samuelmeduz Josué Fuenmayor

Durante los tiempos antiguos que forjaron el reino de Avacora, un grupo de magos, que se hacían llamar fabricantes, lograron algo que creían imposible y con ello, desataron un gran y peligroso poder. Poder, que trajo consigo consecuencias al presente, hechos que se han mantenido en secreto desde entonces. En el pasado, un príncipe se debate entre su libertad y ser fiel a las leyes de su reino. En el presente, una idílica aldea, hogar de antiguos guerreros, es testigo del ataque atroz de una sigilosa y temible criatura. Mentiras, asesinos, venganzas, magos y guerreros…secretos que germinan a la superficie para revelar la verdadera cara del ser humano, su lucha, su hambre de poder, su bondad y sus pérdidas. La historia de un reino dividido.


Fantasy Episch Alles öffentlich.

#valentia #libertad #pasion
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1 La caída de la muerte

La aldea Clavystale, lugar frío y escondido entre las montañas del noroeste de Avacora, era el hogar de los antiguos guerreros del reino, hombres y mujeres, educados en el corazón del bosque. Viajeros errantes que no conocían el temor y luchaban contra horrendas y peligrosas criaturas, contra el odio y la ira del ser humano. Guerreros que ya no existían y cuyas historias permanecían solo en los pergaminos secos y libros empolvados sobre las repisas. Ahora solo abundaban soldados, cuyas hazañas no podían igualarse a la de aquellos valientes.

Greg Tapfer, conocía esas historias a fondo y soñaba con ellas, imaginando que algún día podría vivir las suyas. Mientras esos tiempos llegaban, se conformaba con tener una vida tranquila, común y corriente, repitiendo a diario actividades dirigidas por su madre. Parecía que había pasado quince años de su vida haciendo lo mismo; echar a los Caerran a patadas, una plaga de gnomos que infestaba huertos en semanas, limpiar la tierra para la siembra y pescar, aparte de estudiar el oficio de escribas y sabios y jugar a las luchas con sus amigos.

Su madre era Alba y su hermana, Mara, una niña de cuatro años. Vivían justo al final de la aldea, donde un río embravecido se desbordaba en la caída de agua más alta de Avacora, un lugar al que llamaban El salto de los reyes. Su padre, había muerto en guerras pasadas y el único recuerdo que tenía de él era una gran espada, oxidada y pesada, que reposaba en una pared, cerca de la chimenea.

Greg siempre pasaba horas mirándola. Era hermosa y enigmática, una obra de arte y un arma inigualable. Pocas veces la había tocado y aunque era un hecho que ignoraba, pronto tendría que aprender a usarla, pues la mañana en la que los acontecimientos comenzaron a alinearse para cambiar para siempre la vida de Greg, una niebla inusual, espesa y fría, tan fría como para quebrar los labios de cualquiera en la aldea, inundo toda la montaña. Y esto siempre era un mal presagio.

No era de esperarse que Aston, un mago sabio y curandero de la aldea, hiciera sonar las campanas previendo un accidente y llamando la atención de todos para permanecer en sus casas, resguardados, mientras la niebla descendía. Y sin embargo, para muchos, paso desapercibido peligro alguno.

-No es una niebla normal hijos, pero debemos acabar este trabajo- dijo Alba sosteniendo la mano de Mara mientras bajaban las escaleras al patio trasero. Había insistido en terminar las tareas del huerto a pesar de las campanadas.

Por costumbre no era complicado recoger una que otra fruta o vegetal, pero debido a la niebla las tareas que quedaban por hacer, se hicieron tediosas; iban desde quitar la mala hierba de todos los rincones, hasta organizar pequeños sacos de zanahorias para la venta. Usando guantes especiales, Greg pudo terminar con gran parte de los arboles de tomate fierro a tiempo y su madre guardó sacos envueltos en cintas rosadas. Habían terminado la mayor parte cuando un grito agudo y seco los asusto.

-Mara- pensó Greg.

Alba y él se esforzaron por ver a través de la niebla. La niña había caminado hacia los rosales.

