milton_el_filosofo Milton Ceron Zamora

Durante nuestra juventud no nos preocupamos en la vejez, lo vemos como algo muy lejano ¿pero que pasa cuando realmente llegamos a ella?. En este cuento propongo una gran reflexión respecto al tópico de vejez y lo que todo esto conlleva. Acompáñame en esta narración en la vida y mente de doña Carmelita.


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Kurzgeschichte
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La vejez: vivir dignamente, no sobrevivir

Son las siete de la mañana, mi cuerpo se levanta a esta hora por los hábitos diurnos acumulados durante mis noventa y cinco años de vida. Dentro de treinta minutos, Juanita, mi cuidadora personal llegará para iniciar su jornada diaria de trabajo. He de confesar que soy muy afortunada al poder darme el lujo de contratar a una cuidadora gracias a los ahorros de toda mi vida, así mis hijos no tienen por qué preocuparse por la inservible de su madre; realmente ellos son buenos hijos, vienen a verme y cuidarme todos los fines de semana, estoy agradecida con ellos, pero si me da vergüenza que desperdicien los viernes, sábados y domingos de su vida conmigo.

—Muy buenas días doña Carmelita.— me saluda Juanita mientras va abriendo la puerta—

Juanita al ser mi cuidadora personal tiene las llaves de mi casa, ha estado cuidándome durante cinco años. Además de ser muy profesional con su oficio también es una gran persona, no puedo entender como alguien tan joven, linda y con buen carácter desperdicie su valiosa juventud con alguien desvalida como yo.

—La voy a ayudar a levantarse para dirigirnos al comedor, ¿qué se le antoja desayunar hoy?. —me pregunta juanita mientras me ayuda a incorporarme de mi cama al piso.—

—Hoy tengo ganas de unos chilaquiles verdes con su buen cafecito de olla.

—No se diga más Carmelita, deje ponerla en la mesa en lo que prendo el calentador del agua para bañarla, en lo que preparo el desayuno.

Una vez en la mesa me entretengo resolviendo mi sopa de letras. Me gusta mucho ejercitar mi memoria con este tipo de juegos clásicos, pero últimamente me cuesta mucho agarrar el lápiz ya que mis articulaciones ya no responden muy bien cuando intento cerrar mis dedos.

Me duele mucho recordar como hace algunos años atrás, aún podía bajar de las escaleras y hacerme mi propio desayuno para después poder resolver crucigramas y sopas de letras. Pero con la vejez he tenido que ceder muchas de mis libertades a Juanita; por eso mismo, entre Juanita y mis hijos me han acondicionaron, en lo que anteriormente era el estudio, mi propio cuarto y baño para que no me esforzara más de lo debido. Juanita interrumpe mis pensamientos llevándome el desayuno a mi lugar en la mesa.

—Tome doña Carmelita, el desayuno esta recién hecho; espero que le guste.

—Claro que me va a gustar, tienes un excelente sazón Juanita.

Mientras desayunamos, Juanita y yo nos ponemos a hablar sobre nuestras vidas y los acontecimientos más relevantes del día o de la semana. Juanita presta mucho interés en los relatos que le cuento sobre mis experiencias pasadas y realmente se lo agradezco ya que me sube el autoestima ver como a alguien realmente le importa lo que le cuento.

Una vez terminado el desayuno viene la peor parte del día… el baño. Ya tiene más de cinco años desde que ocurrió ese percance: Me acuerdo de que me estaba bañando y se me cayó la barra de jabón por peripecia, en mi imprudencia intenté recogerla pero en el último momento mi espalda se trabó y al intentarme moverme sentía mucho dolor; en la angustia del momento, al no saber que hacer, me empecé a sentir mal y simplemente mi peso me ganó y terminé cayéndome en la regadera. Si no fuera porque mi hijo mayor estaba pasando sus vacaciones conmigo, jamás nadie se hubiera dado cuenta de mi accidente y no estaría acordándome ahora de aquel momento.

