Historias cortas del reino de Arquímedes Follow story

mrs.nothing Eugenio Alejandro Hernandez Salazar

Relatos de vivencias de los habitantes del reino de Arquímedes, que cercas de ser comunes son bastante tontos pero se suelen ver anécdotas muy divertidas entre estos nada respetables ciudadanos del reino.


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#lenguaje-explicito #extraterrestres #historia-original #ciencia-ficcion #mundo-de-fantasia #dragones #golems #inmortalidad #328
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Juan Persie y el Dragón Rodrigo (V3)


Un día Juan Persie caminaba por el bosque maldito, sin rumbo aparente en búsqueda de un poco de diversión, pues hace días que ha estado buscando como salir de su rutina, ya que como de costumbre, él baja de las montañas hacia los pueblos de los Nuvus (el termino Nuvu o Nuvus es un insulto hace referencia a la raza humana y su morfología débil) a hacer destrozos y divertirse un poco con el sufrimiento de ellos. Sin embargo, esto lo termino cansando y agobiando con el paso del tiempo. Así que ese mismo día decidió ir a visitar un viejo conocido, no para estrechar un lazo de amistad sino, más bien para tener una pelea, pues ese viejo conocido que él recordaba no era de su agrado y muy por el contrario le detestaba bastante. Lo último que supo Juan de ese individuo fue que dejo la vida material y se fue a vivir en la zona sur del bosque maldito, así que Juan a sabiendas de eso decidió ir a buscarlo y enfrentarlo.

Esta decisión hizo que Juan cambiara de rumbo varias veces para dirigirse a la zona sur del bosque sin embargo Juan pensó ―Debí usar los caminos trazados por los guardabosques, porque no tengo idea donde está el sur en este maldito bosque ―ya que no podía orientarse debidamente por el bosque.

Las horas pasaron y el día estaba por terminar, faltaba poco para que oscureciera en el bosque y entre maleza, árboles y animales pequeños e inofensivos Juan se preparaba para lo peor; porque donde seres normales ven simples arbustos Juan ve un escondite para un depravado, donde otros ven animales tiernos, él ve animales tiernos asesinos. Como el nombre del bosque lo indicaba está maldito y esperaba al menos encontrar algo de peligro en esta zona, como una bestia hambrienta o un asesino sexual enfermo que asecha en las noches en el bosque en búsqueda de saciar su sed de placer, pero rápidamente desecho esa última porque él los espantaba, pues, generalmente lo confunden con un monstruo por su tamaño. Juan mide poco más de tres metros y medio, su piel es rosácea como la de un cerdo y su cara es la de uno, él viste una indumentaria algo extravagante con un collar metálico oscuro cuadrado el en cuello, de la cual surge una túnica marrón que le cubre el resto del cuerpo y una capa del mismo material de su collar la cual no se ondea y es rígida como una placa de acero, en su collar se aprecia una letra junto a un número.

Cuando parecía que esta búsqueda de emociones había sido en vano, Juan sintió un ligero temblor seguido de estruendosos sonidos que provenía de un lugar cercano por lo que decidió ir corriendo hacia el lugar y averiguar que provocaba los temblores ―Tal vez no todo fue pérdida de tiempo en este viaje ―pensó Juan mientras corría, cuanto más se acercaba Juan a la zona de donde provenían los temblores estos eran cada vez más fuertes y además se sentía un olor a madera quemada y la visibilidad disminuía mucho por el humo proveniente de un incendio que ocurría en el lugar al que se dirigía. De pronto escucho otro estruendoso sonido junto con el temblor más grande que había sentido hasta hora y seguido de un gran rugido de dolor provocado por algún monstruo enorme. Lo que hizo que juan apresurara el paso.

Cuando Juan por fin estaba por llegar, percibió un breve momento de quietud y silencio. Al salir de la maleza se encontró con una gran zona devastada por una gran pelea entre un monstruo gigante lanza fuego contra algo o alguien muy fuerte, pues toda la zona estaba chamuscada y había huellas de un monstruo enorme además de muchas escamas y sangre en el suelo.

―Parece que algunos chicos sé les paso la mano con los juegos artificiales ―dice Juan Persie al ver la escena del desastre.

Juan siguió explorando la zona afectada por el enfrentamiento ocurrido, pero el humo provocado por la pelea dificultaba su visibilidad. De pronto Juan sintió un fuerte viento que despejo el humo de la zona del desastre y apago el fuego que consumía el bosque ― ¿Que ha sido eso? — piensa juan. Cuando mira que encima de una roca a lo lejos una hacha enorme de doble cara clavada de al menos su estatura de largo, con algunos escritos antiguos brillantes azules bañada en sangre y al lado ve a un guerrero caminando para tomarla de la raza gorila de enorme tamaño pues al menos media más de cuatro metros aproximadamente, cubierto de pelo oscuro, con muchas cicatrices pequeñas en la cara, de apariencia salvaje y muy musculosa solo portaba algo parecido a una falda metálica adornada con pieles de algunos animales peludos que le quedaba por encima de las rodillas, con grandes cadenas haciendo forma de cruz en su pecho amarradas a su torso y un par de botas improvisadas con la piel de algún animal sin pelo, fuera de eso estaba completamente desnudo. El guerrero "Salvaje" en apariencia, gritaba con gran energía.

― ¡Sal de donde estés bestia cobarde!, porque ¡Yo Cronos! ¡El mejor cazador de dragones que ha existido y existirá!, ¡te derrotara y reclamara tus entrañas como trofeo! ―dijo el guerrero, para después tomar su arma y empezar a girarla por encima de su cuerpo con ambas manos ―¡¡POR EL EMPERADOR!! ―da un grito de batalla y empieza a correr en línea recta aplastando, cortando y en general destrozando todo lo que se encuentre en frente de él.

― ¡Hey¡, ¡Idiota super desarrollado! ―le grita Juan Persie a él guerrero― ¿Qué demonios crees que estás haciendo? ―le pregunta Juan, pero el guerrero no le contesta. Juan mira con extrañes al guerrero, pues creía a verlo visto antes en otras circunstancias.

― ¿Tú hiciste esto? ―volvió a preguntar Juan y el guerrero lo volvió a ignorar. Juan empieza a lanzar rocas en dirección del guerrero hasta que una le da en la cabeza del guerrero.

El guerrero voltea a ver a Juan y dice ―Oh un cerdo, ¿Qué pasa pequeño? ¿Estás perdido? porque si es el caso lo siento, pero no te puedo ayudar ―dijo el guerrero a Juan.

―No estoy buscando ayuda imbécil. Te estoy preguntado ¿Qué estás haciendo?, ¿Porque destruiste todo? ―preguntó Juan al guerrero.

Juan al verlo de frente, reconoce al guerrero quien resultaba ser Cronos "El Cazador de Dragones" o Cronos "El Trípode" quien era relativamente nuevo en Arquímedes, pues hace pocas semanas que había aparecido en el planeta. Lo único que sabía Juan de él, era que es un guerrero y que era demasiado escandaloso, pues en el único lugar donde lo veía era en una cantina donde siempre bebía como si no hubiera un mañana.

―Bah. Mucho gusto mi nombre es Cronos y estoy cazando y bueno si no le molesta, podría alejarse un poco ―Cronos hace menos a Juan― fastidia mi cacería.

Juan se molesta un poco del hecho de que él sí le reconoció, pero esté a él no. Así que decidió hacerle una pregunta a Cronos.

―Disculpe, ¿A caso no sabes quién soy yo? ―preguntó Juan a Cronos. ―No, no me has dicho tu nombre, pero la verdad no me importa, no he venido hacer amigos ―contestó Cronos.

―Vamos te he visto varias veces en la cantina, además, soy bastante famoso por aquí ¿sabes?, así que pensé que tal vez ya habías oído hablar de mí ―dijo Juan quien enseguida crea una vara de metal oscuro de la palma de sus manos y se la enseña a Cronos para luego preguntar―. ¿Dime ya has oído hablar de mí?

Cronos ve a Juan mostrando su vara y responde ―No, no he oído hablar de ti.

Juan empieza a cortar árboles y rocas con su vara y dice ― ¿Ahora sabes quién soy?

―Un ser asqueroso y molesto si me lo pregunta a mi―responde Cronos y se da la vuelta―. Ahora si no le importa quisiera que este momento sea especial, entre presa y cazador.

―Entonces no sabes quién soy ―dice Juan sorprendido y algo triste, ya que creía que después de sus constantes ataques a aldeas Nuvus tendría al menos algo de popularidad.

―No y mucho menos me importa pequeño cerdo ―dijo Cronos dejando en claro que no le conoce―, ahora sino le importa podría alejarse un poco de esta zona, las cosas se podrían ponerse feas por aquí otra vez.

Juan se enfurece bastante por el hecho de que no le conozca Cronos. Así que el mismo decide presentarse ante el dándole un golpe por la espalda con algo de fuerza.

―¡Vaya imbécil que eres!, pues parece que ahora me conoces ―dijo Juan al clavar de un solo golpe a Cronos en una roca―. Espero que hayas muerto gorila apestoso.

Juan mira su mano algo lastimada y se pregunta ― ¿Demonios de que esta hecho este idiota? ―y en su descuido, rápidamente Cronos lo toma de la cara con una sola mano, lo levanta y lo clava al suelo.

― ¡Chúpate esa, cerdo bastardo! ―exclamó Cronos, mientras se enderezaba y miraba hacia abajo con prepotencia a Juan―. Levántate guerrero, con la fuerza con la que me golpeaste, sé que no morirás con eso.

Juan se levanta aturdido del ataque y comenta ­―Estúpido ―dijo Juan mientras sus heridas sanaban a un ritmo muy acelerado.

― ¿Místico? cierto ―dijo Cronos a Juan.

Cronos mira algo sorprendido a Juan, pues al ver como curaba sus heridas con rapidez dedujo que se trataba de "Místico", un cerdo inmortal que controlaba la magia a su favor.

― ¿Qué? ―responde Juan sorprendido y enojado por la confusión de Cronos.

―Ese es tu nombre, verdad―afirma Cronos.

―No ni cercas cabrón, vuelve a intentar ―dijo Juan en un tono de molestia―. Piensa un poco más, ¿que otro puerco además de Místico puede regenerarse?

Cronos piensa un poco y recuerda que aparte de Místico había otro crimar el cual era inmortal e imparable.

― ¡No puede ser! ―exclamó Cronos sorprendido―. Eres Steven el cerdo maquina ¿cómo no me di cuenta antes? En ese caso ¡¡PREPÁRATE PARA TU MUERTE!!

―¡¡SOY JUAN PERSIE!! ―exclamó Juan con enojo―. ¡Maldita bestia descerebrada!

Juan espera una respuesta de parte de Cronos, pero este solo lo mira directamente, hubo un silencio abrumador, la tensión incrementaba, cuando Juan se acercó un poco más a Cronos observo que esté dejaba caer algo de saliva de su boca y que su expresión era la de un idiota con la mirada perdida.

―¡¿Te parece gracioso?!, hijo de tu puta madre ―dijo Juan quejándose de la actitud de Cronos hacia él, cuando Juan estaba por comenzar a atacar a cronos, este pone una cara seria ―Vaya no me esperaba esto ―dijo Cronos rascándose la cabeza―. Pensé que al oír tu nombre sabría quién eres, pero me la pones muy difícil, porque no me cuentas algunas de tus hazañas gran héroe o villano desconocido.

―¿Has oído del demonio del corte endemoniado o del demonio puerco? ―dijo Juan a Cronos con esperanzas de que por fin reconociera.

―No ni siquiera me suena ―dijo Cronos.

Juan hace una rabieta ― ¡Vamos hijo de puta! ―exclamó Juan de manera amenazante hacia Cronos― estoy casi seguro de que me conoces, pero solo me quieres hacer enojar.

― ¡Cállate! ―exclamó Cronos―. Por favor, molestas mi cacería ―dijo Cronos un poco molesto―. Pensándolo bien no me interesa una pelea inútil contra alguien que no lo conoce ni su puta madre.

― ¡Maldita basura patética! ―exclamó Juan―. Excusa de guerrero cobarde ―dice Juan muy enojado― donde está tu puto honor de luchador. Solo te importa la fama, imbécil.

Cronos no contesta a las provocaciones de Juan ―Te demostrare quien soy. No soporto más tu prepotencia ―dijo Juan justo antes de atacar a Cronos.

Juan taclea a Cronos por la espalda con todas sus fuerzas y se lo lleva rompiendo árboles, rocas y estrellándolo con todo lo que se topaba, hasta que lo estrella contra una roca bastante grande, donde esté queda clavado por la fuerza del impacto. Después Juan empieza golpearlo sin parar hasta matarlo ―¡Mi nombre es Juan Persie, imbécil! ―exclamó Juan en plena faena―. ¡Me asegurare de que lo recuerdes de camino al infierno!

Repentinamente entre golpe y golpe de Juan a Cronos. Cronos sujeta la cara de Juan fácilmente con una sola mano aprovechando su gran ventaja corporal ― ¿Qué? ¿Cómo lo hizo? ―piensa Juan cuando este es interrumpido de la nada.

Cronos aleja a juan un poco de un empujón y antes de que Juan logre reaccionar esté le propina un poderoso golpe en la cara que le aturde y le da tiempo para dar un giro de 360 grados sobre su eje con su hacha en mano y decapitarlo de un simple tajo.

