¿Dónde Estoy? Follow einer Story

eibs Eibs

Imagina que te despiertas solo, en medio de un bosque, sin recordar prácticamente nada de lo ocurrido en un mes entero. Estás allí sin saber que hacer ni a donde ir ¿Que harías tu si de repente las cosas tornan un giro y ya nada es lo que parece?


Horror Alles öffentlich. © Todos los derechos reservados

#suspenso #terror #theauthorscup #TheHorrorAuthor
3
3.7k ABRUFE
Im Fortschritt - Neues Kapitel Alle 30 Tage
Lesezeit
AA Teilen

¿Quién Soy?

Primero que nada me presentaré: mi nombre es Sam Iblis, tengo unos dieciséis años, y vivo en... bueno... en alguna parte.

No se como he llegado hasta el punto de escribir esto, pero lo veo útil para almacenar mis recuerdos. Solo espero sea yo el único que lea su propio escrito.

Tú, si tienes esto, si por alguna razón termina esto en tus manos te pido que no leas nada de lo que pondré aquí, pero como dudo que me hagas caso me conformaré conque que no cuentes nada de lo que escribiré. Es una advertencia.

No olvides quien eres Sam.


Si mi memoria no me falla desperté en este bosque alrededor de las once de la noche, en el momento exacto que abrí los ojos entré en pánico por la oscuridad del lugar y en unos minutos empecé a gritar, pero los ruidos de los árboles, el viento, y algunos animales fue la única respuesta. No recordaba nada de lo ocurrido en el intervalo de prácticamente todo un mes (si es que hice bien los cálculos), solo recordaba pequeños fragmentos incoherentes de mi aburrida vida rutinaria, como mis días de instituto, reuniones con amigos, cenas con mi familia, etc.

Mi familia... ¿Donde estaba mi familia? seguramente en este momento andarían muy preocupados buscándome, pero aún así no pude tener esperanzas. Me invadía un sentimiento de soledad abrumador.



Me encontraba adolorido, con mucho frío y completamente mojado, no sabía porque, no parecía haber algún río cerca. A juzgar por los tenues ruidos de tormenta quizá había llovido con anterioridad.

El ambiente del bosque era hostil, como si todo ser vivo presente me observara como un enemigo o una presa, las cosas se tornarían feas si encontrase algún depredador. Caminé casi a ciegas y sin rumbo fijo en busca de una salida, tropecé más de diez veces y recibí demasiados cortes al entrar en la espesura del bosque. Los arbustos y pastizales armaban una barrera natural que intenté traspasar, dañándome bastante en el proceso.

Agotado y pasadas unas tres horas de caminata distinguí una luz muy tenue pero bien visible en la oscuridad. Seguí avanzando.

Llegué al origen de esa luz cálida y pude visualizar una pequeña y maltratada casa sin techo.



Temeroso de entrar en propiedad ajena me quedé unos minutos esperando ver a alguien, pero nadie apareció.

Pasados unos minutos el viento se tornó agresivo, la tormenta que parecía lejana ahora se estaba por precipitar en esa área. Los rayos iluminaban el cielo y el bosque por fracciones de segundos, debilitando la adaptación de mis pupilas a la oscuridad.

Decidí adentrarme a la casa, ya no tenía opción. Otro rayo cayó sobre algún árbol cercano y la única luz que alumbraba la casa se apagó.

Con la escasa visión que tenía, entré casi a tientas a la casa, que no tenía siquiera puerta.

—¿Hola? ¿Hay alguien? ¡Por favor necesito ayuda!— Grité.

En el momento que otro relámpago iluminó el lugar juraría que vi a alguien allí de pie, tragué saliva y me quedé inmóvil. Esperé unos minutos sin mover un dedo hasta que mi visión se adaptó un poco más, y me convencí que lo que vi era un perchero o algún otro mueble, la imaginación puede jugar malas pasadas en estas situaciones.

Eché un vistazo a mi alrededor y dí con una mesa en la cual, para mi fortuna, había una caja de fósforos. Con las manos entumecidas del frío y del miedo intenté encender alguno, pero no tuve éxito y eché a perder los únicos tres fósforos que había.



Otro rayo iluminó el lugar y esta vez pude sentirme algo aliviado, ya que la pequeña lámpara que estaba en una de las paredes se había encendido ¿Hace cuanto habrá estado encendida? no encontré ningún interruptor, y no creo que nadie habite esa casa. Quizá es solo un fallo en los cables o algo así, no quiero darle más vueltas.