—Juanita no te preocupes, si quieres solo ayúdame a sentarme en mi silla especial y dame las cosas, yo me puedo tallar sola. —Le comenté a Juanita con algo de esperanza a que cediera a mis súplicas—

—Doña Carmelita, ya sabe que no puede bañarse sola. ¡Imagínese que sus hijos se enteraran de que la deje hacerlo!. Yo sé que a usted le resulta incómodo, pero lo hacemos por su bien. A sí que apurémonos y terminemos esto rápido.

Con toda la resignación del mundo accedí, realmente no podía hacer nada más. Una vez terminando los veinte minutos más tortuosos del día, siendo ya las ocho de la mañana, Juanita me premia dejándome estar en la puerta de la casa tomando los primeros rayos del sol. Afuera de mi puerta me acondicionaron una mesita con sus bancos para poder respirar el aire exterior mientras ejercito mi mente y saludo a los vecinos.

—¡Buenos Días doña Carmelita!.

—Muy buenos días Mauricio y Atzín. ¿Listos para irse a trabajar desde temprano?

—Claro que si doña Carmelita, hay que trabajar desde temprano y duro para poder crear nuestro propio patrimonio. —Replicó Atzín con una sonrisa en el rostro—

—Muy bien muchachos, vayan con cuidado por favor. Desde aquí les cuido su pequeña casita. —Les dije en forma jocosa—

Mauricio y Atzín eran una hermosa pareja de recién juntados, si bien aún no se casaban, trabajan desde muy temprano para poder juntar el dinero necesario para casarse y formar su propio patrimonio. Me recordó a mi difunto José, cuando éramos jóvenes trabajábamos todo el día, nos empeñábamos demasiado para juntar nuestro patrimonio y heredarle algo a nuestros hijos, gracias a Dios así fue. Desde que se fue mi José me siento muy sola, a veces lloro todas las noches. Si bien ya pasaron unos diez años desde su partida, jamás lo voy a poder superar… realmente quiero dormir y despertar en el lugar en donde se encuentre mi José, pero bueno, si sigo aquí es por algo, aunque siento que mi estancia ya se prolongó de más.

Me dispongo a seguir con mi sopa de letras mientras soporto el dolor de mis articulaciones, hasta que dan las nueve de la mañana….

—Buenos días doña Carmelita.

—Buenos días Sebastián.

Sebastián ya era un hombre de cuarenta años que salía siempre en punto de las nueve de la mañana para dirigirse a su trabajo al otro lado de la Ciudad de México en su coche último modelo. A comparación de mis otros vecinos, solo Sebastián trabaja, su esposa se hacía cargo de la casa y de sus dos hermosas niñas. Realmente son una de las familias más ricas de esta colonia, pero… ¡ay! Sebastián, si supieras que tu esposa te engaña porque solo estas enfrascado en tu trabajo. ¿Qué será de ti cuando estés a mi edad?, si no es que antes el estrés te mata.

—Cuídate Sebastián, ve con cuidado. —Le sugerí amablemente—

—Muchas gracias doña Carmelita, igualmente. —Me contestó Sebastián sin emoción alguna pero muy respetuosamente—

Desde las ocho de la mañana hasta el medio día me quedo en el patio, ya cuando me empieza a sofocar el calor está Juanita me ayuda a meterme a mi casa. Lo que más me gusta de mi día es la mañana porque puedo hablar y convivir un rato con mis vecinos. Desde el mediodía hasta las cuatro de la tarde me pongo a ver un rato televisión, pero siempre termino estresándome por ver como la juventud se ha degenerado, mi mamá jamás me hubiera permitido vestirme con prendas tan provocativas.

Juanita, en el mismo rato que yo veo televisión, se dedica a escombrar y hacerme el quehacer. Aún me pregunto de dónde saca tantas energías para llevar esta rutina. Tal vez yo igual era así en mi juventud, pero realmente ya ni me acuerdo de mis actividades de dicha época.

Una vez son las tres de la tarde, Juanita me tiene hecha la comida, por mi mala dentadura siempre me hace comida blanda. Al principio era algo molesto ya no poder comer frituras o carne de res, pero con el tiempo me terminé acostumbrando a la comida blanda.