― ¡Recupérate de esa! ―exclamó Cronos mirando el cuerpo de Juan cayendo al suelo.

Cronos avanza un poco más a dentro del bosque maldito, buscando su antigua presa. Cuando de pura casualidad mira hacia atrás para luego sorprenderse de no encontrar el cuerpo de Juan.

― ¡Oh por favor! ―exclamó Cronos―. Ni siquiera tienes cabeza ¿Cómo te recuperaste tan rápido? ―pregunto Cronos clavando el mango de hacha al suelo―. Me das más trabajo.

De pronto Cronos siente el peligro y recoge su hacha nuevamente ―Puedo sentirte cercas, sal para que pueda cortarte la cabeza de nuevo ―Cronos voltea rápidamente y se cubre con su hacha de una barra negra extremadamente larga y dura, igual a la que había visto antes ― ¿Qué mierdas es esta porquería? ―pregunto Cronos al ver la vara.

― ¡Es el arma de tu asesino! ―exclamó Juan saliendo de unos arbustos detrás de Cronos, creando más varas de las palmas de sus manos. Cronos reacciona rápidamente y usa su hacha sagrada para desviar el ataque de Juan ― ¿Cómo lo rechazo? ―piensa juan ―No grites cuando hagas una emboscaba ―aconsejo Cronos a Juan al ver que grito cuando le ataco por la espalda.

Juan empieza a atacar con cortes rápidos combinando el ataque de sus varas con patadas, algunos saltos y amagues. Cronos solo se cubre detrás de su hacha sujetándola con una sola mano rechazando todos los ataques. Cronos aguanta hasta que ve un hueco en los ataques de Juan y aprovecha para darle un puñetazo que manda a volar a Juan a varios metros de distancia.

―Que potencia ―pensó Juan al tocar el suelo después de ser golpeado―. Será mejor ponerme serio si quiero matarle antes de que me mate a mi primero, otra vez.

Juan se pone a luchar en serio y lanza una de sus varas a Cronos quien se cubre, pero Juan usando su gran velocidad aprovecha y desaparece de la vista de Cronos, para luego reaparecer propinando un golpe critico en el vientre de Cronos. Cronos retrocede por la inercia del golpe, pero se logra reponer. Juan aprovecha la guardia baja de Cronos y da una fuerte patada que hace que Cronos suelte su arma y salga a volar al menos 50 metros de distancia cayendo en una roca.

―Acabare contigo ―dijo Juan con una sonrisa en su cara.

Pero Cronos no responde a esa amenaza. De pronto una de esas varas que Juan creaba le atraviesa el hombro ― ¿Qué? Pero si no tienen filo estas varas ―pensó Cronos al ser atravesado fácilmente.

Juan toma la vara, mueve su brazo levemente y corta el brazo entero de cronos junto a varios árboles y una roca que se encontraban atrás.

―Espero no haberte quitado las ganas de pelear ―dijo Juan al verse en clara ventaja sobre Cronos.

―Eso fue un corte limpio ―dijo Cronos al ver que la vara cortaba todo a su paso sin esfuerzo―. Juan Persie el puerco del metal maldito.

―Te dije que me conocerías antes de morir ―dijo Juan al ver que se desangraba―. Lamento informarte que esta batalla sólo tendrá un ganador, y por lo que veo soy el único inmortal aquí.

Juan vuelve a usar su velocidad y desaparece de la vista de Cronos nuevamente. Cuando Juan se acercaba por la espalda de Cronos con una vara para cortarle la cabeza. Cuando esté estaba a punto de cortarle la cabeza a Cronos, esté da un giro muy rápido y logra propinarle un golpe a Juan en la cara ―Pero ¿Cómo? ―se preguntaba juan al ver tal jugada―. Este idiota ¿Puede pelear aún?

Juan intenta cortarle el otro brazo, pero Cronos reacciona primero y retrocede esquivando por poco ese corte.

―Eres bueno pequeño cerdo, pero no te lo pondré tan fácil ―dijo Cronos para después levantar su brazo y abrir su mano. Juan mira con extrañeza y dice ―¿Estas esperando a que te ataque de nuevo?

Juan mira como el arma que Cronos había soltado cuando él le ataco, vuelve volando hacia Cronos a gran velocidad y Cronos la atrapa con su mano para después dar un pequeño salto y lanzar un ataque muy lento a Juan con el hacha. Juan se aprovecha de la lentitud de ese ataque y se mueve rápidamente para colocarse detrás de Cronos y contra atacar. Pero es detenido por Cronos de una patada ― ¡Ah! ―exclamó Juan al recibir tal golpe.

―Eres muy predecible Juan ―dijo Cronos.

Juan retrocede y dice ­―Si, ya lo sé, ya me lo han dicho antes.

Cronos recoge su brazo cortado y se lo intenta volver a pegar. Juan al ver esto le dice ―Sabes, mis varas cortan sin necesidad de filo, porque se comen la materia que pasan por ellas.

Cronos sonríe y coloca su brazo cortado en su lugar y se vuelve a unir regenerando la parte faltante consumida por el corte de juan.

―Vaya, así que también eres inmortal ­―dijo Juan.

―En cierto modo, sí ―comento Cronos.

Juan y Cronos se lanzan directamente para molerse a golpes. Juan crea dos varas de sus manos y lanza un ataque a la cabeza de Cronos quien reacciona y se barre llevándose a Juan en el camino. Juan sale volando por la inercia, pero logra maniobrar en el aire y cae de pie, pero antes de darse la vuelta y encarar a Cronos, esté es sujetado de la cabeza y las piernas y despues levantado ―Eh ¿Cómo? ―pensó Juan antes de ser partido en dos por Cronos.

Cronos arroja las dos mitades de Juan en direcciones contrarias y exclama ― ¡Recupérate de esa!, ¡¡PERRA!!

Juan se arrastra un poco con sus brazos y exclama ― ¡No puede ser estoy muriendo! ―mientras Cronos se mofa de él. Juan da un salto con sus manos y en pleno vuelo regenera la parte faltante de él.

Cronos se queda sin palabras por lo que acababa de ver. Juan cae con ambos pies al suelo y se ríe ― ¡Jajaja! ¿Enserio te la creíste? ¡Vaya idiota! ¡jajaja!

Cronos se enfurece bastante y grita ― ¡Nadie se burla de mí!

Juan sonríe y comenta ―Vamos simio imbécil, ¿Qué vas a hacer al respecto? ―pregunta Juan y luego se mufa fuertemente de Cronos.

Cronos se lanza y da un golpe directo al rostro de Juan, pero este aprovecha y le toma de los hombros y le propina un fuerte cabezazo en el rostro, los dos siguen forcejeando, embistiéndose e intercambiando golpes, pero ninguno desistía de su lucha. Ambos querían ganar esta pelea.

― ¡Come mierda! ―exclamó Juan cuando en plena pelea lanza tierra a los ojos de Cronos quien grita y ataca sin pensar.

― ¡Tramposo! ―exclamó Cronos quien estaba segado por la jugada sucia de Juan.

― ¡Esto es una pelea! ¡gorila mugroso! ―exclamó Juan antes de dar una fuerte patada en la entre pierna de Cronos quien se encoge y grita de dolor.

Cronos se limpia la cara y logra ver a Juan quien estaba a punto de castrarle de un corte. Cronos da un salto esquivando el ataque de Juan y contrataca dando una patada en el aire con ambos pies, que aleja a Juan de él.

Cronos detiene sus ataques y piensa ―Este cerdo piensa mutilarme parte por parte.

―¿Pasa algo, Cronos? ―dijo Juan al ver que Cronos dejo de atacar­―. Porque, aunque te rindas te mataré, sabes.

Cronos toma nuevamente su arma, de la cual empezó a brotar un brillo singular.

―Ahora si iras serio, he. Ojalá no te arrepientas de no hacerlo antes ―dijo Juan.

Cronos y Juan se vuelven a abatir en combate solo que esta vez ambos usaban todas sus armas para la pelea, Juan clava su pie en el suelo y empieza a atacar a Cronos con sus varas que salían bajo la tierra. Cronos solamente salta y esquivaba de lado a lado acercándose cada vez más a Juan quien al ver que Cronos se acercaba saca su pie del suelo y se lanza contra él para córtalo con sus varas.

Cronos al ver que Juan se había lanzado, lanza un poderoso ataque con su hacha a Juan quien se cubre y mira como Cronos suelta su arma, pero esta seguía poniendo fuerza hacia él ―Pero ¿Cómo? ―se preguntó Juan antes de ser golpeado en el pecho por Cronos quien de un solo golpe bien acertado lo incrusto en una piedra a varios cientos de metros arriba en una parte de una montaña.

―Maldita bestia ―dijo Juan riendo al ver que el golpe que le dio Cronos le destrozo todos los huesos.

Juan se levanta mientras sus huesos se recuperaban en segundos y dice ―Aún tengo la ventaja de la inmortalidad.

Juan da un paso al frente y cronos aparece enfrente de el con su hacha ―Mierda ―dijo juan al verlo.

―Por el legado que carga mi nombre ―dijo Cronos al cortarle el vientre a juan―. Por la razón de mi lucha eterna ―recitaba Cronos al cortarle ambas piernas a juan―. ¡¡POR EL EMPERADOR!! ―decapita al Juan y espera unos momentos en caso de que se vuelva a levantar.

―Parece que duraras un poco más así ―dijo Cronos a Juan quien no podía recuperase―. Si no te importa me voy de aquí, mi antiguo enemigo ya debió haberse convertido en un mierdecilla del bosque para escapar de esta batalla y no te voy a mentir está oscureciendo y le tengo miedo a la oscuridad.

Cuando Juan logra recuperarse Cronos ya se había ido ―tengo que buscarlo y decirle que esto fue un empate, nadie murió, a mi parecer nadie gano ―dijo Juan y decidió bajar de la montaña caminando. Durante su camino se encuentra con una entrada gigante a una cueva d al menos 100 metros de alto con algunas escamas en sus alrededores ―Oh ¿me pregunto qué bestia podrá ser? He sal de ahí Cronos ¡tengamos nuestra revancha! ―dijo Juan con entusiasmo.

―¡Te lo advierto cronos! ¡si te encuentro durmiendo no es mi culpa! ¡esto es una pelea a muerte!, ¡no hay reglas de honor aquí! ―dijo Juan adentrándose a la oscura cueva―. Bueno, aunque si me preguntan cómo fue nuestra pelea diré que fue legendaria, aunque no lo haya sido.

― ¿Cuánto espacio necesitas para dormir? Puedo notar que solo te gusta romper cosas. ―dijo Juan al ver el gran espacio de la cueva.

Juan se adentra más en la siniestra cueva y se pone a pensar ―Espera un momento, este imbécil le tiene miedo a la oscuridad y no veo que ponga antorchas en su camino.

―No sé qué bestia seas, pero sal de donde estas ―dijo Juan al suponer que no era Cronos el que estaba dentro de la cueva―. Intentare no matarte al verte.

Juan ve un resplandor al fondo de luz muy intensa que casi lo ciega por completo. Juan se percata de que la silueta de donde provenía tal brillo era la de un lagarto gigante ―así que tú eres la presa de ese imbécil.

La luz desaparece y la silueta se esconde nuevamente ―He, maldito ya te vi ―dijo Juan al ver al animal escondiéndose―. Al menos ataca.

Juan se adentra aún más en la cueva hasta que se encuentra en una cámara gigante dentro de la cueva ―A partir de aquí ya no excavo esta cosa. La cueva es muy grande como para ser excavada por un solo animal ―pensó Juan al ver que la cueva cada vez era más grande.

Juan sigue caminando, intentando encontrar al animal. Después de horas de caminar en círculos y encontrarse con callejones sin salida. Juan nota que hay sangre en el suelo y se pregunta ― ¿Acaso estará herida está bestia? ¿Por qué no mire el suelo antes? así me hubiera ahorrado varias vueltas ―su cabeza estába llena de preguntas sin respuesta.

Juan sigue el camino de la sangre hasta que oye un flujo de agua como si de un rio se tratara. Se acerca poco a poco hacia el flujo evitando hacer ruido, pues en el suelo yacía la sangre seca del animal herido y no quería ahuyentarlo ni provocarlo con su ruido. Juan notaba que entre más se acercaba al sonido del rio más claramente se veía en la cueva, lo que hizo pensar a Juan de que tal vez había una salida a la superficie.

Juan llega a donde provenía el sonido del rio de la cueva y descubre que daba con un acantilado, Juan mira hacia arriba y vislumbra una luz cegadora de la superficie que entraba por una gran grieta en la parte superior de lo que parecía ser una cueva más grande que conectaba con un gran sistema de cuevas naturales. Lo que hace pensar a Juan de la posibilidad de que la cueva no era natural debido a su gran simetría.

Juan se acerca a la orilla de la cueva para ver que había debajo de él, y en el fondo del acantilado, Juan ve un gran rio con agua cristalina y pura que corría con gran energía y piensa ―Sabía que había un rio cercas— juan observa el agua limpia—Que agua más pura y cristalina estoy casi seguro de que sigo el flujo encontrare una aldea de Nuvus.

Juan mira a ambos lados de la cueva y se da cuenta que solo en la parte donde esta había algo de luz ya que en ambos extremos de la cueva estaban totalmente oscuros. Al momento de ver el fondo Juan mira las paredes del fondo y nota rastros de sangre que se dirigían hacia abajo de la cueva siguiendo al rio y a partir de ahí el rastro terminaba. Por un momento Juan pensó que el animal ya se había ido, pero justo ante de darse la vuelta y marcharse Juan mira nuevamente al fondo y nota una forma extraña de color verde oscuro sobresaliendo del agua encima de un pequeño resaque de tierra.

