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jhoyner-palomino Jhoyner_ Palomino

¿crees en el destino? ¿crees en el amor?, o piensas que todo es una mala jugada de la vida. ¿que harías si soñaras con aquella persona?, pero aun sin conocerlo sabes que es la persona indicada; cuando lo ves tus piernas no responden, el sudor es inevitable y un montón de mariposas revolotean en tu estomago. "No se pueden luchar contra el destino, lo que tiene que ser sera."


Romance All public.

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Una Nueva Vida

Estaba sentada en el porche de mi casa, viendo como cada vez se iba acabando este día, mi último día en esta ciudad ya que mi padre acepto un trabajo en Villandry, un país que esta justamente al lado de Francia y Alemania, tomo mi taza con café para luego sentarme en uno de los sofás que tenemos en este lugar, di un gran suspiro y solo me dedique a beber el  café y ver como el día se esfumaba ante mis ojos.

Al terminar de ver como el maravilloso atardecer desaparecía por mis ojos y la complaciente oscuridad invadía todo mi campo visual tome la taza ya vacía y me encamine hacia la cocina para así poder lavarla, después de hacer aquello salí de la cocina para así poder irme a dormir pero el ruido de la puerta abrirse provoco que volteara a ver de quien se trataba, y era nada más ni nada menos que mi padre.

 

– ¿Por qué llegaste tan tarde?–pregunte molesta.

–Tenía que dejar todo listo en el trabajo antes de irnos–dijo mi padre con una expresión de cansancio.

–Está bien–dije mientras me acercaba hasta donde él se encontraba parado.

– ¿Cómo estuvo tu día?–pregunto él mientras se encaminaba a la cocina.

–Nada interesante–respondí.

–Okey–dijo– ¿ya empacaste todo?–pregunto de nuevo.

– ¿De verdad?–pregunte molesta ya que aunque no tenía ganas de quedarme en esta ciudad tampoco quería dejar la casa que era de mi madre.

–Sí–respondió él malhumorado.

–Okey–dije.

–Vete a dormir–dijo cuando ya estaba en la puerta.

–Está bien–dije mientras daba media vuelta y me encaminaba hacia mi habitación.

 

Los escalones se hicieron más cortos y mi puerta era la primera que se podía encontrar al subir aquellas escaleras, tome la perilla pero inmediatamente la solté ya que el frio la invadía por completo, suspire y conté hasta tres para seguidamente abrir mi habitación rápidamente, al estar allí divise como mi cuarto estaba completamente vacío, literalmente, ya que los muebles y demás cosas aún seguían allí, la ventana me permitía ver el vecindario y como las luces de los faroles invadían las calles, me senté en el borde de mi cama y mis ojos se posaron en un portarretratos, el cual aún no había querido guardar, lo tome entre mis manos para luego levantarme y acercarme a la ventana.

Me senté cómodamente y por un largo rato me quede mirando las estrellas y una lagrima apareció para luego resbalarse por mi mejilla derecha, “te extraño mucho”, dije para mí misma mientras miraba la foto de aquel portarretratos, “te gustaba mucho ver las estrellas”, dije como si la foto me fuera a responder, “te amo mucho mamá”, dije mientras colocaba su foto en mi pecho, “buenas noches mami”, dije mientras observaba el cielo estrellado y mis ojos se cerraron lentamente.

 

“–Maddie–escuche mi nombre pero no sabía de dónde provenía, empecé a caminar por una especie de ¿Castillo?, ¿Dónde estoy?, me pregunte pero no sabría cómo explicarlo hasta que de la nada aparecí en un inmenso y hermoso jardín, tome una de las rosas que había en ese lugar y sin querer me pinche el dedo con una de sus espinas provocando que la sangre manchara el vestido blanco que tenía puesto, pero luego la herida sano y mis ojos se posaron en un chico que salió del gran castillo, pero mis pies empezaron a moverse muy rápido y de repente ya estaba en una especie de bosque, estaba huyendo, ¿pero de qué?, no sabía porque corría hasta que el mismo chico de hace un rato aparece enfrente de mí, mis pies se detienen y él se acerca cada vez más hasta que nuestras respiraciones se mezclan entre sí, y pensándolo bien este chico es muy hermoso, y tiene una particularidad y es que su ojo derecho es claro mientras que su ojo izquierdo es oscuro, y de un momento a otro este chico me estaba ¿besando?, pero lo más extraño es que yo no lo impedía, en verdad me gustaba hasta que un fuerte dolor se presentó en mi espalda y estómago, detuve aquel beso para ver qué era lo que ocurría y una flecha dorada estaba clavada en mí, la vista se me empezó a nublar y mi cuerpo cayó sobre los brazos del chico, se podía ver que las lágrimas bajaban por su rostro y mi vista se nublo para  luego volverse todo  oscuro”.

