Wembley International Follow einer Story

rlawrey Sara RLawrey

Alexa, una chica de pueblo que ha conseguido hacerse su hueco en el mundo. Con un trabajo estable y sus dos mejores amigas, su familia, sabe que su vida tranquila es todo lo que necesitaba, hasta que llegó él. Damian vuelve a Chicago, su hogar, después de tantos años que podría no recordar cuándo se fue o por qué. Está preparado para tomar parte en el negocio familia y retomar su vida donde la había dejado, hasta que se encontró con ella. El deseo sexual despierta en ellos a la primera mirada y empiezan un excitante juego sexual de oficina. ¿Qué pasará cuando los sentimientos surjan entre ellos? ¿Qué harán cuando el pasado y los secretos amenacen con destruirlo todo?


Romantik Erotisch Nur für über 18-Jährige. © Todos los derechos reservados

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Déjame que te presente

Cuando me trasladé a Chicago para empezar la universidad, no imaginé que podría congeniar con gente como las que ahora son mis mejores amigas, Amber, una pelirroja irlandesa que está como una auténtica cabra, y Sienna, una británica que está aún más loca. Y menos aún se me ocurrió que después de hacer las prácticas, de apenas un mes y medio, en Wembley International, me ofrecerían un puesto fijo. Soy la asistente del jefe, sí, pero no deja de ser el jefe. A mis veintitrés años, y tras una graduación tardía, he conseguido mucho más de lo que me esperaba y, entre esas cosas, se encuentra el hecho de que mi jefe me considere de su familia. La verdad es que James Wembley es encantador, el mejor jefe que podría haber pedido. Uno que me respeta y que valora mi trabajo y mi esfuerzo.


Veo a un hombre pasar por delantesin reparar en mi presencia, junto a segundo con el que habla, y me levanto.


—Disculpen, el señor Wembley está en una reunión —digo, tratando de no resultar insolente.


Ellos se giran hacia mí y observo el gran parecido que tienen, tanto entre ellos como con mi jefe. El primero, rubio de ojos cafés, me dedica una sonrisa y asiente, dirigiéndose hacia el sillón que hay frente a mi escritorio a modo de sala de espera. Es Blake, el hermano mayor de Sienna. El segundo, sin embargo, clava sus intensos ojos azules sobre mí, analizándome a la vez que se pasa la mano por su pelo castaño. Decido sentarme sin apartar la mirada de él, que se mantiene de pie y con las manos metidas en los bolsillos de mi pantalón.


—Damian —lo llama Blake en voz baja, tratando de captar su atención. Ojos azules se limita a sonreír y sentarse en la otra butaca, pero no aparta la mirada. El rubio parece susurrarle algo que él ignora y, de repente, se abre la puerta del despacho del señor Wembley, llamando la atención del primero.


—Gracias por venir hasta aquí, Marcus, llámame si ocurre algo —escucho que dice mi jefe con su marcado acento británico. La verdad es que su voz me irritaba un poco cuando lo conocí, pero uno se acostumbra—. Blake, Damian, me alegra que hayáis llegado ya.


—La verdad es que acabamos de llegar —responde su hijo, levantándose para darle un amistoso abrazo a mi jefe.


—Veo que Damian ya conoce a Alexa —añade, mirando a ojos azules y captando su atención. Dios, gracias—. Ven, déjame que te presente.


Yo le dedico una mirada sorprendida y él sonríe tranquilo, así que me levanto y voy hacia ellos.


—Alexa, él es mi hijo Damian, el hermano mediano de Sienna —el hombre señala a ojos azules—. Hijo, ella es Alexa Baggio.


—Ella es esa chica tan prometedora de la que tanto habla papá en casa —añade Blake con una sonrisa, que yo le devuelvo a la vez que me encojo de hombros avergonzada.


—Es un placer, señorita Baggio —dice su hermano, haciendo gala de un suave y sexy acento británico y tomando mi mano.


