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Felipe Blasco


Una nueva historia del país de Babia de la que nada se ha de desvelar, pues en la lectura nos hemos de fijar


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El príncipe del país de la noche eterna

           

Erase una vez, hace ya algunos años, que en la tierra de Babia tuvo lugar una historia maravillosa. Es la historia del príncipe Jazmín. Desde que el mundo es mundo, e incluso desde mucho antes, en Babia hay dos tierras, la tierra de la noche eterna donde siempre es de noche aunque no está del todo oscuro pues dos lunas la iluminan, y la tierra de la luz eterna donde los cálidos rayos de un sol resplandeciente calientan a sus habitantes.

Las gentes de uno y otro mundo son totalmente diferentes, aunque lo cierto es que no se conocen entre ellas. Los que viven en la fría tierra de la noche eterna se llaman a si mismo selenitas. Ellos están acostumbrados a ver en la penumbra y la luz de la tierra del sol los dejarían ciegos, por eso nunca la visitan. Por el contrario los lúmenes no verían nada en la oscuridad de las tierras de noche eterna pues sus ojos, acostumbrados a la luz permanente, no sirven para ver en la oscuridad.

Bien, pues escuchad ahora lo que aconteció hace ya muchas lunas, o hace ya muchos soles, pues la historia es la misma aunque los matices cambian según quién os la cuente. Todo comenzó en Luz Eterna. Jazmín era un joven muy extraño, y no porque le faltase un brazo, o un ojo, tampoco era deforme, ni tan siquiera era feo, era… extraño, pues no se parecía al resto de los chicos de su edad. Su piel era más pálida, sus ojos eran verdes, nadie recordaba antes a un chico con ojos verdes, y su pelo no era negro, era rubio. Nadie supo dar una explicación a este caso pues sus padres y los padres de sus padres eran normales.

Como no podía ser de otra forma ser diferente era motivo de burla entre sus compañeros. El pobre Jazmín no tenía amigos, caminaba siempre sólo de un sitio a otro sin más compañía que un chucho canijo y esmirriado. Su mirada era distraída, triste, perdida, pero eso no parecía importarle a nadie. Normalmente paseaba por tierras por donde sabía que no se encontraría con nadie que le importunase, por eso un día se extrañó al ver el cuerpo de una mujer caído en el suelo junto a un árbol.

Cuando se acercó descubrió que se trataba de una joven y hermosa mujer, pero no fue su belleza sino sus ojos lo que le llamó poderosamente su atención, tenía unos bellos ojos negros que estaban carentes de toda expresión. La joven despertó algo aturdida. Cuando se encontró algo mejor le confesó que hacía años había perdido la visión y su ceguera le había impedido ver las ramas del árbol con el que se había golpeado en la cabeza. Se llamaba Agua Fresca y vivía cerca de allí. Jazmín le limpió las heridas y la acompañó hasta su casa

Con el paso de los días entre ambos jóvenes surgió una gran amistad que se transformó en un profundo amor. La única pena que había cuando ellos estaban juntos era la amargura de la ceguera. Agua Fresca deseaba volver a ver el verde en los campos, el azul en el cielo, el rojo en los labios. Su pena era tan grande que Jazmín se propuso devolverle la vista a cualquier precio.

Un buen día desapareció y durante semanas nadie supo donde paró. En realidad se había adentrado en el bosque de Iras y no Volverás allí donde el día casi se hacia noche, el lugar donde habitaban brujas y hechiceros.

Sólo conocía a alguien en Babia que podía devolver la luz a los ojos de Agua Fresca. Laverna era una poderosa bruja que practicaba la magia negra, aun así cuando el joven Jazmín le hizo su petición se mostró muy reacia, era un hechizo peligroso que exigiría de Jazmín un pago muy alto.

Nada hay arriba en los cielos ni en las profundidades de la tierra que haga cambiar de opinión a un corazón enamorado cuando la felicidad de aquel al que ama lo es todo para él. Finalmente Laverna aceptó. Cuando volviese encontraría que su amada había recuperado su visión.

Cuando lo hayas comprobado por ti mismo volverás y entonces cobraré mi recompensa. Varios días tardó Jazmín en retornar junto a su amada. Pero algo había cambiado en su hogar. La casa se veía alegre y decenas de jóvenes entraban y salían. Habían organizado una fiesta para celebrar la dicha de la joven y aquellos hombres que antes la rechazaban por ser ciega ahora la cortejaban pues sin lugar a duda Agua Fresca era la mujer más hermosa de Babia.

