embajadores Embajadores Inkspired aminervo Oscar Leonardo darkswanv 𝘾𝙞𝙚𝙡𝙤 ☁️ ginyales Gin Les ivis Ivana Simón jasosalas Joanne Salas Orejuela jonysanchez_x Jonathan Sanchez lane13 Mac.Lane Martial liaobregon JYD ANDERSON milinvisibles miss-marina Marina Andrea m_m M M mrares041 Josué Tecce patypixie Patricia Pixie shiori_taekook Shiori svamr SVA MR yosoyvante 𝗰𝗮𝘀𝘀.𝗿𝗮𝘄𝗿 🦖 zirty Oscar Writer

Un percance; un grupo de personas encerradas en un edificio; fuego y miedo, son algunas cosas que al mezclarse pueden colisionar para terminar en una desgracia. Te invitamos a leer esta historia escrita por los embajadores... Donde cada cabeza es un mundo, pero juntos, pueden pasmar.


Thriller/Mystery Not for children under 13.

#retoembajadores #EmbajadoresInspirados #embajadores
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Los Embajadores escriben


El chillar de las alarmas llenaba cada rincón del edificio. A la par que el humo empezaba a escalar a través de las escaleras y grietas del concreto, los inquilinos de cada habitación emprendían una respuesta inmediata al evento. Para ese entonces, los suministros eléctricos ya habían sido cortados, dejando al interior de la estructura en una parcial oscuridad y bloqueando el uso de los elevadores; las salidas posibles estaban contadas.


El pánico cundía en los oscuros pasillos del edificio. Sus vidas dependían de la única puerta segura que se encontraba en la azotea y que daba acceso a las escaleras de emergencias. «¿Lograremos salir ilesos de aquí?», se preguntaban; La temperatura aumentaba cada vez más a causa de las llamas que amenazaban con arrasar todo. Sus ojos se tuvieron que acostumbrar a la profunda oscuridad; avanzaban con mucha prisa, sin mirar atrás, sin pensar en las cosas valiosas que dejaron, porque, realmente, lo único valioso que existía para ellos era su propia vida.


—¡Más rápido! —gritaba fuertemente el joven Garry, quien adquirió muchas experiencias en los últimos dos años en la base militar y se preparó muy bien para estas situaciones. —¡Las narices tapadas! ¡No dejen que entre mucho humo!


—¡Cuidado! —advirtió uno de ellos de forma alterada.


Se sintió una fuerte explosión, el suelo se sacudió. Varios cayeron al suelo y comenzaron a sufrir un ataque de histeria colectiva. Al intentar salir se empujaban y golpeaban, otros medían la distancia que había entre el suelo y el octavo piso para ver si saltar era una posibilidad de sobrevivir. Entre tanto alboroto unos niños lloraban asustados mientras sus padres intentaban calmarlos, entonces Garry puso su entrenamiento en práctica para intentar calmar a las personas. Comenzaron a revisar los departamentos y se agruparon en el hall del octavo piso, donde el humo no había alcanzado tanto.


Estaban en el penúltimo piso del edificio y se disponían a bajar de forma ordenada, cuando alguien advirtió la ausencia de unos vecinos del noveno piso. Garry tomó del hombro a dos residentes y fueron a buscar a quienes faltaban; Thomas y Nadia habían tomado pastillas para dormir, cuando sintieron los golpes en su puerta se despertaron y se alarmaron por el humo. Con la ayuda de los tres hombres llegaron al octavo piso y alguien se acercó a Garry:


—La explosión que sentimos, fueron las escaleras, se derrumbaron en el sexto piso, ¿qué vamos a hacer?


—¡Primero necesito que todos se calmen y que esos niños dejen de gritar! ¡Me están volviendo loco! ¡Estoy intentando comunicarme con los bomberos y no escucho nada! —vociferó Garry intentando buscar una solución, pero los nervios le estaban consumiendo.


A pesar del entrenamiento que había aprendido, la situación lo sobrepasaba, eran demasiadas vidas en juego y no quería perder a ninguno.


