“Muéstrame a un hombre sin dinero
Y yo te mostraré a un alma sin pecado”
F.B.EYE, “Money Is The Power”
La cifra de 6000 millones de dólares, escritas en amarillo y dentro de un globo rojo, aun mantenía su tinta fresca. La imagen de un abejorro con un antifaz azul y un traje rojo, junto a las iníciales LB en su pecho, promocionando el gran premio de la Lotería del día Domingo, terminaba de darle aquel perfil familiar que la empresa Lotery Bee necesitaba para aumentar las ventas de sus boletos. Encontrándose, debajo de aquellas imágenes, una cantidad aleatoria de números grandes escritos en negro sobre un fondo blanco. La maquina encargada de cortar y separar las tandas de papeles, con los posibles números ganadores del premio gordo, comenzó a hacer su trabajo. Un golpe vertical y cuatro horizontal, separando la tanda de boletos hasta convertirlos en uno solo. Moviéndose por la rampa deslizadora, los boletos fueron separándose en diez, veinte y hasta treinta grupos, que eran dirigidos a una caja de cartón con la imagen del Abejorro en los costados. Sus trabajadores fueron llenando las cajas hasta tener diez o veinte listas para ser trasladadas a lo largo de los negocios de la ciudad. La ciudad de Nueva York debía contar con más de treinta tiendas, mini mercados y supermercados en cada rincón de la gran manzana que vendía los boletos de Lotery Bee. Acomodando las cajas en el pequeño camión de la línea Spencer, los encargados de la distribución se subieron al coche de color azul oscuro con una S en el frente, dos en el asiento delantero y uno dentro del camión, y partieron a entregar la nueva esperanza para los pobres diablos que necesitaban del milagroso dinero fácil que rara vez alguien ganaba. El camión recorrió las calles de la ciudad, deteniéndose delante de cada negocio que encontraban. Durante el recorrido, el conductor vio como un autobús seguía viaje mientras un pobre diablo corría a donde se encontraba la parada, sosteniendo su maletín con una mano y agitando la otra mientras le pedía a gritos al conductor que se detuviese. “Al parecer alguien va a llegar tarde a su trabajo” pensó aquel conductor de cabello negro corto y piel blanca que llevaba un mono marrón claro con el logotipo de la empresa en la solapa derecha, un circulo blanco con las letras L.B en rojo. Subiéndose al camión tras haber repartido los boletos, el grupo continuó con su recorrido. Durante el camino, el conductor vio a un sujeto similar al que había perdido el autobús, solo que más delgado, intentando arreglar el motor de su coche y pateando el costado tras haberse incorporado. Otro pobre diablo con mala suerte, pensó aquel conductor mientras seguía camino a la siguiente tienda. La distribución duró casi todo el día y al finalizar, el camión volvió a donde se encontraba la fábrica. Al llegar los tres muchachos se encontraron con un autentico caos, el jefe se acercó a ellos, mostrándose más preocupado que molesto, y les preguntó:
- Muchachos, díganme ¿Tienen el cronograma de su recorrido?
- Si ¿Por qué?- le preguntó el copiloto dándole los recibos de entrega que se encontraban firmados
- Al parecer ocurrió un error de imprenta- le contestó su jefe leyendo aquellos papeles. Alzando su cabeza mostrándoles una preocupación muy grande en su mirada, les contó- y creemos que hay dos boletos impresos con el mismo numero
- Menuda mierda si es el boleto ganador del domingo- señaló el conductor con amarga ironía
- Y que lo digas- asintió su jefe dejando de leer los recibos. Comprendiendo que era buscar un aguja en un pajar, repitió- y que lo digas
Thank you for reading!
We can keep Inkspired for free by displaying Ads to our visitors. Please, support us by whitelisting or deactivating the AdBlocker.
After doing it, please reload the website to continue using Inkspired normally.