Sentadas en la mesa las dos comemos muy a gusto, realmente le he tomado mucho cariño y agradecimiento a Juanita, casi es como una hija para mí. Mientras que en el desayuno hablamos más íntimamente sobre nosotras, en la comida nos gusta hablar de lo que pasa en la sociedad, siempre hablamos y discutimos por las noticias que se van desarrollando durante el día.

Una vez terminada la deliciosa comida, nos ponemos a jugar los típicos juegos mexicanos de mesa, me divierto mucho a pesar de que son juegos simples, a mi edad ya no se me permite realizar cualquier otro tipo de actividad que me ponga en riesgo. Para lo único que salía de mi casa era cuando me llevaban al médico, pero debido a mi edad, es el médico quien viene a la casa; así que me siento muy atrapada, pero con el tiempo me fui resignando. Si juanita no estuviera conmigo me deprimiría más de lo que ya uno se puede deprimir a mi edad. Como me agradezco por ahorrar toda mi vida.

Una vez que terminamos de jugar, el tiempo que le resta de trabajo a Juanita nos ponemos a ver las telenovelas de las tardes. Aunque he de confesar que ya no me sorprenden, púes desde que tengo memoria, nunca le han cambiado la fórmula; pero por alguna razón a Juanita le encantan, así que me abstengo de hacer algún comentario para no tensar el ambiente.

Cuando dan las siete de la noche, Juanita se sale a la calle a comprar tamales y champurrado para que cenemos juntas, en lo que Juanita sale a la compra, veo desde la ventana de mi comedor llegar a Sebastián con una cara de cansancio; cómo me gustaría saludarlo pero ya no tengo las fuerzas para salir a la puerta de mi casa, dependo totalmente de alguien más.

Después de unos minutos, Juanita regresa con la cena, siempre cenamos ligeramente. Ella nos compra a las dos un tamal con su champurrado. A ella le gustan mucho los de mole, a mí los de dulce. Nos tardamos en cenar aproximadamente treinta minutos, los justos para que Juanita se prepare para irse. Como la considero una hija, siempre le doy dinero para que se vaya en taxi, espero que realmente me haga caso ya que la ciudad está muy peligrosa y más si eres mujer.

Antes de que den las ocho, Juanita me encamina al baño para evacuar mis necesidades antes de meterme a la cama, aunque algunas veces me termina ganando el baño en mi cama y me tengo que esperar toda la noche con mi pañal sucio…como odio ser dependiente y esperar hasta la mañana a que Juanita tenga que cambiarme el pañal. Espero que esta noche no tenga ningún accidente.

Juanita me ayuda a acostarme en mi cama ortopédica, me tapa muy bien y coloca un artefacto a lado mío, artefacto el cual se acciona cuando aprieto el botón. Este artefacto manda una señal a Juanita si tuviera algún accidente grave.

—Muy buenas noches doña Carmelita, descanse mucho por favor, nos vemos a primera hora mañana. Cuando toque ir al mercado le prometo traer nuevos juegos para entretenernos. —Me sonríe Juanita mientras se despide de mí y me tapa.

—Claro que si Juanita, toma el taxi y vete con mucho cuidado por favor.

Mientras veo a Juanita salir de mi habitación se va desapareciendo la sonrisa en mi rostro… me quedo totalmente sola. Esta es la parte del día que más odio; ni Juanita y mis hijos saben que muchas veces me pongo a llorar de impotencia hasta quedarme dormida.

Cuando estoy sola y en la oscuridad de mi cuarto, es cuando mi mente se pone a divagar, a reflexionar sobre mi vida, bueno sobre mi muerte. Me siento inservible, odio tener que depender de los demás, ¿por qué Dios es tan cruel conmigo y me tiene aún en este mundo sufriendo?. Realmente no aguanto ya la vida, sé que muchos de los viejitos no aguantamos vivir, pero cómo es un tabú la muerte, decidimos no hablar para evitarles malos ratos a nuestros familiares.