— ¿Sera el animal que vi hace un rato? —se pregunta juan en su cabeza.

― ¿Cómo llamo su atención? ―se preguntaba Juan, cuando de pronto una estalactita le cae en la cabeza y así como recibió ese golpe, tuvo una idea sobre como levantar al extraño animal.

―Espero que esto funcione ―dijo Juan al tirar una roca de gran tamaño en lo que parecía ser la cabeza del animal.

La piedra cae y se rompe contra la extraña forma y Juan ve como esta abre sus dos ojos para levantarse un poco y mirar a su alrededor para luego volver a su posición original. Lo cual deja confundido a Juan.

― ¿Qué? ¿es enserio? ―se preguntaba Juan para luego exclamar ― ¡Haz algo flojo!

Juan se deja caer encima del pequeño resaque de tierra donde descansaba él animal y se dispuso a empezar una conversación con él.

― ¡Hey! Chico grande abre los malditos ojos ―dijo Juan al animal.

El animal abre sus ojos y mira a un pequeño cerdo y dice ― ¿Qué quieres?

Juan se sorprende un poco del hecho de que él animal le contesto con mucha claridad ― ¡Puedes hablar! ―exclamó juan.

―Sí ―afirmo él animal.

―Disculpa la ignorancia pensé por un momento que ibas a gruñir y tendría que averiguar el significado de tus gruñidos, pero es un alivio que puedas hablar ―dijo Juan.

―Dime ¿Qué puedo hacer yo por ti cerdito? ―preguntó el animal.

― ¿Qué diablos eres? ―preguntó Juan. ―Un Dragón ―respondió el animal.

Juan pensó sobre lo que le respondió el animal y hace una pequeña analogía para formular su siguiente pregunta ―Si los dragones son aprueba de magia significa que saben magia, ¿no? ―dijo Juan.

―No sé si eso sea cierto. ―dijo el dragón.

―Ha, entonces contéstame esta pregunta ¿Qué órgano hace que seas inmune a cierto grado de magia? ―preguntó Juan.

― ¿De dónde sacas eso? ―contesto el dragón.

―Entonces como son inmunes a la magia—dijo juan.

― ¿Quién te dijo eso? ―preguntó el dragón.

―No sé, es una leyenda urbana. Bueno cambiando de tema; ¿Eres un dragón mágico? ― pregunta Juan. ―No ―responde el dragón.

―Entonces no puedes hacer nada por mi ―dijo Juan al dragón. ―Que bien, entonces déjame descansar ―dijo el dragón a Juan sumergiendo su cabeza al fondo del rio.

― ¡Hey, aun no termino! ―exclamó Juan.

El dragón vuelve a sacar su cabeza del lago y se queja sobre la insistencia de Juan ― ¡¿Por qué?! Tu dijiste que no podía hacer nada por ti.

― ¿Por qué no tienes magia? ―pregunta Juan al dragón. ―No sé, ¿quién te dijo que un dragón debe de saber magia? ―responde el dragón a Juan, quien solo levanto sus hombros en símbolo de incredulidad.

―Mira los dragones pueden tener un origen mágico, pero yo al menos no sé cómo se usa, ¿entiendes? ―comenta el dragón.

―Creo que es casi seguro que tienen un origen mágico, es más que obvio, digo un reptil volador gigante escupe fuego que puede vivir hasta no sé cuántos años. La madre naturaleza debió consumir muchas drogas cuando decidió hacerte ―dijo Juan.

―Está bien, puede que haya dragones que conozcan y usen la magia a su favor, pero yo no soy uno de esos ―dijo el dragón.

― ¿Por qué tu no y otros sí? ­pregunta el curioso Juan. ―Supongo que nunca me lo había preguntado, bueno, aunque nunca me he preguntado muchas cosas, supongo que por mi oficio ―contesta el dragón.

―Increíble, ¿tienes un trabajo?, me sorprende porque yo no tengo uno, pero dime ¿Cuáles tu oficio? ―preguntó Juan. ―era un guardián ―contestó el dragón.

― ¿Alguna vez luchaste para proteger? ―preguntó Juan al dragón. ―Si, pero eso fue hace mucho tiempo atrás, en una guerra olvidada, en otro planeta muy lejano a esté ―contestó el dragón.

― ¿Ganaste esa guerra? ―preguntó Juan al dragón.

El dragón da un suspiro y se pone un poco triste y contesta ―No, no gane esa guerra... no ganamos nada.

¿Cómo se llamaba el planeta donde luchaste? ―preguntó Juan al dragón. El dragón solo mira hacia el frente y no contesta ―. Mira solo dilo, no me iré hasta no escuchar su nombre ­―dijo Juan.

―Autum prime... ese era el nombre de mi planeta, de mi hogar. Cuando llegamos a ese lugar, era un lugar hermoso ―contestó el dragón.

― ¿Quiénes eran tus enemigos? ―preguntó Juan al dragón. ―Fueron los gorilas, la raza dominante del planeta, quienes una vez terminaron sus guerras entre ellos iniciaron una contra nosotros ―contestó el dragón.

― ¿Cuánto duro esa guerra? ―Preguntó juan al dragón. El dragón lo mira y contesta ―Fue muy larga.

―¿Cómo eran tus enemigos? ―preguntó Juan. ―Muy fuertes y resistentes incluso diría que invencibles. Juraron exterminarnos de su planeta y lo hicieron ―contestó el dragón.

―No me refería a ese aspecto, sino físicamente como eran. Mira déjame cambiar mi pregunta ¿Conoces a un guerrero con un hacha gigante, que se hace llamar Cronos? ―pregunta Juan al dragón. El dragón se molesta por esa pregunta ― ¿Por qué preguntas eso? ¿Acaso lo conoces?

―Digamos que tuve un altercado con él y no termino muy bien. Conozco a Cronos es un maldito forzudo idiota que tiene un complejo muy grave con los dragones lo que quiero saber es si el realmente es un cazador de dragones o solo es un friki loco musculoso ―dijo Juan.

―Cronos es un verdadero cazador de dragones, un enemigo formidable e invencible. Su fuerza no tiene igual, su velocidad, su resistencia. Todo su ser es simplemente indestructible para cualquier dragón. Si realmente lo conoces sabes que es imposible quemarlo ―dijo el dragón.

―Se que Cronos es muy fuerte, tuve una pelea con él, pero eso no basta para ser una leyenda, ¿Qué hizo él para serlo? ―pregunta Juan al dragón. ―El quedo maldito con la inmortalidad por matar a un antiguo y solo un dragón sucesor de un antiguo puede matarle cualquier otro ataque solo lo lastima, pero no lo mata ―contesta el dragón.

― ¿Querían que Cronos reflexionara sobre sus acciones y dejara de matar dragones por su cuenta? Vaya ese antiguo no era muy sabio que digamos ―comentó juan.

―La maldición que cae sobre un mortal que mata a un antiguo no se elige. Bien pudo ser convertido en piedra o tener deformaciones en todo su cuerpo, pero el destino parecía tener otros planes para él. Al poco tiempo de su maldición quedo atrapado en un iceberg y fue declarado muerto ―dijo el dragón.

―Y que paso contigo, la guerra para ti ya acabo o sigues peleando ―dijo juan.

―Eso para mí ya termino hace mucho tiempo. Desde que murió el antiguo ya no le rindo cuentas a nadie. Soy libre, pero el problema es Cronos, no sé cuándo se descongelo, pero está aquí y debo esconderme―dijo el dragón.

Juan miro detenidamente al dragón y tuvo curiosidad al ver que su cabeza era enorme juan comentó ―Puedo ver que eres un gigante porque no te levantas.

A continuación, el dragón toma un poco de aire y se levanta, con sus dos patas delanteras en el aire colocándose lo más vertical que pudo solo sosteniéndose con sus patas traseras, en esa posición casi tocaba la parte superior de la cueva

Juan se sorprende mucho al verlo de pie pues aun para él era bastante grande. El dragón tenía piel escamosa y verdosa como un cocodrilo, a pesar de ser cuadrúpedo, se puso de pie con las patas delanteras en el aire, lo que le hizo ganar varios metros de altura ya que en cuatro patas el solo media aproximadamente 70 metros, mientras que en la posición en la que se colocó media aproximadamente 110 metros de altura, sin contar la cola.

― ¡Mierda! Si que eres enorme esta cueva debe de medir al menos 100 o 120 metros de altura ―dijo Juan al ver la verdadera altura del dragón.

―Dime ¿todos los dragones eran de ese tamaño? ―preguntó Juan.

―No, la mayoría de los dragones que habitaban conmigo en mi planeta eran dragones pequeños de 30 o 50 metros de altura, yo pertenezco a una raza de dragones mucho más grande, no sé porque, pero por eso él antiguo eligió a mi raza como sus soldados―contestó el dragón a Juan.

Juan y el dragón se quedan en silencio por unos momentos ―¿Eso es todo pequeño cerdo? ―preguntó el dragón.

―Mi nombre es Juan Persie y eso me recuerda que no te he preguntado tu nombre. Dime ¿Cuál es tu nombre? ―pregunta Juan.

―Dracktyard ese es mi nombre ―contestó el dragón.

―Ha cabrón y eso como se escribe ―dijo Juan tocándose la cabeza. El dragón solo se ríe un poco y dice ―Puedes llamarme Rodrigo, si quieres ―dijo el dragón.

―¿Enserio?, bueno, dime Rodrigo ¿Quieres ir a tomar algo de cerveza en una cantina cercas de aquí? ―preguntó Juan.

―Cerveza te refieres a esa bebida embriagante que los mortales como tu usan para llenar sus vacíos. Diría que sí, pero con Cronos por aquí sería muy peligroso, como puedes ver me corto las alas el maldito ―contestó rodrigo.

―¿Que te corto qué? Ha, perdón no me había dado cuenta, por eso había tanta sangre derramada en la cueva, pero descuida tengo un amigo mago muy poderoso que conoce hechizos para cambiarte de forma y de esta manera pasar desapercibidos ante Cronos ―dijo Juan.

―¿Enserio?, si eso es cierto podría andar por donde quisiera sin tener que es esconderme de Cronos ―dijo Rodrigo.

Juan nota que la herida de Rodrigo sigue abierta y sangrando, cosa que no había podido notar desde arriba debido a la oscuridad de la cueva y al agua que se llevaba la sangre de Rodrigo. A pesar de eso Juan prefirió no preguntar al respecto sobre su herida.

―Genial ¡Vayamos por esas cervezas carajo! ―dijo Juan con entusiasmo.

― ¿Hacia dónde está ese mago poderoso Juan? ―preguntó Rodrigo. ―En un castillo convertido en instituto escolar gigante en un acantilado, ¡vamos con esa descripción es imperdible! ―contestó Juan.

― ¿Qué camino tomamos? Izquierda o derecha ―preguntó Rodrigo. ―Cualquier camino es bueno, una vez fuera de esta cueva buscamos el castillo y listo ―contestó Juan muy seguro de sí mismo.

Juan y Rodrigo escogen el camino de la derecha y empiezan su travesía hacia el castillo instituto del mago. Rodrigo caminaba a cuatro patas por el centro del rio aprovechando su enorme tamaño y Juan a veces nadando y otras andando encaminaba a Rodrigo por las zonas menos profundas del rio. Después de un tiempo de partir Rodrigo pregunta ― ¿Por qué pensaste que tenía magia?

―Cronos comento algo sobre que te conviertes en animales para huir ―contestó Juan.

―Patrañas es la primera vez que lo enfrento directamente, no puede decir eso ―dijo Rodrigo.

―Bueno Cronos no es muy listo que digamos, pero tal vez el peleo contra un dragón mágico y supuso que tú también lo eras―dijo Juan.

―Puede ser, pero generalizar no es bueno ­―dijo Rodrigo.

Juan y Rodrigo después de un rato de andar sobre el rio ven una luz al final del canal subterráneo.

―Pronto llegaremos con el mago ―dijo Juan.

―Ahora que lo dices ¿En qué clase de seres me puede disfrazar ese mago? ―preguntó Rodrigo. ―En un puerco ―contestó Juan.

― ¿En un puerco? ­―­preguntó Rodrigo mirando a Juan, quien solo sonríe y contesta ―Sí y de los fuertes.

―Bueno, entonces paso ―dijo Rodrigo.

―he, ¿qué tiene de malo?, A no importa ¿Qué tal un gorila? ―preguntó Juan. ―Claro, porque no disfrazarme de la misma especie que se dedicó a cazar y matar a todos mis parientes, paso ―contestó Rodrigo.

― ¿Un oso? ―preguntó Juan. ― ¡Jamás!, esas mierdas eran peores que los gorilas y no por poco ― contestó Rodrigo.

―Bueno que tal si eliges tu disfraz cuando lleguemos con el mago ―dijo Juan

―Juan dime ¿Cómo es el mago con el que me llevas? ―preguntó Rodrigo. ―Bueno es un oso mago ―contestó Juan.

―Ha, está bien... ¡Espera que! ―exclamo rodrigo y se detuvo―. Es una escoria oso.

―Sí es una escoria oso, pero no es malo ―dijo Juan a Rodrigo quien se daba la vuelta para volver a dormir―. Bueno no ayuda a la gente, pero tampoco la mata, eso es algo, ¿no?

