Las Brujas de Rosenfeld Follow einer Story

baltazarruiz154 Baltazar Ruiz

Fátima es abrumada con una serie de malos acontecimientos que la sumen en una profunda tristeza. La muerte de su madre, luego de una larga enfermedad, en embargo de su casa debido a múltiples deudas, la llevan a la casa de su abuela paterna, a quien apenas conoce. Un espejo misterioso iniciará un misterio de espanto...


Übernatürliches Alles öffentlich.

#horror #misterio #suspenso #Sucesos-paranormales
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CAPÍTULO I


Comencé a vestir a mamá cuando acepté el hecho que nadie más lo haría por mí, el vestido lo había elegido ella misma una semana antes. Era un vestido color verde oscuro, el cual solo lo había usado dos veces, cuando murió mi hermano mayor Alfredo y cuando murió papá, hace menos de un año. El color de su tela me causaba nauseas, aunado a la pesadez flácida del cadáver de mi madre, provocaba en mis entrañas un dolor agudo que no me abandonó durante el sepelio.


Fueron pocas personas las que asistieron a los ritos funerarios; tal vez si papá viviera, si no hubiera acumulado deudas hasta el final de sus días y ser marcado como un perdedor, quizá, solo quizá, nada de esto habría sucedido. «Es una lástima, lo sentimos mucho», «¿has pensado qué será de ti?», «la vida es dura cuando eres huérfana», «¿tienes dinero para pagar el funeral?», las personas saben ser crueles aun en momentos como estos.


Cuando el padre comenzó a la última oración, fue acompañado por la lluvia. Cuando el féretro comenzó a descender, la lluvia aumentó. Nadie espero a que terminaran de cubrir la tumba por completo, ni siquiera el religioso, solo estaba yo y el empleado del cementerio cuando se colocó la lápida. Me encontraba en una silla al frente, sosteniendo entre mis manos temblorosas un paraguas negro, antes de darme cuenta, estaba tumbada hacia adelante, el dolor en mi abdomen había empeorado y se debía, estoy segura, a que no había llorado. Al percatarme, lloré hasta quedar satisfecha.


De camino a casa el dolor había desaparecido. Deseaba darme un baño y dormir una semana, no obstante, mis planes fueron arruinados por un letrero en el portón principal: Aviso de embargo.


—Disculpe, señorita —dijo la voz apacible de un hombre—, lamento informar que este inmueble ha pasado a ser parte del erario público, debido a la deuda que el caballero, Luis Rosenfeld, contrajo con el Banco Nacional.

—¿Me dejarán en la calle? —pregunté aguantando el llanto de nuevo.

—Me temo que ha sido dispuesto así por las leyes, lo siento mucho. Estoy aquí para informarle, dejar que tome todo lo que considere suyo y, ya de manera personal, ayudarle a moverse a otro lugar, conocí a sus padres, es lo mínimo que puedo hacer desde mi posición.

—Todo lo que está dentro de esa casa me pertenece...

—Entiendo que lo único que se ha embargado, es la propiedad en sí, el inmueble. Lo que esté dentro, no es de interés del banco.


Con la ayuda del señor Jones, con quien entable amistad, sacamos todo lo que era de valor y servirme para comenzar una nueva vida. Tardamos el día entero. Justo antes de salir, el teléfono de la sala sonó, aunque no fui a contestar, no deseaba escuchar un pésame más, sin embargo volvió a sonar y ya era cuestión de curiosidad, así que tomé la llamada.


Apenas si pude articular palabras coherentes a lo que escuchaba por el auricular, conocía la voz que me hablaba, era la abuela, Luisa Rosenfeld.


—Sí, estaré ahí hoy mismo, gracias...

—¿Sucede algo? —preguntó Jones, su tono amable me sacó de mis pensamientos.

—Pues, tengo donde ir, la abuela desea cuidar de mí, dijo que podría llevar todas estas cosas a su casa, está al otro lado de la ciudad.

—Oh, ¡eso es una buena noticia!, ¿o me equivoco? Su rostro no luce aliviado.

—Nunca he visto a esa señora, mi padre al parecer no se llevaba bien con su familia. Aunque le notificamos sobre su fallecimiento, no se presentó a su entierro.

—Puedo llevarla, si es lo que desea.

—No tengo opciones, hasta donde soy capaz de ver; ha sido muy amable, espero que no sea una molestia.

—Ni lo mencione, traeré el coche...


II


La carretera hacia la propiedad de la abuela estaba cubierta de sauces, muy antiguos según la apreciación del señor Jones. El verdor del paisaje solo era interrumpido por cortos claros que dejaban ver el cielo, ahora azul, nada que ver con el gris que prevaleció durante el día anterior. Vestía de negro, aunque no era por el duelo, ya que era lo usual para mí. Llevaba el cabello suelto, la humedad de esas tierras me acaloraban demasiado. El señor Jones intentaba mantener la conversación animada, me contó que había conocido a mi padre muchos años atrás, de seguro que antes de volverse un paria. Yo estaba fuera de la conversación, desconectada, tuve suerte que no lo notara, no era merecedor de ese desprecio, no después de haberme ayudado tanto.