-¿Te has herido con alguna espina mi niña?- Pregunto Alba.

Ambos podían oír ramas crujir. Hubo un silencio repentino y luego la voz de la niña.

-…ente- escucharon débilmente.

-Mara, ¿Qué haces?, vuelve acá, sigue mi voz- dijo Greg.

-Serpiente, aquí- respondió Mara.

Greg y Alba corrieron hacia el rosal.

-No sigas, iré yo- dijo Alba deteniendo a su hijo y colocando un pie dentro de la planta espinosa agregó - Conozco bien estos árboles... y ten cuidado por si la serpiente escapa en tu dirección-.

Greg asintió.

Los siguientes hechos pasaron muy rápido. Aunque no podía ver bien, supo que su madre se había introducido en los rosales. Estuvo atento al suelo y con dificultad, a cualquier movimiento a su alrededor. De un momento a otro escuchaba a su madre y a Mara hablar, luego volvió a oírse un grito. Esta vez, muy diferente, el de Alba.

Su reacción inmediata fue acercarse, pero solo con hacerlo, la vio salir. La serpiente siseó agresiva fuera del rosal, Greg poco pudo reconocer que clase de serpiente era pero le pareció ver un color azul en ella, un azul muy vivo, raro y cambiante, tanto que resaltó a través de la niebla. Nunca había visto una igual, era larga y un tanto gruesa. Tuvo miedo y dio un paso atrás. El animal siguió su camino. El llanto de Mara se esparció por el huerto.

• • •


Avacora - Terrundas - Tiempos Antiguos


La tenue luz de las velas en lo alto de la torre norte del Castillo Cardinal, anunciaban una celebración.

Los doce caballeros de la corte real habían llegado aquella noche liderados por el comandante en jefe, el príncipe Rice Bottom. En su misión, la conquista de la Isla Gris, habían resultado victoriosos y un territorio mas se había sumado a sus dominios. Pero no era cualquier territorio, desde aquel lugar podía observarse una magia particular.

-A pesar de tanto tiempo, tengo entendido que no se ha producido ningún deceso- dijo uno de los consejeros que los recibía en la entrada de la torre- Nuestras tropas realmente han mejorado. Ha hecho un gran trabajo con ellas príncipe Bottom.

Rice sonrió y puso una mano en el hombro del consejero.

-Pyrios, mi padre estará feliz- dijo - Y muy orgulloso. ¿Esta esperándonos ya en la torre?

-Su padre estará en unos minutos con ustedes- respondió Pyrios.

Los doce caballeros subieron fieles y cansados las escaleras de piedra en caracol. El sonido de sus armaduras sucias y negras despertaron a todo el castillo mientras subían. Al entrar, se encontraron con un gran banquete, frutas, fresas con miel, carneros asados, vinos y otras bebidas. Sobre una mesa de madera escarlata, dejaron escudos y espadas y un grupo de flautistas y cantores comenzaron a animar.

- ¡Tienes que probar este licor de abejas Rice!- grito Ald su mejor amigo, desde un extremo de la estancia. Rice hablaba con un par de hombres las hazañas en la isla. Se volteó y levanto su jarra en señal de afirmación.

-Es todo un lujo amigo- dijo.

Pasadas las horas Pyrior entró y no hizo falta que pidiera silencio, todos sabían que con él, el Rey Mitiel había llegado.

Era un hombre sumamente anciano el que se asomo luego por la puerta, no llevaba su corona puesta y sus ojos estaban hundidos y ojerosos.

- ¡Padre!- dijo Rice preocupado caminando hacia el rey- Te veo…diferente… ¿Qué ha pasado?

Mitiel miro a su hijo y Rice tuvo la impresión de que aquel hombre no era su padre.

–No ha pasado gran cosa Rice- dijo- mas que la nueva victoria que nos regalas en todo el reino. Estuve muy enfermo, pero he logrado reponerme.

-No deberías estar aquí entonces, debes descansar- dijo Rice haciéndole señas a Pyrior.

