betzabethc06 BetzabethC06

El deseo de recuperar su amor superó cualquier pensamiento racional en su cabeza y aquello le costó muy caro. Lo perdió todo. Y eso era solo el inicio de todo el caos.


Übernatürliches Vampire Nicht für Kinder unter 13 Jahren.

#demonios #vampiros
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Prefacío

Desde sus tres siglos de existencia, ese había sido el año más largo que había tenido que vivir y ¿Cómo no? Si ella ya no estaba a su lado, estaba solo nuevamente en este vil mundo donde hasta el sabor del pecado, de la carne y la sangre, había perdido sentido para él. Alejado del ruido volvió a acomodar su traje, quería estar presentable, aquel era un día especial. Miró de soslayo aquella caja, donde se hallaba acunado el cuerpo de su amada, una estructura bellamente tallada a mano con un diseño Victoriano como ella lo había escogido muchas décadas atrás. Aun podía recordar el júbilo en su joven rostro al verlo, como sus bellos ojos color dorado brillaron más que nunca y sus pálidas manos acariciaron la estructura como si fuera un pequeño animal indefenso.


—¿No te parece hermoso, Hayden? —La chica había vuelto a mirarlo con una expresión infantil, tan propio de ella, antes de abrir la tapa y ver una colcha color blanca, lo que la hizo sonreír aún más— Mira, creo que sería muy cómoda ¿No crees?


—Querida, no es necesario comprar algo como esto y lo sabes —Murmuró mirando lo que para él siempre fue y sería solo una caja, pero la chica hizo caso omiso a su comentario y siguió viendo las cualidades de aquel ataúd— ¿Lo quieres de verdad?


—Claro que sí, sino no estaría aquí —Respondió con total lógica, ella a pesar de lo joven que era una persona sería y muy práctica, aunque también era muy obstinada cuando algo le gustaba— Sé que no es necesario pero quisiera tener uno, donde poder acostarme y sentirme, aunque fuera por una vez viva


—De acuerdo —Quiso ahogar un suspiro pero se podría interpretar como fastidió por lo que se guardó las ganas— Si ese es tu deseo mi amor, será lo que desees —Con pasos firmes se acercó al cuerpo de la menor y con sutileza acarició su suave rostro, uno que se iluminó con ese simple acto


—Gracias —Contestó apoyando su rostro en búsqueda de aquella caricia

¿Quién diría que luego lo ocuparía algún día?


Eran criaturas de la noche eterna, alimentándose del deseo y la lujuria. Pero la gente les temían y había quienes les culpaban del pecado ante lo cual eran atacados y, una noche de navidad fue turno de su amada. No pudo hacer nada, solo la vio caer y cerrar eternamente los ojos en sus brazos, pero eso no era algo que lo permitiría; no sin antes dar su desgastada alma para recuperarla.


De un viejo armario cogió un saco y un sombrero de copa, el sol ya se había ocultado por completo y en unas horas ya sería media noche. Tomando una profunda respiración, guardo un papel en el bolsillo derecho y fue por el frío cuerpo de su amada, acariciando dulcemente su rostro, besó su frente antes de alzarla en forma nupcial.


—Tranquila querida, pronto estarás nuevamente a mi lado —Susurró saliendo de aquella casa abandonada en dirección al campanario


Con cada paso que daba sentía como si su muerto corazón volviera a latir, una tontería siendo que ni siquiera recordaba cómo se sentía aquello. Tres siglos no pasaban en vano, pero era un gran momento para recordarlo, pronto aquellos grandes ojos dorados volverían a mirarlo y esos delgados labios volverían a dedicarle aquella hermosa sonrisa.


—No es un juego lo que deseas —Había comentado Karum cuando le hubo confesado su deseo de recuperar a su amada, el mayor acarició su larga cabellera antes de volver a observar con esos brillantes y penetrantes ojos pardos— No es lo mismo perder la vida, que perder el alma


—Pero, deseo recuperarla —Su voz sonó quebrada, así como el mismo se sentía en aquel momento


—Hay una forma —Interrumpió el mayor entregandole un papel— Ella podrá volver a abrir los ojos y podrás disfrutar de tu compañía nuevamente, pero... —Su mirada se fijó en un cuadro en la pared, donde una mujer de cabellera rubia dormía bajo la sombra de un roble— Recuerda que Scarlett ha perdido su alma, esa es una barrera la cual nadie debería intentar cambiar


A lo lejos pudo divisar el gran techo de aquella pequeña y vieja Iglesia, tras esta se alzaba una gran cantidad de lápidas, las que estaban iluminadas por los rayos de la luna, lo cual generaba unas sombras amorfas que parecían moverse de la nada. Por la hora ya no habría gente de aquel pequeño pueblo en aquel lugar, podría entrar y salir sin generar tantos problemas.