 

Me levante agitada, el sudor estaba en todas las partes de mi cuerpo y mi respiración estaba muy descontrolada, tome mi teléfono celular para ver la hora, la cual eran las cinco de la mañana, “todo fue un sueño”, pensé, mientras me levantaba de la ventana y me encaminaba hacia la cocina, al llegar tome un vaso con agua y lo bebí de un solo golpe, para luego subir de nuevo a mi habitación y volver a acostarme a dormir ya que en un par de horas ya no estaría aquí.

 

Ring…Ring…Ring…

 

Mi alarma sonó, despertándome de nuevo, aunque la primera vez desperté fue por el extraño sueño que tuve hace un rato, me levante de mi cama y me dirigí hacia mi closet ya que allí había dejado la ropa que me pondría hoy.

Me di una larga ducha para así demorarme un poco más, al salir ya vestida tome mis maletas pero antes de eso le di un pequeño recorrido a mi cuarto, llegue a la puerta y ya con mis maletas afuera cerré el único lugar en el que me sentía bien, baje las escaleras y el ver como la casa en a que creció tu madre y en la que también creciste tu iba ser vendida y habitada por otras personas.

 

– ¡Ya estas lista!–grito mi padre.

– ¡Sí!–le devolví el grito.

–Vamos tarde–dijo cuando ya estaba en el primer piso.

– ¿Y el desayuno?–pregunte.

–En el aeropuerto te comes algo–respondió para luego sacar las maletas fuera de la casa.

 

Mis ojos se empezaron a cristalizar y todos los recuerdos buenos y malos pasaron por mi cabeza, la vez que mi padre me compro una muñeca, también cuando mi padre me celebro mi cumpleaños número cinco y solo estaban mis abuelos maternos y paternos, cuando me salió un gigantesco grano en mi frente y no quería ir a la secundaria, todo lo iba a dejar atrás.

 

–Súbete al auto–dijo mi padre sacándome de mis pensamientos.

–Okey–dije y empecé  salir de esa casa, mis pasos eran cada vez más cortos ya que algo dentro de mí no se quería alejar de esta casa.

– ¿Mis abuelos?–pregunte.

–No lo sé–respondió mi padre–y no los podemos esperar–dijo mientras guardaba la última maleta en el auto.

– ¿Con quién vas a dejar el auto?–pregunte con curiosidad.

–Ya lo vendí–respondió mientras ambos nos subíamos al auto–en el aeropuerto nos estará esperando el nuevo dueño–volvió hablar para luego encender el auto y luego ponernos en marcha.

En el camino ninguno de nosotros dos dijo alguna palabra, la verdad mi padre solo estaba un poco alterado y nervioso acerca de su nuevo trabajo y yo solo estoy algo triste en tener que dejar a mi madre, las casas empezaban a aparecer y desaparecer delante de mí, el auto se detuvo y mis ojos solo podían ver  el aeropuerto.

 

–Ya llegamos–dijo mi padre mientras ambos empezábamos a bajarnos del auto.

– ¿Dónde está la persona que compro el auto?–pregunte irónicamente.

–Ahí viene–respondió mi padre algo enojado por mi tono de voz.

 

Y durante diez minutos mi padre estuvo conversando con aquel joven, ya que el comprador era solo un muchacho el cual quería tener su primer auto, y al ver que no surgía nada tome mis maletas y me dirigí a una de las tiendas que había en el aeropuerto ya que el hambre no me dejaba pensar en nada.

Llegue a una especie de panadería y compre una dona con un cappuccino, le pague a la señora que me había atendido y luego salí de allí para encontrarme con mi padre muy malhumorado.