¿Qué sentido tiene seguir viviendo si dependo de los demás?, ¿para qué vivir si los demás tienen que dejar de hacer cosas para ayudarme a hacer las mías?. Estoy empezando a llorar por la impotencia, la depresión y el sentirme una carga para los demás, sé que sonará egoísta pero que tiene de malo que realmente quiera morirme. Esta vida me aburre y me pesa. ¿Para que seguir viviendo si yo ya no quiero vivir y no puedo hacerlo dignamente?. Con esa última pregunta en mi mente, me pongo a llorar hasta quedarme dormida. Veamos si mañana tengo la fortuna de liberarme de este cuerpo débil y estorboso.

6. April 2020 03:02:41 7 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Das Ende

Über den Autor

Milton Ceron Zamora Soy un joven estudiante de la carrera de filosofía, amo el saber; y como buen amante de la sabiduría tengo una ferviente necesidad de expresar lo que siento y conozco de mi propio ser. Justamente es en mis escritos donde hayan lugar las ideas en mi divagante mente; y como todos los seres humanos compartimos la misma naturaleza racionante, espero de todo corazón que mis escritos e historias los motiven a pensar , pero sobre todo a encontrar esas respuestas tan básicas de nuestro existir humano.

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Samanta Torres Samanta Torres
Siempre será un tema tabú, pues la humanidad en sí misma teme al fin. Por cierto, que creo que se escribe "café de olla". Sólo es una pequeña observación, pues el resto como en los otros dos que he leído me provocan un sentimiento, que en este caso fue melancolía.
April 19, 2020, 04:45

  • Milton  Ceron Zamora Milton Ceron Zamora
    Hola samanta :D, gracias por la corrección ahorita lo corrijo. Qué Bueno que te he provocado un sentimiento, es lo que busco en mis historias. April 19, 2020, 04:54
Matías Díaz Matías Díaz
Wow, realmente es un buen relato, y tiene un mensaje y un ambiente lírico muy claro, al igual que una lectura bastante amena. Puede que de mucha pena, y puede que algunas personas lo tachen inmediatamente cómo algo incorrecto, pero los pensamientos de doña Carmelita no son nada extraños, sino muy comunes, y mas reales que la filosofía que algunos escriben de la muerte. Eso si, debo decir que hay varios errores de ortografía, así que asegúrate, si realmente quieres tener una obra correcta, en revisar todas esas comas, pues en muchas ocasiones no son necesarias en algunos párrafos, pero en otras si que las son. De todos modos me gusto mucho el relato, muy real, y definitivamente con ambiente que le es digno, así que felicidades :). Esperaré tu próximo escrito, y por el momento te agradecería muchísimo si pudieras leer y dejarme un comentario en mi pequeño nuevo cuento: "El castillo de Marfil".
April 07, 2020, 00:26

  • Milton  Ceron Zamora Milton Ceron Zamora
    Hola Matías, que gusto verte por mi cuento. Muchas gracias por las criticas las tendré en cuenta; si he de confesar tengo un vicio con las comas por mi propia preparación filosófica ya que estoy acostumbrado al ensayo, pero lo corregiré. Claro, déjame ir a leer tu obra y de paso seguirte. Saludos :D April 07, 2020, 00:31
Proséf Chetai Proséf Chetai
Hazlo. El tiempo dispone lo demás. Es el mejor aliado de los escritores. Ánimo.
April 06, 2020, 16:36
Proséf Chetai Proséf Chetai
Hola Milton, saludos.El mensaje es bastante aleccionador. tus estudios te darán mucha satisfacción y si sigues buscando esta vía (relacionar el pensamiento a la vida concreta --existencialismo si quieres -- ) habrán otras obras. Espero poder verlas. Ánimo.
April 06, 2020, 16:17

  • Milton  Ceron Zamora Milton Ceron Zamora
    Hola, muchas gracias por el comentario, realmente es alentador recibir buenos comentarios, gracias de todo corazón. Estoy planeando seguir subiendo cuentos, espero que los puedas leer. April 06, 2020, 16:22
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