Juan mira como Rodrigo le da la espalda y se va caminando y piensa ―Demonios ahí va esté idiota a descansar de nuevo, rápido piensa en algo Juan antes de que sea tarde ―Juan intenta recordar quien más podría ayudarles, pero sus intentos eran inútiles pues solo podía recordar un viejo comercial de pastillas para el aliento ―Maldita propaganda con sus eslóganes funcionales.

Cuando Juan estaba pensando, de la parte superior de la cueva le cae una estalactita que golpea su cabeza con fuerza y así como la estalactita golpeo su cabeza así recordó a alguien que podía ayudar a Rodrigo.

― ¡Espera Rodrigo! Acabo de recordar a alguien que nos puede ayudar y lo mejor es que al igual que tu odia a los osos y a los gorilas ―dijo Juan.

Rodrigo no voltea, pero se detiene, demostrando un poco de interés sobre lo que dice Juan.

―¿Así?, ¿Cómo se llama ese individuo? ―preguntó Rodrigo

―Él se llama... ―dijo Juan tomándose una pausa muy grande, pues no recordaba el nombre de aquel individuo poderoso, así que invento un nombre para convencer a Rodrigo de volver.

―Tiffany... Sí Tiffany "El Grande" o era "El Poderoso" no recuerdo bien el nombre del mago poderoso del que te hablo. Pero seguramente nos podrá ayudar ―dijo Juan

Juan recordaba al individuo pues si bien no eran amigos, hace un tiempo eran enemigos, pero esas diferencias habían quedado en el pasado. La última vez que Juan lo vio fue en una reunión de amigos y conocidos de la guardia de la Ciudad flotante de Arquímedes. Juan no recordaba el nombre de su viejo amigo, pero si sabía dónde encontrarlo.

―¿Tiffany "El Grande"?, Sí ahora que lo dices suena increíblemente poderoso, pero ¿ese es nombre de un guerrero? ¿De qué especie es? ―preguntó Rodrigo.

Juan oculta su risa, pues no podía creer que Rodrigo se había tragado ese nombre y más aún que crea que proviene de alguien poderoso.

―Es un hongo Uki Uki viviente, es un ser de magia ancestral cuya existencia se remonta más allá de los inicios de la civilización misma, es una planta ―contestó Juan con una seguridad abismal.

―Espera ¿Te refieres al hongo Uki Uki que crecían en mi planeta? ―pregunta Rodrigo. ―Si esos mismos te explicaría por qué tienen vida, pero esa es historia para otro día ―contestó Juan.

―Bueno, esa opción si me gusta más ―dijo Rodrigo quien se vuelve a dar la vuelta y siguió a Juan quien se dirigía a la salida del rio subterráneo.

― ¿A dónde nos dirigimos ahora Juan? ―preguntó Rodrigo.

―Primero salir de este lugar, después nos dirigiremos a la zona central del bosque maldito donde vive este señor que te comentó ―contestó Juan.

―Dime Juan ese tal mago ¿Exige un pago por sus servicios? ―preguntó rodrigo.

Juan se toca la cabeza y dice ―A veces cuando le pedía favores solo me pedía cuidarle sus cultivos de las mierdas del bosque, pero según yo solo pide favores de que le cuides algo o le prepares la cena.

―Ha, es un tipo humilde ―dijo Rodrigo.

―Si bueno, espera que lo conozcas haber que piensas de él, cuando lleguemos déjame hablar a mi ¿entendido?―dijo Juan.

Juan y Rodrigo siguen caminando hasta que logran salir del rio subterráneo y por fin llegan al final del rio que desembocaba en una laguna. Juan mira a rodrigo saliendo del agua y le hace la observación de que sin alas parece un lagarto gigante común ―Jajaja... ―juan se ríe con fuerza―. Pareces un lagartijo muy feo, sin tus alas pareces más una anomalía natural que un dragón. Te cazarían por deporte.

Rodrigo se pone triste y solo se queda parado mirando hacia el bosque y dice ―Tienes razón, sin mis alas y con o sin Cronos aquí. Soy un dragón muerto, mis alas no crecerán nunca y sin ellas tienes razón, soy solo un lagartijo. Por eso quiero saber cómo puedo pasar de incognito para evitar a Cronos y evitar ver mi propia vergüenza ―dijo Rodrigo.

―No llores... vamos no te han dicho que lloras demasiado como para ser un guerrero, mira deja de pensar en eso, las soluciones llegaran solas ­―dijo Juan intentando consolar a Rodrigo.

―Lo siento soy muy pesimista, pero tienes razón. Pensando de esa manera no lograre nada ―dijo rodrigo.

―Oye Rodrigo a que te refieres con que ya no van a crecer tus alas, eres como un reptil no. Te regeneras como ellos ―dijo Juan.

―Claro, ¿porque no podría hacer eso' ―dijo Rodrigo en tono de molestia―. Sobrevaloren a los dragones, según tu no hay nada que no pueda hacer ―dijo Rodrigo.

―No es sobrevalorar a los dragones, pero es que eres un dragón y bueno, nunca he conocido un dragón antes así que. Además, siempre he oído que los dragones son una raza muy poderosa y sabia ―dijo Juan.

―Bueno en ese caso, aunque me parezca un poco a un reptil. No somos lo mismo, somos especies diferentes ―dijo Rodrigo.

―Es bueno saberlo, sabes ―dijo Juan.

Rodrigo se termina de secar y dice a Juan ―Vamos terminemos con esto pronto quiero devorarme unas cervezas y olvidar esta mierda.

―Esa es la actitud que buscaba, empecemos con este viaje ―dijo Juan con emotividad.

Juan y Rodrigo se adentran en la maleza del bosque maldito y después de un largo recorrido por él. Rodrigo hace la observación del hecho de que los árboles y plantas, así como demás animales que se encontraban en estos lugares eran bastante grandes y dice ―Dime Juan, hay alguna razón del hecho de que aquí todo sea más grande que en otros lugares de este bosque ―dijo Rodrigo ya que los arboles incluso a él le bloquean la vista del cielo.

―Supongo que lo habrás notado cuando llegaste a este planeta. El hecho de que este planeta sea muy grande y su gravedad relativamente baja en comparación a su tamaño podría deberse a que hay muchas anomalías temporales como portales y grandes flujos de magia y energía pura recorriendo todo el planeta entero, pero en el bosque maldito como en muchos otros lugares de este planeta se concentran grandes flujos de energía. Entre más cercas esta del centro los animales que encuentras tienden hacer más grandes y fuertes de lo normal ­―dijo Juan a Rodrigo mientras caminaban por el denso bosque―. Incluso es muy común que aquí se encuentren otro tipo de animales o monstruos y no precisamente normales, como resultado de la gran presencia de energía mágica y la poca expansión del urbanismo.

―Eso me recuerda ¿Tú puedes viajar por el espacio? ―preguntó Juan. ―Yo no, pero si hay dragones que si pueden viajar por las estrellas ―contestó Rodrigo.

―Entonces ¿Cómo llegaste? si no puedes viajar ―preguntó Juan. ―Yo iba volando tranquilamente cuando de pronto atravesé una especie de portal y cuando quise regresar el portal ya se había cerrado. Lo siguiente fue encontrarme con el simio repulsivo de Cronos y ya te sabes el resto ―contestó Rodrigo.

―Ha cabrón supercomún ―dijo Juan sarcásticamente­―, pero te creeré de todos modos.

―Es la verdad ―dijo Rodrigo.

―Si perdón, pero es difícil de creer ―dijo Juan.

―Tu dijiste que en este planeta se abren portales muy a menudo, ¿no es cierto? ―dijo Rodrigo.

―Sí, pero son aleatorios, Arquímedes se conecta con muchos lugares mágicos, así que tu accidente pudo ser provocado, así que piénsalo esta noche cuando duermas ―dijo Juan.

―Tratas de decir que alguien me llamo aquí ―dijo Rodrigo.

―Sí o también que alguien que conocías te mando aquí, dime ¿Conoces algún mago o alguien que pueda abrir portales? ―preguntó Juan. ―Soy un solitario, no conozco a alguien así. Me voy por la primera, Cronos debió pagar a alguien para traer un dragón para su caza, es mucha coincidencia que apareciera enfrente de el ―contestó Rodrigo.

―Vaya, pues si tienes razón son muchas coincidencias ―dijo Juan.

Juan y Rodrigo siguen su camino hasta la casa del hongo anciano y entre más cercas se encontraban de su casa los árboles y animales eran cada vez más grandes y cada vez que se acercaban más y parecían más hostiles. Rodrigo estaba caminando cuando de entre los arbustos gigante pudo ver un animal parecido a un perro gigante que le acechaba a él y a Juan ―Espero que falte poco ese animal cuadrúpedo peludo que nos mira feo debe medir al menos 30 metros de altura ―dijo Rodrigo.

―Ha te sabes el sistema métrico, perro ―dijo Juan al ver el hecho de que rodrigo calculo la altura del animal en metros.

―Conozco varios, pero tu usas metros así que decidí usarlo, para evitar conflictos ―dijo Rodrigo.

Rodrigo y Juan siguen su rumbo ignorando los animales quienes solo veían a Rodrigo como presa, pero a Juan parecían tenerle miedo e incluso cierto respeto.

―Juan estoy empezando a pensar que no nos atacan porque tu estas aquí ―dijo Rodrigo.

―Y tienes mucha razón, estos animales saben quién soy, pero descuida no te sientas menos solo te miran como presa porque estas herido, en otras circunstancias tal vez hasta te tengan miedo ―dijo Juan.

―Vaya, eres un cerdo muy interesante ―dijo Rodrigo.

Juan ríe y dice con firmeza ―Sí lo sé, soy increíble.

Juan y Rodrigo siguen su rumbo entre la maleza densa y oscura, y entre más se adentraban al bosque más difícil era ver el camino. De la oscuridad siniestras siluetas se mostraban acechantes ante Juan y Rodrigo quienes solo avanzaban sin rumbo aparente debido a la oscuridad.

―Rodrigo eres un dragón has algo, no puedo ver nada ―dijo Juan.

―Ya te dije que no tengo magia ―dijo Rodrigo.

― ¿Lanzas fuego no? ―preguntó Juan. ―Sí ―contestó Rodrigo.

―Pues alumbra el camino con una llama baja o enciende una antorcha ―dijo Juan.

―Eso si lo puedo hacer ―dijo Rodrigo quien enseguida toma un poco de aire y lanza una pequeña llamarada continua que alumbra su alrededor―. Mejor ―dijo Rodrigo.

―Si está mucho mejor ahora ―dijo Juan.

Juan y Rodrigo oyen el sonido de una rama rompiéndose y voltean bruscamente para ver qué clase de monstruo los acechaba.

― ¡Sal de ahí monstruo fétido! ―exclamó Juan.

―Juan no creo que un animal salga solo llamándolo ―dijo Rodrigo que se sorprendió al ver que un individuo de la raza gorila salió detrás de unos arbustos.

― ¡A quien llamas monstruo fétido, cerdo asqueroso! ―exclamó el extraño.

El ser que se revelo ante ellos era de la misma raza que Cronos solo que esté, era considerablemente más pequeño en comparación, pero aún más alto que Juan. Juan reconoce de inmediato al individuo y le llama por su nombre ― ¿Qué haces aquí Marango? ―preguntó Juan.

El extraño se sorprende un poco al oír su nombre, pero luego el también reconoce a Juan y contesta ―Me alejo de la vida material como todo ser iluminado y ¿tú que haces?, nunca te adentras tanto en estas zonas ―dijo Marango.

―Es gracioso esta mañana planeaba buscarte y darte una paliza, pero como da vueltas la vida ¿no crees Rodrigo? ―dijo Juan.

― ¿Por qué? ―preguntó Marango. ―Estaba aburrido y nadie quería pelear en la mañana ―contestó Juan

Rodrigo aumenta rápidamente aún más la llama que portaba y lanza una gran llamarada hacia Marango.

―Vaya no pensaste antes de actuar, verdad ―dijo Juan.

―Lo siento Juan, pero odio a su raza sin excepciones ―dijo Rodrigo.

De pronto Rodrigo se percata que al individuo al que ataco se levanta de las cenizas y sin ningún rasguño.

― ¿Pero qué demonios, fue un golpe directo? Debió chamuscarse por la intensidad de la flama.

Marango empieza a pisar las ramas y hojas secas del suelo para apagar las llamas que yacían en su alrededor.

― ¡¿Qué te pasa grandísimo imbécil?! ¡Acaso me quieres matar! ―exclamó Marango

― ¿Cómo sobreviviste a esa explosión? ―preguntó Juan. ―Compre un batido de mago y tenía premio y cambie ese premio con un mago por un escudo protector valido por tres días ―contestó Marango.

Rodrigo solo se molesta al ver que no podía hacerle nada de daño.

―Que suertudo bueno, antes de que te vayas, dime ¿Dónde está la casa del viejo hongo? ―preguntó Juan.

Marango apunta hacia la derecha y contesta ―pasando al este del bosque, una colina y estarán en su huerto, más adelante esta su casa, que por cierto es más grande que la última vez, tu solo sigue como tres horas derecho y la encuentras, te digo eso porque vengo de su huerto de vegetales.

―Que mala suerte la tuya Rodrigo, por tres días es invulnerable a cualquier ataque ―dijo Juan.