Vuelve a fijar su mirada en mis ojos, manteniendo el contacto más de lo necesario, y no puedo evitar fijarme en lo guapo que es, al igual que su hermano, pero él tiene algo especial. Es más alto, media cabeza más que Blake y una cabeza más que yo, y luce un impoluto traje negro con camisa blanca y corbata azul marino. Una fina barba cubre su mandíbula y la zona de sus labios, los mismos labios que me gritan "bésame". Regreso de mi ensoñación y puedo distinguir cómo él me analiza con el mismo detalle, me muerdo el labio inferior con disimulo y lo veo sonreír.


—Había pensado en invitar a Alexa a la cena semanal familiar, ¿qué opinas? —interrumpe mi jefe, centrando su atención en Blake.


—Que es muy descortés por tu parte avisar con tan poca antelación, papá —se queja su hijo, negando con la cabeza.


— ¿Por qué? —pregunto sorprendida, soltando la mano de Damian y girándome hacia mi jefe.


—La cena es esta noche —responde ojos azules. Yo lucho por no girarme hacia él y volver a quedarme embobada.


—Te lo he dicho mil veces, Alexa, te considero como a la hija que tengo, pero tú eres la que no decidió dedicarse en cuerpo y alma a la academia de baile de su madre —me asegura el hombre. Me alegra ver que me conoce lo suficiente como para saber que mi problema no es el tiempo.


—Lo que la convierte en mi hermana, pero no en la vuestra, vosotros no la merecéis —comenta mi querida amiga Sienna, apareciendo detrás de mí.


Lleva unos vaqueros ceñidos con un top blanco y unas zapatillas, el pelo recogido en una coleta y su bolso negro colgado al hombro. Nos damos un abrazo y ella mira a su padre.


— ¿Puedo llevármela a comer o la necesitas? —le pregunta con una sonrisa.


—Iros, pero no tardéis mucho, que un servidor también tiene que comer —responde él, agitando la mano. Yo asiento con la cabeza y cojo mi bolso, para irme con mi amiga.


Ella le habló a su padre de mí para el puesto cuando él buscaba una asistente y gracias a ella estoy aquí. Por raro que parezca, me gusta mi trabajo y me gusta mi vida. Salgo de vez en cuando, me acuesto con algún tío de vez en cuando, pero llevo una vida tranquila y mucho más estable de lo que cabría esperar.


—He visto las miraditas que te echaba Damian. No te lo tomes como algo personal, mi hermano es un poco raro y se pasa más tiempo analizando a la gente que interactuando con ella —me dice mi amiga cuando las puertas del ascensor se cierran.


—Por lo menos no es intimidante —respondo con indiferencia. Tampoco es que vaya a decirle que he tenido que recoger las bragas del suelo más de una vez.


Salimos del edificio y vamos hasta un restaurante cercano, un vegetariano que le encanta a Amber. No entiendo cómo es que no tenía ni idea de la existencia de este hermano, no cuando parecen estar igual de unidos con él que con todos los demás. Nuestra amiga ya nos espera allí con el móvil pegado a la oreja y el ceño fruncido.


—Sí, y ya lo he hecho medio millón de veces, Mark. Así que no vengas ahora a decirme que no te lo había advertido —escucho decir a nuestra amiga. Al vernos, sonríe y se despide del tal Mark.


— ¿Problemas con el chico nuevo? —pregunta Sienna, tras abrazarla. Ella nos mira, parece preocupada, y suspira con pesadez.


—Le he encargado tres cosas sencillas en un mes y no me ha hecho ninguna, ni a tiempo ni a destiempo —se queja ella desesperada, frotándose la sien con dos dedos—. ¿Qué tal todo por el imperio Wembley?


—Su padre me ha invitado a la cena familiar, ¿tú sabes el apuro que me da eso? —digo, señalando a mi mejor amiga a la vez que intento no morderme el labio por estar pensando en ojos azules.


—Ya has cenado muchas veces en mi casa, tú solo piensa que vas en calidad de mi amiga y no porque seas el ojito derecho de mi padre —me sugiere Sienna, sentándose a la mesa.


