martin-girona1583791253 Martin Girona

Ella estaba muerta y alguien había pintado en la pared de mi cocina, un unicornio que a veces era un pato y otras veces una mosca.


Horror Gothic horror Nicht für Kinder unter 13 Jahren.

#fantasmas #sexo #encierro #miedo #poseído #posesión #edificio
Kurzgeschichte
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El unicornio

Capítulo 1

El edificio tiene veintidós pequeñas celdas, mataderos, apartamentos pequeños y mal iluminados donde todo parece sucio siempre. Dos por piso. Treinta y nueve personas que pasan ahí las horas libres o las horas que no pueden escapar. Están cansados, reptan, sus caras grises supuran desolación.

El edificio se mueve y cambia y tritura y controla.

La cama es un pulpo, alguien pintó en mi pared un unicornio muerto. A veces es un pato y otras veces una mosca gigante. Puedo ver todos los detalles de la mosca, de sus ojos y sus patas, su boca y su lengua. Las moscas tienen una función esencial en el mundo, consumiendo los cadáveres y convirtiendo la descomposición y los excrementos. Los humanos no valoramos esa función, está bien que lo hagan, pero lejos de nosotros.

No se cuanto tiempo me separa de la última vez que salí de mi casa. ¿Tres horas? ¿Un día? ¿Una semana? ¿Un año? Mi reloj se paró en la 01:23. Hace mucho que le busco un significado a ese número pero todavía no lo encontré. Son sólo números, estancados en el reloj de mi pared. Hace un instante mi cama colgaba del balcón, podía sentir el aire frío en la piel y no tenía suficientes frazadas para taparme. Ahora está apoyada contra la pared de mi cuarto.

Golpearon la puerta. Era de madrugada y todos dormían. O se habían ido o estaban muertos. Hacía mucho que no los veía y no me atrevía a golpear las puertas de sus cuartos. A veces escuchaba ruidos, en la noche, y suponía que eran ellos.

La que golpeaba la puerta era Leandra. Le di un beso en la mejilla, estaba fría y me regalaba una sonrisa reluciente. Cuando se reía se le formaban dos pequeñas muescas en las mejillas. La llevé rápidamente hasta mi dormitorio.

El cuarto notó su presencia y se puso más caliente, casi sofocante. Era difícil respirar y me arrepentí de fumar tanto. Volví a pensar que iba a morir de cáncer y en mi lecho de muerte me iba a sentir horrendamente culpable. La culpa atormentándome hasta el último minuto de mi vida. Como si la muerte no fuera suficiente.

A Leandra, la muerte le llegó de una forma muy diferente.Estaba hermosa y resplandecía, abierta sobre la cama, una flor perlada por el semen. Cuando terminamos, nos quedamos un rato en la cama mirando el techo. Se estaba vistiendo caminando a la cocina. Yo la seguí, porque me gusta mucho verla contornearse en tanga por la casa. Se paró cerca de la heladera. Había fotos familiares y de perros pegadas a la heladera con imanes de comercios, la mayoría de comida, excepto el de Señoras Botánicas, un lugar al que mi madre fue una sola vez. Repetía todo el tiempo las cuatro cosas que había aprendido ese día, cada vez que pasaba algo remotamente relacionado con plantas.

Por algún motivo, en Señoras Botánicas hablaron de cocinar carne y por eso su madre se había comprado un juego de cuchillas muy caras y afiladas. Leandra metía los dedos entre su pelo castaño, cuando una de las cuchillas voló hacia ella y le atravesó la garganta. Primero vi la contracción en su cara, después la punta de la cuchilla asomando y después la sangre, manantiales de sangre inundando la cocina.

Leandra estaba muerta y alguien había pintado la pared de mi cocina. Un unicornio que a veces era un pato y otras veces una mosca.