Mirando hacía la Luna, tomó una profunda respiración innecesaria y caminó hasta la puerta, dos grandes y gruesas estructuras de maderas tallada a mano, la que empujo con una de sus manos dejando una pequeña marca negra por donde se abrió la puerta. El olor a incienso golpeó su nariz de forma molesta, no entendía como a la gente le podía gustar aquel insípido aroma, o siquiera soportar cada vez que entraban. Las velas estaban encendidas por lo que fue recibido por una gran cantidad de imágenes que parecían observar lo que ahí ocurriría y sobre el altar había un Cristo crucificado el cuál parecía mirarlo de forma acusadora.


Cogiendo con mayor fuerza a Scarlett entre sus brazos, como si temiera que se la quitaran y comenzó a subir por la escalera escondida al lado del altar.


El viento comenzó a correr con fiereza haciendo que las desnudas ramas de los árboles cercanos a la estructura arañaban las paredes de piedra y sus pasos hacían eco en aquella oscura escalera, cada vez faltaba menos, pronto la tendría de vuelta y solo eso importaba.


—Nadie te hará cambiar de opinión —Dejó de lado aquella copa que contenía el delicioso líquido de vida— ¿Cierto? —La mirada que le dedicó Antho era fría y calculadora, solo faltaban unos cuantos meses para que fuera la fecha correcta pero él ya tenía todo listo


—No lo entenderías —Murmuró en respuesta, sin apartar la mirada de aquellos ojos dorados, le respetaba, le quería a decir verdad, pero esta sería la primera vez que no le obedecería— Yo la amo Antho


—Tu no entiendes el riesgo de esto —Lentamente se levantó del asiento y se dirigió a la ventana dándole la espalda, aquella era su forma de indicar que no hablaría más del tema, o no esperaba respuesta de su parte— Si sale mal, recuerda que debes hacerte responsable —Su voz era fría y rasposa, con la clara advertencia de lo que debía hacer


Aquella noche quiso decirle directamente a su mentor que lo haría, pero sabía la orden oculta tras esas palabras, había una posibilidad que ella despertara pero que su alma jamás cruzará la puerta nuevamente, solo sería una marioneta bajo el deseo de los impulsos de la lujuria y la sangre.


—Eso no te ocurrirá a ti amor —Susurro mirando a la mujer entre sus brazos— Yo me encargare que vuelvas a mi lado Scarlett


El viento frió chocó contra su mejilla al llegar al campanario, con suavidad bajo el cuerpo y lo depositó cerca de aquella gran campana, acarició suavemente su mejilla antes de levantarse para dejar que la luna iluminara el cuerpo de su amada, y del color plata cambió a un color rojizo mientras el viento corrió con mayor ferocidad, las luces de las casas del pueblo comenzaron a apagarse y las de las calles explotaban, hasta que todos quedaron totalmente a oscuras.


Cuando todo hubo acabado, hasta la luz de la luna pareció menguar volviendo a su tenue color claro, lentamente volvió a caminar hasta el cuerpo de su amada, por su cabeza pasó el recuerdo cuando la vio por primera vez, como aquellos hermosos ojos color dorados cubiertos de miedo le miraban, ante su horroroso acto de beber sangre. Era nueva y no podía culparla, por lo que la guió hasta su hogar, como una vez Antho hizo con él, aunque jamás se imaginó que sentiría algo tan fuerte por ella.


—Scarlett —Susurro suavemente con temor, no sabía qué pasaría si eso no lo lograba, no creía soportar un año sin ella a su lado— Querida


—Hayden —Contestó aquella dulce voz, mientras aquel delicado sentaba

Lo había logrado, con rapidez se arrodillo al lado de su amada y la abrazó con fuerza, lentamente se alejó y acarició sus mejillas quitando el cabello de sus ojos, aquellos que algunas vez estuvieron iluminados en un hermoso color dorado, que estuvieron un año cerrados y ahora le devolvía una apagada mirada con un apagado color plata.


—Scarlett —Tan solo susurro antes de sentir como aquel cuerpo sin alma mordía con hambre su cuello.


Había fallado.

30. November 2019 21:18:50 1 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Nataly Calderón Nataly Calderón
Interesante inicio, ya quiero saber màs. Saludos.
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