La casa en si no tenía divisiones, era una pequeña habitación de unos pocos metros. Habían varios papeles con escritura impresa tirados en el suelo, y varios restos de plantas y alguna que otra ave muerta. Unos cuantos muebles podridos se mantenían aun en pie en las paredes: un pequeño armario, un sillón, un refrigerador, algunos estantes, una mesa redonda y un perchero (suspiré de alivio por eso último). Las gotas de lluvia amenazaron lentamente el lugar, y el refugio no era muy útil sin un techo. Abrí el armario en busca de algo para cubrirme, y para mi suerte había algunas mantas, que aunque llenas de moho y algunas telarañas, iba a serme útil. Moví la mesa hacia un rincón de la habitación y armé un especie de tienda de campaña improvisada con una de las mantas.

Intenté dormir.

Pasó aproximadamente una hora desde que encontré esa casa y aún no podía pegar un ojo. La lluvia se convirtió en diluvio, inundando de a poco el suelo del lugar, empapando las únicas mantas que tenía.

La luz de la lámpara ya se había apagado hace un buen rato, y estaba completamente a oscuras.

De repente una ola de recuerdos vino a mi mente. Ese lugar me era familiar, aquí solía venir con mis amigos a jugar cuando nuestros padres nos regañaban y no teníamos donde reunirnos. Si... lo recuerdo bien... pero ¿Hace cuanto tiempo fue eso? diría que fue hace unos cuantos años, cuando éramos niños, pero no lo se, ¿No he venido más recientemente? hay algo que me estaba molestando. De todas maneras ya sabría como regresar mañana a mi casa, no estaba demasiado lejos de allí.

Un sonido ahogado se escucho cerca de mi, proveniente de mi bolsillo, en el cual con una leve impresión me percaté que estaba vibrando.

—No puedo creer que olvidé que tenía esto aquí...— murmuré.

Tomé mi teléfono móvil desesperadamente y pude ver que alguien me estaba llamando, pero no pude reconocer quien era, el número aparecía en oculto, y el nombre del contacto era una serie de números sin sentido, que si no recuerdo mal era "9-2-12-9-20". Intenté responder a la llamada, pero el móvil parecía mojado y averiado, la pantalla estaba rota y la batería al límite. No podía interactuar con la pantalla táctil aunque lo intentara. Una serie de notificaciones empezaron a llegarme de la nada, indicándome que allí tenía señal, un último mensaje enviado hace cuatro horas me dio algo de esperanza y a la vez preocupación, mi madre me envió un mensaje preguntando en donde estaba. Como no he respondido supongo que me estarán buscando, y podrán ubicarme con la localización del móvil ¿No es verdad?

Lo último que recuerdo a partir de allí es que mi móvil se apagó y un terrible dolor de cabeza me invadió. Y al parecer quedé inconsciente.


Me desperté en mi cama como cualquier otro día, con la mente aturdida y simplemente aceptando lo que veía sin protestar. Una mujer adulta de cabello rubio alargado entró en mi habitación con una sonrisa radiante, acompañado de un hombre adulto y una niña.

—¡Feliz cumpleaños!— gritaron al unísono, y trajeron consigo una gran torta de chocolate con frutillas.

Sonreí con ganas y salté de la cama a abrazarlos, mientras tanto yo me quedé inmóvil en la cama observando la escena como alguien ajeno. Era un recuerdo, de mi séptimo cumpleaños junto a mi hermanita y mis padres. Si, lo recuerdo bien... fue el mismo día de aquel... accidente... En ese momento, algo pasó en un determinado momento del día que no puedo recordar ¿Que fue? ¿Por qué no lo recuerdo? Ni siquiera recuerdo lo que me contaron mis padres acerca de lo sucedido, ¿Cómo? ¿Cómo fue?

Mis ojos se posaron en la bonita escena con un temor irracional. Sentía que algo más tenía que ocurrir, y no iba a poder evitarlo.

El niño y su familia bajaron del segundo piso a la sala de estar, recuerdo eso bien. Unos gritos emocionados de "¡Sorpresa!" se escucharon por toda la casa, y el niño se hallaba muy feliz con varios de sus familiares y amigos. Yo solo escuché la escena desde mi propia cama.

Pasados unos minutos tocaron el timbre y el último invitado se unió a la fiesta. Era el momento de soplar las velas de cumpleaños, todo el mundo parecía estar pasándoselo bien.