Rodrigo quien acompañaba a Juan solo se molesta a no poder hacer nada.

―Hey, controla a tu bestia ―dijo Marango mientras ellos se alejan.

Rodrigo se molesta y exclama ― ¡A quien llamas bestia! ¡Imbécil!

― ¡Llamo bestia al descerebrado que me ataco! ―dijo Marango.

Rodrigo y Marango intentan iniciar una batalla, Rodrigo era poderoso y gigantesco, casi invencible para cualquier mortal, y Marango no podía salir lastimado en cualquier lucha por tres días, él sabía que no podía ganar esta batalla, pero tampoco podía perderla.

Cuando Rodrigo y Marango estaban a punto de lanzar su primer golpe. Juan solo tensa su cuerpo y de pronto todo el ambiente que rodeaba a Rodrigo y Marango se empezó a sentir increíblemente pesado, y una sensación de peligro y un inmenso miedo los acecho a los dos.

Los animales del su alrededor empezaron a correr despavoridos, aullando, gritando, como si también sintieran el despertar de una bestia incontrolable que no buscaba alimentarse, sino acabar con todo lo que se encontrara.

Esa sensación detuvo a Rodrigo e hizo perder el sentido del equilibrio a Marango quien cayó al suelo, pero inmediatamente se recuperó en silencio, se disculpó con Rodrigo y Rodrigo acepta sus disculpas sin agregar nada.

―Ya vieron la hora que es ―Marango sujeta su mano izquierda sorprendido, como si tuviese un reloj―, faltan como cuatro horas para el amanecer. Me gustaría quedarme aquí a conversar un poco contigo Juan, pero los compromisos, tú sabes a que me refiero.

Después de decir eso Marango se marcha al bosque donde su silueta se perdió en la densa oscuridad.

―Qué tipo tan agradable, no crees Rodrigo ―dijo Juan.

―Sí ―dijo Rodrigo confundido por lo que acababa de suceder, pues ya hace muchos años atrás, que nadie le había provocado tal sentimiento de peligro y miedo.

―Bueno sigamos ―dijo Juan.

― ¿Qué demonios fue eso? ―preguntó Rodrigo acerca de lo que había pasado.

―Nada, solo les hice saber cuál era su lugar en esa batalla ―contestó Juan.

―Eres un cerdo muy interesante ―dijo Rodrigo.

Juan y Rodrigo recorren el camino que les dijo Marango hasta el amanecer y Juan dice ―Vaya realmente Marango tenía un reloj apenas han pasado unas tres horas desde que lo vimos y ya está amaneciendo por un momento pensé que lo del reloj era mentira para escapar.

―No tenía ningún reloj, eso lo dijo para escapar ―dijo Rodrigo.

―Que buena vista tienes a pesar de ser tan grande pudiste notar eso, que atento eres ―dijo Juan.

―Sí, supongo que sí, tengo una buena vista y tal vez también soy muy atento a los detalles ―dijo Rodrigo.

―Ah enserio, dime grandote ¿Qué puedes notar en mí, que merezca la pena preguntar? ―Juan sonríe levemente―. Tratare de responderte de la manera más clara y corta posible.

―Ahora que lo mencionas, hay algo que te he querido preguntar desde hace tiempo ―dijo Rodrigo.

― ¿Así?, no te quedes callado, pregunta ―dijo Juan.

―Tu forma de vestir ―dijo Rodrigo.

― ¿Qué hay con ella? ―pregunto Juan. ―Es muy extraña ―contestó Rodrigo.

―Enserio, que hay de extraño en ella ―dijo Juan.

―Para empezar ¿Por qué tienes un collar metálico tan grande en el cuello y porque tiene un numero adjunto con una letra? Y además ¿Por qué tienes una capa? ―preguntó Rodrigo.

―Es un uniforme de identificación crimar, muestra mi nivel y tiene mi nombre grabado en una placa ―Juan a punta en un costado de su collar, sin embargo, solo apuntaba a unos remaches viejos sin tornillos que hace tiempo ya no sostenían su placa―, pero por lo que veo la placa se cayó hace tiempo, pero la capa sigue intacta, bueno no tanto, pero trato de mantenerla lo más completa posible. El uso de esta armadura es meramente una formalidad porque no me ofrece más protección, solo sirve como identificación ante las autoridades de Arquímedes.

― ¿Qué es un crimar? ―preguntó Rodrigo. ―Un crimar es un ser potencialmente peligroso para el resto de la vida que le rodea, son sujetos anormalmente fuertes y resistentes, son vigilados y clasificados por una alianza; un organismo público que aboga y detiene a estos seres cuando es necesario ―contestó Juan.

―Tú capa muestra una C mayúscula y el numero 52 ¿Qué significa? ―preguntó Rodrigo.

―Eso representa que soy un crimar clase "C" clasificado en el numero 52 por la escala de Bore o era la Hyptúm mm... no lo recuerdo, pero es una escala del uno al cien y sus niveles son representados por 10 letras diferentes.

―Enserio porque eso quiere decir que estas en la mitad de la clasificación ―dijo Rodrigo.

―Sí supongo que soy de media tabla, pero no me molesta sé que estoy ahí solo por mi inmortalidad ―dijo Juan.

― ¿Cronos también es un crimar? ―preguntó Rodrigo. ―Sí, pero no está registrado, pero en cualquier momento lo encontraran y lo obligaran a registrase, tal vez sea de mismo nivel que yo, cuando pelee con el estábamos muy parejos, él me gano más que nada por lo que yo no hice, no por lo que él hizo ―contestó Juan.

― ¿Por qué se les llama crimar a ustedes? ―preguntó Rodrigo. ―A es por mm... espera... creo que es... ―Juan se rasca la cabeza, intentaba recordar algo que para él era irrelevante en su momento, así que solo dijo lo que él suponía que era el origen de ese apodo―, porque de antaño se nos relacionaba con crímenes, asesinatos y peleas por el poder y pendejadas así, pero ahora que lo mencionas creo que se les da otro nombre, pero no me acuerdo.

― ¿Cuáles son tus poderes? ―preguntó Rodrigo. Juan mira al frente pensando un poco sobre lo que le preguntaba Rodrigo ―Cuales son mis poderes mmm... interesante pregunta, creo que mis poderes son; fuerza, velocidad, resistencia y reflejos aumentados, regeneración espontanea lo que me hace inmortal por daño físico y fui resucitado hace tiempo por un crimar, lo que me hace un zombi también creo ―contestó Juan.

―Regeneración espontanea he, ¿Cómo funciona? ―preguntó Rodrigo. ―Si mi cuerpo es desintegrado por completo, se formará otro con el ambiente mismo, esto se debe a que estoy vivo solo por él tipo que me resucito y solo cuando él muera yo también lo hare ―contestó Juan.

― ¿Cómo se llama el mago que te resucito? ―preguntó Rodrigo. ―No, No es ningún mago es un crimar, pero su poder radica en revivir a sujetos muertos y otorgarle poderes, a cambio de eso ellos están obligados a obedecerle de por vida o bueno el resto de su vida y se llama Clayton, pero su apodo de crimar es "Revividor" ―contestó Juan.

― ¿Él también tiene otros poderes como tú? ―preguntó Rodrigo. ―Sí, él puede conseguir sus poderes absorbiendo la de sus revividos, lamentablemente no es muy bueno manejando esos poderes así que generalmente no lo hace ―contestó Juan.

―Alguna otra pregunta, o ya no tienes dudas sobre mi ―dijo Juan.

―Sí aún tengo bastantes dudas sobre ti, y sobre todo este mundo tan desconocido llamado Arquímedes... ―Rodrigo se calla repentinamente, mirando al frente, observa grandes montañas y llanuras con inmensos bosques con la vista del amanecer. Rodrigo estaba estupefacto al ver tal paisaje.

― ¡Mira la colina! ―exclamó Juan.

Juan acelera el paso corriendo hacia la colina y al llegar ahí, infla el pecho, se tira al pasto y se revuelca un poco en la tierra.

Rodrigo vuelve en sí y exclama a Juan que salió corriendo a la cima ― ¡Juan espérame! ―Rodrigo al llegar con Juan le pregunta qué hay del otro lado.

― ¿Qué?, ¿Qué hay del otro lado? Ya estamos en la propiedad de ese hongo ―contestó Juan.

Juan ve a lo lejos un sendero improvisado que apuntaba al centro de esta gran llanura.

―Mira un camino, tomémoslo debe llevar a la casa del viejo ―dijo Juan.

― ¿Estás seguro? ―dijo Rodrigo.

―Sí, bastante ya empiezo a recordar, ese camino lo construyo para no perder su casa ―dijo Juan.

― ¿Quién pierde su propia casa? ―preguntó Rodrigo. ―Oye este bosque no están pequeño, una mala decisión en el rumbo y tenemos otra niña perdida ―contestó Juan.

― ¿Por qué otra niña perdida? ―preguntó Rodrigo. ―Ah, es una expresión que a veces los guardabosques usan cuando alguien se adentra al bosque sin conocerlo y se pierde, porque siempre se pierden, váyase a saber porque y la verdad nunca me lo he preguntado ―contestó Juan.

― ¿Merodeas muy seguido por aquí? ― pregunto Rodrigo. ―Todo el tiempo si se puede ―contestó Juan.

― ¿Y no has encontrado a alguien? ―preguntó Rodrigo. ―Ay que exigente, no recuerdo haberte dicho que tengo un radar que detecta desaparecidos, además se debe de sentir muy ojete escuchar gritos o lloriqueos en este puto bosque, ahora imagínate de noche y sin mechero para la antorcha o sin antorcha ―Juan tiembla fuertemente que hasta sus dientes testerearon―, me da escalofríos en solo pensarlo.

―Eres bastante fuerte ¿Cuál es el problema con eso? ―preguntó Rodrigo. ―Has intentado golpear el humo fantasmal, igual ellos no me pueden hacer nada, pero cuando me atraviesan se siente horrible ―contestó Juan.

― ¿Puedes dañarlos? ―preguntó Rodrigo. ―Claro, mis varas son de metal maldito, los cortaría si problemas, pero no puedo cortar todo lo que me molesta, no soy tan insensible ―contestó Juan.

Juan y Rodrigo se adentran en el sendero que de hecho era anormalmente gigante.

―Parece una autopista de dieciséis carriles, que transportara el viejo como para necesitar tanto camino ―dijo Juan.

―A mí me parece cómodo ―dijo Rodrigo.

―Eres un dragón de más de 50 metros de altura claro que es cómodo para ti ―dijo Juan.

Mientras se dirigía a la casa del viejo hongo y durante su trayecto encontraron grandes campos de cultivos y observan cientos de animales muertos que no habían logrado pasar a los cultivos del campo.

―Ese viejo mejoro la seguridad, desde la última vez que vine, me pregunto ¿Alguien le habrá robado? ―dijo Juan sorprendido al ver tal escena.

―­Esto lo provoco el viejo ―preguntó Rodrigo. ―lo más seguro es que si, ha mejorado bastante en su nivel de magia ―contestó Juan.

― ¿Qué cultiva esté viejo? ―preguntó Rodrigo. ―Su alimento y no sé qué otras mierdas más ―contestó Juan.

―Es un monstruo ―dijo Rodrigo.

―No te fijes en estas pequeñeces, es un buen... no sabes que, si es bastante malo, pero mirando el lado bueno el no ataca sin razón solo defiende su propiedad, además él es el único que puede curarte de tu maldición así que no te quejes y hazle la barba ―dijo Juan.

― ¿Maldición? ¿De qué demonios estás hablando Juan? ―dijo Rodrigo.

―Sí no lo sabias el hacha de Cronos maldice con la muerte a sus enemigos cuando esta los lastima ―Juan se pone algo pensativo al hablar de eso―. Sabes un hacha así casi te asegura salir victorioso de cualquier batalla, me pregunto si no es trampa.

Rodrigo se queda sorprendido y a la vez preocupado al escuchar eso.

― ¿Enserio? ―dijo Rodrigo.

―Sí, en la cantina lo ha explicado varias veces como funciona su hacha, sabes él muy idiota cuenta muchas historias cuando está borracho ―Juan hace la alusión de estrangular a alguien―, a veces me dan ganas de matarlo a golpes con mis propias manos, pero luego se me pasa.

― ¿Cómo sobreviviste a una pelea con él? ―preguntó Rodrigo. ―Sencillo soy inmortal ya te lo había dicho no importa con cuanta fuerza me golpee o me aplaste. Puedes matarme las veces que quieras ―Juan cambia su tonó de voz por una más gruesa―, pero siempre volveré baby ­―contestó Juan.

―Demonios, dime que eres de los más poderosos de por aquí ―dijo Rodrigo.

―Ni siquiera entre los cien más poderosos de este lugar ―dijo Juan.

―Demonios y yo que hago aquí, soy demasiado débil para estar aquí ―dijo Rodrigo.

―Si, pero no te preocupes estas con Juan "El Grande" "El Azote de los Nuvus" "El Demonio del Corte Endemoniado" ―Juan mueve sus cejas de manera cómica―, y esos solo son algunos de mis apodos eh.

Rodrigo observa a su alrededor el espectáculo horripilante de cadáveres putrefactos, no podía creer que alguien haría tal masacre de animales, solo por cuidar unos simples cultivos. Lo que le hace pensar; si esos animales solo querían alimentarse y el precio de eso fue la muerte, cuál será el precio por obtener su ayuda, y más aun siendo esa especie de ser poderoso, ¿qué le detendrá? si decide atacarlos.