Sin miedo se acercó junto a su amada, poco le importaban las burlas de aquellos que la rodeaban pues la felicidad que vio reflejada en el rostro de Agua Fresca superaba en mucho todos sus males o desdichas. Cuando se encontró a su altura ella lo miró, pero en su mirada no había amor sino primero sorpresa y luego burla. Ni siguiera le dirigió la palabra, le dio la espalda y se fue asida al brazo de otro hombre. El corazón de Jazmín saltó en pedazos y la amargura ahogó su garganta, de sus labios solo salió un “hasta siempre amor mío”.

Las palabras fueron apenas un susurro, pero burlaron a todos los que allí se encontraban para llegar a parar finalmente a los oídos de Agua Fresca, cuando las oyó su corazón dio un vuelco, era la voz de su amado. Aquel extraño de corazón puro al que había rechazado por su apariencia en realidad era su amado Jazmín. Pero para entonces ya era tarde. Jazmín había partido de su lado para siempre.

Sin corazón y sin nada por lo que luchar el joven fiel a su palabra se acercó a los dominios de Laverna para cumplir su promesa. La bruja estaba contrariada, los espíritus le habían dicho que aquel joven debería ir a la Tierra de la noche eterna y no volver a Luz Eterna. No contradijo a los espíritus y obligo al joven a cumplir su promesa.

Pasaron las semanas. Agua Fresca no era feliz, había recuperado la luz en sus ojos pero la había perdido en su corazón. Ahora se daba cuenta de que a pesar de ver seguía siendo ciega. Desesperada busco a Jazmín de un extremo a otro de la Tierra de la Luz Eterna pero nadie lo había vuelto a ver. La esperanza retornó a su corazón cuando un leñador le explicó que había visto al joven en el bosque de Irás y no volverás. Sin miedo se adentró en sus profundidades y su intuición la condujo hasta Laverna. La hechicera le contó lo que el joven había hecho por ella. Entonces lloró y sus lágrimas, y el amor verdadero consiguieron que el corazón de la bruja se ablandará. Su amado estaba en Noche Eterna, pero había de saber que si se adentraba en aquellas tierras no volvería a ver.

Poco le importaba volver a ser ciega si con ello conseguía el perdón de Jazmín. Recorrió senderos nunca antes transitados hasta que poco a poco la luz se fue perdiendo en el horizonte y la oscuridad la fue envolviendo. Tenía la ventaja de que ya había sido ciega por lo que no le costó mucho desenvolverse por aquellas sendas.

En su caminar fue encontrando gentes que, primero se giraban sorprendidos pues nunca habían visto a alguien de pelo y piel oscura, aunque, luego, por suerte para ella, hablaban su mismo lenguaje, por lo que cuando superaban el desconcierto inicial de ver alguien de la Tierra de la Luz eterna respondían a sus preguntas. Conocían al hombre de corazón más puro les preguntaba ella. Sólo hay un corazón puro, El príncipe le respondía todos. No puede ser pues el hombre que yo busco no es un príncipe.

Finalmente desesperada y triste se sentó a la vera de un camino. Nunca encontraría a Jazmín, vagaría solitaria por el mundo por el resto de sus días. El ruido de muchos pasos la saco de sus pensamientos. Cuando levantó la vista sus ojos se encontraron ante la persona mas hermosa que jamás antes había visto, porque sí, la veía.

Un hombre se encontraba frente a ella, rodeado de todo su séquito. El reflejo de la luz de ambas lunas hacia que su piel se mostrase resplandeciente y sus ojos de un verde luminoso. El desconocido se acercó a ella sonriendo. Rozó con sus manos su cabello y sus palabras retornaron el gozo y las ganas de vivir a Agua Fresca, pues le dijo: No temas nada amada mía pues tu corazón ya ve.

Y es que la verdad es que el joven Jazmín era el hijo perdido del Rey de la Tierra de la Eterna noche. Nadie sabe quién lo llevó a Luz Eterna y porque sus padres ocultaron que lo habían encontrado, solo los espíritus reconocieron el corazón puro del joven príncipe, bueno los espíritus y el amor de quien supo ver mas allá de lo que sus ojos le mostraron.

Feb. 27, 2018, 7:24 p.m. 2 Report Embed Follow story
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The End

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Carolina C Carolina C
Me hizo llorar haha. ¡¡Me ha gustado mucho!! Aunque al inicio me parece que sería "Erase".
March 01, 2018, 17:43
~