De repente un fuerte dolor de cabeza me abrumó... y la fuerza invisible que me mantenía en la cama parecía sostenerme más fuerte, como si quisiera que no descubriera lo que estaba pasando

Unos gritos de horror se escucharon desde el salón, y los invitados corrieron despavoridos por toda la casa ¿Disparos? No se si eran disparos o fuertes golpes, la situación me estaba aturdiendo. Uno a uno los gritos y los ruidos fueron callando abruptamente, y unos pasos duros se acercaban a mi habitación. Estaba desesperado y no podía moverme, la puerta se hallaba cerrada y opté por no emitir sonido ni movimiento. Los pasos siguieron avanzando por el pasillo, pasando de largo la puerta de mi habitación. Ya no se escuchó ningún grito, ni los pasos.

Cuando estaba por relajarme, alguien golpeó la puerta de mi habitación, y me quedé paralizado. Siguieron golpeando la puerta, cada vez más fuerte y más rápido, como el tambor que tocaban antiguamente antes de una sentencia a muerte.

El sonido se detuvo, permaneciendo todo en un completo silencio por un minuto, hasta que el picaporte de la puerta empezó a moverse, y esta se abrió lentamente. Quería salir de allí, quería correr a cualquier parte y gritar como un condenado, pero simplemente no podía.

El dolor de cabeza me atacó nuevamente, y todo se oscureció.


Estaba allí de nuevo en la abandonada casa sin techo. Salí de mi refugio improvisado a estirarme. Para mi sorpresa ya era de día, aunque las nubes grises cubrían todo el cielo. Intenté concentrarme y buscar la manera de salir de allí rápidamente. Ya recordaba el camino de vuelta, el único problema es que con la lluvia el río estaría muy crecido, y esa es la única ruta que tenía en mente. Debí buscar provisiones en cuanto pudiera, pero sinceramente no tenía apetito, quizá estaba demasiado shokeado.

Intenté memorizar lo más posible sobre el lugar y escudriñé cada rincón en busca de algo para distraerme. Siguiendo mi instinto moví el pequeño sofá hacia una de las paredes. Para mi grata sorpresa encontré lo que subconscientemente estaba buscando. Una pequeña puerta se hallaba camuflada en el piso, una entrada que daría al sótano, si mal no recuerdo.

Abrí la puerta sin cuidado y un fuerte olor a humedad salió disparado desde el hueco.



Unas escaleras de piedra bajaban hacia un sótano algo más amplio que la parte de arriba de la casa. El lugar estaba lleno de insectos y malas hierbas, pero los mobiliarios parecían estar aún en condiciones aceptables. Un cofre de juguetes que mis amigos y yo solíamos encontrar tirados en un basurero, un viejo escritorio que mi padre me regaló a los nueve años, la colección de estampillas de mi abuelo, y una estantería con unos cuantos libros que mayormente eran de mi abuela. Esa era nuestra base "secreta" ahora lo recuerdo bien.

Abrí el cofre de juguete y encontré justo lo que necesitaba, una linterna, pero no tenía baterías, así que opté por guardarla para otra ocasión.

Me adentré en la colección de libros de mi abuela, en busca de algo interesante. Había de todo un poco, cuentos para niños, novelas de fantasía, misterio, acción, hasta historias de terror, pero esto último no me apetecía demasiado.

Un pequeño libro de bolsillo con tapa dura de cuero llamó particularmente mi atención, este tenía un bolígrafo atado en el borde y en el se distinguía un tallado con las siglas D.I.

Al abrirlo, para mi sorpresa, todas las hojas estaban en blanco, así que simplemente me lo guarde para usar más tarde.

Seguí explorando el sótano con nostalgia, hasta toparme con el escritorio de mi padre, un viejo tablón de madera posado sobre unos troncos gruesos, con algunos cajones y estantes bien colocados. Nada inusual con aquello, era quizá lo más aburrido del lugar, aunque me traía recuerdo de la niñez, cuando me quedaba espiando los trabajos de mi padre hasta largas horas de la noche, y cuando el me veía me dejaba ayudarlo con ideas. Revisé los cajones curioso, y encontré velas y fósforos, que me hubieran sido útiles la noche anterior pero lo agradecí.

Fui en busca de algún libro que pudiera leer pero un ruido seco me aturdió, y de repente me encontraba a oscuras.