―Juan ¿Qué hacemos si el viejo nos ataca? ―preguntó Rodrigo. ―Pues nada lo atacamos y ya se acabó, tú pereces y yo como dragón de cena ―contestó Juan.

―Es enserio Juan ―dijo Rodrigo.

―Jajaja yo también hablo enserio, pero créeme este viejo no nos hará daño somos viejos amigos ―Juan mira al suelo, pensante ido de sí mismo―, ahora que lo pienso espero que no recuerde que le debo dinero, porque si lo recuerda puede que si halla problemas.

Juan y Rodrigo miran a lo lejos una gigantesca muralla construida con una mezcla de árboles gigantescos cuyo tronco se torcía de manera diagonal llegando casi a un ángulo de 45 grados de acuerdo con el suelo donde yacían sus raíces, cada uno de esos árboles a lado de otro árbol con el que se entre lazaban y formaban cadenas. En la parte superior de la muralla se observaban las copas de esos árboles, sus hojas verdes como la lima, solo dejaban ver la majestuosidad del muro, era obvio que esto no era natural, pues entre los lazos que formaban los arboles se distinguían algunas estructuras de piedra que no estaban ahí por coincidencia, alguien lo había diseñado y construido, pero quien podría hacerlo.

― ¡A su puta madre! ―exclamó Juan―. Tiene mucho tiempo libre el pinche hongo ―dijo Juan.

― ¿Mencionaste que es un mago, cierto? ―dijo preguntó Rodrigo con nerviosismo. ―Sí ―contestó Juan.

― ¿Qué tan fuerte es? ―preguntó Rodrigo. ―No lo suficiente como para matarme ―contestó Juan.

―Vamos, que estamos esperando, si él lo construyo lo más seguro es que tenga una entrada, vamos ―dijo Juan.

Juan entre risas y chistes de mal gusto, emanaba confianza y seguridad a quien le viera andando, y Rodrigo por su lado entre risas fingidas e incomodidad, desprendía desesperación y ganas de que le tragara la tierra. Los dos se acercaron al muro que fácilmente duplicaba la altura de Rodrigo o quizá hasta un poco más.

―Bien ya llegamos Juan, pero parece que no tiene una puerta, que tal si mejor lo esperamos y pedimos permiso para entrar ­―dijo Rodrigo muy nervioso.

Rodrigo se da la vuelta, y no tarda mucho en darse cuenta de que Juan se había quedado en el muro. Observándolo, analizándolo, a punto de cometer una locura.

―¿Qué estás pensando hacer Juan? Parece que no está en casa, mejor no molestemos ―dijo Rodrigo.

Juan se coloca de frente al muro levanta su mano y le propina un golpe tan fuerte que deriva todo el muro, dejando un hoyo tan grande que hasta rodrigo podría entrar sin problemas.

―Vaya que duro era la verdad me sorprende que haya podido haberle provocado un hoyo tan grande ―dijo Juan.

Rodrigo sorprendido quedo sin habla por un momento, sabía que Juan era fuerte, pero no tan fuerte.

―Crees que se dé cuenta de eso cuando llegue ­―dijo Juan.

Juan y Rodrigo retoman su camino por el sendero que aun continuaba después del gran muro. Una vez dentro los dos se notan la ausencia de vida animal y muy por el contrario había una exagerada cantidad de plantas de todo tipo. Pero ellos ignoran este hecho y siguen su camino por el sendero que curiosamente ninguna planta sobrepasaba.

Juan y rodrigo logran encontrar la casa del anciano que se encontraba al final de camino. Solo encontraron una gigantesca puerta principal hecha de la madera de los arboles del bosque con un marco hecho de roca con algunas escrituras antiguas. ―debe ser enorme ­―dijo rodrigo sorprendido― la puerta es más grande que yo.

―Tienes razón su puerta no era tan grande cuando lo vine a visitar ―dijo juan. A continuación juan grita llamando al anciano ―¡sal de ahí viejo! tengo algo para ti... vamos sé que estás ahí.

―Seguro que está en casa, porque no lo buscamos en sus cultivos ―dijo Rodrigo.

―No voy a regresar fueron más de cinco horas de caminata, tu puta madre se va a regresar ―dijo Juan.

―Oye más respeto al herido, por favor ―dijo Rodrigo.

―Perdón estoy estresado, no sé cuántos días llevamos en este viaje ―dijo Juan.

―Esta oscureciendo yo diría que uno o un poco menos ―dijo Rodrigo.

―toma un lugar cómodo y descansa un poco, tiene que volver algún día, ¿no? ―dijo Juan.

Juan y rodrigo descansan a fuera de la casa del anciano. Juan se pone cómodo y se recuesta en el musgo creciente de un árbol, mientras que el dragón solo recarga su cabeza en el suelo y cierra los ojos. Cuando rodrigo abrió los ojos vio que la puerta y los marcos de esta ya no estaban ―¡Juan la puerta y las paredes desaparecieron! ―dijo rodrigo.

―No, no lo hicieron, voltea hacia mí un momento ―Juan se encontraba inmovilizado de todo su cuerpo por tres Golem guardianes gigantescos de aproximadamente de 50 metros de altura. Había dos de roca que sujetaban sus piernas y uno de madera que era más que le inmovilizaba con sus raíces el resto de su cuerpo―. Ese viejo mejoro su seguridad.

Rodrigo lanza una enorme llamarada de fuego de su boca para liberar a Juan de los Golem, pero esa acción solo hizo arder a Juan en llamas, quien solo se quejaba un poco por las quemaduras, ya que los Golem de piedra no recibieron ningún daño mientras que el Golem de madera extrañamente tampoco.

―Pero... imposible ¿Se supone que el fuego consume la madera? ―dijo Rodrigo.

Rodrigo se volvía a preparar para lanzar otro ataque, pero este es interrumpido por las raíces del Golem de madera, que lo atrapan y lo inmovilizan por completo

―Tiene un gran alcance ―pensó rodrigo al ser derivado fácilmente―. ¿qué bestia pudo haber hecho este monstruo.

Juan aprovecha la distracción del Golem de madera y corta las raíces con sus varas ―gracias por la distracción amigo ―dijo Juan.

―Juan desaparece de la vista de Rodrigo y los Golem para luego reaparecer debajo del Golem y destrozándolo de un solo golpe desde la parte inferior hasta la parte superior del Golem, liberando a Rodrigo en el acto.

―Va uno quedan dos ―dijo Juan después de destrozar al Golem más grande.

Juan saca una gran vara y corta en brazo entero de uno de los Golem de piedra ―Espero que su creador entienda que esto fue en defensa propia ―dijo Juan. Juan presiona un botón de su collar, de pronto su túnica chamuscada y sucia cae al suelo, para luego de su collar emerger otra del mismo color, limpia.

―Esto aún no termina, espero que estén preparados por esto se va a poner serio ―dijo Juan a los Golem quienes se ponía en posición de defensa.

El Golem de madera que se suponía que había sido derrotado por Juan se vuelve a levantar usando partes de otros árboles y plantas del bosque, volviendo más fuerte y grande que antes.

―Guardianes Golem siempre estar preparados para morir por creador, pero creador no querer limpiar desastre en casa, así que Golems luchar en otro lugar ―dijo el Golem a Juan.

Cuando Juan y Rodrigo se proponía a enfrentar a los poderosos Golem guardianes de la casa del anciano. De uno de los caminos que llevaban a la casa del anciano sale un pequeño ser de al menos un metro de alto con un pequeño bastón adornado con relucientes joyas y piedras preciosas en mano, vestido con una especie de toga blanca con muchos accesorios y artículos de utilería que solo adornaba su imagen, en su cabeza se apreciaba un gran sombrero circular que resultaba ser su cabeza en forma de hongo, en su cara se podían apreciar unos pequeños ojos de color negro no tenía nariz y su boca solo era visible cuando la abría. Al llegar el pequeño ser detiene la pelea golpeando con su bastón tres veces el suelo.

―a ver, a ver aquí nadie se va a matar con alguien sin mi autorización, entendido ―El viejo mira a su creaciones―. ¿Qué demonios está pasando aquí?

―Un intruso destruyo del muro y se dirigía a la casa con intensiones hostiles ―dijo el Golem de madera.

―Sí, ya lo sé, no estoy sordo lo escuche en el taller ―dijo el viejo.

―Viejo ¿Cómo estás? ¿Cuánto tiempo sin verte? ―dijo Juan.

El viejo reconoce a Juan y ordena a sus creaciones dejarlo en paz.

―Esperamos nuevas órdenes creador ¿Qué desea que hagamos? ―dijo el Golem de madera.

―Sí, si ustedes no saben decir otra cosa, ahora váyanse a ocultar otra vez ―dijo el viejo a los Golem.

―Como lo ordene creador ―dijo el Golem de madera, después todos los Golem volvieron a formar la puerta que antes Juan y Rodrigo habían visto.

―¡¡JUAN!! ¡¡MALDITO IDIOTA!! ―exclamó el viejo―. ¿Quién te crees haciendo este desastre en mi pinche casa? ―dijo el viejo dirigiéndose a juan.

―Viejo como has estado, oí que tuviste un pequeño problema con tu huerto de calabazas esta mañana ―dijo Juan.

―Sí ¿Por qué preguntas? ¿Sabes algo al respecto pendejo? ―preguntó el viejo. ―No, no sé nada al respecto con eso, ya sabes las malas noticias vuelan ―contestó Juan.

―Estas buscando que te viole a la verga, o por qué haces este desmadre en mi pinche casa, puto ―dijo el viejo a Juan para luego preguntar por el ser misterioso que acompañaba a Juan―. ¿Quién es este pendejo?

―A eso venimos anciano hongo, estamos buscando tu ayuda para curar a mi amigo y a ver si puedes hacerlo pasar de incognito por un momento ―dijo Juan.

El anciano hongo mira a Rodrigo y dice ―Está muy mal, si quieres te ayudo a cavar un hoyo y enterrarlo.

―Vamos te he visto salvar a seres más lastimados que a este ―dijo Juan.

―Está bien, pero ¿Qué me van a dar a cambio de ayudarlo? ―preguntó el viejo. ―¡Esta! ―exclamó Juan como respuesta.

―No quiero tu pinche culote sucio, puta ―dijo el anciano a Juan, mientras voltea y mira a Rodrigo―. Mira soy un hongo humilde, así que solo te pediré tu alma como pago.

Rodrigo sé queda sin palabras al escuchar el precio de sus servicios. Cuando Rodrigo iba a responder el viejo hongo empieza a reír y dice ―Es broma, solo te pediré que me cuides el cultivo por un tiempo indefinido.

―Vaya, ya me estaba asustando ―dijo Rodrigo.

El hongo anciano invita a Juan y Rodrigo a su hogar. Al entrar Rodrigo se sorprende del hecho de que la casa del hongo anciano era bastante grande como parado con su tamaño. Una vez dentro el viejo les pide que se sienten.

La casa del viejo era desmesuradamente enorme en comparación a su tamaño y esto se debía en cierto modo a sus sirvientes que eran una especie de Golems guardianes gigantescos. En la sala donde recibió a Juan y Rodrigo, del suelo al techo había una distancia de 200 metros, la habitación estaba totalmente adornada con diferentes objetos, cuadros enormes con pinturas de paisajes, así como algunas esculturas de piedra, al fondo de la habitación de bajo de uno de los cuadros se encontraba una puerta normal en la que solo podía entrar Juan y cualquier otro animal que sea más pequeño que él.

Rodrigo solo se acuesta en el suelo y el hongo anciano le dice ―Se que no puedes usar una silla, pero siéntate sobre tu cola no sobre tu estómago, porque así me en sucias el azulejo.

―De acuerdo ―dijo Rodrigo.

―Viejo ¿Puedo usar una silla? ―preguntó Juan. ―No ―contestó el viejo.

―¿Por qué? ―preguntó Juan. ―Estas ciego, estas sillas me las hizo un amigo que le hace los muebles al rey de Arquímedes, tus nalgas no las merecen.

―Pero si no uso la silla te ensuciaré el azulejo ―dijo Juan.

―¿Quién dijo que te podías sentar en mi suelo? ―dijo el viejo.

―Y que me quedo de pie ­―dijo Juan.

―Si sabes lo que te conviene, sí ―dijo el viejo.

―Si tú lo dices ―Juan mira alrededor―, oye me parece algo extraño que tus muebles sean de tamaño normal, pero esta habitación sea enorme ¿A qué se debe? ―preguntó Juan. ―Antes era de tamaño normal, pero mis imbéciles no dejaban de romperlo todo, así que por eso lo hice más grande ―contestó el viejo.

― ¿Por qué no los hace más pequeños? ―aconsejo Rodrigo. ―Más pequeños dices, si aun con ese tamaño a veces tienen problemas en defender mis campos de cultivo de las bestias apestosas del bosque ―dijo él viejo.

―Pero si tú los mataste a todos, no me vengas con esas sandeces ―dijo Juan.

―No te voy a mentir algo salió mal en un hechizo que hice, solo quería alejar a las plagas de mi cultivo, no matar a medio bosque ―dijo él viejo.

―¿Cuándo hizo ese hechizo? ―preguntó Juan. ―Ayer en la mañana ―contestó él viejo.

―Ay cabrón ¿Qué vas a hacer al respecto? Tienes que solucionarlo ―dijo Juan.

