Jugando a ser dioses: Constructores de mundos Follow blog

ignarodriguez Ignacia Rodríguez De cierta manera, el escritor es el dios máximo de los mundos o universos sacados de su imaginación. En este blog discutimos cómo crear esas realidades, a sus habitantes y cómo lidiar con aspectos como la exposición.

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Escalas de poder

Supongamos que ya has definido con claridad cuáles serán las maravillosas habilidades especiales de tus personajes, qué razas tienen determinado poder, si se usan hechizos o cada quién nace con un superpoder único y especial, etc. ¡Ahora toca que usen sus poderes para repartir madrazos y tener nuestro propio ejército de Mary Sues y Gary Stus!... O tal vez, solo tal vez, deberíamos pensar en una pequeña gran cosita llamada "escala de poder".


Uno de los grandes problemas que muchos tenemos cuando empezamos a escribir (sí, me incluyo, mi primera novela que jamás verá la luz del sol estaba plagada de Mary Sues) es que estamos tan emocionados por haber creado esos personajes con poderes especiales que los convertimos en seres superpoderosos casi indestructibles a los que, muchas veces, se les saca de apuro con un power up que al final parece que ocurre porque se nos antoja (o porque la trama lo necesita) y que jamás tiene límites.


El problema en sí no es que tus personajes lleguen a ser muy poderosos, de hecho, existen historias que comienzan con un protagonista que supera a todo el mundo en poder desde el principio; el problema es cómo consiguen ese poder, cómo se va a desarrollando, cuál es el límite, si tiene lógica en tu mundo, si es coherente y cómo lo usan los personajes. Ya lo habíamos mencionado antes: los poderes de tus personajes deben ser una herramienta que les ayude a resolver conflictos, y no lo que en definitiva resuelva el conflicto.


Existen diferentes formas de manejar el aumento de poder de tus personajes para que tengan coherencia con la trama. Una de las más comunes es integrar el sistema de poder con los arcos de los personajes, de manera que ganar o dominar ciertas habilidades requiere que nuestro personaje tenga ciertas características específicas. Ejemplo: dominar sus emociones, hacer un compromiso moral, etc. De manera que el crecimiento del personaje está alineado con su ganancia de poder, así mantenemos el desarrollo de los personajes como un tema central y, cuando obtienen nuevas habilidades, se siente como algo que se han ganado. En este caso, superar obstáculos también es superar problemas personales, de manera que tanto el conflicto interno como el conflicto externo están conectados dándole más cohesión al flujo de la tensión en la historia. Ahora, el tema tampoco es hacer que superen obstáculos y resuelvan sus conflictos a la primera y sin mayor drama, fallar también es parte importante del desarrollo del personaje. Cuando vemos que el o la protagonista fallan en un principio, y luego los vemos usar la misma habilidad varios capítulos después con éxito, eso es realmente satisfactorio porque vemos un cambio palpable en el antes y el después. En este tipo de historias, también podemos tener al personaje que es superpoderoso desde el principio, en ellas es interesante abordar este punto desde otra perspectiva: ¿Qué pasa a nivel personal? ¿Cuál es el coste de usar su poder y eliminar a todo el que está en su camino? ¿Cómo son sus relaciones con los demás? ¿Cómo es su actitud frente al mundo?


Otro punto a considerar es cómo crece la tensión a medida que crece el poder. En muchas historias ambas van creciendo a la par conforme avanza la trama. Los protagonistas comienzan enfrentando desafíos pequeños que poco a poco van creciendo hasta llegar al "jefe final" cuando han alcanzado el nivel suficiente. El "pero" de usar este tipo de enfoque es que muchos autores caen en la trampa de crear amenazas cada vez más grandes y poderes cada vez más impresionantes ETERNAMENTE, hasta llegar a un punto en donde la escala de poder opaca a la trama principal y deteriora la tensión narrativa. Es emocionante ver a nuestros personajes favoritos enfrentar desafíos cada vez más complejos y ganar nuevas habilidades para hacerles frente, pero hasta cierto punto, "más" no siempre es sinónimo de "mejor". Muchas veces, en el afán de darles más poder, se olvidan de las bases de su sistema de poder/magia y todo lo que hacía inmersivo e interesante a ese mundo ya deja de serlo porque, al final, parece que no importa nada más que hacer que los personajes disparen rayos láser más potentes.


