milton_el_filosofo Milton Ceron Zamora

Según Aristóteles, todos los seres humanos tendemos a buscar la felicidad. ¿Pero como es este camino?,¿cuales serán los obstáculos del camino?, ¿quienes serán nuestros acompañantes durante la travesía? En este pequeño cuento, lo que propongo, es una introducción amena a uno de los temas mas importantes de la ética filosófica: La felicidad.


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El sendero de la eterna búsqueda: La felicidad

Román era un hombre con una vida casi perfecta. Contaba con el apoyo de su familia para poder realizar los proyectos que el deseara, tenía buena salud física y financiera; finalmente, era un hombre virtuoso y alegre que contaba con el apoyo y el cariño de toda su comunidad. A primera vista, parecería que Román cuenta con la vida perfecta, con la vida ideal para ser feliz pero… él no era feliz; algo faltaba en su vida para poder aceptar que realmente se podía considerar como un hombre feliz.

Un día caminando por la calle Román se encontró con el Amor «Filos». El Amor notó que Román iba afligido, por lo cual -dada la naturaleza del amor- fue corriendo a preguntarle que tenía y a ver en que podía ayudarlo con la finalidad de sacarle una sonrisa. Román se sobresaltó al ver que el amor lo venía siguiendo, pero en realidad no le mostró mucho interés a causa del conflicto existencial que se estaba suscitando en su mente.

—¡Román!, no me ignores por favor, tú no eres grosero. ¿Te pasa algo? —preguntó el Amor.

—Discúlpame Amor, en realidad vengo pensando demasiadas cosas, que por alguna extraña razón mi mente evitó que me concentrara en responderte.

—No te preocupes Román yo sé que eres un buen hombre y que no ignoras a la gente a la ligera —Replicó el Amor con un ánimo alegre pero a la vez preocupado—.Disculpa la intromisión pero, ¿qué es lo que tanto te aflige en estos momentos?.

—Veras amor, yo soy consciente que dentro de todos los hombres, soy uno de los mayores privilegiados, pues realmente tengo muy pocas carencias y muchas ventajas, pero ¡Ahh! —suspiró Román— siento que falta algo para que sea feliz Amor. ¿Cuál será la receta para poder llegar a ese estado máximo de tranquilidad y goce?

—¡Jajajajaja! ¡ay! Román, la respuesta es muy sencilla… Haz lo que más te guste, lo que más te divierte; ama, disfruta, goza con desenfreno de los gratos momentos de placer y diversión que te provee la vida.

—Créeme que lo hago Amor, pero aun así siento que me falta algo más para poder ser consciente de que realmente soy feliz. ¿No sé si me dé a entender?, lo que busco es la máxima felicidad eterna e inmutable, no la felicidad momentánea que depende de agentes externos a mí... Algo en mí alma me dice que la verdadera felicidad reside, en gran medida, en mí.

—Realmente no te entiendo Román —Contestó el Amor algo confundido— la mayoría de los seres humanos son felices a través de mi ser, pero dado a que no soy lo suficiente “bueno” para poder cumplir tus exigencias, creo que no vendría mal visitar a mi gran amiga la Sabiduría «Sophia» .

Era evidente que el Amor estaba algo molesto y herido en el orgullo debido a la insatisfacción expresada por Román, pero eso no evitó que el Amor se compadeciera de él y lo llevara jalando de la mano para poder encontrarse pronto con su querida amiga la Sabiduría. Román un poco sofocado por la trotada, llego a la plaza donde se encontraba la Sabiduría.

—Mira Román, la Sabiduría es una persona, mmmmm, rara. Es muy solicitada por la gente como puedes ver por ti mismo, pero llega un momento en que incomoda a la gente provocando que aquellas huyan de su presencia… así que ten cuidado, no te vaya a agobiar. —Aconsejo el Amor en tono burlón—.

Y efectivamente, la Sabiduría se encontraba rodeada de bastante gente, por lo menos de un grupo de veinte individuos implorando los consejos de esta. Esa imagen llamó bastante la atención de Román, pues él creía que estaba con la persona correcta para poder darle sentido y dirección a todas sus dudas respecto a la felicidad.

El Amor alzó los brazos para agitarlos en el aire mientras gritaba, todo esto con el motivo de que la Sabiduría se diera cuenta de su presencia. Efectivamente, las acciones del Amor hicieron que la Sabiduría se diera cuenta de su presencia, haciendo que está diera por finalizada la sesión de preguntas que estaba respondiendo a la gente. El público se desanimó y de poco en poco se empezaron a dispersar por la plaza.

—¡Hola, querido viejo amigo!. —Contestó alegre pero tranquilamente la Sabiduría—. ¿Quién es el honorable caballero que te acompaña en esté hermoso mediodía?.