—¡Necesitamos irnos de aquí! —Le recordó Thomas a los gritos.


—¿¡Crees que no sé eso!? —replicó Garry al borde del colapso nervioso.


—¡Qué alguien haga algo, el humo está filtrándose! —comentó una voz femenina.


—Todos mojen con agua un pedazo de tela y amárrenlo a la altura de la nariz, eso nos dará tiempo. —No podemos bajar ya que está todo derrumbado, entonces...


—Debemos ir a la terraza, quizá ganemos algo de tiempo antes de que el humo suba —recomendó un hombre mayor.


—¡Mi hijo se desmayó! ¡Ayúdenme!


—¡Garry las llamas están subiendo! —avisó una mujer.


—¡Ya no lo soporto más! —soltó alguien y hubo múltiples gritos desesperados. Aquel joven se había lanzado por la ventana del octavo piso y había muerto al impactar en las rejas que rodeaban el edificio.


—¡Tú! Encargate del RCP al niño. —dijo Garry dirigiéndose a una mujer que aparentaba tener conocimientos médicos, —¡Thomas! Tú y tu novia se encargaran de censar y apaciguar la situación. Y tú, —Señaló a uno de los muchachos que observaba a su amigo difunto en estado de shock, —¡No seas estupido! ¡Reacciona y ayúdame a despertar a los demás de la semejante tontería que acaba de cometer tu amigo! Ayúdame a evitar que vuelva a pasar lo mismo… te necesito despierto Esteban... —ordenó a todos los que pudo para que finalmente su cabeza no reventara de cólera y pudiera afrontar la situación lo mejor posible.


Poco a poco, todas las familias que estaban atrapadas se organizaban para subir al último piso. Una acción que a Garry no le convencía al cien por ciento, sin embargo no tenían otra alternativa. Aún complicada sea la situación, debía crear en todos esa sensación de esperanza.


—¡Garry! ¡Elene está atrapada debajo de las escaleras…! ¡¿Qué hacemos?! —anunció Thomas con los ojos rebosados de lágrimas. —¡Cálmate! Ya se me ocurrirá algo… ¡Busca a tu hermano, haremos lo que tengamos que hacer para rescatar a tu sobrinita!


Elene chillaba con fuerza y angustia, intentaban llegar a ella. Sin embargo, el humo les impedía ver y respirar. Las llamas habían logrado llegar a ese lugar, tenían los segundos contados para rescatarla, o la verían morir ante sus ojos.


Thomas no había encontrado a su hermano, pero ahora solo importaba Elene. Perderla no era una opción. Garry hacía lo posible por rescatar a la niña, era el más experimentado, pero sabía que estaban perdiendo minutos valiosos que les ayudarían a sobrevivir.


La niña estaba detrás de la escalera. Un escombro había caído en su pierna, sangraba, temblaba asustada. Thomas y Garry se apuraron a liberarla de los escombros. Su tío la cargó, escuchó que gritaba del dolor, pero no había tiempo para curarla. Una segunda explosión sacudió el lugar y apenas pudieron ponerse a salvo junto al resto.


Al llegar a la terraza escucharon gritos de pánico que los enloquecieron de angustia, cuando dirigieron su atención, descubren con terror que la mitad del edificio se estaba desplomando.


—¡Todos corran aquí! —exclamó Garry, colocándolos lejos del derrumbe. El hombre sintió su corazón retumbante, había ganado algo de tiempo, aunque sabía que la vida de todos los presentes pendía de un hilo.


El derrumbe del ala este había acabado con todos los departamentos que daban con vista a la calle, los escombros humeantes se acumulaban bajo los pies de los vecinos que entre gritos desgarradores y lágrimas palidecían ante el inminente peligro. La estructura restante del edificio tenía los minutos contados, no soportaría otra explosión similar sin llevarse con ella a los habitantes que se encontraban subiendo en dirección de la azotea.