Para no caer en esa trampa es bueno tener claro cuál es nuestro "techo" al inicio, hasta dónde pueden llegar las habilidades de nuestros personajes y cuándo habrán alcanzado su máximo. Y, lo más importante: NO ROMPAS ESE TECHO. No rompas tus propias reglas, sé fiel al sistema que has creado. Si un personaje llega a tope no significa necesariamente que su historia haya terminado y que ya no haya nada más que hacer porque nadie le va a ganar, el "poder" no tiene por qué ser lo más importante en una historia.


¿Entonces cómo mantengo la tensión si no quiero que el poder siga escalando? ¿Qué pasa si ya alcancé mi techo a mitad de la historia? Porque cuando mi protagonista ya tiene todo su poder significa que ya puede resolver el conflicto, ¿no?... Pues, no. No necesariamente. Un personaje no debiera ser exclusivamente sus poderes y los conflictos externo e interno no debieran depender solo de ellos para resolverse. Existen diferentes formas de llevar una historia cuando un personaje ya ha desarrollado al máximo su poder. Entre ellas existen dos comunes: los incomparables y desafíos de personaje.


Cuando hablamos de incomparables nos referimos a enfrentar a nuestros protagonistas a poderes que no se encuentran en la misma escala que los propios. Un antagonista cuya habilidad sea completamente diferente al de nuestro protagonista, hasta el punto de que sus propias habilidades especiales no sean de utilidad en su contra, suponen un desafío que no depende de qué tan fuerte sea, sino que debe echar mano a su ingenio y otras características personales para resolver el conflicto. O bien, ponerle diferentes desafíos por delante que no sean comparables entre sí como, por ejemplo, enfrentar a un mentalista que es capaz de manipular a todo el mundo con solo su voz y luego a un asesino en serie que ni siquiera tiene más poder que saber ocultarse. No podemos comparar ambos desafíos porque no son lo mismo, para hacerles frente habrá que echar mano a diferentes herramientas que van más a allá de qué tan poderoso pueda ser tu protagonista. ¿Qué sacas con tener super-fuerza si no tienes el ingenio necesario para encontrar al asesino?


Otra forma de llevar la historia cuando ya dimos con nuestro techo es tener un antagonista que desafía al protagonista a nivel personal, como obligarle constantemente a hacer elecciones morales que provoquen un creciente conflicto interno. En estos casos, da igual qué tan poderoso sea nuestro personaje principal porque lo central serán las decisiones que tome, lo que es como persona y cómo manejará la situación de acuerdo a sus valores. ¿Va a ser fiel a sus principios o cederá frente a la presión? En estos casos hasta una victoria podría tener sabor a derrota por tener que romper un código personal para derrotar al antagonista, por ejemplo. En general, esta estrategia funciona incluso mejor cuando se utiliza en conjunto con la anterior.


Bueno, resumiendo, no es bueno volverse loco con los poderes de nuestros personajes, estas habilidades deben ser una herramienta para resolver el conflicto y no lo que resuelva el conflicto por sí solo. También, considera que existen muchos otros elementos en la historia y que no deben ser opacados solo por tener habilidades cada vez más impresionantes en tus personajes; la tensión puede trabajarse de diferentes maneras, no necesariamente haciendo a tus protagonistas cada vez más poderosos.


Espero que sea de ayuda. Gracias por leer y nos vemos en el siguiente.

¡Que tengas una gran mañana/tarde/noche!



Dec. 13, 2020, 10:58 p.m. 0 Report Embed 1
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Criaturas fantásticas, razas, especies, etc.

Construir nuestro propio mundo también da chance de crear nuestras propias criaturas, razas, especies, aliens varios o, tal vez, echar mano a lo que ya conocemos como vampiros, hombres lobos, sirenas, gigantes, hombrecitos grises del espacio, etc. Sea cual sea el caso y los habitantes que quieras incluir en tu mundo, es importante que pienses en detalle cuáles son las características de esos habitantes.