—Debe ser una broma...— murmuré con miedo.

La puerta de entrada al sótano se había cerrado, quizá por el viento. Encendí una de las velas e intenté abrir la puerta pero era inútil, estaba atorada. Tendría que derribarla con algo.

Para esos momentos me sentía muy incómodo, era como si no estuviera solo allí dentro, y puede que principalmente se deba a que jamás me he animado a entrar solo a ese sótano, siempre he ido acompañado de mis amigos.

Moví con desesperación todos los muebles en busca de alguna vara o lo que sea para abrir la puerta. En mi descuido hice que la estantería de libros se cayera al suelo desparramándolos por el suelo, se me hizo un nudo en la garganta, pero suspiré pero intenté relajarme.

Al cabo de unos segundos mi vista se posó confundida en la sección de la pared que cubría la estantería, y allí había una puerta, hecha de hierro muy oxidado.

Me acerqué curioso, no recordaba ese lugar en absoluto. Una llave estaba puesta en la cerradura, alguien la había dejado allí en algún momento. La giré con fuerza y la puerta se abrió. Un hedor putrefacto invadió el aire, causando que casi vomitase. Me cubrí la nariz con la ropa y entré con la luz de la vela a ese lugar.

Lo que vi casi me deja inconsciente de la impresión.

Mis ojos veían una cosa, pero mi cerebro no quiso procesarlo, la imagen me era indiferente a los primeros segundos, hasta que mi cabeza empezó a captar la información y no podía creer lo que observaba.

Y no... no había cadáveres... Había un abismo gigantesco más allá de mi entendimiento, en las profundidades de ese lugar no podía verse más que oscuridad, y una caída por allí podría ser como caer desde una estación espacial.

No tenía ganas ni de asomarme un poco. No solo era profundo, también era amplio, solo podía verse el techo y las paredes cercanas a donde estaba de pie, en frente y debajo de mi había un vacío.

Una brisa parecía provenir desde lo más profundo del lugar, impregnando ese horrible olor en mi ropa y haciendo que la vela se apagase dejándome a oscuras nuevamente. Mi desesperación alcanzó el límite, en el que unos terribles gritos de agonía se escucharon desde ese abismo, helándome complemente el cuerpo y herizándome la piel. Salí de allí gritando a todo pulmón, dejando la puerta de hierro abierta detrás de mí. Golpeé a más no poder la puerta de madera para salir del sótano, y para mi sorpresa pude derribarla, aunque me hice un daño considerable en las manos.

Corrí como nunca antes, chocándome con variedad de árboles, plantas e incluso rocas. Llegué hasta el río crecido que era lo único que me separaba de mi ruta de salida. Estuve a punto de arrojarme pero algo en una parte cercana donde parte del agua estaba estancada, me conmocionó. Mi rostro... no reconocía mi rostro, ni siquiera aparentaba la edad que debería.

He llegado a una conclusión. Yo no soy Sam Iblis... Pero entonces... ¿Quien soy? ¡¿Por qué no recuerdo nada?! ¿Cómo llegué aquí en primer lugar?

Me tomé la cabeza y lloré desconsoladamente. Algo realmente malo sucedía conmigo.

Sin pensarlo dos veces me arrojé a las turbulentas aguas, esperando poder encontrar el camino de regreso a mi hogar. Si que es aquel era realmente mi verdadero hogar.




30. Mai 2019 20:35:51 2 Bericht Einbetten 31
Fortsetzung folgt… Neues Kapitel Alle 30 Tage.

Über den Autor

Kommentiere etwas

Post!
Jackie Inkspired Blogger Jackie Inkspired Blogger
¡Hola! Tu historia ha entrado de verificación. Sin embargo, la hemos dejado en estado de En Revisión, ya que aún presenta errores ortográficos que creemos que puedes corregir. Una vez lo hagas, puedes dejarnos un mensaje en este mismo comentario y procederemos a verificarla. Esto te ayudará en La Copa de Autores también. Ánimo y feliz escritura. :)
31. Mai 2019 02:11:25

  • Eibs Eibs
    Hola! gracias por la revisión, pero no puedo corregir el capítulo porque me sale bloqueado por usarlo en un reto de la copa de autores. Y para editarlo tengo que marcarlo como no completo, pero el reto ya cerró y no me deja. No se bien que hacer, ¿hay alguna manera de editarlo? Gracias por leer y saludos! 1. Juni 2019 13:14:30
~