 

– ¿Qué estabas haciendo?–pregunto mi padre molesto.

–Estaba comprándome algo para desayunar–respondí agachando mi cabeza.

– ¿Enserio?–pregunto mi padre y yo le respondí con un movimiento de mi cabeza–vamos a esperar el avión–dijo para luego empezar a caminar hacia la sala de espera del aeropuerto y yo obviamente lo estaba siguiendo.

 

Al estar allí varias personas llegaban pero al rato se marchaban, nuestro vuelo se estaba demorando demasiado y con ello la pereza me estaba invadiendo por completo, mis parpados se empezaban a sentir completamente pesados pero una mano me sacudió espantando la pereza de mi cuerpo, mi padre se levantó de la silla ya que nuestro vuelo ya había sido nombrado, tome mis maletas y empecé a caminar con ellas hacia la pequeña puerta donde debíamos pasar para subir al avión, pero antes de eso nuestras maletas y nosotros tuvimos que pasar por todo el protocolo del aeropuerto para saber si llevábamos drogas o alguna otra cosa indebida, al terminar de pasar por todo me acerque hacia un pequeño cubículo donde se encontraba una chica no tan mayor, allí ella me pidió el boleto para luego romperlo un poco.

Cinco minutos después ya estábamos sentados en nuestros asientos del avión esperando a que el piloto por fin decidiera despegar el avión, el tiempo de espera por fin había acabado el avión empezó a moverse y sin más se elevó por los cielos, “¿ahora qué hago?”, me pregunte, mi asiento estaba justamente al lado de la pequeña ventana del avión, las nubes pasaban y el color azul que predominaba en aquel lugar era realmente fascinante, dure prácticamente horas observando aquel hermoso paisaje que tenía ante mis ojos, una sonrisa apareció en mi rostro y  una lagrima cayo sin avisarme, mi padre se percató de aquello y llamo mi atención.

 

–Duerme–dijo mientras apagaba el teléfono celular–el vuelo dura 10 horas–volvió a hablar mientras trataba de mostrar una sonrisa.

–está bien–dije–pero tu también duerme–volví a hablar.

 

Saque mis auriculares y los conecte a mi teléfono celular, busque cualquier canción y mis parpados volvieron a sentirse super pesados, un pequeño bostezo salió de mi boca y sin más caí en un sueño profundo.

“¡Maddie!, gritaban mi nombre pero no sabía de donde provenía aquel grito, la voz de aquella persona era la de un hombre, pero no aparentaba ser mayor si no era una voz de algún chico adolescente, mis pies tomaron vida propia y se encaminaron por un inmenso pasillo donde lo único que se podía encontrar eran pinturas y decoraciones de la realeza, seguí con mi camino sin detenerme en ningún lugar hasta que el mismo jardín de mi sueño anterior apareció ante mis ojos, mis pies se quedaron quietos y de la nada los rayos del sol se escondieron dejando ver todo oscuro y  solo la tenue luz que la luna nos estaba brindando, unos arbustos se empezaron a mover y el miedo me empezó a carcomer por dentro, unos pasos se escuchaban por todas partes y yo solo quería largarme de allí, pero algo me lo impedía hasta que la silueta de un chico algo mayor que yo apareció entre las sombras, su cabello era rubio y su tez blanca podían llamar la atención de cualquiera y sin más el recuerdo del chico de mi sueño anterior volvió.

 

–Eres tu–dije mientras lo miraba fijamente

–Tu eres Maddie–dijo él ya estando enfrente de mi”.

 

El viaje en verdad duro demasiado, aquel sueño que tuve hace unos momentos estaba invadiendo por completo mi cabeza, y el estar sentada por diez horas en un avión no ayudaba en nada, hasta que por fin la voz del piloto resonó por aquellos altavoces avisándonos que el avión ya estaba a punto de aterrizar, moví a mi padre para que despertara porque el avión ya estaba prácticamente aterrizando en la pista.

 

–Por fin llegamos–dijo mi padre en medio de un gran bostezo.

–Por fin–repetí lo que él había dicho mientras bajábamos del avión– ¿para dónde vamos?–pregunte.