Nadia —la novia de Thomas—, susurró algo inaudible para los demás en el oído de Garry, y él palideció al escuchar la noticia. En sus planes de salvataje no había considerado la arquitectura, Nadia le hizo notar que iban hacia una trampa mortal ya que para llegar a la azotea, debía pasar por el noveno piso… donde se encontraban las calderas.


—¡Debemos seguir en movimiento o el humo nos alcanzará! —gritó una voz femenina alterada entre la multitud.


—¡Ya, ya, ya! —exclamó Garry silenciando los lamentos y reordenando el plan en su cabeza. —¡Necesito que todos mantengan la calma!


La única escalera que llegaba hasta el noveno piso no había sido derrumbada todavía. Al saber que las calderas se encontraban allí, el riesgo era doble ya que podrían explotar y matarlos a todos, pero Garry sabía que era su única esperanza si querían sobrevivir.


—¡Escúchenme todos, por favor! —bramó a los vecinos. —¡Subiremos todos hasta el noveno piso y desde allí hasta la azotea!


—¡Moriremos si subimos allí! —chilló Nadia conociendo su plan.


—¡Es nuestra única esperanza!


—¡Cuidado! —advirtió Nadia al ver como un pedazo del cielo raso estaba a punto de caer a los pies de Elene y Thomas.


Garry corrió hasta ellos para rescatarlos, pero cuando estaba por llegar hasta ellos, una pared de humo se lo impidió. Un fuerte estruendo seguido de un grito fue todo lo que se escuchó y las paredes volvieron a temblar. El fuerte temblor de la estructura puso en movimiento a los demás quienes comenzaron a subir hasta el noveno piso.


—¡Rápido, todos! ¡Thomas! ¡Elene! ¡Nadia! ¿Me escuchan? —llamó Garry alterado.


—Estamos bien, solo Thomas, él… —dijo Elene.


—¡Tu pierna Thomas! —interrumpió Marlene.


Las lágrimas comenzaron a consumirla, lo que no le permitía visualizar sus alrededores. Comenzó a agitar la cabeza hasta que Elene la abrazó fuerte por la espalda.


—Estaré bien cariño, aún la siento, no la voy a perder —aseguró Thomas mientras colocaba su mano sobre la de ella.


—Pero no se ve bien, está más que torcida, y…


—¡Mírame! Confía en mí, aún la puedo sentir, y todo va a estar bien.


—¡Thomas! —vociferó Garry. —¿Se encuentra bien?


—Necesitamos que te apures buscando ayuda, Thomas depende de ti —manifestó Nadia con firmeza.


Garry no dijo más y se esforzó para poder llegar hasta el noveno piso. Un silencio estremecedor invadió por completo las mentes de todos los que habían quedado en el otro lado del derrumbe, hasta que Thomas decidió hablar.


—Nadia, —la coge de la mano. —¿Te acuerdas que días atrás, dijimos de cómo queríamos que se llamaran nuestros hijos?


—Sí, sí era niña como Mary, Elena, y si era varón como Tommy, Efraín, te gusta mucho jugar con los nombres.


—Sí, no queremos que lleven nuestros nombres porque estaríamos viendo una versión junior de nosotros y nos los aguantaríamos —rió Thomas.


—Pues solías decir que no aguantabas mis bromas y yo no aguantaba tu mal humor.


—Pues ahora quiero cambiar los planes, quiero que lleven nuestros nombres, así recordaremos lo fuertes que fuimos y cómo logramos salir de esto.


—Pero…


—Nada de peros, no está abierto a discusión. —dijo Thomas mientras acariciaba la mejilla de Nadia.


Garry, había dejado al resto del grupo tan solo un piso más abajo, necesitaba encontrar ayuda y el tiempo estaba contado.


—¡Auxilio! ¿Hay alguien con vida? —gritaba a viva voz con la esperanza de que alguien le ayudase.


Nadie respondía.


Corrió por los pasillos invadiendo las habitaciones de los que alguna vez habitaron esa sección. Muchas estaban vacías, como si hubieran sido evacuados con antelación. Al fondo encontró a un par de hermanos, ya muertos por la inhalación del concentrado de monóxido de carbono. Regresó a dónde el equipo aguardaba solo para decirles que eran los únicos con vida.