—Bueno, es aquí.

—Gracias —Apuñaba mis manos sobre mis muslos y respiraba de forma superficial, estaba en pleno ataque de pánico.

—No tema, sé que estará bien.

—Sí, seguro... —respondí con escepticismo.

—Mi hija se parecía mucho a usted, ella murió en la epidemia de rubéola de hace unos años —«igual que Alfredo», pensé— por lo que la recuerdo mucho llegadas estas fechas. Escuche, debe ser fuerte. La vida es oscura y siempre está dispuesta a devorarnos, siempre. Todos esperan lo peor de usted, demuestre que están equivocados.

Sus palabras fueron como una corriente eléctrica en mi cuerpo, desde la punta de los pies hasta la coronilla.

—Se lo agradezco mucho, señor Jones. Haré lo que esté a mi alcance.

—Vivo en la avenida Delaware, al final. Si necesita algo, estoy a la orden. Sus cosas llegaran más tarde.


Me detuve un rato frente al portón, despedía, con una animosidad que pensé nunca volver a tener, al caballero con quien había hecho una conexión pese a la abrumadora realidad que me oprimía. Luego de un suspiro, di media vuelta y toqué el timbre de la Quinta Rosenfeld, como decía en el rótulo de arriba. Una voz seca me invitó a pasar, accionando una puerta automática.

Debido a los árboles que cubrían la entrada, no pude ver el tamaño de la mansión por completo sino hasta que pasé por aquella puerta. Era enorme, blanca y cuidada con suma dedicación. Las ventanas tenían rejas de acero, también blancas, decoradas con rosas doradas. La puerta de ébano negro, grande y pesada, se abrió mientras admiraba su peculiar acabado.


—Madame Rosenfeld espera por usted, no la haga esperar —dijo una mujer pálida desde adentro, su rostro no era amable.

—Claro, voy de inmediato.


La mujer, que no aparentaba más de unos cuarenta años, me guió hasta una galería al fondo, era una especie de estudio y biblioteca. La mayor cantidad de libros que jamás vi en la vida. Estaba maravillada, pero no quería mostrarme como una persona que sorprendía por cosas como esa, así que mantuve una postura regia. Al acercarme, noté un olor extraño, era una mezcla de inciensos y velas aromáticas, aromas entre silvestres y oleosos que al primer contacto con la nariz pueden parecer agradables, pero que luego de un rato cambian a una sensación molesta. Una silla se giró de repente y en ella estaba sentada una dama elegante, era de alguna manera, justo como la había imaginado.

Su cabello era blanco, limpio, recogido en una trenza que colgaba hacia delante. Vestía un color rosa muy claro, como una perla. Sus manos estaban llenas de anillos y estos tenían piedras de todas formas, tamaños y colores. Su rostro, pese a las arrugas, era muy delicado y sus gestos afables.


—Eres el vivo retrato de Luis, pequeña —dijo acercándose sin que la notara, estaba absorta en mis pensamientos, tomó mi rostro entre sus manos, parecía a punto de llorar—. Debes estar cansada de tanto sufrir.

—Sí, han sido días difíciles —Intente sonar madura.

—Lamento haberme mantenido lejos todo este tiempo, la relación con mi hijo nunca fue buena, creo que había llegado a odiarme.

No pude contradecir eso.

—Nunca entendí a mi padre...

—Luis era un caso único. Bueno, lamento mucho lo de tu madre también. Sé que he estado ausente, pero al fin y al cabo, eres una Rosenfeld, la única cuando yo me vaya, ¿entiendes eso? Quiero que tomes mi lugar y administres todo esto, no puedo imaginar dejar estas tierras abandonadas o en manos de alguien que no sea de la familia.

—No sé que decir, es demasiado...

—Cuando te acostumbres a esto, más bien será poco. Tu vida apenas comienza, olvida todo el dolor que has acumulado —dijo tomando mi mano y llevándome hacia la ventana tras de sí—, lo que ves y más allá del horizonte, será tuyo.


La claridad del sol me obligó a cerrar los ojos cuando me asomé a ver, una vez habituada a la luz, contemplé un campo extenso lleno de rosas multicolores. Rosas que eran la fuente de ingresos de la familia Rosenfeld desde hace tres siglos.


—Aprenderás el oficio pronto, estudiarás aquí y espero que seas diligente.

—Lo haré, no pienso defraudarla, Madame Rosenfeld.

—Llámame abuela, eres de mi sangre, nunca olvides eso... Clara te llevará a tu habitación, descansa. La próxima semana iniciaremos tu formación.


La abuela abandonó el estudio y luego fui acompañada hasta mi nueva recamara.

Me arrojé a la cama una vez cerré la puerta, era una cama nueva y suave. Pensé que despertaría en cualquier momento de un sueño. El peso de mis circunstancias me había sometido por completo, era aplastada de tal forma por la incertidumbre que llegué a hacerme a la idea de que nunca saldría de ese hueco. Quedé dormida antes de darme cuenta.