El viejo hongo invoca un pequeño costal con algunas piedras, orbes luminosos extraños, y demás objetos.

―¿Qué es eso? ―preguntó Juan. ―La solución ―él viejo toma una fruta del costal y se la come de un bocado―, y mi comida ―contestó él viejo.

―Ahora que lo recuerdo no les he ofrecido nada, eso es muy mal educado de mi parte esperen aquí un momento, les traeré algo de tomar ―dijo él viejo.

El viejo acomoda sus cosas y se marcha por un momento para traerles un jugo de hierba a sus invitados.

―Cuando el viejo vuelva, intercambiamos el jugo, de acuerdo ―dijo Juan a Rodrigo.

―¿Por qué? ―preguntó Rodrigo. ―Aquí es de buena educación hacer eso ―contestó Juan.

Rodrigo acepta el trato de Juan, pues Rodrigo pensó que, si eso era de buena educación, no hacerlo significaría faltarle al respeto a Juan y al hongo anciano.

En realidad, Juan hacia esto para evitar que el viejo de hiciera bromas pesadas como a costumbra generalmente hacer a los viajeros menos avispados y a él.

―Eso es Rodrigo, dime qué harías tú sin mí. Carajo, con mis consejos, llegaras muy lejos ―dijo Juan.

―Sí, he Juan la casa de Tiffany siempre ha sido así de grande ―preguntó Rodrigo.

―Cállate no se llama Tiffany ―dijo Juan.

―Perdón tú me dijiste que se llamaba así ―dijo Rodrigo.

―Sí, ya lo sé, pero era una mentira, como demonios creíste que alguien así se llamaba Tiffany ―dijo Juan.

―Entonces como se llama ―dijo Rodrigo.

―No sé ―dijo Juan.

―¿Como no vas a saber? ¿cómo se llama? si dices que es tú amigo ―dijo Rodrigo.

―No, no, no te dije que antes era mi enemigo y que le debía dinero, pero no recuerdo su nombre ―Juan piensa un poco y le aconseja a Rodrigo―. Mira mejor cuando el vuelva le preguntas su nombre, obviamente se presentará ante ti ―dijo Juan.

El hongo anciano regresa con dos tazones con jugo de hiervas, que entrega a juan y a rodrigo. Cuando el anciano se gira Juan hace el cambio de los tazones con Rodrigo. Juan prueba primero el jugo y dice

―Mm... Sabe a... sabe a... ¡mierda! ―exclama Juan―. Cómo siempre ―dijo Juan quejándose del jugo que el hongo anciano le dio.

―Toma mierda entonces, cerdo mal agradecido ―dijo el hongo anciano. Dime dragón, tu ¿Qué opinas de mi jugo? ―preguntó el hongo anciano a Rodrigo. ―tiene un sabor muy fuerte, pero para nada me desagrada ―contestó Rodrigo.

―Vez Juan, así de fácil es ser cortes y educado ¡Perra! ―exclamó el hongo anciano.

―Sí, tengo una duda gran sabio hongo ―dijo Rodrigo.

―Dime ¿Cuál es tu duda joven dragón? ―preguntó él viejo.

―¿Cuál es su nombre? ―preguntó Rodrigo. Él hongo anciano se carcajea y dice ―¿Solo eso?, jajaja, está bien ―él viejo se calla un momento y dice ―Dile Juan cuales mi nombre.

Juan se sorprende y se pone un poco nervioso y dice ―Jajaja si tu nombre... he este... Tiffany.

Él viejo se ríe con toda su fuerza y dice ―Se que no sabes mi nombre idiota, solo me gusta reafirmar lo idiota y despistado que eres.

Juan se molesta y sigue tomando de su jugo.

―Mira Rodrigo mi nombre es Tíloto, pero me dicen "El Antiguo".

Juan se voltea molesto y dice ―Si, si ahora ya sabemos tu nombre viejo estúpido vas a ayudarnos o no, porque si no te has dado cuenta mi amigo está muriendo.

―Ya lo sé pendejo porque crees que le di ese jugo que sabe mal, es para quitar el efecto mágico de la herida ―dijo Tíloto.

―Impresionante, pero ¿Cómo sabias que estaba herido con magia? ―preguntó Rodrigo.

―Para mí es bastante obvio yo siento la magia, desde que te vi supe que estabas herido ―Tíloto se levanta y mira a rodrigo―. El arma que te lastimo tiene poderosas capacidades mágicas, la herida provocada por esa arma drenaba todo tu poder para fortalecerse más el arma misma, por eso cada vez estabas más débil y tu fuego no ardía como es debido.

Rodrigo se pone algo contento ya que con la breve explicación que le dio el viejo, se liberó de la pequeña espina de no poder quemar al Golem de madera.

―Eso explica mucho, la verdad eso significa que, si no estuviera lastimado y debilitado con esta maldición, hubiera quemado al Golem con facilidad ―dijo Rodrigo.

―No te emociones mucho joven dragón, yo cree ese Golem y sé sus limitaciones, y creme jamás con tu llama lo podrás quemarlo ―dijo Tíloto.

Rodrigo se extrañó de que Tíloto le llamase joven, siendo que el nació hace más de 3,000 años, cuando gobernaba el octavo emperador de los gorilas.

―¿Joven? ¿Sabe qué edad tengo?, yo nací en el reinado de octavo emperador ―dijo Rodrigo

―¿Qué edad crees que tengo yo? ―preguntó Tíloto. ―No sé, no más de 1,000 años―contestó Rodrigo.

Tíloto se carcajea fuertemente por la repuesta de Rodrigo.

―¿Tan joven me veo? ―Tíloto toma asiento―, yo brote del tallo sagrado de Erndemfield hace más de 700,000 años

Juan quien tomaba del jugo lo escupe fuertemente de su boca al sorprenderse de la verdadera edad del viejo.

―A la ... ya muérete, ya hiciste todo, hasta para morir eres terco ―dijo Juan.

―Yo morir ―Tíloto se ríe un poco―, durante los primeros 100,000 años estuve colgando de ese cálido y relajante tallo. hasta que caí y desde entonces no me he cansado de vivir. Juan ¿porque vivir mucho significa estar cansado de la vida?

Rodrigo mira al Tíloto y se acerca un poco a él y dice ―Tíloto creo que a lo que se refiere Juan es a que, durante ese tiempo de vida todos los amigos que hiciste, todos los seres cercanos que algún tiempo tuviste están muertos.

Juan mira con extrañeza a Rodrigo y dice ―No, yo me refería que literalmente a que, a lo largo de esa longeva vida debió haberse aburrido de la misma, digo tuvo tiempo de sobra para hacer lo que él quisiera.

Tíloto los mira y vuelve a invocar otro costal de la nada y toma varias cosas de él. Entre ellas una pelota y un fruto extraño que devora en ese instante.

―Tienes razón Juan, he hecho y he sido muchas cosas en mi vida, pero aún no estoy cansado de ella al contrario entre más pasan los días siento que más quiero vivir y sobre tú pregunta Rodrigo si he tenido muchos amigos en mi vida, pero ¿qué esperabas? los seres como tú, yo y Juan y demás seres vivos tienen un ciclo de vida, a veces unos más largos que otros, pero al fin y al acabo todos sin excepción mueren, es un ciclo natural y no aceptarlo es antinatural ―dijo Tíloto.

―Supongo que tiene razón ―dijo Rodrigo.

―En esta vida desigual las ideas y opiniones de los demás sobre tu persona o tu vida, son solo vagos consejos sin peso alguno, tú debes saber si lo tomas o no en cuenta ―dijo Tíloto.

―tomare esas palabras en cuenta ―dijo Rodrigo.

―Eso es, toma los buenos consejos y desecha los malos como los que te haya dado este baboso simplón ―dijo Tíloto.

Juan algo molesto interrumpe la conversación del Tíloto y Rodrigo.

―Está bien viejo mamón, usted es mejor que yo, eso ya lo dejo en claro ―dijo Juan.

―No es por nada en contra tuya Juan, pero me caes mal, pedazo de porquería ―dijo Tíloto.

Juan susurra ―Se acaba de contradecir en la misma oración.

―¿Dijiste algo? ―preguntó Tíloto.

―Ah este si me preguntaba ¿Por qué mediste a mí también se jugó asqueroso? yo no estaba herido ―preguntó Juan. ―Bueno pasa que cuando les di los jugos, te di el jugo especial de hiervas y a Rodrigo le di mierda, porque sabía que se lo cambiarias a tu amigo, porque nunca confías en mi ―contestó Tíloto.

Juan se carcajea de Rodrigo por que le había dado mierda en su bebida, pero este solo mira a Juan algo confuso y le recuerda que cambiaron bebidas los dos.

―Espera... ¡A la verg!... ¡Haaaaa! ―Juan sale de la casa de Tíloto a vomitar por el jugo que el tomo que era, efectivamente excremento de animal. Mientras Juan vomitaba fuera de la casa de Tíloto, este solo se carcajeaba de Juan.

Juan grita desde afuera de la casa de Tíloto ―¡No se pase de verga! Pinche viejo culero cof cof... necesito un jabón, para lavar esto ¡Maldito viejo abusivo, espere a que se me pase este malestar, ya vera!

―Nada mejor que una buena carcajeada para tener un buen día ¿No lo crees Rodrigo? ―dijo Tíloto mirando a rodrigo―. Bien terminemos con esto ¿de qué quieres disfrazarte? Oso, gorila, picho, canguro, piedra, puerco, Thompson o Nuvu tú eliges.

―Bueno de una vez omitimos a los Osos, gorilas, Piedras, Pichos y Puercos ―dijo Rodrigo.

―Eso me deja de opciones Canguros, Oswoc y variaciones de los Thompson ―dijo Tíloto rascándose la cabeza―. Espero que escojas Canguro o Thompson, porque como Oswoc o Nuvu no me vas a poder cuidar nada en el huerto.

―Está bien, no sé qué es un Oswoc ni un canguro, pero escojo Thomson es un nombre poco común ―dijo Rodrigo.

―Es todo lo que necesitaba saber. Ahora cierra los ojos que voy a decir las palabras mágicas ―dijo Tíloto.

Rodrigo se tapa los ojos con sus patas delanteras, mientras que el hongo anciano hablaba en lenguas antiguas. Una vez el hongo se calló, detrás del dragón emerge un Golem de piedra que golpea la cabeza de Rodrigo y lo deja inconsciente.

Juan entra por la puerta principal dando una fuerte patada a las puertas y mira como Rodrigo esta inconsciente en el suelo.

―Vaya, me pido unas botas ―dijo juan.

Tíloto mira con extrañeza a Juan.

―¿De qué estás hablando Juan? si no se mueve es más rápido el proceso ―dijo Tíloto.

―Ya sé, así no gritan tanto cuando uno empieza a trabajar ―dijo Juan guiñando el ojo a Tíloto―, muy bien yo me pido unas botas.

―No Juan, esto solo es un malentendido, no le voy a hacer nada, sabes que estas metamorfosis son más rápidas y sencillas si el sujeto no se mueve ―dijo Tíloto.

―¿Enserio?, porque si quisieras hacerle algo no te detendría, a cambio de unas botas de piel ―dijo Juan.

El cuerpo de rodrigo empieza a deformarse.

―Oh, parece que ya está pasando, tú pendejo trae algo de ropa de preferencia algo medieval para que encaje en la cantina, como un vagabundo apestoso más en ella ―dijo Tíloto.

Juan se ofende de que Tíloto le llamara de esa forma tan irrespetuosa.

―Porque yo viejo tarado, tienes muchos imbéciles a tu servicio diles a ellos ―dijo Juan.

―A quien crees que le hablo, imbécil ―dijo Tíloto.

El Golem que había emergido para noquear a Rodrigo va en búsqueda de algo de ropa para Rodrigo quien ya había empezado a transformarse.

Por un momento hubo un poco de tranquilidad, por lo que Juan le pregunta a Tíloto porque creo la muralla de árboles rodeando su casa.

―Fue un hechizo que salió mal, solo quería un pequeño barandal, pero subestime mi poder y creció un bosque ―contestó Tíloto.

Juan algo sorprendido le pregunta a Tíloto que trucos de magia si le han funcionado.

―No sé no cuento mis aciertos, porque generalmente me salen bien ―contestó Tíloto.

Juan se mufa enfrente de él y dice―. Si claro lo dice el tipo que ni siquiera conoce su propio poder y se equivoca en trucos de magia de bajo nivel.

Tíloto algo molesto le recrimina a Juan porque se burla de él.

―Oye manipular la magia no están fácil como parece ―dijo Tíloto.

—Pues Místico nunca tuvo tus problemas, viejo —dijo Juan.

—Hablas del otro revivido como tu —dice Tíloto mientras toma asiento.

—Él nunca tuvo esos problemas — dice juan sentándose en el suelo.

—Si los tiene solo que no te los dice idiota, hasta el más experimentado se le puede ir la mano en las técnicas de magia de bajo nivel —dijo Tíloto.

—Bueno, y ¿qué hacemos mientras Rodrigo sigue tirado? —juan se rasca la cabeza.

Tíloto invoca otro costal y saca algunos juegos de mesa — juguemos alguno mientras esperamos.

—¿No tienes mejor una consola de videojuegos? —pregunta Juan.

—que pinche exigente eres, ¿qué tiene de malo mis juegos de mesa? —dice Tíloto.

—pues que tus juegos de mesa son bien pinches viejos, no creo que exista alguien que los sepa jugar —contesta Juan.

