La pastilla del día después (de las urnas) Follow blog

cecilia-catroppi1554130327 Cecilia Catroppi Texto del 23 de noviembre de 2015, día posterior al ballotage presidencial.
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#política #elecciones
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Estoy con una especie de “resaca electoral”… Una de esas que te pegan mal, que te da vueltas la cabeza y no entendés nada. No por sorpresa, era previsible. Es conmoción.

Por estos días leí a mucha gente que compartió sus historias de cómo este último tiempo se transformaron sus vidas, algunas me resultaron muy conmovedoras; pero hasta ahora no había tenido ganas de hablar de mí. Creo que hay situaciones en la vida que uno jamás hubiera elegido de antemano pero que te dan una perspectiva diferente de las cosas. Lamentablemente somos medio duros para entender lo que no vemos de cerca. Por eso, el miedo no era una campaña, el miedo sigue. Y va a seguir estando hasta que se nos demuestre que era infundado. Así como el que fue asaltado tiene miedo de que le roben, los que vivimos en carne propia las fórmulas del “cambio” que proponen tenemos motivos de sobra para tener miedo.

Vengo de familia de clase media, padres profesionales con estudios universitarios. No hubo preparación que valga y el tsunami de “los ’90” nos tocó de cerca: sé lo que era comer fideos todos los días (y alguna vez ni eso), sé lo que era a veces no tener los 40 centavos que salía el tren para ir al colegio, sé de pasar la adolescencia casi sin poder comprar ropa nueva y de una serie larga de privaciones que quizás no viene al caso detallar pero a quién quiera escucharlas le puedo contar. Y fundamentalmente, sé del sentimiento principal que generan esas cosas: impotencia.

Ayer nos juntamos con amigos que la pasaron parecido y creo que tuvimos un sentimiento similar a la impotencia de aquellos tiempos. Necesitábamos estar entre gente que nos entienda. Lo tomamos con humor dentro de lo posible, tanto ayer como hace 20 años, porque así somos.

Hoy me siento afortunada de la vida que tengo. Hasta privilegiada aunque quizás no lo sea en términos absolutos. Sería un insulto para los que pasan necesidad seguir considerándome pobre. Aún así, creo que lo otro no se olvida, y es una buena base, no sólo para entender a los que están como nosotros estábamos, sino también a los que están o estuvieron mucho peor.

El miedo no es tonto. No son conjeturas o adivinanzas sobre cosas que no sabemos. El presidente electo ya dijo lo que va a hacer (después lo ocultó, lo maquilló, lo dejó de decir), se rodeó de gente que ya sabemos para qué lado tira, le debe favores a grupos que ya sabemos lo que quieren, viene de una base que ya conocemos. La incógnita no es tal. El cambio tampoco.

El no-discurso, la política del que no le interesa la política (como si fuera un mérito que un político no sea político ¿quién recurriría a un cirujano sin preparación?); no son cosas que vienen solas, están cargadas de otras que no se pueden mostrar porque quedaría feo.

Va más allá de lo malo que sea Scioli, de lo que le haya faltado o sobrado al kirchnerismo; de encontrar culpables propios y ajenos. Será anecdótico después, o no. El tema son los cuatro años que se vienen. “Al menos esta vez los gobiernos de derecha nos llegan por las urnas” nos “consolábamos” ayer… ¿Es que falla la clase media en conectar su historia personal con la política del país? ¿Es que sólo ve su historia personal?

Para mí no es como un partido de fútbol donde ganó un bando y perdió otro. No quería ganar por ganar, con fanatismo. Me encantaría equivocarme, de verdad ¿eh?. Pero la historia argentina lo demuestra: nunca priorizando a los grandes capitales se benefició a la gente común. Toda la idea de amor y paz que propone el nuevo gobierno se choca con esta realidad, las dos partes en pugna no van a tirar nunca para el mismo lado. A esto se reduce todo. Las empresas pueden favorecerse si el pueblo tiene plata en los bolsillos pero jamás al revés. Los grandes capitales necesitan mano de obra barata y desesperada.

Mientras los del 51 y pico por ciento miran con alegría ese festejo estilo casamiento de rico, sin consignas, sin militancia genuina, con discursos de líder espiritual y proyectos de gobierno agazapados esperando dar el zarpazo; del otro lado estamos pensando cuánto se puede destruir en 4 años, qué podemos hacer para evitarlo y lamentando que uno tenga que vivirla en la piel para (en el mejor de los casos y si se tiene memoria) entender eso de que la patria es el otro.

April 1, 2019, 4:37 p.m. 0 Report Embed 0
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