Fue el sonido de la lluvia lo que me despertó, la oscuridad no me permitía ver nada, no obstante, los rayos de la tormenta me dejaban ver por donde caminaba, siendo capaz de acercarme al interruptor de la luz. Una vez encendida, noté algo que no vi cuando entré temprano: un espejo.


Estaba sobre la mesa de noche, justo a un lado de donde coloqué uno de los libros que traje de casa. Era un espejo pequeño, ovalado. Debo decir que asumí que era un espejo por su forma y tamaño, sin embargo, al tomarlo, descubrí con sorpresa que no reflejaba nada. Era un especie de vórtice negro que devoraba todo aquello que tocara su superficie. Mientras más lo veía, más atraída por ese pozo oscuro me sentía, hasta que, sin previo aviso, una figura horrenda se asomó a verme. Era una calavera humana, en avanzado estado de putrefacción. Arrojé el espejo lejos de mí, el susto que me causó hizo que un sudor helado cubriera mi rostro de inmediato y el corazón latiera desenfrenado.


El espejo cayó sobre la cama y no fui capaz de tocarlo por un par de minutos. Una vez armada de valor, lo levanté y volvió a ser un espejo normal. «Estoy demasiado cansada», pensé, tratando de calmar mis nervios. Coloqué el espejo dentro del cajón de un armario al fondo de la habitación y volví a dormir. Eso solo sería el comienzo.


28. August 2019 12:12:33 30 Bericht Einbetten 33
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Lucia Silva Lucia Silva
Que bien que suena esto! Voy a estar chusmeando. Lo que me gusta de inkspired es este tipo de novelas q no se ven tanto!

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Muchas gracias! 😊 Me alegro de aportar algo diferente al medio, esta historia está escrita con mucho cariño, espero que te guste el resto 3 weeks ago
S. Black S. Black
Un inicio interesante...
26. September 2019 17:16:00

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Muchas gracias, he agregado nuevos capítulos 14. Oktober 2019 18:28:18
Julian Becerra Julian Becerra
Buena drama
13. September 2019 13:22:59
Francisco Rivera Francisco Rivera
Buena atmósfera de terror con acertado manejo de la prosa; encuentro un ritmo fluido en las escenas de la narración y un encadenamiento descriptivo bien logrado. Me gusta el aporte al género. Lo encuentro interesante y prometedor. Seguiré esta lectura, amigo Baltazar Ruiz.
10. September 2019 16:20:23
Michelle  Camacho Michelle Camacho
Primer capítulo, hechizante . Siempre logras sorprenderme ☺
8. September 2019 21:47:11
Helena Kamenov Helena Kamenov
Atrapante y con buen ritmo. Muy prometedora!
8. September 2019 09:43:44

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Muchas gracias por leerme, ya está disponible hasta el capítulo 5 14. Oktober 2019 18:28:40
Florencia Aquileia Florencia Aquileia
este capitulo lo había leído y no salio mi corazón!! ahí te va tu merecido corazón!! un excelente comienzo y sigo por el otro!!!
8. September 2019 09:30:31
Frank Boz Frank Boz
Che, es la primera novela o cuento largo que estoy leyendo de vos Balazar. Tienes madera para crear historias tanto cortas como largas. Me gustaron mucho las descripciones porque no son tediosas. Por un momento pensé que leía a King. No es broma Baltazar. Sigo la novela.
8. September 2019 07:13:09
Edwin Quiñones Edwin Quiñones
Es una historia un poco triste, y aunque esta bien realizada me gusta, la entiendo por su facil acseso a su esperiencia de vida. Gracias. EDWIN EL X
5. September 2019 15:56:26

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Te lo agradezco, puedes leer los demás capítulos, ya hay disponibles cuatro más 14. Oktober 2019 18:29:20
Lihuen Lihuen
Me encantó actualiza pronto
3. September 2019 06:31:55

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Ya estan disponibles los nuevos capítulos 14. Oktober 2019 18:27:50
Rex V.R Rex V.R
interesante comienzo.
2. September 2019 17:09:19
Rex V.R Rex V.R
interesante comienzo.
2. September 2019 17:09:17
Rex V.R Rex V.R
interesante comienzo.
2. September 2019 17:09:13
Michael Dantés Michael Dantés
Felicidades!
1. September 2019 13:43:32
Omar Castro Omar Castro
Muy intrigante, Balta. A la espera de más caps.
1. September 2019 13:03:16
Rodolfo Barboza Rodolfo Barboza
Genial, continuaré con la lectura de los próximos capítulos.
30. August 2019 14:24:55

Juan Pajuelo Juan Pajuelo
La historia comienza bien, desde luego, estaré atento a cuando actualices. El único fallo que le veo son algunas erratas a la hora de tildar y acentuar. Por lo demás, genial!
29. August 2019 20:58:32

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Muchas gracias, realizaré una nueva lectura para hacer las correcciones, se te agradece 29. August 2019 21:02:31
~

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