—Aún no entiendo cómo ha sobrevivido tanto sin mi ayuda, tu padre es el desastre personificado —añado, imitando su acción y suspirando.


—Ni tú ni nadie, vamos a ser sinceros —afirma ella, cogiendo la carta y empezando a ojearla. Amber me mira a la espera de algo, pero no digo nada más.


Comimos entretenidas con el tema de conversación habitual, las peripecias que le ocurren a nuestra amiga pelirroja con sus empleados, hasta que llamaron por teléfono a Sienna con una emergencia de la academia y tuvo que marcharse corriendo.


— ¿Y bien? —pregunta Amber con una sonrisa de medio lado.


— ¿A qué te refieres con eso? —le digo confundida. Ni que fuese a ser capaz de saber qué es lo que se le está pasando por la cabeza.


—Tú tienes algo para contarme, suéltalo ya y no te hagas de rogar —me pide con la misma sonrisa, apoyando los codos sobre la mesa y mirándome expectante.


—Hoy estuvieron en la oficina los hermanos de Sienna —empiezo a decir, jugando con la servilleta entre mis dedos. ¿En serio voy a contárselo? Vale que es mi mejor amiga, pero la pequeña de los Wembley también lo es y no me apetece involucrarnos en una situación violenta.


— ¿Hermanos? Pensé que solo tenía uno —comenta extrañada.


—Bienvenida al club, se llama Damian y es... Bueno, tú ya me entiendes —le digo, mucho más nerviosa que al principio si cabe.


—No estoy segura de entenderte, pero... —responde ella con una sonrisa pícara.


—Hola, chicas. ¿Sienna ya se ha ido? —me giro hacia la voz de Blake y me encuentro con que ambos vienen hacia mí. ¡Tierra trágame!


—Sí, le ha surgido un imprevisto —respondo, tragando saliva mientras me levanto. Esto no me puede estar pasando a mí.


—Vendrás a la cena, ¿verdad? —me pregunta el perfecto y sexy caballero inglés con sus ojos fijos sobre mí. Yo asiento con la cabeza despacio y él sonríe—. Hasta esta noche, pues.


Ellos se van por donde habían venido y no puedo evitar quedarme mirando cómo ese jodido pantalón de traje le marca el trasero. Vuelvo a tragar saliva y muerdo mi labio inferior.


—Sí, está claro que era justo lo que yo estaba pensando —escucho decir a mi mejor amiga. Yo me giro hacia ella a la espera de una aclaración al respecto—. Podría haber cortado la tensión sexual entre el señor ojos azules y tú con una cuchara de plástico de las que venden en el súper.


—Tía, no tiene ninguna gracia —le advierto molesta, pero ella solo se ríe aún más y me coge las manos mientras se disculpa. La gente empieza a girarse hacia nosotras y eso hace que me sienta aún más incómoda y avergonzada con la situación.


—A ver, siendo justa contigo, la verdad es que es muy guapo, mucho —añade, dejando de carcajear y poniéndose seria. Esta mujer es una bipolar de cuidado.


—Ya, pero no te olvides de que también es el hermano de nuestra mejor amiga y, por si no fuese ya violento, es el hijo de mi puto jefe —puntualizo, haciendo un puchero. Emito un quejido y ella se ríe otra vez—. ¿Por qué no podía limitarse a ser feo y punto?


—Será que al universo le gusta ver cómo mojas las bragas por británicos cachondos —se burla ella, sin parar de carcajear. En definitiva, esta situación ya no puede ser más incómoda—. En fin... ¿Ya sabes qué te vas a poner para la cena?


—No sé, Amber, supongo algo normalito. Ya has oído a Sienna, es una cena informal y ambas sabemos el concepto de informal que tiene ella —respondo, encogiéndome de hombros.


—Ni te atrevas a ir en pijama, porque ya puedes ir olvidándote de tu sexy caballero inglés —me advierte ella a pleno pulmón, increpándome con el dedo.