–A recoger nuestras maletas–dijo mi padre.

–Es cierto–dije para luego empezar a  caminar hacia la gran banda por donde pasan las maletas de todos los pasajeros, al llegar nuestras maletas no se demoraron mucho así que no perdimos demasiado tiempo–¿Qué hora es?–pregunte después de tomar mis maletas.

–Son las ocho–dijo mi padre–ya es tarde–dijo de nuevo para luego empezar a caminar hacia la salida.

 

Al estar afuera nos encontramos con una gran masa de personas pero un auto, más bien una limusina estaba estacionada con unos pequeños banderines los cuales estaban formados por una franja de color celeste y otra de un verde más oscuro pero aquellos banderines también tenían la silueta de un ciervo justo en el centro de ellos, pero lo que más me llamo la atención es que el conductor de aquella limusina tenía un letrero donde decía “bienvenidos, familia Parks”.

 

–Papá–dije llamando su atención.

–Si–respondió él.

– ¿Por qué aquel hombre tiene escrito eso en ese letrero?–pregunte con mucha intriga.

–Lamento no habértelo dicho–dijo él–pero el trabajo que acepte fue de cocinero de la familia real de Villandry–dijo mi padre y mi expresión cambio por completo.

– ¿Viviremos en un castillo?–pregunte.

–Algo así–respondió mi padre–ahora vamos a la limusina–volvió a hablar mi padre para luego encaminarnos hacia aquel medio de transporte.

–Buenas noches señor y señorita Parks–dijo aquel hombre.

–Buenas noches–dije con una sonrisa.

–Suban–hablo de nuevo aquel hombre, el cual no presentaba ninguna expresión en su rostro.

 

Al estar en aquella limusina el conductor encendió algo para que el calor nos invadiera un poco ya que afuera estaba haciendo demasiado frio, respire hondo mientras que el conductor ponía en marcha el vehículo, el camino estuvo super silencioso ya que ninguno tenía ánimos de hablar por el sueño ya que mi padre se estaba quedando dormido, mis ojos se posaron en la ventana y la hermosura de aquellos bosques llamo mucho mi atención, varios ciervos aparecían en medio de los inmensos árboles, “por eso tienen un ciervo en su bandera”, pensé, hasta que la limusina se detuvo enfrente de un inmenso castillo, pero al bajarnos los recuerdos del sueño que tuve volvieron a mi mente y era porque el castillo se parecía mucho con el de mis sueños.

 

– ¿Te pasa algo?–pregunto mi padre.

–No–respondí–no me pasa nada– dije para luego tomar mis maletas y el conductor me ayudo a llevarlas.

–Ustedes vivirán en la parte oeste del castillo–dijo aquel hombre–allí  cada uno tendrá sus habitaciones, el desayuno se sirve a las siete de la mañana así que te tienes que levantar temprano–dijo mientras miraba a mi padre– y tu–dijo señalándome–entras a clases a las ocho de la mañana, así que por favor para las siete de la mañana espero estés lista–dijo mientras empezaba a caminar por los inmensos pasillos.

– ¿Y la familia real?–pregunte con curiosidad porque obviamente en un castillo aún deben de haber reyes y reinas.

–La familia real ya está durmiendo–dijo el hombre–mañana podrán conocerlos–volvió a hablar–esta es tu habitación–dijo deteniéndose en una gran puerta para luego mirarme y dejarme las maletas allí–tu, sígueme–le dijo a mi padre para luego desaparecer por aquellos pasillos.

 

Mire la gran puerta por un par de minutos, pero luego salí de mi trance al recordar que mañana mismo entraría a clases, respire hondo y puse mi mano sobre la perilla para abrirla lentamente y encontrarme una habitación que era el doble de la que tenía en  Minnesota, mis ojos revisaron todo para luego entrar y cerrar la puerta con seguro, deje mis maletas a un lado de la habitación para luego abalanzarme sobre la cama, tome mi teléfono celular para cuadrar la hora y también para programar la alarma, al terminar de hacer aquello cerré lentamente mis ojos, “buenas noches mamá”, murmure para luego quedarme dormida.

Dec. 29, 2018, 9:41 p.m. 0 Report Embed 0
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