u15715377901571537790 Gláucio Imada Tamura

Miedo, angustia y temor son algunos de los ingredientes erróneos para cualquier lector apasionado por el tema “horror” con la piel blanca y los cabellos erizados. No es para menos! Quién no aprecia un enredo así, cargado de suspenso, misterio, enganchado hasta la última página? De eso se trata el cuento “Pesadilla”. Un asesino frío y cobarde ronda las periferias de la ciudad, una muerte con una extrema crueldad. Por otro lado, es tarde en la noche cuando Marcos, a pedido de Joana, su esposa, la lleva hacia la casa del suegro para obsequiarle un celular. Al llegar, los perros del vecindario ladran sin parar y, a pesar de tocar varias veces el timbre y golpear el portón de la residencia, nada da señales de vida del anciano. Habrá sido...?


Horror Ghost stories All public.

#asesino #fantasma #ficcion #drama #cuento #suspenso #misterio #horror #terror
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Capítulo uno

En la época de recién casados, uno de los más impactantes asesinatos había ocurrido en la zona del Barrio Vitória, parte de la región Norte de la ciudad de Goiania. La noticia de este crimen se transmitió en todos los noticieros locales y el terror de la barbarie quedó impregnado en nuestra mente igual que la goma de mascar en un zapato. Según lo que oíamos; Genário, un anciano en la franja de los ochenta años de edad, al final del día siempre se recostaba en su confortable red instalada en el patio, acompañado de la buena catuaba que bebía y la inseparable radio pequeña a pilas que había recibido de su madre en la adolescencia. Lo curioso es que durante la semana que ocurrió su asesinato, nadie sintió su falta. Su ausencia sólo fue percibida al octavo día de su desaparición, que era justamente la fecha en que un amigo lo llevaría a una consulta en el hospital Santa Casa.

Rutinariamente, el anciano se había acostumbrado a frecuentar todos los bares de los alrededores, principalmente el bar de Barnabé; allí estaba siempre rodeado de amigos y también de desconocidos de zonas vecinas que llegaban para desafiarlo en partidas de truco. Sin que nadie lo notara, el tiempo pasó y los días se acumulaban sin que el anciano apareciera para jugar. Sólo un tiempo después los amigos comenzaron a preguntarse: “Dónde está el viejo Genário?!” o “Alguien lo vio por ahí?!”. No obstante, el misterio de la desaparición del anciano sólo comenzó a ser revelado a causa del mal olor que de a poco impregnaba el aire, arrojando olores hediondos alrededor, impregnando de mala gana los ambientes vecinos. Desconfiados, llamaron a la Policía y hasta el Cuerpo de Bomberos estuvo allí. Hace tiempo, la prensa registraba las investigaciones policiales provocando que, en cuanto salió la noticia de su probable aparición, una ola de curiosos provocase un tumulto en el tránsito en la calle frente a su residencia. Entonces, con policías y bomberos ya dispuestos alrededor del inmueble, en pocos segundos el portón principal fue violentado y después de verificada la seguridad en el lugar; de inmediato autorizaron la entrada del forense.

El hecho es que encontraron el cuerpo de Genário ya en estado muy avanzado de descomposición y, a pesar de las investigaciones policiales haberse extendido semanas después del hecho, nunca atraparon al delincuente. La principal sospecha de los detectives era que alguien, conocedor de la rutina del anciano, habría entrado a la propiedad sin que el mismo lo notara, justamente el mismo día que él acababa de recibir la jubilación. Y para peor: aprovechándose de su borrachera para robarle, el delincuente no se conformó sólo con apoderarse de lo que era ilícito — en este caso, el dinero de Genário, — sino que, en un arrebato de furia vengativa, aún tuvo la frialdad de desmembrarlo y esparcir sus pedazos por los cuatro rincones del inmueble.

Entonces, en la misma semana que ocurrió este crimen, mi familia estaba reunida en la casa de mi suegra. Nos divertíamos jugando videogames y contando chistes alrededor de mucha buena comida. Como en la semana que había antecedido a esa reunión había salido el pago de Joana, mi mujer, ella aprovechó una promoción en el Goiânia Shopping: compró un teléfono celular para dárselo de regalo a su papá. Reginaldo, su papá, se había separado de su madre unos quince años atrás. Y, con la amante, que había sido el eje de la separación conyugal, terminó formando otra familia, en una relación que duró cerca de tres años. Desgraciadamente, Reginaldo nunca logró abandonar el viejo vicio que tenía, o sea, el vicio por una bonita falda. Resultado: otra vez divorciado, pero ahora viviendo a solas en la antigua casa donde presenció el crecimiento de sus hijos del primero y del segundo relacionamiento.

— Marcos, — Joana me pidió esa noche en cuestión — me gustaría que me llevaras a lo de mi papá.

— Para hacer qué?!

— Pues, — respondió ella — quiero entregarle mi regalo de cumpleaños anticipadamente... Luego de eso, Joana sacó la cajita del celular de la bolsa y la colocó sobre la mesa. La envolvió en papel de regalo que había sobrado de la última Navidad.

— Mira, mi amor, — yo comencé a alejarme silenciosamente, pero preocupado por su reacción — viste qué hora es?

Después de oír un “y qué tiene?”, tuve que cambiar mi estrategia para no contrariarla. Joana era fuego! Entonces, golpeé el dedo índice en el vidrio del reloj y casi deformé mi semblante — Es un poco tarde, no crees? — dije — El mundo está muy peligroso...

— Amor, — ella argumentó rápidamente. Tenía toda la razón. — Sabías que el teléfono fijo de mi papá fue cancelado la semana pasada?!

Yo ya iba a decir: “Qué tengo que ver yo con eso?”, pero desistí enseguida al percibir que el tono de su voz había denotado preocupación.

— Y si surgiera algún imprevisto con él?! — ella continuó — Cómo nos vamos a enterar?

— Imprevisto?! — bromeé — Él no puede usar el teléfono del vecino?

— Deja de ser holgazán, amor. — dijo ella con una sonrisa — En coche es rapidito...

En realidad, yo no temía ganas, con lo cual, persistí hasta ver si ella cambiaba de idea. El hecho es que yo quería que nos fuéramos a casa, pero ella no cambió su posición y la promesa que me hizo a continuación, si yo la llevaba a ver a su papá, fue como una “dulce” tocada de testículos.

— Vamos, Marcos, llévame, — dijo ella en tono más suave — más tarde te prometo que voy a “recompensártelo”.

Al oír eso, algo se encendió en mí. Ella ya no precisó pedir más nada.

— Está bien, — dije yo “rendido” — prepara las cosas que ya estamos yendo.


Continuará...


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June 17, 2022, 6:52 p.m. 1 Report Embed Follow story
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To be continued...

Meet the author

Gláucio Imada Tamura Eu sou um contista nipo-brasileiro que se dedica a escrever sobre temas relacionados ao drama, horror, terror, suspense, mistério, às vezes somando tudo isso com boas doses de humor. *** Ebooks a venda no Google Play***

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