Aquí quiero volver a un punto que se tocó muy superficialmente en el primer post de este blog: no todo tiene que ser igual que en nuestro mundo y no todo tiene que estar controlado por humanos. Vuelvo a mencionar el ejemplo de "El Arca" de Javier Valderrama: en Nea Gi existe una sustancia negra que para los humanos parece no tener utilidad, pero para las especies de ese planeta es indispensable para vivir. Las especies que viven allí no se parecen en nada a las terrestres y no hay seres humanos u otro ser similar a nosotros.

Si escribes sobre aliens, estos no necesariamente deben ser antropomorfos. ¡Imagina todas las posibilidades que abre el universo! Puede que sean árboles, insectos con una unimente, seres hechos de lava sin forma definida, etc. No cierres todas las posibilidades por centrarte en algo "humano".

Ahora, si lo que escribes necesariamente va a involucrar a una sociedad humana en donde se integran otras razas o especies, entonces debes tener especial consideración en cómo esas otras razas interactúan con los humanos. Tal vez quieras usar lo ya conocido y echar mano a elfos, duendes, vampiros, hombres lobo, etc. No es problema usar "los clásicos", el problema es cuando no consideras todo lo que implica que un personaje pertenezca a alguna de esas razas, cómo encaja en la trama y cómo influyen sus características en la interacción con otros personajes.

Si existen los vampiros y hay toda una sociedad oculta de ellos, ¿por qué no han sometido a los humanos? Digo, si tienen una fuerza superior a la de nosotros frágiles mortales, sería fácil que nos tomaran a todos y nos metieran en granjas para sacarnos sangre como si fuéramos su ganado. No he leído muchas historias de vampiros, pero de las que he leído, la única que aborda la dominación que podrían ejercer estas criaturas de la noche sobre los humanos es "Las crónicas de Xanardul I" de Katerina Az. Es un mundo muy bien construido en donde la autora consideró todos los pro y los contra de ser vampiro, bruja, humano u hombre lobo para narrar la historia.

Hablando de ganado, una historia que aborda bastante bien el tema de los humanos siendo ganado es "The Promised Neverland" Kaiu Shirai y Posuka Demizu , no es una novela, sino un manga que también fue adaptado al anime, pero sirve a propósito de este tema. En ese mundo, la caza está prohibida y existen granjas de diversas categorías que crían humanos para el consumo de los demonios. Todo el mundo de los demonios, su cultura y su organización social está basada en el consumo de humanos como fuente de alimento. Así, para mantener la jerarquía social con la reina y su corte a la cabeza, la calidad de carne humana que consumen los plebeyos es mucho más baja que la consumida por los nobles. ¿Por qué? Porque los demonios adquieren las características de su alimento: si se trata de cerebros prodigiosos su inteligencia también lo será. Lo que nos muestra esa historia es una raza de criaturas racionales con sus propias características y motivaciones para tener un determinado comportamiento, tienen rasgos humanos como llorar al perder a un ser querido o proteger a los suyos, pero nunca dejan de ser demonios que dependen del consumo de carne humana para mantener a flote a su sociedad.

Siguiendo en con el tema de las criaturas "tradicionales", en cierta ocasión leí un fragmento de una de esas historias de romance de hombres lobo que alguien compartió en un grupo, no recuerdo específicamente qué decía, pero el asunto fue que en ese párrafo en específico él pensaba como un animal que tiene posesión de su hembra y de cómo le entraban ganas de "preñarla" de nuevo cuando supo que iba a ser padre, quería que su "hembra" tuviera más "crías" de él. En lo personal, no me agradan ese tipo de historias, pero creo que la autora supo meterse en la cabeza de un hombre lobo, echó mano al lado animal que una criatura como él debiera tener.