—¡¿Vamos a morir?! —preguntó entre sollozos la pequeña Elene.


—No, todos vamos a sobrevivir —respondió Nadia, quien luego extendió su brazo libre para que la pequeña se acercara a abrazarla. —No tengas miedo.


Ella intentaba consolar a la pequeña aun cuando por dentro se sentía desesperanzada.


—Venga, Esteban ayúdame —pidió a un desconcertado joven. —Vamos a quitar el escombro y cargaremos a Thomas hasta el techo, tenemos que cruzar el siguiente piso lo más rápido que se pueda.


Todos los presentes afirmaban con la cabeza sin asimilar del todo lo que sucedía.


—Nadia, encamina al grupo por detrás de nosotros ¿está bien? —inquirió Garry con desespero.


—Está bien —respondió aunque no del todo segura.


Esteban y Garry movieron con todas sus fuerzas aquel pedazo de techo e inmediatamente entre gritos de dolor y sangre soportaron el peso de Thomas para encaminarlo escaleras arriba.


De vez en cuando Garry se aseguraba que todos avanzaran rápido y así fue hasta que todos llegaron al techo. Lamentablemente, la puerta para acceder a éste estaba sellada. No podrían salir para ser rescatados...


Garry se sintió desfallecer. Todos sus esfuerzos para mantener al grupo, para llegar hasta allí, fueron en vano. Sintió un sudor frío bajar por su espalda, un zumbido incesante en los oídos, repercusión de haber escuchado los estallidos que recién se le presentaba. Los demás trataron de hablarle, de sacudirlo, de despertarlo de su trance… Pero era inútil. El hombre tenía la mente en blanco. Estaba en shock. Las piernas le temblaron. Intentó dar un paso y casi cayó al piso.


—Garry, no nos hagas esto… —pidió Esteban, con evidente angustia en la voz. —No ahora.


—Todos estamos igual —dijo una llorosa Nadia. —No hay salida… ¿Qué vamos a hacer?


—Oigan, ¿y eso que es? —escucharon a alguien decir.


Todos miraron en esa dirección, donde uno de los niños estaba apuntando hacia una pared que tenía un extraño símbolo pintado. Incluso Garry, con el último claro de su mente, guió sus ojos hacia allí… y lo reconoció.


Algo en él se reactivó, comenzó a ponerse de pie, ayudado por Esteban, y avanzó unos pasos hacia la pared antes señalada.


—Esto no es un accidente… es un atentado.


Eso tenía sentido, dado que las explosiones se produjeron con un cierto tiempo de intervalo…


«¿Sería posible que cerca de nosotros hubiese alguna otra bomba que pudiéramos desarmar y reutilizar para abrir, forzosamente la puerta?», pensó Garry.


Por un instante, pareció como si los corazones de todos los presentes se detuvieron en conjunto al escuchar la palabra «atentado». A veces, la explicación más descabellada, era la más lógica de todas.


—Nadie se mueva, por favor. Voy a ver si hay algún tipo de explosivo por aquí —dijo Esteban. —Tal vez lo podamos usar para salir de aquí lo antes posible.


—No te arriesgues, por favor —murmuró una de las chicas con voz entrecortada.


—No te preocupes. Sé que todo va estar bien —replicó él.


Con movimientos perfectamente calculados, Esteban recorrió el pequeño especio, sus ojos fijos en cada milímetro de tierra y polvo. No parecía haber ningún explosivo o nada parecido. Estaba a punto de encogerse de hombros, ligeramente desilusionado, cuando de pronto, notó una pequeña luz parpadeante, misma que brillaba debajo de un montoncillo de piedras.


Esteban se encontraba a punto de agacharse para tratar de ver el pequeño aparato más de cerca, cuando otro estremecimiento hizo que sus piernas casi se doblaran. Los niños, no pudieron evitar sollozar.


Él sabía que tenía que actuar rápido, para que junto con los demás, lograran encontrar una forma de salir de allí. Luchando contra todo, tomó con rapidez el aparato entre sus manos...