— ¿Quieres dejar de gritar? No quiero que medio Chicago se entere de que el hijo de mi jefe me ha puesto cachonda —protesto, mirándola con los ojos abiertos. Ella se ríe una vez más y frunce el ceño cuando su móvil vibra.


—Parece que Mark ha vuelto a liarla, ya verás como al final voy a tener que despedirlo... —se queja mientras niega con la cabeza—. En fin, ya me contarás qué tal esa cena.


Nos despedimos con un caluroso abrazo y ella se va, así que decido coger mis cosas y volver al enorme edificio de Wembley International, preparada para terminar mi día de trabajo. Saludo al guardia de seguridad al entrar y voy directa al ascensor, cogiendo mi móvil para revisar que no tuviese ningún mensaje importante mientras las puertas no se abren. Entro y pulso el botón de la planta 21, a la vez que me apoyo en la pared y suspiro, esperando a que llegue. Al llegar arriba, veo que la puerta del despacho del señor Wembley está cerrada, seguro que está reunido con alguien, y me siento para continuar lo que estaba haciendo antes de la interrupción. A las cinco y cuarto, sale acompañado de un hombre.


—Alexa, vete ya a casa —dice, mirándome con una sonrisa—. La cena es a las siete.

30. Mai 2019 11:04:02 9 Bericht Einbetten 11
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C. Castle C. Castle
¡Felicidades! Me gustó mucho pero, tengo un pequeño conflicto con los diálogos y Amber. Es que, sentí que hablaba la protagonista en algunas líneas que le pertenecían a Amber, especialmente en el "ojiazul" tal vez, que ella lo destaque distinto que su mejor amiga le daría ese aire único y diferencia mucho más a cada personaje.
15. Juni 2019 01:54:38

  • C. Castle C. Castle
    Ay, siento no explicarme con detalle. Te explico, se me hizo un poquitín conflictivo que Amber también destaque en los ojos azules de Damien y lo atractivo que es, ¿por qué? Siento que es el mismo pensamiento de Alexa con un ligero cambio. Se me da que puede ir mejor destacar en algo más de él, tal vez su musculatura, su nariz, cejas o cabello. Al ser un lapsus corto en que Amber tiene para examinarlo, tiene más detalles que destacar de él como pocos también. Si, su acento destaca mucho, pero ¿tiene voz profunda? ¿Cómo es su mirar? ¿Cómo es su sonrisa? ¿Qué lo hace tan atractivo? A esos detallitos minúsculos es a lo que yo me refiero. Siendo Amber como un personaje de apoyo, podemos ver desde fuera a Damien. ¡Incluso que vea sus defectos! Esos defectos más superficiales que no pronuncia Sienna o que claramente es ciega Alexa. 15. Juni 2019 03:08:34
  • Sara RLawrey Sara RLawrey
    Mmm... Lo cierto es que no entiendo muy bien a qué te refieres porque yo no veo confusión en los diálogos... ¿Te importaría explicármelo? 😅 15. Juni 2019 02:06:03
Maripi Mainar Maripi Mainar
Prometedor comienzo
3. Juni 2019 06:06:39

  • Sara RLawrey Sara RLawrey
    Muchas gracias :) espero que te siga gustando y no dudes a la hora de dar tu opinión. Si es mala, es que algo de lo que he hecho yo falla 3. Juni 2019 06:14:11
F. Ciamar F. Ciamar
En muchas historias se me hace aburrido leer las introducciones que van de la vida normal de la protagonista, pero en este caso me gustó mucho :) Los personajes me parecen interesantes y los dialogos entretenidos asi que voy a seguir leyendo para ver como sigue...
2. Juni 2019 14:05:45

  • Sara RLawrey Sara RLawrey
    Muchas gracias!! La verdad es que siempre intento hacer las introducciones entretenidas porque a mí también se me hacen aburridas y muchas veces hasta me dan ganas de saltármelas. Espero que te siga gustando :) 2. Juni 2019 14:17:36
~

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