También considera que si quieres escribir una historia de fantasía o ciencia ficción puedes echar a volar tu imaginación y crear lo que se te venga en gana, las posibilidades son literalmente infinitas. Solo debes tener cuidado de ser consistente con las características generales de tu nueva raza, cómo esas características influyen en la cultura que van a desarrollar y, también, cómo van a interactuar con otras razas de acuerdo sus características y visión de mundo. Retomemos el ejemplo de los demonios de "The Promised Neverland": son una especie que adopta las características de lo que consumen, por lo tanto, si comen humanos tendrán la capacidad de razonar y si comen insectos la perderán; como dependen del consumo de humanos, harán todo lo posible por tenerlos a disposición todo el tiempo; toda su sociedad se basa en comer humanos para mantener la jerarquía social, el poder político y el poder económico de su mundo.

Y bueno, si en vez de crear algo nuevo prefieres echar mano a lo clásico (como apegarte a los elfos descritos por Tolkien) es bueno hacer algo de investigación al respecto para inspirarte. No te quedes solo con una idea superficial que has visto en un libro ni copies al pie de la letra la visión de un autor, siempre es bueno ir más allá y darle tu propio toque personal a las criaturas y razas.

Habitualmente, una raza tiene toda una historia detrás que ha permitido su desarrollo (o estancamiento) y que ha influido en sus conductas actuales, tabúes, costumbres, religión, interacción con otras razas, etc. Aunque incluyas una raza que es ultra conocida por todo el mundo (como orcos, elfos, vampiros, duendes, etc.) debes pensar en cuál es la historia de su gente en ese mundo en particular, cómo sus características particulares determinaron que esa historia se desarrollara de aquella manera (¿Son violentos por naturaleza? ¿No pueden vivir lejos del hielo? ¿Necesitan comer gente?) y qué cosas guían su comportamiento; aun si no vas a escribirlo en tu historia, debes tenerlo siempre claro para no caer en incongruencias.

Hasta aquí dejamos este post, espero que haya servido. Que tengas una gran mañana, tarde o noche. ¡Saludos!


Dec. 4, 2020, 4:44 a.m. 0 Report Embed 1
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Sistemas de magia suave

Ya hablamos de los sistemas de magia duros en los post anteriores, ahora toca hablar de los sistemas de magia suaves.

A diferencia de los sistemas de magia duros, en donde lo más importante es cómo lo diseñas de manera que funcione en tu mundo y que tenga reglas claras; en un sistema de magia suave se trata más de cómo puedes hacer funcionar ese sistema en una buena narrativa. Recordemos que un sistema suave es más bien misterioso e impredecible, no existe claridad total en cuáles son los límites y, por lo tanto, en lo que tus personajes podrán hacer. Entonces, si aplicamos la primera ley de Brandon Sanderson que dice: "La habilidad de un autor para resolver el conflicto con magia es directamente proporcional a qué tan bien comprende el lector aquella magia"; podemos ver que crear una historia con un sistema de magia suave puede ser más complicado a la hora de crear tensión y entregar una resolución de conflicto satisfactoria. Usar este tipo de sistemas supone un reto mayor para un escritor.

Para empezar, la tensión será más difícil de construir porque tus lectores no sabrán con certeza qué es lo que pueden hacer los personajes. No entenderán del todo cuáles son los límites, debilidades o costos en tu mundo. Lo cual le da ese aire misterioso al mundo en el cual se sumerge el lector, pero debes trabajarlo con cuidado para que no parezca que te sacaste un deus ex machina.

Prácticamente todo es posible en un sistema de magia suave. Una forma de diseñarlo es establecer lo que cada uno de los personajes puede hacer: cuáles son sus poderes específicos con sus limitaciones, costes y debilidades. También debemos tener presente que los sistemas de magia pueden estar en cualquier punto del espectro entre lo duro y lo suave, existen muchas historias que poseen un balance entre ambos extremos. Un ejemplo es la saga Harry Potter de J. K. Rowling. En el mundo que nos presenta Rowling existen pocas limitaciones a la magia como un todo, pareciera que hay un hechizo para cualquier cosa se le cruce por la cabeza a un mago, desde abrir una puerta hasta meter partes de tu alma en objetos para ser casi inmortal. Además, la autora puede crear nuevos hechizos si la trama lo necesita; técnicamente, todo es posible en el mundo de Harry Potter con los movimientos adecuados de la varita, las palabras apropiadas y conocimiento de la magia. Este mundo tiene un sistema de magia que se inclina más hacia el extremo "suave", pero con unos pocos límites claros de lo que puede o no hacerse.