—¡Que gusto verte Sabiduría!. Verás, Román es un grato amigo. Hoy noté que iba confundido por las calles, pues él me comentó que tenía ciertas dudas respecto a la felicidad; es por ello por lo que vinimos a verte.

—Mucho gusto soy Román y tengo una duda bastante agobiante respecto a la felicidad, Sabiduría.

—¡Vaya Román!, raro seria que no te preocupara tu felicidad ¡jajajaja! —Respondió jocosamente la Sabiduría—

Román se quedó confundido por la actitud en la forma y tono de responder de la Sabiduría, pero no iba a perder la oportunidad de hablar entorno sus dudas, así que dejó a lado sus primeras impresiones y decidió contarle a la Sabiduría su situación personal y el porqué de sus dudas.

—Verás Sabiduría, la gente a mi alrededor, y el propio Amor, creen que yo soy una persona feliz; pues consideran que debido a que tengo una buena familia, buenos ingresos, buena salud, un trabajo que me llena de satisfacciones, la casa de mis sueños, etc; son requisitos suficientes para ser feliz en esta vida… pero Sabiduría, yo no me siento totalmente feliz, estoy agradecido con la vida por ser tan bondadosa conmigo, pero simplemente siento que me falta algo para ser feliz.

—Román, es bien sabido por todo el mundo que el canon de felicidad en la actualidad es muy tendencioso, pues considera que al tener dinero, otros bienes materiales y un estabilidad en tu vida son suficientes motivos para ser feliz; pero tú ya te disté cuenta que la felicidad es algo que va más allá de los límites de la razón y el sentir humano. En realidad no hay una “receta para ser feliz”, eso es totalmente subjetivo.

—Entonces sabiduría, ¿cada persona encuentra la felicidad en su propia medida?

—Exactamente Román, lo que te hace feliz a ti no necesariamente tiene que hacer feliz a tu esposa o amigos. Cada ser humano es único y diferente, tal vez en algún lugar del mundo hay una persona en el final de su vida… y justamente gracias a tal desgracia pudo darse cuenta de lo maravilloso de lo que es la vida, aunque irónicamente esté a punto de perderla. Aristóteles era un filósofo que consideraba que si bien los requisitos de cada ser humano eran diferentes para ser felices, algo que es parte de nuestra naturaleza humana es tender a la felicidad, es decir, que el fin último del hombre es buscar la felicidad.

—O vaya, entonces realmente no tiene nada de malo que me esté afectando la idea de la felicidad aunque tenga todo lo necesario para ser supuestamente, feliz; ya que al final estoy reflejando mi naturaleza humana al querer encontrar mi felicidad. —Replicó Román con un brillo intenso en la mirada.— Pero entonces Sabiduría, ¿Cómo puedo ser feliz?.

—Jajaja bueno Román, lo que me has preguntado es una de las grandes incógnitas de la humanidad, ni la propia ciencia tan excelsa como algunos la pintan, ha tenido la respuesta a este gran problema. Pero si de algo me he dado cuenta gracias a tu mirada, es que te esta apasionando este tema.

—Bueno Sabiduría, a decir verdad me siento nuevamente animado. No sé cómo explicarlo, pero siento que a pesar de que me has dado más dudas que respuestas, es en esas dudas donde tal vez pueda encontrar la felicidad o por lo menos acercarme vagamente a la respuesta. Quizás en realidad no solamente me basta con tener riquezas y estabilidad, quizás lo que realmente siempre quise es tener muchas preguntas que responder. —comentó Román con seguridad y alegría—.

—Posiblemente existe gente en el mundo que serían felices si tuvieran tu vida, pero eso no tiene por qué hacerte sentir mal, probablemente lo único que te puede hacer feliz en esta vida es cuestionarte cosas relativas a tu naturaleza humana. Acuérdate de lo que nos decía el buen Aristóteles: Cada uno encuentra la felicidad en su propia medida.

—¡Claro, ya entiendo Sabiduría gran amiga mía!. —intervino el Amor— Dentro de mi ser sentía que Román estaba muy distante de mí, pero con esta crisis que empezó a experimentar, me doy cuenta de que me siento más atraído hacia a él y que su presencia enciende mi cariño hacia sus dudas.

—¡Oh!,¡Claro Amor!. Dentro de tu naturaleza esta guiar y empujar a los individuos a realizar y a satisfacer su gozo con las cosas que realmente disfrutan. Tal vez por eso sentiste el impulso en tu ser, porque sabías, por antítesis, que las dudas de su corazón las iba a poder a resolver conmigo. Intuiste el deseo a la duda que tenía muy escondido dentro de él.

—Realmente me afectó ver a Román afligido en aquel momento, pero pude sentir que tú eras la solución a una pregunta tan complicada como lo es: preguntarnos por la felicidad humana. Ese deseo fuerte de responder a esa pregunta hizo por impulso dirigirme hacia a ti amiga Sabiduría.—Respondió el Amor con alegría—.