—Mira pendejo yo te enseño a jugar —dice Tíloto.

—¿Para que puedas hacerme trampa? No soy tan idiota viejo aprovechado —dice Juan mostrando desconfianza del viejo.

—que desconfiado me saliste cabron, yo no hago trampa yo soy puro talento natural —Tíloto saca un juego y lo pone sobre una mesa para jugar —venga deja de estar de idiota y toma lugar.

El hongo anciano y juan esperan a que rodrigo se despierte pasando el tiempo jugando un juego de mesa, que el mismo anciano había sacado del saco. Durante su juego el hongo anciano le comenta a juan del hecho de que planeaba especializarse en la magia de creación de monstruos.

―deberías pensarlo bien ese tipo de magia es conocimiento oso, te cazaran si se enteran de que haces practica de eso ―dice Juan.

―soy un hongo inmortal, pero solo en longevidad, una vida larga fruto de la cautela y el autocontrol. Morir en la gloria será mi meta, ya elegí como vivir mi vida ahora también elegiré como morir esta vida ―dijo Tíloto.

Juan voltea a ver a Rodrigo que ya tenia mucho tiempo tirado en el suelo ―oye viejo hace tiempo que rodrigo termino su transformación, ¿por qué no se levanta? ―dijo juan

―No sé, no te distraigas del juego juan porque vas a perder ―dijo el Tíloto.

Luego de un rato más, Rodrigo empezó a despertarse ―ha, ha, me duele la cabeza ―dijo Rodrigo.

―rápido trae el espejo juan ―dijo el Tíloto.

―¿lo golpearas con el espejo? ―pregunto juan. ―no idiota, es para que observe su disfraz ―respondió Tíloto. ―eso fue sarcasmo viejo ―comento sobre la respuesta del hongo anciano. ―¡¡cállate imbécil!! ―exclamo Tíloto.

Cuando Rodrigo se despierta mira a su alrededor y se siente más pequeño y lo primero que ve es a juan y al hongo discutiendo sobre el espejo ― ¿juan, señor Tíloto no son más grandes? ―dijo Rodrigo.

—Pues claro, te convertiste en un Thompson ya no mides los 100 metros de antes —contesta Juan cruzado de brazos.

Tíloto se acerca a Rodrigo con el espejo―toma ―el Tíloto coloca el espejo enfrente de Rodrigo― Dime ¿qué piensas? te di esa apariencia para que sigas conservando tus atributos más notorios, como tu estatura ahora mides 260 centímetros de altura solo tienes un cuarto de tu fuerza real, que es bastante alto para una especie que generalmente mide entre 230 y 240 centímetros de altura, naturalmente pelirrojo y caucásico con poca coloración amarillenta, con barba larga y el cabello largo para darte algo de personalidad, el mentón grande, ceño fruncido, cejas gruesas, trate de conservar tus cicatrices de cuando eras dragón, el resultado es magnífico y esa voz gruesa y poderosa, es la casi misma que tenías de cuando eras un dragón.

Rodrigo observa su reflejo en el espejo y mira como su cuerpo ha cambiado completamente ―es bastante convincente, así Cronos no me reconocerá y no me atacara ―Rodrigo voltea a ver a juan y dice―. Aun está en pie la propuesta de la cerveza, amigo.

―siempre está en pie, ¡vamos! ―exclamo juan.

―he, tranquilas perras. Primero, Rodrigo ponte algo de ropa ¿quieres? que para eso es. Segundo, te quiero el en huerto esta noche, que no se te olvide quien te ayudo. Tercero, toma esta espada Rodrigo es para que combine con lo demás. Por último, juan terminado tu peda mañana me traes un barril de cerveza y unas botanas— Tíloto cambia su expresión a una más enérgica— que mañana va a haber fiesta ¡¡perro!! — exclama Tíloto con gran entusiasmo.

Juan y rodrigo salen de la casa de Tíloto para dirigirse directo a la cantina más cercana —gracias Juan, sin tu ayuda sin duda en este momento estuviera agonizando por la perdida de sangre —dice Rodrigo a Juan.

—No te preocupes, por ahora todo lo que debes tener en mente es toda la cerveza que te piensas tomar —dice Juan.

—Sabes, ahora que soy mas pequeño este bosque me parece más imponente, nunca en mi vida había estado en un lugar así de enorme aun como dragón, este lugar es majestuoso —Rodrigo mira hacia arriba para ver como la vegetación le tapa la vista del cielo.

Juan y Rodrigo siguen caminando por el sendero para salir por el mismo agujero que había hecho Juan en el muro cuando entraron.

Rodrigo se maravillaba más del paisaje y cuando llegaron al muro —¡Vaya!, ahora que soy mas pequeño puedo apreciar mejor los detalles, este muro de árboles es una maravilla, se ve resistente y los arboles están unidos por ramas formando patrones simétricos —dice Rodrigo maravillado por el muro.

—Estaba seguro de que por aquí estaba el agujero, ¿Nos habremos equivocado de sendero? —dice Juan rascándose la cabeza mirando de un lado a otro.

—Mira aquí están los escombros que dejaste cuando derribaste una parte del muro—dice rodrigo —parece que el agujero fue reparado y ya no está.

Juan mira el muro y gira la cabeza hacia la izquierda y luego a la derecha para mirar el muro, luego baja la cabeza —puff, bueno hagamos otro agujero.

De pronto las uniones de los arboles se comienzan a separar y todo el lugar comienza a temblar —¿Que rayos esta pasando? —dice Juan.

—¡Mira!, el exterior del Muro está moviéndose —dice Rodrigo.

—En realidad es todo lo que esta dentro de mi muro lo que está girando — Dice Tíloto saliendo de la maleza.

—¿Por qué Hace girar la tierra? —pregunta Rodrigo.

—Bueno cuando llegaron seguro tuvieron que rodear una parte de mi muro al no encontrar una puerta ya que no cree una, jajaja —dice Tíloto mientras que moviendo las manos hacia abajo con firmeza hace que la tierra deje de girar —además no quiero que vuelvan a romper mi muro otra vez.

La tierra se detuvo a modo que la salida que había creado Tíloto daba directamente con el gran sendero de donde habían venido Rodrigo y Juan.

—Bueno jóvenes, aquí nos separamos y Rodrigo no olvides que esta noche te toca guardia aquí —Dice Tíloto mientras se mete a la maleza.

—Venga sigamos Rodrigo que mi garganta esta seca y necesita refrescarse — dice Juan un poco impaciente.

Mientras siguen caminando vuelven a pasar al lado del huerto para mirar como algunos monstruos de gran tamaño del bosque habían entrado a devorar los cuerpos muertos de los animales que estaban en el huerto.

—¡el huerto del viejo juan! —dice Rodrigo que estaba mirando las criaturas pisando los cultivos del viejo.

Rodrigo se queda mirando y luego a lo lejos escucha estruendosos sonidos seguidos pequeños temblores provenientes de donde estaba el muro de Tíloto.

—¡Aaaahhhhhhh! Guardianes Golem proteger el huerto de creador con su vida —del bosque salen un gran número de Golems enormes de madera, tierra y roca.

—ves ellos podrán manejarlo —dice Juan.

—Si el viejo tiene Golems para que le protejan el huerto ¿por qué pide a otros que se lo cuiden? —Pregunta Rodrigo a Juan.

—¿Acaso no escuchaste lo que dijo el viejo? —dice Juan — el viejo hizo su casa enorme por que los Golems son muy tontos y siempre terminaban rompiendo cosas en su pequeña casa, ahora mira los Golems están peleando contra esas mierdas del bosque y están destruyendo al mismo tiempo el huerto.

Rodrigo observa la feroz pelea entre los Golems y los monstruos del bosque —ahora lo entiendo Juan.

—Ya vámonos —dice Juan.

Juan y rodrigo siguen su camino sin interrupciones hasta que logran avistar una luz muy resplandeciente que da hacía con un acantilado que da una majestuosa vista a un valle de gran vegetación y autopistas en construcción de todos lados pasando a través de los arboles enormes yendo hacia una gran ciudad resplandeciente rodeada de vegetación, con enormes rascacielos en construcción mezclados con edificaciones antiguas como castillos y del cielo se avistaban naves enormes subiendo y bajando, trayendo materiales y trasladando partes enormes de un lado a otro. Para Rodrigo esta imagen le resultaba indescriptible pues nunca había visto algo igual y no encontraba con que compararlo.

Rodrigo quedo maravillado por el paisaje que le presentaba el mundo de Arquímedes —vaya, esto es hermoso, nunca en mi vida había visto algo así.

—Nah, ¿de dónde vienes no existen edificios? —pregunta Juan.

—No lo sé, nunca volé cercas de las zonas pobladas por miedo a ser cazado —contesta Rodrigo.

—Jajaja, que cobarde me saliste, bueno pues, te presento a la tecnología —dice juan moviendo su brazo hacia la dirección de la ciudad en construcción.

Juan y Rodrigo siguen el rumbo hacia la ciudad que no dejaba de maravillar a Rodrigo cada que volteaba a verla. Bajando vuelven a contemplar la ciudad, pero desde un punto más bajo.

—jolines, conozco un bar ahí muy bueno —dice juan cambiando su acento notoriamente y apuntando su dedo a una parte de las orillas de la ciudad.

Juan y Rodrigo pasan el resto del bosque sin problemas y llegan hasta la ciudad para ir a beber.

—¿Qué tal? ¿Qué pensáis ahora que estáis dentro de una ciudad? —Pregunta Juan a Rodrigo.

Rodrigo miraba con extrañeza y asombro, muchas razas conviviendo juntas, pero le incomodaba la presencia de gorilas y osos —me siento extraño, nunca había estado con tantas personas juntas.

Un gorila choca con Rodrigo por un descuido haciendo que Rodrigo se enfurezca y lance un puñetazo hacia el gorila, que es detenido por Juan.

Rodrigo se sorprende por la acción de Juan —Mirad no todos los gorilas son como Cronos, joder tío —dice juan tomando el puño de Rodrigo —si tu golpe le hubiera asestado lo habríais matado sin lugar dudas, joder.

El gorila con el que había chocado apenas y noto que Rodrigo lo iba a golpear y siguió su camino con tranquilidad mirando su muñeca con un aparato electrónico.

Rodrigo cambia su expresión y baja la cabeza —lo siento, pero no me agradan nada los gorilas.

Juan suelta la mano de Rodrigo —pues tendréis que aprender a convivir con ellos cuando estéis en una ciudad porque si comenzáis un ataque en lugares como este, lo más probables es que la defensa de Arquímedes venga y acabe con vosotros, ¿comprendes colega?

—¿La defensa de Arquímedes? —Pregunta Rodrigo.

—Son un grupo de tíos muy fuertes, formado por el reino de Arquímedes para proteger a los ciudadanos de tipos como vosotros, ¿comprendes colega? —dice Juan.

—Si entiendo, oye Juan ¿por qué has estado hablando raro desde que llegamos a la ciudad? —Pregunta Rodrigo a Juan.

—No lo sé, una vez vi una película de unos sujetos que hablaban así en la ciudad —dice Juan subiendo los hombros.

—Bueno sigamos hacia el bar —dice Rodrigo.

Juan y Rodrigo caminan un poco más.

—Mira este es el bar —señala juan a Rodrigo.

Rodrigo observa que la gente de la ciudad vestía raro en ocasiones, pues miraba a tipos con ropa muy fina y sin manchas con zapatos y a otros con ropa vieja y descalzos —oye juan, ¿Por qué la gente se ve...

—Es por la llegada de la tecnología —dice Juan —Arquímedes no hace mucho era un mundo atascado en la época medieval.

—¿Época medieval? — dice Rodrigo con gesto de confusión.

—Bueno que no hace mucho en este planeta no existía nada parecido a lo que viste hace poco cuando observaste la ciudad desde arriba, todo era más simple, pero con la llegada de la tecnología bueno, se podría decir que presenciamos un choque de épocas —Dice Juan mirando alrededor.

—Un choque de épocas eh — dice Rodrigo mientras mira casas de madera vieja al lado de construcciones de roca solida muy blanca.

—Bueno entremos Rodrigo que ya me quiero emborrachar —Dice Juan.

Juan y Rodrigo entran al bar —Cantinero denos los tarros mas grandes que hoy yo y mi nuevo amigo nos vamos a emborrachar como nunca —dice Juan mientras pone su mano en el hombro de Rodrigo —Verdad camarada.

Rodrigo mira a Juan sonreír y este asienta con la cabeza —Vamos cantinero, que nos estamos deshidratando ahora mismo.

El cantinero les sirve y ellos comienzan a beber todo lo que puedan hasta quedar satisfechos hasta la noche.

Ese dia Juan y Rodrigo bebieron cantidades sobrenaturales de alcohol y consumieron todas las drogas que pudieron, y juntos ese mismo día en la noche cuidaron los huertos de Tíloto de las bestias del bosque, esa noche el huerto del anciano se convirtió en una masacre de monstruos, monstruos mágicos y demás aberraciones que uno pudiera imaginarse junto cualquier otra cosa que se atreviera a cruzar el huerto.

Esta aventura marco el inicio de una amistad entre Juan y Rodrigo.

Nov. 19, 2018, 6:12 a.m. 0 Report Embed 0
The End

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Eugenio Alejandro Hernandez Salazar solo escribo para pasar el rato describiendo las historias de personajes que cree cuando era niño.

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