andres_dm Andrés Díaz

Cuatro amigos se aventuraron a explorar los Montes Urales en 1987, en una región míticamente conocida como "Paso Dyatlov". El único vestigio sobrante de lo que ocurrió a continuación, una pesadilla descarnada, fue tan solo una grabación... TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS PARA LA HISTORIA © 2019 No se reclama derecho alguno por la imagen original utilizada como portada.


Short Story Not for children under 13.

#leyenda #cuento #amigos #alpinismo #tormenta #montaña #dyatlov #muerte #locura #terror
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Muerte en Dyatlov


TRANSCRIPCIÓN DEL AUDIO ENCONTRADO EN UNA GRABADORA DE MANO. EL MATERIAL FUE RECUPERADO POR EXCURSIONISTAS DURANTE EL MES DE ENERO DE 1988 EN LOS MONTES URALES, RUSIA.



»Grabo esto como último registro de mi existencia. Me encuentro dentro de una pequeña tienda de campaña. Estoy solo. Todos murieron. Es el 4 de octubre de 1987.

(…)

»Mis camaradas alpinistas y yo vinimos en una expedición a los montes Urales, después de habernos propuesto explorar el desconocido lado norte de estas montañas. Habíamos oído sobre la expedición de desaparecidos aquí en Dyatlov.

»Ahora… ahora entiendo por qué nadie había venido por este flanco desde los años setentas.

(…)

»De ese año son los últimos restos que descubrimos. Encontramos un par de cadáveres durante nuestro ascenso. Tomamos nota de su ubicación para reportarlos cuando volviéramos a Ekaterimburgo. Exploramos un par de kilómetros a la redonda. No había rastros de tiendas de acampar o de ningún otro alpinista…

»No nos asustó ver los cuerpos sobre ese manto blanco: no era la primera vez que hallábamos restos humanos en una de nuestras expediciones, pero sí nos resultó llamativo el inusual hecho de que aquellos difuntos eran viejos, de hacía casi una década, pero sus restos estaban a medio enterrar entre la nieve, como si la eterna ventisca los hubiese respetado y dejado sobre la superficie, tras años de exposición…

»Como si la montaña los hubiese regurgitado para que nosotros los viéramos, para llamar nuestra atención y quizá advertirnos de nuestro destino…

(…)

»No hicimos caso… Y seguimos adelante.

(Quejido).

»Mis malditas manos están temblando. Me duele cada articulación del cuerpo. Creo que mis heridas siguen sangrando… Maldición. Afuera hay una tormenta de nieve. El viento está golpeando la tienda de campaña. No creo que pueda quedarme aquí por mucho tiempo. Pero… no tengo a dónde ir.

(…)

»Como estaba diciendo, no queda nadie con vida… Sé que esta tormenta puede ser la que acabe conmigo. Espero que así sea antes de que…

(…)

»No puedo creer lo rápido que pasaron las cosas. Se supone que teníamos todo previsto… Pero creo que nunca se podrá prever cuándo ocurrirá lo impensable…

»Anoche, por la tarde, llegamos al tercer cuarto de la montaña. Decidimos acampar aquí. Debemos estar a casi un kilómetro y medio de la cima. Tal vez dos.

»Mis amigos, Nikolai, Andrey y Dmitry no pudieron lograrlo. Algo los mató… Andrey fue el primero: ayer por la madrugada, mientras todos dormíamos, comenzó a gritar y despertamos para ir a verlo a su tienda. Acudimos tan rápido como pudimos… Y ahí estaba él…

»Su cara… ¡Demonios…!

(Suspiro).

»¡Su cara estaba tan roja…! Sus ojos estaban inyectados en sangre… Parecía que iban a explotar. Se contraía de un dolor hondo y las venas en su garganta parecían contraerse y estirarse mientras la vida se le escapaba. Y apenas tras un par de segundos, murió. Así, sin más.

(…)

»Tratamos de resucitarlo… Nada sirvió. Quedamos profundamente desconcertados. Todo ocurrió tan súbitamente. Lo envolvimos en cobijas y decidimos tomar un descanso para recuperarnos de lo ocurrido y comenzar con el descenso al amanecer. Tendríamos que cargar con su cuerpo para que no se quedase acá arriba, solo y muerto, despojado de su humanidad por los vientos urales.

»Fue… la primera vez que lloré frente a ellos… La primera vez que los vi llorar, después de diez años de amistad.