Dirigiéndose con cautela hacia la puerta, con el aparato entre sus manos. Pensando en cómo explotar la puerta sin que llegase a ser de gran magnitud. Mientras todos a sus espaldas veían con curiosidad todas las acciones que Esteban hacía.


Al dejarla en el suelo fue cuando logró verla con claridad. Tenía forma cilíndrica, casi del tamaño de un extintor para hogar; incluso había un polvo negruzco en algunas partes de su alrededor...


«¿Pólvora?», pensó Esteban, «Pero por qué habría pólvora si...». Levantándose rápidamente, caminó hacia donde se encuentra Garry.


Negando con la cabeza, empezó a divagar en sus pensamientos. «¿Cómo hay un explosivo improvisado en el edificio? ¿Cómo llegó aquí?», mirando a cada uno de sus vecinos, se hacía una pregunta que tal vez no deseaba conocer la respuesta. «¿Alguien del edificio la hizo? Sin duda. El aparato que yace enfrente de la puerta es una bomba casera».


—Bien, ahora todos debemos estar lo más alejados posible de la puerta, todos amontonense en la otra punta de espaldas a la puerta, arrodillados en el suelo y tapando sus cabezas. —indicó Garry.


Esteban continuaba divagando, intentando encontrar una respuesta lógica a todo aquello, «¿por qué alguien del edificio querría hacer un atentado? ¿Con qué propósito? ¿Quién será el responsable? ¿Qué tan fuerte podría ser esa explosión?», pensó incesantemente.


—Nos va a alcanzar —aseveró Esteban observando a lo lejos el cilindro que yace bajo la puerta— ¡Necesitamos una distancia mínima de veinte metros si no queremos que la explosión nos alcance! Este lugar no llega a los diez. Tenemos que volver al noveno piso y esperar ahí.


—Pero si bajamos corremos el riesgo de que el piso colapse en nuestras cabezas, eso sería aún peor, moriríamos al instante y los que no, quedarían atrapados en los escombros. —replicó Garry. —Pero si nos quedamos acá, podría alcanzarnos…


—No nos queda mucho tiempo, ¿qué vamos a hacer? —Interrumpió Nadia con desesperación.


Todos se quedaron en un silencio abrumador, intentaban pensar posibles soluciones pero se veían entre la espada y la pared. Ansiosos, temerosos, con mucho pánico, e incluso algunos rezando y otros simplemente sollozando con desesperación. Jamás se imaginaron estar en esa situación, todos deseaban haber tenido algún conocimiento que los salvase milagrosamente. Tenía que haber otra manera de escapar...


El derrumbe sobrevino después del pensamiento. Era difícil no caer en el pánico y darse por vencidos, dado que respirar en lo inmediato, parecía imposible. ¿Cuánto tiempo pasaron así, desconcertados? Quizás unos segundos. El aire fresco que entró luego del incidente, fue la primera señal de esperanza.


—¿Están todos bien? —gritó Garry. —Yo iré primero, para ver qué tan seguro es.


Al comprobar que en su gran mayoría todos estaban de una pieza a pesar de las incesantes toses, escaló sobre lo que una vez fue una estructura habitable. Mientras subía, se cortaba con los bordes angulares de los vidrios por las prisas, pero poco importaba tras lograr llegar a su objetivo y contemplar las magníficas estrellas inamovibles en el firmamento. Al menos eso continuaba tal como lo conocía.


No pudo evitar que varias lágrimas esperanzadoras se le salieran de sus ojos, todo al poder respirar por primera vez aire fresco, a pesar de que el humo seguía ascendiendo. En ese entonces, sacó de entre sus bolsillos su teléfono móvil el cual estaba en un estado deplorable con las explosiones de antaño. No habían podido contactar con la policía o con los bomberos al no tener señal dentro del edificio por el tema del incendio provocado.


Sin embargo, una vez en el exterior, pudo encontrar señal. Desesperadamente marcó a los bomberos, aunque ya escuchaba de fondo varias sirenas parecidas a los vehículos policiales y a la de las ambulancias. El incendio estaba siendo muy llamativo y los llantos como gritos retumbaban por el vecindario, más a estas horas de la noche.