-No Pyrior...es cuestión de acompañarlos un rato para ir luego a la cama, quiero saberlo todo, detalles de la conquista y para eso les he preparado este banquete.

-Debiste habérmelo dicho padre.

-No iba a interferir en la misión, era necesario ser dueños de ese territorio, nos estaba trayendo muchos problemas.

-Entiendo, pero todo se ha resuelto- insistió Rice- La Isla Gris es nuestra y lo que traía consigo también. Ya no hay de que preocuparse.

-Entonces me alegrara saber como sucedió- se acercó a su hijo y lo abrazó. La celebración continuó.

Rice no podía evitar mirar a su padre, lo veía hablar, comer y beber y aun así sabia que no estaba bien. Mentía, El rey Mitiel mentía. No era el mismo hombre que había dejado antes de partir a la Isla Gris. Ald, por su parte, ya había notado las miradas y la preocupación de su amigo. Se acercó a él y carraspeó .

-Tu padre es un hombre fuerte, podrían decir cualquier cosa y podría verse como el mas enfermo del reino, pero estoy seguro que seguirá siendo el mismo hombre fuerte- dijo.

-El mismo hombre fuerte que en cualquier momento puede morir- respondió Rice a las palabras de Ald.

-No deberías pensar en eso, hay remedios para todo, Fedra nos lo ha demostrado.

-No puedo confiar en eso Ald. Seria una locura.

-Entonces confía en él. Si él te dice que esta bien, créelo y entiende tus responsabilidades.

Los ojos de Rice no se apartaban de su padre. El rey, quien a su vez miró a su hijo, se levantó, con su mano izquierda sostenía una jarra y con la derecha hizo una seña a los músicos, quienes detuvieron su labor. Todos lo escucharon.

-Quiero tomar este momento para agradecerles- su voz no era la misma voz potente de siempre- A todos ustedes, mis buenas migas caballeros, se han ganado el honor de ser estandartes del reino. Protectores, guerreros y valientes. A cada uno de ustedes tesoros invaluables.

Todos arrancaron en vítores y alabanzas que duraron largo rato. Cuando el silencio se hizo, el rey volvió a hablar.

-A mi hijo, su comandante, tiene en sus manos mi legado- Rice apretó sus dientes y su mandíbula crujió, el rey levanto su jarra muy en alto- ¡Larga vida a Rice Bottom!

- ¡Larga vida a Rice Bottom!- gritaron todos al unisono.

Rice no podía sonreír, había algo que quería decir desde hacia mucho tiempo. Las palabras de su padre resonaban en su cabeza, pesadas e incomodas.

- ¡Larga vida a Rice Bottom!

En segundos, su padre se había desplomado, la jarra no derramó su contenido.

• • •

Alba yacía en el suelo, cerca del telar y la cocina, sobre una manta gruesa de algodón, respirando débil y lentamente. Tenia dos orificios que goteaban sangre en uno de sus tobillos, donde su piel había comenzado a tornarse gris. Mara lloraba inconsolable junto a ella y Greg estaba asustado, confundido y preocupado esperando instrucciones de la Sra Gralley, quien había oído los gritos de ayuda y acudido a ellos de inmediato.

-Debes buscar a Aston...-dijo mientras acomodaba la cabeza de Alba-. Ve rápido Greg, escuché que estaba justo en la entrada de la aldea...él sabrá que hacer, yo colocare hierba fría sobre su frente y heridas y cuidare de Mara mientras regresas…-fijó sus ojos en el cuerpo moribundo- ...oh mujer, debes resistir.

Greg tomo un farol, salio por el camino mas corto hacia la entrada de Clavystale. Corrió a través de las calles quebradas que caracterizaban la aldea, pasando por las cuevas que servían de prisión para los enemigos. La niebla espesa no se disipaba a su paso y aun así Greg continuaba, su madre estaba muriendo y debía actuar rápido.