(…)

»Aquello parecía una broma cruel de Dios… Creí que estaba soñando y anhelé, desesperado, que pudiera despertar de repente y descubrir que todo había sido una pesadilla… Pero no fue así. Todo empeoró.

(Sollozo).

»Un par de horas después, Nikolai empezó a sentirse mareado. Dmitry y yo creímos que era por la impresión de lo que había pasado con Andrey, pero… entonces él también empezó a gritar… Dmitry y yo sentimos un escalofrío espantoso en el estómago.

»¡Oh, Dios!

(Sollozo).

»Él… gritaba tan fuerte…

(Viento silbando con potencia).

»Nunca oí a un hombre gritar con tanta desesperación… ¡Él comenzó a arañarse los brazos y la cara con sus propias manos! Dmitry y yo intentamos contenerlo, pero Nikolai estaba fuera sí. Su rostro se llenó de sangre. Nos empujó a ambos y nos derribó. Enseguida echó a correr fuera de la tienda de campaña en dirección hacia la cima de la montaña. Huyó muy rápido, más de lo que… una persona normal pudiera correr sobre la nieve.

(…)

»Dmitry y yo fuimos a buscarlo. Fuimos juntos, lámparas en mano, para tratar de encontrarlo y no perdernos. Todavía estaba muy oscuro… Y esta maldita montaña es más oscura que el infierno…

»Caminamos en la ventisca durante casi treinta minutos… No pudimos hallarlo. El desgraciado clima solo nos impedía avanzar más aprisa… La nieve aquí arriba es profunda. No entiendo cómo Nikolai pudo escapar tan aprisa: huyó descalzo y la piel sus pies seguramente se quemó con el frío.

(…)

»Proseguimos caminando, casi a oscuras, con el viento arreciando sobre nuestros tullidos cuerpos y entonces, lo oímos, ¡escuchamos un grito más! Un grito lejano… distante… desgarrador… Era él. Su voz se apagó de repente, y produjo un eco… Atravesó las ventiscas para llegar hasta nosotros… Como un fantasma agonizando en la cima de la cordillera.

»Gritó como loco y… su voz produjo un eco que resonó por toda la montaña…

(Viento golpeando la tienda de campaña).

»Ese… ¡maldito eco!...

(…)

»Dmitry se quedó pasmado al escucharlo… Su vista se quedó clavada en algún lugar a la distancia… como si pudiese ver más allá de las tinieblas y estuviese contemplando el horror de lo que había ocurrido con Nikolai…

»Le dije a Dmitry que debíamos volver. (Sollozo). No me oyó. Insistí. Nada. Le grité para que reaccionara… Pero no me escuchó…

»Seguí llamándolo. Traté de sacudirlo por los hombros. Entonces, Dmitry se giró bruscamente y me dio un golpe en la cara. El desgraciado casi me rompió la nariz.

»Lugo se arrojó contra mí y comenzó a golpearme. Era más fuerte que yo… Estaba loco de ira…

(Quejido).

»Todavía me duelen las manos y la cara…

(…)

»Me golpeó tan fuerte que me tiró algunos dientes y me abrió una mejilla.

(…)

»Sé que se me pueden incriminar, quienquiera que encuentre esta grabación. Pueden inculparme por lo ocurrido, por lo que estoy a punto de decir, pero… no podrían entender jamás la desesperación que sentí al ver al último de mis camaradas… transformándose en un demonio furioso y tratando de matarme.

»Dmitry me tomó del cuello y comenzó a estrangularme mientras sus ojos enrojecían…

»Pensé en mis opciones… Alcancé una pequeña navaja que guardaba en mi bolsillo y lo enterré varias veces en su estómago, atravesando la gruesa chamarra que lo envolvía…

(…)

»Dmitry gritó de dolor y entonces lo empujé para quitármelo de encima… Ambos seguimos en el piso unos segundos más. Traté de recuperar el aliento, mientras tosía… Y lo vi, vi su rostro desencajado por el dolor y la rabia, con esos ojos rojos, inyectados de sangre, tratando de reincorporarse…

»Me miraba con el odio más atroz que haya sentido jamás.

»Actué por mero instinto: me apresuré a levantarse, encajé el cuchillo varias veces en sus piernas y le rompí una rodilla a pisotones…

»Entonces… él rugió de dolor. No fue un grito. Fue un bramido gutural, descarnado… digno de cualquier bestia salvaje… pero no de un hombre.