Los sobrevivientes restantes consiguieron escalar y llegar junto con Garry, todos expresaban felicidad en sus rostros al ver que se encontraban lejos de las llamas. Al notar que el militar hablaba por teléfono, se pusieron a sacar sus móviles, algunos ya destruidos y otros en funcionamiento.


—No se preocupen, ya he llamado a los bomberos y les he informado de nuestra situación. Nos van a mandar un helicóptero, llegará al menos en 15 minutos o más... —Tras colgar su teléfono lo guardó en uno de sus bolsillos.


—Menos mal que... —Thomas no pudo acabar su frase ya que cayó al suelo entre quejidos de dolor.


—¡¿Thomas?! —nombró Nadia alarmada y preocupada.


—Déjame ver —Fue a socorrerle la médico del grupo que ayudó con anterioridad. Mirando el estado de la pierna, no le provocó mucha seguridad al herido por las facciones que realizaba. —No pinta bien...


—¡¿Pero se va a curar su pierna?! —inquirió Elene desesperada y con los ojos llorosos.


—Necesita ir a urgencias cuanto antes, y el helicóptero está en camino… Puede que sí logre que le sanen su pierna a tiempo —comunicó la situación a su sobrina.


—Oye Garry, ¿podemos hablar de algo? —Sorprendió Esteban al mencionado, sobre todo por su actitud severa y misteriosa. —A solas si puede ser.


—Claro —indicó el exmilitar algo desconcertado por aquel comentario.


Tras dejar al grupo y al estar ambos en un lugar apartado. Esteban, nervioso, comenzó a entablar la conversación:


—Tengo que decirte una cosa sobre la bomba de antes, me he dado cuenta de que es casera y de que…


—Uno de los presentes podría ser el terrorista, lo sé. Al verla por primera vez supe que se trataba de la información que me acabas de dar —sentenció Garry, bastante serio.


—¿Y qué debemos de hacer ahora? —preguntó alarmado, mirando a los sobrevivientes convivir en el poco tiempo que faltaba para que viniese el vehículo de salvación.


—Actuar con normalidad. El culpable no debe de saber que ya tenemos sospechas, si intuye algo no dudaría en acabar con nosotros, y no sabemos si está armado o algo. Además, de que la puerta de la azotea estaba preparada para sepultarnos en este edificio, no tenía planes de sobrevivir, es un suicida, uno de los más peligrosos. Debemos ser precavidos —explicó el exmilitar, bastante decidido sobre lo que había dicho.


Aquella conversación fue interrumpida por otro estremecimiento de la infraestructura, los sonidos que emitía para nada eran esperanzadores. Sonaba como si en algún momento el edificio se iba a caer, consumiéndose definitivamente en las llamas.


Se volvieron a juntar con el resto del grupo, pero en la zona donde se encontraban se fue agrietando hasta que derrumbó parte de la azotea, precisamente cerca donde Thomas se encontraba recostado. En un último momento, el herido apartó a Elene quien se encontraba con él para protegerla y que no se cayera a lo más profundo del edificio.


—Sigue viviendo por mí —pronunció sus últimas palabras entre lágrimas y con una sonrisa que emanaba tristeza. Al decir aquello, el agujero lo tragó.


—¡THOMAS! —gritaron al unísono tanto Nadia como su sobrina, acercándose al precipicio de aquella muerte segura. Observando cómo desaparecía el mencionado entre el humo y las llamas de los últimos pisos.


—No se preocupen —aventuró la médico para hablar y situarse detrás de las dos. —Estarán con él para siempre.


Así fue cómo empujó a ambas chicas al vacío, acompañando a su familiar hacia aquel destino cruel e injusto.


—¡No! —gritó uno de los supervivientes al ver la trágica escena, corriendo hacia ella llevado por la cólera. En ese momento, la asesina sacó rápidamente su pistola y con ella apuntó hacia el vecino y no dudó en disparar repetidamente hasta que éste cayó al suelo, inerte.