Para su infortunio, Aston no estaba en la entrada de la aldea como había dicho la Sra. Gralley. Entonces continuó su camino hasta el otro limite donde Aston vivía. Descendió por un camino de piedras hasta las ruinas de un castillete, cubierto de musgo y hongos. Justo detrás había un hombre, iluminando con otro farol una senda, era Aston y le hacia señas con una rama. Greg corrió a su encuentro.

-¿Qué estas haciendo joven Tapfer?- pregunto al tener a Greg frente a él.

-Necesito…su ayuda…Aston- dijo Greg sin aliento- Es mi madre, se muere.

-¿Pero que ha pasado con Alba?- preguntó alarmado- vayamos a tu casa.

-Fue una serpiente...insistió en terminar las tareas del huerto, mi hermana se enredó en unos rosales y ha ocurrido el mal momento.

-Entiendo joven- dijo iluminando nuevamente la senda-. Tendremos que entrar a casa, tomar el remedio y volver con tu madre. Tienes suerte de que haya hecho un poco en estos días, la vid trepadora maduró recientemente, ven…pasa, pasa.

Aston lo condujo hacia su cabaña de madera desgastada. No era muy grande, pero tampoco muy pequeña, cómoda para un viejo como Aston. Justo en la entrada de la cabaña, el curandero tenia una repisa copada de frascos de vidrio, los cuales a su vez, estaban llenos de sustancias y objetos extraños.

-Venenos…cura…remedios- decía Aston entre dientes –¿Cómo era la serpiente?- preguntó sosteniendo uno de los frascos en su mano.

Greg hizo un esfuerzo por recordar cada detalle.

-Era…una serpiente extraña…no era muy grande, pero…era azul, a pesar de la niebla, puedo afirmarlo con seguridad.

El corazón de Aston se detuvo un instante al escuchar a Greg. Azul…una serpiente azul…terribles pesadillas se despertaron en su mente. El frasco cayó al suelo. Su contenido se derramo y llego a los zapatos de Greg.

-¿Qué sucede Aston?, vayamos rápido y cure a mi madre.

Lagrimas corrieron a través de las mejillas de Aston, parecía recordar, volvía a vivir, volvía a doler. Era una serpiente azul.

-No solo es de mala suerte ver una serpiente azul, joven Tapfer, el hecho de que haya atacado...tenemos que salir ya- Miró hacia el techo tratando de recordar y luego volvió a buscar entre los frascos de la repisa- El hombre del carruaje tenia razón.

-Astooon, no tengo tiempo para esto, discúlpeme...pero no entiendo porque esta diciendo todas esas cosas, no se que recuerdos pueda traerle una serpiente como la que ataco a mi madre, pero necesito que la salve.

Aston miro fijamente a Greg.

-No lo entiendes muchacho, no hay manera de hacerlo. En esta tierra no deberían existir las serpientes azules, acabaron con ellas hace mucho tiempo y me temo que no podemos hacer nada Greg Tapfer, tu madre morirá en poco tiempo.

-No- dijo en voz baja Greg- no lo entiendo…mi madre no…Mara esta muy pequeña.

-Ahora esta aldea corre un grave peligro, sabia que esta neblina traía consigo maldad. Están atacando Clavystale, el patriarca debe saberlo, tenemos que defendernos cuanto antes…toma- dijo ofreciéndole a Greg otro frasco que guardaba un liquido transparente- esto calmara su dolor, pero no podrá salvarla, lo siento mucho, siento que esta tragedia haya tocado tu hogar...corre, ve con ella y ten cuidado en tu camino, en un momento estaré con ustedes.

Greg tomo el frasco y partió. Lo sostuvo fuerte y con cuidado. No tenia dominio propio cuando corría en aquel momento, llorando como nunca lo había hecho, con el corazón latiéndole muy rápido, no se detuvo. No era posible que fuese a perder a su madre y ahora su aldea en peligro, que situación tan absurda, ¿Qué estaba pasando?...Mara, su hermana, ¿Cómo iba a protegerla?.