Sin embargo, pese a que casi todo es técnicamente posible en ese sistema de magia, vemos que Harry tiene límites muy claros respecto a lo que puede hacer. No puede inventar un hechizo de la nada para resolver sus problemas, tampoco puede usar cualquier hechizo existente en el mundo porque depende de lo que ha estudiado y practicado en la escuela. Así, el lector sabe qué puede hacer de acuerdo a lo que se ha mostrado de sus clases en Hogwarts. De esta manera, la tensión se construye, mantiene y resuelve de forma satisfactoria porque cada vez que se usa la magia para resolver los problemas, el lector comprende cuáles son las capacidades de los personajes en ese momento de la historia.

Por lo tanto, podemos tener limitaciones más estrictas en los personajes sin limitar todo lo que es posible con el sistema de magia como un todo, manteniendo esa sensación de misterio y amplias posibilidades en conjunto con una consistencia y previsibilidad; aunque se trate de un sistema de magia suave.

En otro punto, puede ser molesto cuando la magia resuelve la tensión de forma casi milagrosa, pero generalmente no molesta cuando la magia es la causante de esa tensión. Cuando hablamos de un sistema de magia suave, donde la magia es misteriosa e impredecible, las posibilidades de que algo salga mal son tan infinitas como su uso. Literal, puedes crear el desafío que se te antoje. Con lo que debes tener cuidado es con los poderes del antagonista, puede ser bastante útil que el lector tenga una idea vaga de su habilidad, pero de igual manera debes ser consistente con lo que sabemos puede hacer.

Un aspecto que también debemos tener en consideración al momento de crear una historia (aunque en este caso aplica para ambos sistemas de magia) es el punto de vista desde el cual se narra la historia. ¿Es un mortal común y corriente o un usuario de magia?

Según Timothy Hickson en su libro On Writing and Worlbuilding, existen varias razones para escribir una historia con un sistema de magia suave desde la perspectiva de una persona que no es capaz de utilizar ese poder. Entre ellas se encuentran:


- Si la magia existe fuera del punto de vista, puedes alinear al lector con el personaje principal quien puede ver la magia como una fuerza mística y desconocida.


- Esa sensación de misterio desconocido puede ser más difícil de alcanzar desde la perspectiva de una persona que puede entender algo de tu magia. Por ejemplo, no sería lo mismo leer El Hobbit desde el punto de vista de Gandalf, que tiene un vasto conocimiento del mundo y de la magia, en vez de la perspectiva de Bilbo Bolson.


Ahora, Hickson también da algunas recomendaciones para hacerlo interesante si deseas escribir desde el punto de vista de un personaje que posee magia:


- El personaje posee magia, pero no la controla directamente:

Aquí Hickson nos señala el ejemplo de Daenerys de la saga Juego de Tronos. Ella posee magia que le permite crear vínculos con los dragones y quedarse de pie en una ardiente pira funeraria, pero no es capaz de controlar esa magia a voluntad; es una habilidad pasiva. Darles a tus personajes poco control sobre sus magia pasiva te permite mantener la tensión en la narrativa porque tendrán que depender de su inteligencia, ingenio y habilidad para resolver problemas, en especial si aquella magia es impredecible. La magia puede ayudarles a resolver el conflicto, pero no resolverlo por su mero uso.


-Usar la imprevisibilidad:

Un sistema mágico suave es imprevisible. Puede ser interesante ver a un personaje que utiliza magia, pero no tiene seguridad de cuáles son los límites o sus propias capacidades, así se mantiene ese sentimiento de misticismo sin necesidad de explicar con precisión cómo funciona. Aun así, el enfoque de esta magia imprevisible no debería estar cómo podemos usarla para resolver problemas, sino que su rol debería centrarse en su imprevisibilidad y en cómo puede enriquecer tu historia. El uso de esta magia misteriosa a menudo puede terminar horriblemente mal y crear más problemas para los personajes. Tener un resultado negativo o neutral después de usar magia para intentar resolver un problema puede ser mucho más interesante que tener éxito al usarla. Entrega una sensación de riesgo que hace que las pocas veces que los personajes tienen éxito usando magia sea más satisfactorio para el lector. En este tipo de historias, el principio de consistencia necesita ser evidenciado en la inconsistencia de la magia.