—¡¿Pero qué estás haciendo?! —Le recriminó Esteban enfurecido. Tanto él como Garry iban a dar un paso al frente, pero la peligrosa dama disparó al último sobreviviente que estaba con ellos.


—Un paso en falso y acabo con vosotros —advirtió con una sonrisa malévola a la vez que les apuntaba.


Mientras pasaba todo el incidente, se escuchaba de fondo las asas del helicóptero que los iba a rescatar, aunque muy a lo lejos.


—¿Por qué estás haciendo todo esto? —inquirió Esteban, aún desconcertado de esta situación.


—Para la salvación, mi Dios Malkra nos exige pagar todas las muertes que se nos fueron arrebatadas en Afganistán. Hay que pagarlo con las miserables vidas de los estadounidenses —confesó apuntándole. Antes de que pudiera apretar el gatillo, Garry la interrumpió:


—La orden de Malkra dejó de existir hace siglos —declaró confundido. —Me encargué de ello personalmente, ¿cómo es posible que…?


—No acabaron con todos, hemos estado en todos los países del mundo, infiltrándonos desde dentro… esperando el momento oportuno para vengarnos después de vuestro intento fallido de aniquilación a nuestro pueblo y religión —manifestó la criminal con una expresión de felicidad al ver el rostro enfurecido de su contrario.


—Derrumbando este edificio en llamas no van a lograr nada —expresó su desagrado el ex-militar.


—Oh, te equivocas, este no es el único edificio que se encuentra al borde del colapso en este momento. Nueva York, Arizona, Montana, Nueva Jersey, entre muchos otros, todos serán testigos de nuestro regreso triunfante. Daremos una señal, una en la que hará que el mundo nos vuelva a temer como antes. Malkra ha regresado —admitió con orgullo y euforia al haber podido cumplir con su cometido.


Garry no daba crédito a cada palabra que salía de su boca, pero debido a la posición donde se encontraban, sabía que era cierto; nunca pudo superar todos esos años en Afganistán, demasiadas muertes, traiciones, sacrificios… Pensó que podría escapar de aquel turbio pasado, pero por situaciones del cruel destino, el pasado le había encontrado.


—Nunca pensé que un vecino mío habría estado en aquella misión y que seguiría vivo a la vez de seguir siendo residente en este edificio solo para este momento. Parece que mi Dios no ha perdonado tus pecados —Contenió una risa macabra al ver las expresiones desesperanzadoras de su víctima. —Espero que consigas la redención en el más allá.


Tras decir aquella última palabra, disparó. Garry no pudo reaccionar a tiempo, pero su acompañante, Esteban, sí pudo actuar en ese preciso instante; interponiéndose entre la bala y él, recibiendo aquel disparo en uno de sus costados.


El ex-militar, al presenciar la heroica acción de su vecino, se abalanzó contra la terrorista al haberse distraído por el inesperado movimiento de su compañero. Consiguió desviar otro disparo ya que llegó justo como para apartar su mano a la dirección contraria a donde se encontraba.


El arma se soltó por la agresión y cayó al vacío del cráter que se originó por el estremecimiento. Ambos comenzaron a forcejear, pero Garry pudo inmovilizarla gracias a su experiencia militar y en el combate.


—Nunca pensé en sobrevivir —pronunció la criminal a duras penas con un tono jocoso y arrogante.


Garry no supo a qué se refería con esa frase hasta que la entendió cuando en un movimiento desesperado, se empujó contra él con todas sus fuerzas para tirarlo del edificio.


La caída avanzaba de manera pausada para el ex-militar, ya que visualizaba la vida que había tenido a lo largo de sus años; aunque lo único que rememoró antes de chocar contra el pavimento fue las muertes y súplicas de sus víctimas de Afganistán. Hecho que por primera vez en su vida, se sentía libre y en paz al poder descansar y no torturarse por esas vidas que arrebató.