Entró a la casa, su madre no estaba donde la había dejado. Con ayuda de su esposo y otros vecinos, la Sra Gralley había llevado a Alba hasta la habitación. Ella reposaba, muy tranquila sobre la cama, con sus ojos entreabiertos y toda la piel gris, parecía que se secaba. Había incienso ardiendo en toda la estancia, quito el tapón del frasco y derramó el contenido en la boca de su madre, toco sus manos y estaban frías.

• • •


Avacora - Terrundas - Tiempos Antiguos

Tres de los doce caballeros permanecieron junto a Rice Bottom en una habitación contigua a la del rey. Había un candelabro plateado y una mesa sobre la cual reposaba un cuadro. Pyrior estaba con ellos también, su voz resonó en toda la estancia.

-Es inevitable príncipe Bottom...creemos que no hay mucho que hacer. Parecen los efectos de alguna maldición.

-Algo tenemos que hacer- afirmo Rice- tiene que haber una solución. ¿Qué estuvo haciendo mi padre todo este tiempo? ¿No son ustedes sus consejeros?- preguntó molesto.

-Lo somos príncipe…lo único que sabemos es que el rey hizo un viaje mientras usted y los caballeros cumplían con la misión.

-¿Qué clase de viaje?, ¿Dónde estuvo Pyrior?, DÍGAME- gritó.

Pyrior retrocedió. Ald y otro de los caballeros detuvieron a Rice, quien había caminado hacia el consejero.

-Su majestad…no lo sabemos…créame- insistió Pyrior- Su padre se levanto un día decidido a hacer un viaje él solo, sabemos que recibió una especie de mensaje que nunca leímos, no supimos nada de él por días y cuando estábamos a punto de hacerle saber la situación a usted, simplemente apareció y no era el mismo, era otra persona, nos pareció. Mantuvimos todo en secreto para evitar un problema mayor. Su padre estaba un poco mal, se repuso al ser atendido...por supuesto, pero no menciono ninguna palabra de lo que hizo o donde había estado.

Rice resoplo, alterado y golpeo la mesa.

-Debe prepararse señor- dijo una voz muy grave- creo que muy pronto le tocara tomar el lugar de su padre.

Esas palabras produjeron en Rice mucha incomodidad, le pareció imprudente.

-Cállense, lárguense de aquí- gritó de nuevo.

Todos salieron de la habitación, Ald permaneció con él.

-Tienes que calmarte Rice, esto traerá problemas graves en el castillo si no lo haces, conoces las amenazas y los enemigos que podrían aprovecharse.

-No puede estar pasando esto Ald. Yo no lo estoy…-dijo mirando el cuadro, era su madre- ...no estoy preparado para ser rey o la verdad es que simplemente...no quiero. Me importa el reino como a nadie, es mi prioridad, no hay duda de eso, pero no puedo hacerlo.

Ald respiro profundo y muy decidido. -Entonces tenemos que buscar la manera de salvar a tu padre- dijo.

Rice lo miro fijamente.

-¿Cómo crees que podemos lograr algo así? Esta muriendo...ya escuchaste a Pyrior. No sabemos que hizo o que lo tiene así.

-Una maldición, lo dijo muy claro, ellos son sabios en el tema y creo que debemos centrarnos en eso por ahora.

-Pero si es así, ¿Cómo detenemos una maldición Ald?

-No lo sé...pero creo saber quien puede tener esa respuesta.

-¿Quién?, ¿Fedra?

-No, ella no podría con algo así. Pero en el bosque de Nim han visto a una bruja errante de la que muchos hablan. La llaman Uba Mantis...dicen que su magia es muy poderosa y cuentan que es mas vieja que los inicios de este reino.

-Ella podría ayudarnos entonces.

-Claro que podría, si esto es una maldición y tu no te sientes preparado para ocupar el lugar de tu padre, voy a apoyarte, debemos actuar ya. Uba Mantis es la salida en este momento o al menos es lo único que podemos hacer.

-Debemos partir ya Ald, debemos salvar la vida de mi padre.

-Debemos salvar la vida de este reino- dijo Ald.


