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Demián G. Toledo M.


Un compilado de los post del blog de Cecilia23 y un no confirmado, pero lógico y terrible final.


Non-fiction Not for children under 13.

#sectas #cronica #blogs #real #asesinato
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La historia de Cecilia

En el 2005, una inmigrante latinoamericana con el nickname Cecilia23 empezó un blog en el cual contaba sus experiencias en forma de un diario. Este no sería un suceso de mayor relevancia sino fuera porque algunas de sus citas parecen tomar un rumbo un poco tenebroso. Al ser un blog con apenas doce lectores regulares, simplemente se perdió de la memoria en el mar de datos que con los años se ha ido llenando internet. Yo solamente me dedique a traducirlas del inglés al español y seleccionar las que me parecieron esenciales.



Citas del blog de Cecilia 23

03 de enero del 2006
11:31 P.M.

Querido blog, soy yo otra vez. Hoy no tengo realmente mucho que escribir. Mi esposo y yo estamos tan contentos como siempre. Su trabajo como oficinista no es lo mejor del mundo, pero eso conjugado con lo que gano por mis comidas a domicilio nos da suficiente como para vivir bastante cómodos. Ya quiero saber que nos espera en el futuro. Hoy cenamos un poco de pizza y, la verdad, eso es suficiente para mí.

29 de enero del 2006
09:21 A.M.

Ayer mi esposo llego un poco tarde; mientras cenábamos pasta de macarrón me dijo que unos amigos lo habían invitado a una plática motivacional donde el orador era un hombre muy agradable. Se veía bastante contento y parece que esta plática le sirvió con esos problemas anímicos que ya había escrito hace poco. Me alegro que las cosas vayan a mejor. Se veía tan contento al dormir.

23 de febrero del 2006
11:05 A.M.

Amigo lector: estoy muy contenta de que él este feliz, pero ¿está mal que me esté asustando un poco? Digo, él es una persona muy sobria (hace casi un mes, simplemente, me explico el por qué la Tierra no podría estar hueca); pero hoy se fue vestido totalmente de blanco (en vez de sus trajes grises o negros) porque “él amigo Teo (su orador) dijo que eso ayuda a las fuerzas positivas”. Tal vez debería hacer algo.

13 de marzo del 2006
11:47 P.M.

Ayer le pedí a mi marido que me llevará a una de sus pláticas. Casi suelta a llorar cuando se lo dije. Estaba muy animado. Fuimos hoy en la mañana y, realmente, no me parece que haya nada malo. Los oyentes son animados mediante halagos, se les dice que deberían de esforzarse aún más, ser sanos, y confiar en que mañana será un mejor día; solo que… Si soy completamente sincera, el orador Teo dijo algo como “deben de confiar en que mañana volverá a amanecer, deben de confiar en todo lo que les digo”. No sé si estoy siendo paranoica, pero al oírlo decir aquello sentí un profundo escalofrió. Después de eso “mi amor” me agradeció haberlo acompañado y fuimos a almorzar comida italiana.

22 de marzo del 2006
12:00 P.M.

Van varias veces ya que mi marido me dice que lo acompañe otra vez, pero la verdad no me siento muy a gusto con la idea; sin embargo, trato de ser suave al momento de declinar su propuesta. Fui con el solo tres veces y aunque no me parece nada sospechoso, no me gusta nada ahí. Trataré de hablar con él hoy para que deje de asistir. Deséenme suerte.

24 de marzo del 2006
07:52 A.M.

Fracase. Se puso histérico cuando le sugerí que ya no necesitaba a sus “destinados” (como él les dice); de hecho, me siento bastante triste porque cuando insistí en ello, alzó la mano en intención de golpearme. No lo hizo, de hecho, recobro la conciencia rápidamente y se disculpó conmigo y se fue de la habitación diciendo algo entre murmullos, como si estuviera rezando. Eso fue ayer. Acaba de salir a su plática de hoy y estoy empezando a sentir desesperación. ¿Se está yendo esto al carajo?

12 de abril del 2006
11:32 A.M.

Ayer acompañe a mi esposo de nuevo a su reunión, pero… Ahora no parecen simples platicas motivacionales. Había fotos del orador Teo por todos lados; fotos con tal o cual personaje, fotos haciendo actos de caridad o ayudando a los demás, pero al final filas de retratos e imagenes suyas. Los banquitos de conferencia habían sido remplazados por bancas largas de madera y él se paraba enfrente del grupo de oyentes hablando con euforia y sentimiento sobre sus pensamiento (ya ni siquiera sobre sus oyentes o lo que deberían de hacer para crecer).