El helicóptero finalmente llegó a la azotea del edificio; del vehículo salieron varios paramédicos escoltados de guardias para comprobar la seguridad de la zona. A pesar de ser inestable aquel lugar, pudieron mover el cuerpo herido de Esteban en una camilla y llevarlo al helicóptero antes de que se derrumbase la infraestructura.


Intentaban reanimar a Esteban como podían, pero la sangre seguía saliendo a borbotones a pesar de que taparon su herida. Hicieron todo lo posible, pero debido a las circunstancias, antes de poderle enviarle a un hospital, falleció.


A la mañana siguiente, todos los noticiarios se hicieron eco de los numerosos atentados que se realizaron por cada uno de los estados de Estados Unidos. Las noticias sonaban en un pequeño campamento situado a las afueras de Irán donde varios soldados escuchaban con admiración aquellos bendecidos sucesos.


Uno de los superiores se fue de la tienda de campaña para dirigirse hacia su Supremo, quien se encontraba visualizando el paisaje de numerosos soldados y mercenarios entrenando para la futura batalla.


—Señor —nombró a su gobernante a la vez que se colocaba detrás de él. Con tan solo aquella palabra, el Supremo sabía lo que había acontecido, y entonces, se giró levemente para darle las nuevas instrucciones:


—Prosigamos con la infiltración.

Oct. 10, 2021, 5:44 p.m. 4 Report Embed Follow story
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The End

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𝘾𝙞𝙚𝙡𝙤 ☁️ ۵·╮ Mi lugar seguro, donde puedo ser yo misma | 𓍢 𝘁𝗮𝗲 𔘓 국 •
Gin Les Escritora aficionada, lectora, madre y lider de embajadores. :)
Ivana Simón Aquí Ivis, escritora y ardua lectora de ciencia ficción, misterio y romance. Me gusta indagar en distintos géneros literarios tanto para leer cómo para escribir. Mi Instagram: _ivi_simon_ Facebook: Ivana Simón (Ivis)
Jonathan Sanchez ⏺️ Soy de los que lee para aprender a escribir ⏺️ Si ingresas en el link de abajo, podrás encontrar todas mis redes sociales.
JYD ANDERSON Bienvenidos a mi espacio. Inventora de historias. Una humana viviendo una vida. Adoro las historias de amor, fantasía, ciencia ficción, misterio y drama.
Marina Andrea Dr. Jekyll y Mr. Hyde luchando en una mujer
M M ❁Escritora en proceso... ➳Amo las historias con acertijos a descifrar, complot y una buena cantidad de sangre ツ
Josué Tecce Soy una persona simple que gusta de contar historias cuyo genero, ámbito o narrativa pueden variar según el tipo de historia que este contando. Disfruto de probar cosas nuevas y crear contenido para entretener a los amantes de la literatura. Si te gusta mi trabajo y estas interesado en darme algún tipo de compensación, siempre puedes optar por comprarme un cafesito que me encanta :) https://www.buymeacoffee.com/MrAres (Por favor... hace frió bajo el puente...)
Patricia Pixie Poesía y microrrelatos son mis pequeños grandes placeres a la hora de escribir.
SVA MR No vivo en una burbuja. Creo que, de hecho, soy demasiado consciente de la realidad. Al menos de la mía. Soy profesora de japonés, escritora por vocación, futura Licenciada en Letras, blogger eventual, petmadre por siempre, jlover (amante de la música del país del sol naciente), tejedora, lectora y conversadora compulsiva.
𝗰𝗮𝘀𝘀.𝗿𝗮𝘄𝗿 🦖 rawr means i love you in dinosaur 🦖
Oscar Writer Otro escritor más de superhéroes.

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Marina Andrea Marina Andrea
Fue como parir un hijo! Pero nos quedó hermoso
October 14, 2021, 18:59

  • Gin Les Gin Les
    Jajajaja tremendo chamacooo October 19, 2021, 06:27
Shiori Shiori
nuestro pequeño Frankenstein!
October 11, 2021, 13:50

  • M M M M
    Si XD ¡Pero quedó genial! October 11, 2021, 23:12
~