• • •

Sobre una mesa vieja e inestable, Greg había lanzado una cantidad exagerada de pergaminos llevados por Aston. Sus palabras habían sido muy claras. No quería darle ninguna esperanza pero quería agotar los recursos. Si era cierto que su madre moriría, jamas podrían decir que no había hecho nada por salvarle la vida.

La mayoría de aquellos pergaminos estaban manchados, secos y muy viejos y algunos se rompían al tacto. Greg abrió cada uno con mucho cuidado, si podía encontrar algo, si podía asegurarse de que había una solución, por mas peligrosa que fuera…reconocía el esfuerzo de Aston por ayudarlo. Al fin y al cabo no había otra cosa mejor que hacer.

Examinó un grupo de pergaminos. Unos estaban llenos de dibujos extraños, otros tenían animales raros con alas, encerrados entre ramas. Habían palabras en otras lenguas y símbolos por todos lados. Lo mismo había en la mayoría de ellos y luego leyó algo interesante:


…temida serpiente azul, creada por las propias manos de la muerte…piel dura y áspera, irritable…la guerra y las amenazas de antiguos pueblos rebeldes…


No había nada mas, era una información importante pero el pergamino estaba muy sucio y viejo, no se podía leer mucho y pronto Greg se dio cuenta de que era una perdida de tiempo. Había echado un ojo a cada uno de los pergaminos y no había conseguido nada. Solo aquel texto incompleto, vacío, casi sin sentido. En medio de aquel pensamiento escucho los pasos y las voces de la Sra Gralley y Aston en el deposito de semillas, se acerco para oírlos mejor.

-Nunca había visto algo así Aston. Primero esa niebla y luego esto.

-Quisiera decirte lo mismo, pero he sido testigo de peores horrores.

-Y esa criatura…¿De donde ha salido semejante ejemplar?

-Esta tierra esta en guerra Weeney, es indiscutible…muchos de mis antepasados murieron por picaduras de esas serpientes, mis padres lo contaban y recuerdo cuanto sufría mi madre cada vez que lo hacían. Fueron tiempos dolorosos...este mal se ha estado esparciendo silenciosamente.

-¿Entonces son ciertos los rumores?

-Son ciertos. El patriarca esta levantado los muros provisionales, debemos protegernos. Hace unos días pensé que era una mala jugada de un hombre ebrio, pero no. Me detuvo en un carruaje...tenia un aspecto terrible y me lo dijo. Me contó que no tenia familia, que había quedado solo, que había escapado, que habían atacado su pueblo. Lloro desconsolado y a la vez reía. Su cordura estaba perdida. Cuando me dispuse a seguir mi camino me detuvo de nuevo y murmuro algo sobre una serpiente. Yo no quise escucharlo y simplemente continué. Algo quería advertirme.

-Es terrible Aston, ¿Quiere decir eso que podrían atacarnos ya?...pero…¿Quiénes?

-Como te dije, hay algo moviéndose silenciosamente en este reino, esas serpientes son signos de guerra. No sé quienes, podría adivinar como y por lo que sucedió hoy, creo podría acabar con todos. ¿Pero porque?... Lleva tiempo muy callado y el Rey Osteler no ha mencionado nada.

De repente un grito se oyó muy cerca. Greg miro hacia atrás.

-La tienen…la han atrapado…tienen a la serpiente-

• • •


Avacora - Terrundas - Tiempo Antiguo


El bosque de Nim cubría gran parte de la región de Terrundas. Con ayuda de un sitiador, hombre que conocía muy bien una tierra, Ald y Rice habían atravesado camino tras camino, río tras río, hasta llegar a un claro donde se levantaba una casa cubierta de plantas, sobre el techo y en el piso.

Ambos dejaron sus caballos atados a un árbol cercano. Rice tomo la iniciativa y toco lo que creyó era una puerta.

-No encontraras a nadie- dijo una voz dulce y suave detrás de ellos.

