes ojos negros y brillantes que reflejaban emoción por la caza y triunfo ante su víctima. Abrió sus gigantescas alas grises, levantó su pico hacia el cielo estrellado y emitió un grito agudo que ya no era de origen animal, era parecido a la risa de una vieja bruja.


 Solo eso bastó para echarme a correr de nuevo, estaba por llegar al final del camino y al inicio de la colonia, estaría a salvo si tan solo pudiera llegar a donde los faroles de la calle brillaban con su luz blanca, pensaba en mi objetivo de llegar y pedir ayuda. Eso era todo lo que pasaba por mi mente mientras corría calle abajo llenando mis pulmones de aire helado, tratando de no escuchar los gritos más y más fuertes de mi perseguidor, tratando de no sentir su presencia sobre mi cuerpo, sus garras sobre mi nuca, la tibia sangre corriendo por mi espalda. “Corre, corre, ¡corre!”.


Recuerdo despertar con mi cara sobre el suelo aspirando tierra roja. Abrí los ojos un tanto desorientada pero cuando fue consciente de mis últimos recuerdos, me puse de pie y en guardia para escapar de la criatura, pero ya no había señales de ella en ninguna parte. Permanecí en silencio y atenta unos minutos, escuchando cada sonido de la noche pero ninguno era el monstruoso grito de esa lechuza. Dolían mis rodillas, mis muñecas, mi cabeza ¡mi cabeza! Toqué mi cráneo en busca de alguna herida, pero no había nada, ni la sangre que yo juraba brotaba de mi cabeza por el ataque. ¿Qué estaba pasando? Pensé en que quizás todo había sido una alucinación, quizás tropecé y me di un golpe en la cabeza. No quise averiguarlo y emprendí mi camino a casa en medio de la noche, mientras lloraba de miedo por una razón que no sabía.


Los malos sueños me persiguieron durante semanas. Siempre la misma visión de aquellos ojos negros y esa sonrisa siniestra. Mi nuca ardía por las noches durante esas pesadillas y pasaba horas viendo la ventana cubierta por la cortina esperando a que no apareciera la figura de esa lechuza, escuchaba toda la noche hasta el amanecer para distinguir el grito de ese animal, pero  más eran mis ansiedades que  razones fundamentadas para temerle. No había rastros del animal.


Hasta que, una noche, en la que parecía que no sufriría de horrores nocturnos, sentí un calor en mi cabeza al que no le di tanta importancia. Entonces, al tratar de cambiar de posición, los miembros de mi cuerpo no reaccionaron y se quedaban tiesos en su lugar, asustada abrí los ojos, giré mi cabeza del costado para ver hacia arriba y de repente ¡ahí estaba! ¡Esa sonrisa perturbadora! ¡Esos ojos brillantes y oscuros ahora los tenía a centímetros de mi rostro! ¡La lechuza estaba ahí! Flotando sobre mí, sonriendo, riéndose, no podía moverme ni gritar ni escapar de mi cazadora. Gritó tan fuerte que mis oídos dolieron, abrió su pico y de un solo movimiento me tomó por el cuello.


Cuentan en los ranchos que las lechuzas son brujas disfrazadas, señal de mal augurio. Aquella lechuza apareció ante mi hace meses, no para cazarme, sino para iniciarme. Las novatas somos elegidas por otra bruja mayor y hay que integrarlas de algún modo, por voluntad o a la fuerza. Hoy es noche de luna nueva y he llegado hasta aquí, a esta altura puedo ver a la próxima hermana caminar por un sendero solitario. No está sola pero llevo días observándola desde esta rama donde no me ve, cuando esté lista iré por ella para que se una con las demás, mientras tanto es hora de que mis hermanas y yo regresemos antes de que amanezca. Pero esperaremos, quietas, observando, aguardando el momento preciso para ir por otra compañera.


Fin.

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Dec. 30, 2018, 7:17 a.m. 1 Report Embed 0
The End

Meet the author

Victoria Luna Escritora aficionada con muchas ideas en la cabeza esperando salir.

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Victoria Luna Victoria Luna
Muchas gracias por leer. Me gustaría saber sus opiniones sobre este pequeño relato hecho para un concurso de cuento fantástico.
Dec. 30, 2018, 1:16 a.m.
~