(…)

»Juro que lo estimo… ¡Crecí con él, maldición! (Sollozo). Pero estaba fuera de sí. Me maldecía con palabras que parecían de otro idioma, como si los fantasmas de estos montes lo hubiesen poseído…

»Tuve que dejarlo en donde estaba. Me di media vuelta. Comencé a caminar con dificultad de vuelta hacia acá, hacia la tienda, llorando de tristeza y miedo.

»Pero entonces…

(…)

»Escuché un crujido sobre la nieve. Al girar la cabeza para mirarlo, sentí náuseas y un terror inexplicable: él había comenzado a arrastrarse en dirección hacia mí, usando sus manos y dejando manchas de sangre sobre el blanco suelo de la montaña y en esos ojos no vi rastro alguno de un alma humana…

»Eso de ahí… Ya no era Dmitry. No era mi amigo.

(…)

»Caminé cerca de diez minutos, para perderlo de vista… Pero luego me embargó un sentimiento desolador, el pavor de la soledad y la amargura, y en ese momento pensé en volver con la esperanza de salvarlo de la locura de este lugar de muerte pero…

(Sollozo)

»Entonces… entonces ¡lo escuché gritar! ¡Gritando como un demente, frenéticamente, en la oscuridad! ¡Le oí gritar como loco, como Andrey y Nikolai! ¡Oh Dios! ¡No!

(Llanto).

»¡Maldita sea!

(…)

»Regresé a la tienda de campaña. El sol apenas asomaba por el horizonte pero su luz me parecía tan gélida y lúgubre como el viento de este lugar. Curé mis heridas con el equipo de emergencia.

»Y me quedé aquí para refugiarme aunque creo que solo debo esperar a que muera congelado en este maldito lugar. Como un maldito pedazo de carne…

»Ha pasado casi una hora más.

(…)

»Escuchó el viento aullando en esta montaña.

(Crujidos…)

Escuchó también que algo que se arrastra sobre la nieve a algunos metros de aquí…

(Gritos descarnados a la distancia).

»Algo mató a mis camaradas… La maldita montaña lo hizo.



LA GRABACIÓN SE INTERRUMPE EN ESTE PUNTO. LAS AUTORIDADES NO HALLARON LOS RESTOS DE NINGUNO DE LOS HOMBRES MENCIONADOS EN EL AUDIO, NI TAMPOCO DE QUIEN LO GRABÓ.



Historia de mi antología Noches de Octubre: Cuentos de Horror y Locura (2019), también disponible en Inkspired.



Esta historia fue escrita durante el mes de octubre de 2019 y editada en 2020. Actualmente está publicada en la revista digital Almicidio No. 2 (2020).
Aug. 1, 2020, 2:38 p.m. 6 Report Embed Follow story
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The End

Meet the author

Andrés Díaz ¡Bienvenida/o a mi perfil! Aquí encontrarás historias de terror y género fantástico. Soy psicólogo clínico, tengo 24 años. Mis autores favoritos son Poe, Lovecraft, King, Pacheco, Rulfo, Dávila, Garro, Quiroga, Cortázar, entre otros. Sígueme: IG: andresdiaz_escritor TW: andres_diaz_m Wattpad: Andres22DM

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Leónidas Küdell Leónidas Küdell
Maravilloso relato. La ambientación que le diste, fue casi como ver una película. Felicidades 👏👏👏
3 weeks ago

  • Andrés Díaz Andrés Díaz
    Muchísimas gracias por el lindo comentario! Es un placer saber que te haya gustado. Te invito también a leer la antología y descubrir otras historias aterradoras 🤗 Un saludo inmenso desde México! 3 weeks ago
Débora Chavez Débora Chavez
Me encanta. La narración es atractiva, me suena al estilo documental
August 02, 2020, 03:48

  • Andrés Díaz Andrés Díaz
    Muchísimas gracias por la lectura y por el comentario :D Fue raro escribirlo de esta manera jeje pero al final me gustó el resultado Te invito a seguirnos leyendo! Un saludote desde México! August 03, 2020, 03:23
Luca Domina Luca Domina
Muy bueno, Andrés!! Que sea una grabación le da el toque :D Saludos! :)
August 01, 2020, 16:57

  • Andrés Díaz Andrés Díaz
    ¡Muchas gracias, mi estimado Luca! Fue todo un rollo pensar en cómo poner las acotaciones jajaja Un saludo enorme hasta Argentina! August 02, 2020, 16:16
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