La profecía de la Ninfa del Bosque Follow einer Story

camilavillallba

Klaus "El Invencible" McGybell es el Laird del clan McGybell. Un feroz y temido guerrero que lleva años soñando con una desconocida mujer. La ninfa del Bosque, así la apodo luego de interminables sueños eróticos, donde no solo le entregaba su cuerpo sino también su corazón. Yiesabel "La bruja" Taylor conoce bien su destino, por culpa de una profecía. Pero ella es una mujer perteneciente y devota a su aquelarre. Jamas abandonaria a sus hermanas, a su familia, solo para yacer en brazos de un hombre. Se negó a su destino y todo salió mal. Ahora, es la única sobreviviente de su aquelarre y debe huir de aquellos que asesinaron a sus hermanas. Sola y desesperada, acepta su destino y reclama lo que por derecho es suyo; El Invencible.


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Kurzgeschichte
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La profecía se cumple

El grito de Yiesabel cortó la noche.

Corrió a través del bosque, desesperada, con la respiración acelerada y el vestido agitándose contra el viento. Lágrimas nublaban su visión.

Mercenarios iban tras ella, persiguiendola, queriendo derramar su sangre junto con la de sus hermanas.

Su corazón se estrujó.

Sus hermanas, su familia, su aquelarre.

Todas ellas, asesinadas, abusadas, destrozadas a manos de aquellos asquerosos y terribles hombres.

Ahogó un sollozo y continuó. Era consciente que se estaba acercando al territorio del clan McGybell, pero ya nada importaba. Debía aceptarlo y cumplir con su destino.

Había estado evitandolo durante años, por culpa de una maldita profecía.

Pero ya era tarde. Y estaba sola. Desesperada y sola.

Su hermandad. Ya nada quedaba de ella. Era la única sobreviviente de linaje puro.

No podía permitirse dejar morir su estirpe. No cuando las cosas se estaban poniendo feas.

Las Oscuras, brujas malvadas y crueles, arrasaban con todo a su paso, implantando miedo y matando tierras vírgenes y puras.

Estaba en ella el evitar que las oscuras triunfarán.

Tenía que seguir su legado. Como todas sus hermanas habían hecho.

La magia blanca escaseaba.

Había llegado el tiempo de escoger: entre morir torturada a manos de aquellos hombres cegados por la magia oscura, y permitirles desaparecer la magia blanca para siempre o cumplir su destino y enlazar su vida con la del Laird.

No perdió el tiempo y siguió corriendo con las pocas fuerzas que le quedaban hasta llegar al clan McGybell.

Atravesó las tierras y comenzó a gritar.



Klaus volvió a pasar con fuerza la roca contra su espada, afilandola, asintiendo a sus compañeros que daban charla y de vez en cuando dando una suelta respuesta.

Escucho a sus guerreros comenzar a murmurar y no le dio importancia, hasta que un grito llamó su atención.

Levantó la vista y su mirada atrapó a una mujer, siendo perseguida por tres hombres.

Una sensación extraña lo embriago y de un salto se incorporó, tomando su espada.

Blandiendola, corrió a su encuentro, sintiendo a sus hombres seguirlo.

Llegó hasta donde la extraña mujer se encontraba y no se detuvo, pasó por su lado sin mirarla y atacó.

El primer hombre sufrió las consecuencias de aquel ataque.

Movió su brazo, evitando que la daga de su contrincante cortara su rostro, y tomando impulso dejó caer el peso del acero contra la garganta del hombre, degollandolo.

No perdió el tiempo y fue por el siguiente.

Su enemigo levantó la vista y vio reconocimiento en su mirada, junto a la resignación.

Ese hombre tenía en claro que iba a morir y aun asi no dejo de luchar.

Lo enfrentó junto a su compañero.

Movió su espada, desviando la mirada entre el mercenario frente suyo y el que estaba detrás. Ambos hombres lo atacaron en coordinación.

El primero intentó atravesarlo con su cuchillo, pero si quiera antes de intentar un movimiento, Klaus levantó la espada y con un rápido movimiento, cortó su cabeza, y esta rodó por el suelo.

Con la misma agilidad evitó el golpe en su cabeza, proveniente del último hombre y logró ponerlo de rodillas.

Su espada lo atravesó. Había terminado allí.

No por nada lo apodaban “El Invencible”.

Miró el desastre en el suelo y su ropa manchada de sangre. Dio la vuelta y ordenó a sus hombres.—Recoged este desastre.

Y sin más preámbulos se dirigió hasta la mujer que sus hombres rodeaban.

Clavó su mirada en ellos, y rápidamente huyeron de él. Dejándolo a solas con la desconocida.

Al estar frente a ella, se le cortó la respiración.

Esa mujer. La conocía.

Aquella bruja que le había hechizado en sus sueños. Su fantasía sexual.

La que se había adueñado de su corazón y su alma.

Se quedó en silencio, observándola. Reconociendo sus delicados rasgos.

El largo cabello rizado, rojizo como la sangre y aquellas salvajes iris verdes.

La nariz alargada, los exuberantes pómulos y aquellos rellenos labios con forma de corazón que tanto había deseado besar.

Acercó lentamente su mano a su cara, sin querer asustarla y acariciándola con suavidad.

Gimió, por lo bajo. Era tan tersa y delicada como una pluma. Igual de suave como había soñado.

Conectó su mirada con la de ella.

Con su ninfa del bosque. Así la había apodado, luego de interminables sueños eróticos.

Al cerrar sus ojos, en las frías y oscuras noches, se entregaba al placer de verla y tocarla.

El Bosque había sido testigo de sus más locos y desesperantes anhelos, y de aquellos furtivos encuentros.

Aparecía entonces ella, mezclandose entre los árboles y uniéndose a la naturaleza misma.

—Eres tú.—Susurró.

Ella asintió con la cabeza, pero no movió sus labios hasta que estuvieron sobre los de él.

Yiesabel había evitado a toda costa ese encuentro, pero allí estaba. Besandolo.

Lágrimas inundaron sus ojos. Se maldijo a sí misma por evitar la felicidad de él y la suya propia.

Era consciente de los sentimientos que él tenía hacia ella. Lo supo durante años.

Y allí estaba. Frente a su profecía y a punto de seguir a su destino y sellarlo.

Se separó de él y hablo.—Yo, Yiesabel “La bruja” Taylor, te reclamo a ti, Klaus “El Invencible” McGybell, como mi hombre, mi compañero, mi amado y el futuro padre de mis hijos.—Sonrió, aceptando su destino.—Eres mio, Invencible.

Klaus le devolvió la sonrisa.—Yo, Klaus “El invencible” McGybell te reclamo a ti, Yiesabel “La Bruja” Taylor, como mi mujer, mi compañera, mi amada y la futura madre de mis hijos.

Se arrodillo delante suyo y de todo su clan, y mirándola desde el suelo, volvió a hablar.

—Soy tuyo.

Y El Invencible fue vencido, por una mujer. Su mujer. La ninfa del Bosque. Y de su corazón.

31. Oktober 2019 20:15:22 2 Bericht Einbetten 5
Das Ende

Über den Autor

Camila Villalba 18. Amante de la soledad y la melancolía. Todo lo que pasa por mi mente, termina siendo escrito; Novelas, Poemas, Microrrelatos, Cuentos... Puedo escribir acerca de cualquier género, pero mi favorito es el Romance Erótico y los poemas en plan triste. https://www.instagram.com/camilavillallba/?hl=es-la

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Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
Muy buen relato
Nelba Jiménez Nelba Jiménez
Qué bonito final.
7. November 2019 08:47:13
~