Me metí en la cama y me tapé hasta la cabeza. Dormí hasta que me despertaron unos pasos y unos ruidos en la cocina. Ni un grito, ni un golpe, nada fuera de lo común. Alguien se estaba preparando un aperitivo nocturno, o el desayuno. No quise abrir las ventanas para saberlo.

Nadie viene por mí. Estoy desapareciendo. Si no me reflejo en los ojos de otros, ¿cómo puedo reconocer mi existencia? Salí de la cama como pude, se me dificultó mucho abrir la puerta. Estaba cerrada con llave y no recordaba dónde la había dejado. Cuando la encontré, ya no se escuchaba ningún ruido. Sólo los grillos y el viento.

Abrí la puerta y salí al pasillo. Me vi en el espejo que estaba apoyado en el piso. Sólo me vi las piernas y los pies. Esos zapatos que me había comprado para un trabajo que me duró dos meses. Eran buenos, duraron más que cuatro trabajos.

El espejo crispaba las sombras. Miré para todos lados, no reconocía ese pasillo. Había muchas puertas y recovecos. Estaba oscuro y la noche se inundó de ruidos y voces. No reconocía ninguna de esas voces y no reconocía ese pasillo. Me había alejado de la puerta de mi cuarto y todas las puertas se veían iguales. Me tiré en un rincón en posición fetal y me tapé los ojos. Se acercaban a mí y no quería verlos.

Entonces escuché mi propia voz llamándome. Levanté la cabeza y vi la puerta de mi cuarto. Corrí hacia él y me encerré.

Es el espejo. Ese espejo que trajimos de las montañas. Estoy seguro de que lo tiré varias veces. Pero ahora estaba allí, otra vez, apoyado contra la pared, un poco torcido y con una fina capa de polvo. Primero se apoderó de Esteban. Pasaba días frente al espejo, sin comer y en silencio, antes de asesinar al cobrador que tocó tres veces el timbre.

El edificio entero está poseído. Ya nadie sale de sus casas. La entidad que trajimos de las montañas, la que se escondía en el espejo, se está expandiendo por toda la ciudad...

15. März 2020 23:01:05 6 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Das Ende

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Mel Velásquez Mel Velásquez
Por un momento sentí que leía un relato de alguien que, en su esquizofrenia, había matado la las personas con las que vivía, pero al llegar al final quedé con el sabor de estar frente a una entidad paranormal torturadora; sea cual sea tu relato estuvo sublime!
May 13, 2020, 23:42
Is Bel Is Bel
Muy curiosa tu manera de redactar, es interesante y fresca.
May 06, 2020, 00:12
Paula Rojas Paula Rojas
Me llamo mucho la atencion. Tu prosa me hace acordar a Roberto Martinez Bachrich. Un escritor venezolano no tan conocido.
April 26, 2020, 15:36
Tadeo Ibarra Tadeo Ibarra
Un estilo con el que no estoy muy familiarizado. Abstracto me parece. Uno disfruta lo cambiante que es tu relato.
April 23, 2020, 21:42
MF Miguel de Fernandez
Me ha gustado bastante. Lo único si puedo decirte algo es el continuo uso de la "y" y un uso innecesario de comas y puntos. Al principio yo tenía ese mismo problema o manía. Espero que sea para ayudarte.
April 08, 2020, 03:18

  • Martin Girona Martin Girona
    Hola Miguel Ángel! Gracias por leerlo y por dejar tu comentario! La sobreutilización de esos conectores e intencional y trata de tener una función narrativa (aunque puede no haber funcionado), a pesar de que soy consciente de que un corrector de estilo lo destrozaría jaja Lo que intenté fue buscar un ritmo, un tono y una cadencia que se correspondieran con el caos de una historia contada en primera persona por un narrador confundido y aterrado. Podrás ver en mis otros cuentos y en mi novela que usualmente manejo un estilo bastante diferente. Nos seguimos leyendo y comentando! Saludos desde Uruguay! April 08, 2020, 04:04
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