Otros aspectos que es bueno considerar al momento de crear tu sistema son la estética y cantidad de sistemas de magia en la historia. ¿Qué estilo de magia usan los personajes? ¿Rituales, hechizos, nacen con poderes, hacen pócimas, consumen metales, etc.? O quizás es una mezcla de varios estilos, en un sistema suave puedes jugar con eso cómo te plazca. También puede ser que en tu historia tengas a diferentes razas que se manejan por diferentes reglas o que tienen sistemas más duros o más suaves dependiendo de su ascendencia. No hay límites en cuántos sistemas de magia puedes incluir siempre y cuando calcen en el universo que estás construyendo y sean consistentes dentro de la inconsistencia si se trata de un sistema suave.

Con esto llegamos al final de este post. Como comentario final, solo quiero recordarte que, como dijimos al empezar el blog, estas son solo sugerencias, no una receta, y tú eres libre de hacer lo que te plazca con tu historia.

Para este post me basé en el libro de Timothy Hickson nombrado más arriba, está solo en inglés, pero es bastante práctico a la hora de pensar en la construcción de mundos. Espero que esta breve exposición te haya servido. ¡Nos vemos en el siguiente!














Nov. 28, 2020, 9:37 p.m. 0 Report Embed 1
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Las limitaciones son más importantes que los poderes

Estuvimos hablando de los sistemas mágicos, comenzamos por el sistema de magia duro y se expuso la primera regla de Sanderson: "La habilidad de un autor para resolver el conflicto con magia es directamente proporcional a qué tan bien comprende el lector aquella magia". Aquí continuaremos con los sistemas duros de magia tomando en consideración una segunda regla: "Las limitaciones son más importantes que los poderes".


Según Hickson, los sistemas mágicos duros a menudo pueden reducirse a tres cosas: sus limitaciones, debilidades, y costes. Estas características son, en esencia, lo que crea las reglas que determinan cómo la magia opera en tu mundo y cómo pueden usarla los personajes. ¿Existe un número limitado de hechizos para utilizar en la vida? ¿La magia funciona solo si cantas? ¿Los magos no pueden usar magia en frente de un gato? ¿Envejeces cada vez que la usas?


La pregunta más importante que debes hacerte para establecer bien las reglas es: ¿Qué NO puede hacer la magia? La misma pregunta aplica si tus personajes tienen superpoderes o viven en una sociedad con tecnología avanzada. ¿Cuál es el límite? ¿Qué cosas no pueden resolverse usando esos poderes o tecnología? Quizás las formas más comunes de limitación son aspectos más bien vagos o no cuantificables del todo como la fuerza, talento natural, voluntad, entrenamiento, etc. No está mal usarlos pero, cuando son el único limitante, la historia puede ser más propensa a caer en inconsistencias o desbalances de poder. ¿Cuál es el límite de energía del personaje? ¿Existe algún entorno en el cual no pueda usar su habilidad? ¿Qué condiciones deben cumplirse para usarla? ¿Se necesita de algún objeto en especial para canalizar su poder? Son algunas de las preguntas que podríamos hacernos para evitar inconsistencias. Por ejemplo, un héroe que obtiene su poder de la luz solar y es casi indestructible durante el día, puede volverse enclenque durante la noche y debe cuidarse muy bien las espaldas una vez que se va el sol; o alguien con el poder de invocar personajes desde los libros puede estar limitado no ser capaz de invocar nada que haya escrito él mismo, como pasa en "Corazón de tinta" de Cornelia Funke.