—Mira Román, creo que es un buen momento para hablarte de la «Filosofía» —propuso la sabiduría—. Por alguna extraña razón el amor te impulsó a buscarme a mí. Ese amor que sientes por lo desconocido, por lo interno en ti, solo lo vas a poder encontrar en nosotros dos. De una vez te aviso, en la filosofía no encontraras respuestas algunas; pero dudas… ¡uff!, esas van a sobrar siempre.

—¡No me importa no encontrar respuestas durante mi camino con ustedes! —entonó fuerte y seguro Román—, lo que quiero es seguir el impulso de mi alma hacia ustedes, porque ahora por primera vez en mi vida siento la iluminación de mi verdadero sendero. No sé lo que me espera durante nuestra travesía, pero tal vez algo de lo que si este seguro, es que las aventuras jamás me faltarán. Si he de morir pronto, quiero hacerlo buscando la felicidad como aquel estado máximo de júbilo y gozo humano.

—Pues no se diga más, ¡Vamos a emprender una travesía! —Gritó animosamente el Amor—. El camino que nos espera puede ser largo, pero con el impulso debido podremos lograr el objetivo.

Es así como Román junto al Amor y a la Sabiduría emprendió un eterno camino. Si bien, el entendió que no podría encontrar en ese momento la respuesta al tópico de la felicidad, estaba consciente de que tal vez para él la felicidad estaba en buscarla.. no en esperarla pasivamente.

Familia, amigos, dinero, bienes; eran posesiones tangibles e intangibles que para Román pasaron a segundo plano, pues su nuevo objetivo iba a hacer: encontrar la felicidad; él sabía que si encontraba la felicidad, podría guiar y enseñar a los demás… el sendero para llegar a ella.

Es gracias a la filosofía que Román pudo empezar a emprender una nueva aventura en su vida. Nadie sabe que otras preguntas existenciales puedan aparecer durante su travesía. Pero de lo que si estamos seguros, es que al descubrir las incógnitas de la realidad… lo harán muy feliz.

4. April 2020 02:10:03 6 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Das Ende

Über den Autor

Milton Ceron Zamora Soy un joven estudiante de la carrera de filosofía, amo el saber; y como buen amante de la sabiduría tengo una ferviente necesidad de expresar lo que siento y conozco de mi propio ser. Justamente es en mis escritos donde hayan lugar las ideas en mi divagante mente; y como todos los seres humanos compartimos la misma naturaleza racionante, espero de todo corazón que mis escritos e historias los motiven a pensar , pero sobre todo a encontrar esas respuestas tan básicas de nuestro existir humano.

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Mael Sánchez Mael Sánchez
Hola! Te felicito Milton, tu escrito es excelente y contiene la esencia de lo que es la eterna búsqueda existencial del ser humano . Me gusto mucho.
April 08, 2020, 22:40

  • Milton  Ceron Zamora Milton Ceron Zamora
    Hola Mael, gracias por tu comentario, agradezco de todo corazón que hayas disfrutado la historia. Gracias por seguirme pronto subiré otro cuento, saludos. April 08, 2020, 22:44
Matías Díaz Matías Díaz
Solo te dejo este comentario porque estaba buscando mas historias tuyas pero no encontré :( me quedé con ganas de más jaja, en fin, cuenta conmigo para lo próximo que subas.
April 07, 2020, 01:15

  • Milton  Ceron Zamora Milton Ceron Zamora
    Muchas gracias Matías. Regularmente subo un cuento: un día si y un día no. Mañana tal vez en la madrugada ya tenga listo uno nuevo. April 07, 2020, 02:13
Milton  Ceron Zamora Milton Ceron Zamora
Muchas gracias por la corrección Matías, una vez lo corrijo jajaja. Este cuento lo escribí especialmente para que mis alumnos puedan introducirse amenamente en este maravilloso y vasto mundo.
April 07, 2020, 00:57
Matías Díaz Matías Díaz
¡De nuevo te encuentro Milton!, cuando comenté en el post que hiciste ni si quiera me fijé el nombre del autor, y fue una pequeña sorpresa cuando lo leí, al principio de este texto. ¡Este si que me gusto mucho más!, lo encontré dinámico, y me atrae el tema de personificar a las emociones, de las que tanto material filosófico nos dan a hablar. Me gustó, es como un texto que le darías escolares para que aprendan a que conocerse así mismos es muy importante. Te agradezco por dejar este pequeño relato, pues disfrute con él :) Pd: en la última parte escribes "vienes" refiriéndose al patrimonio, pues déjame comentarte que esa palabra se escribe "bienes", y no "vienes".
April 07, 2020, 00:54
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