maichen-marin Maichen Marin

Ariel se encuentra perdido, sin muchos recuerdos de su persona. Intentando descubrir que fue del él, solo se topa con cosas inexplicables en su búsqueda. Obra corta y terminada. Ariel es el nombre de una de las lunas de Urano. Registro: 1709293631531


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#surrealista #quimera #sueños
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¿Qué demonios?

La noche te abruma cada vez más. En un cabeza resuena el recuerdo de una sonata de un violín, con el recuerdo llega ella, la dama que toca el violín y nadie más ve, solo tú.
El miedo acaricia tu piel y te hace estremecer. Tu corazón late con fuerza, de algo te advierte. Un fuerte grito ahoga tu ser, y a otro mundo eres llevado.

No puedes ver con claridad lo que hay alrededor de ti, no recuerdas el día llegaste aquel lugar, solo un abrumante dolor de cabeza te acompaña, te distrae de la realidad y de tus propios pensamientos.

Caminas tentando las paredes. Deseas que desaparezca aquel dolor insistente, el que no te deja pensar con claridad. Sacudes de vez en cuando tu cabeza. Tientas los raposos muros, los usas de guía, estos te llevan hasta una puerta; la abres. Lentamente una luz escandalosa se filtra por la abertura de la puerta, encandila tu vista. Te asustas, intentas regresar por donde viniste, pero ya no esta la puerta, y menos aquel pasillo oscuro por donde caminaste.
Te encuentras en un mundo donde no hay explicación para lo que es, hay árboles verdes y frondosos por todos lados, el follaje parece unir a todos los árboles. También, muchas luces iluminan el bosque, luces enigmáticas de color dorado. ¿Son hadas?, piensas aquello al ver las luces alborotadas moverse de un lado a otro.
Una ligera lluvia comienza a caer haciendo sonar el follaje de los imponentes árboles, como castañuelas, eso crees. En tu andar pisas el lodo y ahí es cuando te das cuenta que llevas unas oscuras botas militares. ¿En que momento te las pusiste? Te preguntas aquello, mientras te rascas la cabeza, con aquella acción te das cuenta de lo suave que es tu cabello.

Sin distraerte más continuas con tu andar. Quieres respuestas para las miles de preguntas que llegan a tu cabeza, esas que danzan una y otra vez en tus pensamientos. El bosque no te ofrece mucho, solo un sentimiento de soledad. La lluvia te encanta. Sin embargo, en aquel lugar solo es una melancólica lluvia, una que te otorga una sensación que no comprendes; una que odias, pero a la vez amas y deseas aferrarte.

Caminas por horas, según en tu percepción del tiempo, y te topas con un cadáver dejado en el lodo. Dudas de que lo sea, no lo puedes creer, debe ser un animal muerto, piensas. Con prisas te acercas, la lluvia no te molesta para ir de morboso; porque donde yace el cadáver no hay follaje que cubra la intensa lluvia que cae. Un hombre yace en el lodo, su cabello es oscuro, ondulado, y una gabardina negra cubre la mayor parte de su cuerpo. Miras con atención las botas del cadáver, casualmente son iguales a las que llevas puestas. Con temor lo tomas del hombro y giras el cuerpo para mirar el rostro. Un asco te invade, quieres vomitar, aquel cadáver eres tú. Recuerdas todas las veces que te apreciaste en un espejo, analizas al muerto asegurándote que no se trate de tu persona; tiene el mismo lunar debajo de los labios, el cabello con ese corte —rebelde casi largo— que tanto criticaba alguien, ese alguien quien no recuerdas a pesar de intentar hacer memoria. Luce puesto con orgullo, el cuerpo inerte, la camisa azulada que consideras tu favorita, también el saco negro de un traje, cual se encuentra debajo de la gabardina, todo lo recuerdas: es tu ropa. Lo que presencias tiene un sentimiento de pertenencia. Solo una cosa descartaría en el momento que se trata de tu persona aquel cadáver. Recuerdas los lentes que utilizas para poder mirar mejor, los buscas en los bolsillos de la chaqueta. ¡Oh! Sorpresa, ahí están tus lentes, esos de metálicos y oscuros marcos. Caes derrotado. Ahora crees entender por qué estás ahí.
Abrazas el cuerpo, lloras por ti mismo, mientras te cuestionas que te llevó a la muerte. El cadáver comienza a moverse, lentamente sus rígidos brazos se impulsan de tu pecho y se aleja de ti en un empujón. No comprendes aquellas acciones, lo atribuyes a una pesadilla. Sin embargo, aquel cadáver cambia de forma de un momento a otro. Una chica de cabellos pintados de rubio y labios carmesí aparece, dejando atrás tu imagen. Es aún más perturbadora; lleva un vestido rojizo y unos zapatos de tacones altos, por su apariencia llegas a la conclusión que es una dama que se dedica a la vida galante. Te preguntas si está muerta y si sabe algo sobre el lugar donde te encuentras. Observas a la mujer que se alejó de tus brazos y dejó de moverse, esta inerte en el lodo. Su cuerpo esta lleno de moretes y un desarmador se encuentra clavado en uno de sus ojos. No puedes evitarlo, no puedes dejar de ver aquella escena que te hace nuevamente llorar. Deseas saber quien fue el cruel humano que la dañó de tal manera. ¿Por qué le arrebataría la luz de la vida a una mujer tan hermosa?, te preguntas. La miras fijamente, ella se levanta de un momento a otro. Te cuenta que solo necesitaba un abrazo. Posteriormente suelta un grito fuerte, su quijada cae y de su boca salen una apeste acompañada de polillas y tinieblas. Impulsado por el temor cierras los ojos por un momento, y al abrirlos ya te encuentras en otro lugar.

May 21, 2018, 7:40 p.m. 0 Report Embed 1
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