Cuando se dieron la vuelta, vieron a una hermosa mujer envuelta en una túnica blanca ceñida a su cuerpo, llevaba el pelo suelto y ondulado con hojas enredadas en su cabeza, y una cesta en su mano derecha haciendo ruidos extraños.

-¿Eres tú?- pregunto Rice.

-Soy yo señor- respondió la mujer- Me buscas a mi y quieres respuestas...siempre vienen por ellas.

-Necesitamos su ayuda Uba Mantis- dijo Ald después de observar la mirada perdida de Rice. Ambos estaban tensos.

-Es mi padre…el rey esta…

-...Muriendo, tienes miedo...lo sé- interrumpió Uba Mantis cerrando sus ojos- Tu padre ha cometido un grave error y debo decirte, príncipe Rice...debo decirle a ambos que no hay nada que podamos hacer para remediarlo.

-Nunca hay nada que podamos hacer, ya lo sabemos. Seria muy fácil vivir con todas las soluciones, para todo, en nuestras manos. Pero estamos dispuestos a seguir intentándolo, por eso venimos a usted.

-Príncipe…

-No se resista Uba Mantis. Díganos que sabe de mi padre y porque esta tan segura de que no hay nada que hacer.

Uba Mantis cerro sus ojos de nuevo y los mantuvo así por unos segundos, luego los abrió.

-Me gusta tu osadía príncipe…lo que ha hecho tu padre, el rey…esta solo en su conciencia. No es bueno que ahondemos en ella sin su permiso. El tipo de maldición que reposa sobre él es muy oscura, tardía, de aquellas a las que solo podemos acceder por voluntad propia.

-¿Qué quiere decir con eso?- pregunto Ald.

-La maldición reside en la corona.

Rice miro a Ald.

-¿Ya ves lo complicado que es?

-No digas tonterías Rice.

Uba Mantis sonrió y caminó hacia ellos. Dejo la cesta en el suelo y con sus dedos dibujo un símbolo en el suelo. Era una especie de reptil encerrado y por segundos creyeron que se movía.

-Esto es a una salamandra de fuego. Es el símbolo de una organización de magos muy antigua, de los cimientos de Avacora. Hay leyendas que no son ciertas, pero la de estos hombres es muy real. Se hacían llamar fabricantes y lograron algo que creían imposible, con ello un gran poder, yo lo llamo, la caída de la muerte.

-¿Y eso como puede ayudarnos?- preguntó impaciente Rice.

-Podría salvar a tu padre...pero la muerte no estaría muy contenta, como no lo estuvo con ellos. Aquel preciado liquido esta perdido y junto a él, el mas importante de sus creadores.

-No...no creo en lo que nos dice.

-¿Tiene alguna otra opción príncipe? Ahora le toca a usted decidir…dos caminos, el de no hay nada que hacer y este.

Ambos amigos quedaron pensativos unos minutos, Ald le hizo señas de aprobación.

-¿Qué mas sabe de todo esto?

Uba volvió a tomar la cesta.

-La ciénaga de Rivias. Allí hay alguien en medio de una larga espera...es un protector...los ayudara.

Ald se acercó a ella.

-Uba Mantis, conoces el presente y el pasado muy bien, ¿Esto tendrá buen futuro?, ¿Vale la pena ir en busca de eso?

-Dependerá de ustedes...tienen lo que han venido a buscar...permítanme ahora continuar mis quehaceres.

Ninguno de los dos se había dado cuenta en que momento había sucedido, pero Uba Mantis ahora vestía de marrón.

-¿Cómo llegaremos a esa Ciénaga?- preguntó Rice.

Uba Mantis sonrió.

–Los peligros del camino siempre son una guía.


• • •


La serpiente azul estaba encerrada en una caja de madera.

-Lo hemos intentado todo Aston, ella misma se ha metido a la caja para intentar protegerse, fue ahí cuando logramos atraparla. Antes ni el fuego o las dagas que Huj le lanzó, han podido herirla. Sigue viva- afirmó uno de los aldeanos.

-Entonces viva debemos dejarla. Quizás nos sirva mas así- respondió Aston.