En ocasiones nos topamos con historias que son increíblemente hermosas, con personajes bien construidos, que pueden llegarte al alma tocando emociones muy profundas, y también tienen ese toque de acción y fantasía que las hace asombrosas... hasta que la escala de poder deja de tener sentido y se dispara a la nubes para seguir creciendo al infinito y más allá sin ningún límite aparente. A simple vista no parece un gran problema, y eres libre de escribir una escala de poder que nunca tenga fin, pero en el afán de hacer que los personajes se vuelvan cada vez más poderosos para vencer a enemigos que también se vuelven cada vez más imposibles de derrotar (hablando solo de poder), es posible que se pierda el sentido original de la historia y que el desarrollo del personaje también pase a segundo plano. Volveremos a este punto de las escalas de poder más adelante en el blog.


Un segundo aspecto a considerar son las debilidades. Estas te permiten crear dinámicas interesantes cuando un determinado estilo de magia o habilidades podría hacer que un personaje sea mucho más poderoso en relación a otros. Crear un esquema de ventajas y desventajas entre los diferentes poderes disponibles hará que los personajes deban considerarlas y ser cautelosos cuando se vean enfrentados a alguien que tiene una ventaja "natural" contra ellos.


También deben considerarse los pro y los contra de utilizar determinados objetos. Quizás existe un báculo que convierte al usuario en el emperador del planeta sometiendo la voluntad de los otros mortales, pero ese báculo también atrae a un enjambre de alienígenas que destruirán todo a su paso hasta recuperarlo.


Y, por último, ¿cuál es el costo de usar "magia"? Así como nada en la vida es gratis, una de las formas de crear reglas para tu sistema es establecer cuánto cuesta utilizarlo. Para llevar a cabo un ritual habrá ciertos objetos o elementos que deben estar presentes, así como un determinado nivel de conocimientos y experiencia; o quizás el uso de magia o poderes consume algo un poco más abstracto como energía o maná. Tú decides cuál será el coste y si es posible recuperar la energía utilizada o la ofrenda entregada. Sin embargo, un detalle a considerar en este punto es que cuando hablamos de costes en un sistema mágico duro debemos ser consistentes con las reglas, por lo que se debe ser cuidadoso cuando el único coste es la energía, chi, maná, ki, etc. La idea no es hacer lo mismo que hacen historias como Dragon Ball Z, en donde a veces la determinación de ganar o la voluntad de los personajes hace que obtengan un boost cuando la trama necesita que ganen y que no sean capaces de obtenerlo cuando la trama necesita que pierdan.


Ahora, ¿es necesario establecer límites, debilidades y costes al mismo tiempo? La verdad es que no, todo depende. Puede existir un excelente sistema mágico duro que tenga solo una o dos de las tres y no todas ellas a la vez. Esto se debe a que la característica central de este tipo de sistemas es que son consistentes y predecibles, lo que puede conseguirse estableciendo claramente solo dos de los tres elementos o uno de ellos de forma bien trabajada.


Según Hickson, si las limitaciones o debilidades de tu sistema mágico crean reglas lo suficientemente fuertes de manera que establecen ese sentido de previsibilidad y consistencia, puede no ser necesario crear un gran coste para su uso. De igual manera, si el coste de tu magia es lo suficientemente grande, puede no ser necesario tener limitaciones y debilidades estrictas. En realidad, todo depende en qué tipo de reglas se basará tu sistema de magia. Uno basado en hacer a los personajes más poderosos a cambio de un alto riesgo para sí mismos debido a las debilidades, uno basado en tomar decisiones que necesitan de un cálculo cuidadoso y ser pensadas con detenimiento debido a los costes, o uno basado en la astucia y habilidad de los personajes debido a las limitaciones.


Entonces, en resumen: lo importante para un sistema de magia dura es que sea consistente y previsible, y para conseguirlo debemos asegurarnos de crear reglas que establezcan sus alcances y limitaciones. Para establecer los límites, debes considerar las limitaciones, debilidades y costes de utilizar la magia en tu mundo.


En el siguiente post, hablaremos de la creación de sistemas blandos de magia. Muchas gracias por leer y hasta la próxima. ¡Que tengas un gran día/tarde/noche!


Nov. 18, 2020, 12:37 a.m. 0 Report Embed 1
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