Todo iba en un sentido algo tenebroso, pues más que una plática, pareciera que yo estaba en medio de una ceremonia. Ni bien llegar, mi esposo se sentó (yo junto a él) y empezó a murmurar en un ritmo muy parecido en el que lo hizo cuando casi me golpeo. El problema es que no fue solo él, sino todos los que iban llegando hacían lo mismo. Cuando el orador se paró frente al grupo iba con un traje negro y una corbata roja (muy formal para como yo lo había visto) y dio un saludo que todos los oyentes respondieron en coro. Cada que daba una idea o que expresaba uno de sus pensamiento, terminaba con la frase “y ese es mi pensar”, la que los oyentes respondía en coro con un “y el nuestro también, amigo Teo”.

Sinceramente es una de las experiencia más incomodas de mi vida, no quiero volver ahí, pero mi esposo seguirá yendo y eso no me agrada nada; como sea, yo lo amo.

29 de abril del 2006
11:25 P.M.

Esto es el colmo. Volví a acompañar a mi esposo a una de sus pláticas y el orador Teo empezó a atacar verbalmente a los ingleses culpándolos de todo lo que nos sucedía. Diciendo que eran una bola de hombres poderosos que no permitían a las clases bajas de este país progresar. En ese momento me percate que todos los que estaban oyendo eran afroamericanos, latinos u hombres blancos muy demacrados o pobres. Todos excepto un caballero que se levantó indignadísimo diciendo que eso era una mentira; que su padre, un inglés muy bueno y noble, no era así y que Teo estaba equivocado.

Inmediatamente Teo respondió diciendo algo como “¿seguro de ello?”, y le pidió a dos de sus oyentes (hombres grandes y robustos) que le debatieran a Ronald (intuyo que ese es el nombre del caballero) que estaba equivocado. A continuación, estos tipos se abalanzaron contra él y lo molieron a golpes. Yo quede horrorizada aunque quieta y en silencio. Cuando el tipo no se podía ni mover, los hombres lo cargaron hacía la salida y regresaron sin él, con las ropas blancas cubiertas de sangre. “Una pena perder a un oyente, pero a veces así debe ser. Y ese es mi pensar” dijo Teo, y todos respondieron dándole la razón.

30 de abril del 2006
11:58 P.M.

Traté de convencer a mi esposo de que hoy no fuera a sus pláticas, que no quería que le pasará algo como lo que le paso al tal Ronald solo por los desequilibrios de Teo y sus oyentes. Esta vez no hubo momento de lucidez. Me golpeo en la cara con la mano abierta y salió por la puerta muy enojado, azotándola tras de él. Me quería morir, sin exagerar. Sin embargo, al volver me pidió disculpas acompañadas de un ramo de flores y hasta un collar de oro (regalo que no me daba desde hacía varios años y que no pensé volver a recibir). Me dijo que evitaría ir otra vez y me sentí un poco aliviada y culpable (porque pensé incluso en denunciarlo), pero quizá esta vez el cambio sea real.

01 de mayo del 2006
10:04 A.M.

Amigo blog: hoy mi esposo volvió a ponerse uno de sus trajes negros (a pesar de no haber sido hace mucho, empezaba a olvidar lo atractivo que se veía en ellos). Tomo mi cadera antes de irse a trabajar y me dio un beso. Se volvió a disculpar por lo de anoche y me dijo que esta noche cenaríamos a fuera, que me pusiera el vestido más bonito que tuviera porque me llevaría al lugar más fino que hay en la ciudad. Estoy súper feliz y en cuanto termine de escribir esto me empezare a arreglar. Tengo un vestido rojo perfecto para la ocasión.

02 de mayo del 2006

-Este día no se publicó nada.

03 de mayo del 2006

-Este día no se publicó nada.

04 de mayo del 2006

-Este día no se publicó nada.

05 de mayo del 2006

Seguidores, disculpen no haber subido nada estos días. La verdad me canse de esto y he decidido dejar de publicar. Gracias y adiós.



Esta última publicación carece de la narrativa y el estilo que Cecilia manejo siempre en su blog, además de que ella nunca dejó de publicar ni cuando se sentía terriblemente mal; por ejemplo: cuando su esposo le golpeo.

Sin embargo, sabiendo que Cecilia era migrante latinoamericana y conociendo las fechas de sus publicaciones, me di a la tarea de buscar en viejos periódicos y encontré algo que, sinceramente, me provocó nauseas en cuanto hile cabos.

Resulta que en un diario local de una comunidad en Nuevo México, una mujer llama Cecilia Núñez fue encontrada muerta en su casa cerca de las 11:00 pm por su esposo. Ella portaba un vestido rojo brillante y estaba muy maquillada, como para salir. Al preguntarle al esposo si es que tenían planes el negó rotundamente esto y agrego que ella había estado actuando muy raro, como si estuviera escondiendo algo; algo que él supuestamente sospechaba que fuera un amante. Se trató el caso como un homicidio por parte de un amante y el esposo de Cecilia jamás fue sospechoso de la muerte de esta.

En la foto que salía al lado del artículo mencionado aparece el esposo llorando, vistiendo unas ropas blancas y a lado suyo un hombre de traje negro y corbata roja sujetándolo por el hombro. 

May 2, 2018, 2:34 a.m. 0 Report Embed 0
The End

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