Greg observaba aquella escena con rabia y odio. Pensaba que no era justo. Tenia a su madre muriendo en la habitación y a su asesino, vivo e inmortal, frente a su hogar. La Sra Gralley se acercó a él.

-Parece que los remedios que hemos estado dándole a tu madre, han ayudado a que pueda hablar otra vez…te está llamando.

Greg respiró profundo y fue a ver a su madre. Ella tenia sus ojos cerrados y Mara dormía a su lado. La Sra Gralley los había dejado solos.

-Mamá…estoy aquí- dijo casi en un susurro.

Alba escuchó la voz de su hijo.

-Greg…cuida de Mara- dijo.

-Mamá, tu no vas a morir, lo sé. Encontrare la manera de salvarte.

-Greg…eres como tu padre…yo puedo verla.

-¿A quién puedes ver mamá?

Alba abrió los ojos y Greg dio un salto hacia atrás de la impresión. Los ojos de su madre se habían tornado blancos.

-Me está llamando y yo debo ir. Es tiempo…yo quiero que seas fuerte…pasara pronto…puedo verla…puedo verla.

-Mamá…- los ojos de Greg se humedecieron. Miro a su hermana y lloró, por mucho tiempo lloró.

Aún no tenía dominio propio. Corrió hacia la chimenea y sin pensarlo tomó la espada de su padre y caminó con pasos rápidos hacia la caja de madera. Nadie pudo detenerlo, fue rápido, lanzó una patada y la tapa voló por los aires. La serpiente azul estaba allí, casi de pie, asomó la cabeza siseando sin control y Greg asestó el golpe, la cabeza se dividió en dos y la sangre manchó la caja. Aterrado, soltó la espada y corrió…corrió hacia el salto de los Reyes.

• • •


Avacora - Terrundas - Tiempos Antiguos


Uba Mantis llevaba otra ave herida en su cesta, llovía incesantemente en el bosque. Algunos ríos se habían desbordado y el camino al claro estaba alejado. En su andar escucho un caballo galopar y al cabo de un rato lo vió.

-Uba...Uba Mantis.

El hombre apareció ante ella, no era el mismo Rice Bottom que se había presentado tiempo atrás.

-Uba Mantis...- un rayo ilumino su rostro herido, lleno de sangre- Tómala...es lo que buscaba...lo que dijiste- dijo Rice, extendiendo hacia ella una botella redondeada y muy pesada

Uba Mantis la tomo. Rice cayó arrodillado al suelo, cansado.

-No voy a usarla...- dijo - mi padre ha muerto. No quiero guardarla, seria vivir un peligro eterno...me ha perseguido hasta este lugar...mi padre ha muerto...mi padre ha muerto...servirá para alguien mas.

Uba Mantis se arrodillo junto a él, tocó su rostro, acarició sus mejillas.

-Que se haga según tu voluntad, príncipe Bottom- dijo.


• • •


Uba Mantis pudo verlo mirando el agua correr. Sabía que lloraba, sabía que era el momento.

Greg sintió su presencia, giró a un lado la cabeza, en su dirección.

-¿Quién es usted?- preguntó asustado.

Uba Mantis extendió su brazo, en su mano reposaba la poción. La caída de la muerte.

-Úsala- dijo - las flechas con fuego ya vienen.







10. Oktober 2019 23:35:24 2 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Fortsetzung folgt… Neues Kapitel Jeden Montag.

Über den Autor

Josué Fuenmayor A million dreams are keeping me awake

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Leonardo Salazar Leonardo Salazar
Muy buen inicio e interesante historia. Solo una observación me parece que en los diálogos estas usando el símbolo menos (-) que apenas es visible, mejor utiliza este que es mejor (—). Saludos.
October 11, 2019, 15:17

  • Josué Fuenmayor Josué Fuenmayor
    Gracias por el comentario. Intenté usar el guión largo pero mi laptop no lo tiene configurado. Tomaré en cuenta resolverlo para el segundo capítulo. Mil gracias :-) October 12, 2019, 14:57
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