Kurzgeschichte
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En Abril

Estaba sentada tratando de escuchar a Cristofer, trataba de seguir la conversación, pero realmente no me interesaba en lo absoluto - vamos a bailar - me dijo

-no gracias - respondí

- ¿por qué? vamos, vamos a bailar - volvió a insistir

-no, no tengo ganas... - mientras Cristofer seguía insistiendo de repente apareció Cesar para ofrecernos más cerveza, y gracias a eso encontré mi escapatoria.

Tras de mí quedaban ambos hablando de bebidas.

Salí al jardín para poder estar sola, caminé por las huellas de concreto, el clima estaba bastante frío y empezaba a brisar.

De la camioneta de Cesar salía un poco de humo, caminé hacia ella y en los asientos traseros estaba David con un cigarro electrónico.

-hola – le dije

- ¿y eso que estas afuera? – me dijo David acercándose a la ventana.

-Está aburrido allá adentro, ¿vos porqué estas aquí? –

Guardó el cigarro en el bolsillo de su abrigo y me dijo – está aburrido allá adentro… - repitió mis palabras mientras me miraba a los ojos

- ¿querés sentarte? Creo que aquí hace menos frío… - abrió la puerta del carro y se corrió hacia la izquierda para que yo pudiera sentarme.

Cuando dirigí mi mirada hacia la suya, me di cuenta que estábamos muy cerca. Estaba sentado en la mitad del asiento y yo estaba rosando la puerta.

Habían pasado meses desde la última vez que lo vi. Esta vez estaba más guapo que antes y su mirada estaba más cansada. Hablamos de todo lo que nos habíamos perdido del otro durante todo este tiempo, hablamos mucho y cada vez se hacía más tarde. La madrugada más fría y el alma más honesta.

- ¿por qué dejaste de responder a mis mensajes? – me preguntó de repente, saliéndose del tema en el que estábamos.

-me gustabas, pero nunca demostraste interés en mí, no como yo quería…-

-no sabía que querías más atención…-

Quité mis ojos de su mirada y miré hacia el frente.

-no era atención, solo quería que me dijeras que yo te gustaba… y nunca lo dijiste. –

-pero era obvio –

-sí y no… no quiero estar con alguien que no puede expresar sus sentimientos – le dije encogiéndome de hombros

-pero me gustas – me dijo – aún me gustas, y ahora que te veo estoy seguro que me gustas más que antes –

Estábamos muy cerca, el frío se había ido y sentía mis mejillas calientes.

Descansé mi cabeza en el respaldar y él hizo lo mismo. Nos miramos un largo tiempo. De repente hizo un movimiento torpe como impulso y pasó su mano sobre mi cabello, poniendo un mechón detrás de mi oreja.

Quería besarle, pero no me atrevía. Me tomó la mano y la entrelazó con la suya, mirándome a los ojos.

Tan lento me iba derritiendo.

Nuestras manos jugaban juntas, con tan poco me excitaba. Le quería en ese momento, no me importaba si solo fuera para esa noche, quería sentir mi cuerpo rozando con el de él.

Y sin aviso, se acercó y me besó.

Mi corazón latía muy fuerte y muy rápido, saboreaba sus labios y su lengua, cada vez más intenso.

Me coloqué sobre él y mientras nos besábamos, me movía encima suyo disfrutando su erección. Gemí en su boca; me excitaba saber que yo era la causa del bulto ahí abajo.

Pasé mis manos por su torso y luego le quité su abrigo, lentamente fui desabrochando su camisa hasta dejar su torso sin ropa, él posó sus manos en mi trasero, acercándome más a su erección, provocándome gemir más.

Estaba muy excitada, lo estaba disfrutando tanto y le dije – quitamelo, quitame el pantalón – el me abrazó por la cintura, me acostó hacia la ventana y bajó mi pantalón para luego quitarse el suyo. Volví a sentarme encima de él, esta vez sintiendo realmente su miembro; me quitó la camisa y me tocó el trasero, subió hacía mi espalda, pasó por mis pechos y metió uno a su boca, lo besó, lo chupó completo e hizo lo mismo con el otro.

Otro gemido que no pude contener.

Luego me besó el cuello y subió a mi boca, y mientras nos besábamos, volvió a mi trasero; con una mano fue directo a mis genitales sintiendo lo húmeda que estaba. Me excitó más mientras jugaba a hacer círculos con su dedo, bajó y pude sentirlo dentro de mí, lo sacaba y lo metía - ¿te gusta? - preguntó y lo besé más fuerte.

De repente sentí la punta de su erección asomándose en la entrada de mi vagina, lo metió y solté un pequeño gemido ante la sensación que me produjo y empecé a saltar sobre él. Se sentía muy bien, él besaba mis pechos y acariciaba todo mi cuerpo.

Me sostuvo por la cintura y empezó a moverse dentro de mí, cada vez con mayor intensidad; yo tocaba su cabello y abrazaba todo su torso, él besaba mi piel cuando podía, yo lo tomaba por el cuello y lo besaba.

Ya no podía más, el placer era inexplicable – más rápido – mi voz apenas era audible, él obedeció y me vine como si fuera un remolino en el mar,

Una y otra vez…

26. April 2020 09:18:19 0 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Das Ende

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