8
4.7k ABRUFE
Abgeschlossen
Lesezeit
AA Teilen

No despiertes a los muertos

Iluminó la vieja cerradura con el móvil y consiguió encajar la llave. Empujó lentamente la puerta, que se abrió con el típico lamento de las bisagras oxidadas; la puerta tendría unos noventa años; menos edad que su abuelo, claro.


Un intenso olor a moho y polvo le abofeteó la nariz; desde hace saber cuánto tiempo que nadie se pasaba por la casa. De nuevo empleó el resplandor de la pantalla para echar un rápido vistazo a la sala de estar; era un cuarto relativamente pequeño. A la izquierda había un mueble de madera; estaba vacío; habían retirado los retratos y adornos. A la derecha estaba la puerta que llevaba al comedor. Pero eso no le interesaba, lo que interesaba estaba junto al mueble y oculto por la puerta de entrada.

La cerró, y al finalizar el chillido de los goznes, quedó a oscuras. Afuera había luna llena y la noche era clara, pero dentro, con la casa cerrada de par en par, no alcanzaba a ver a un metro por delante ¡bendito sea el móvil!

­—¡Qué haya luz, por favor! —rogó cuando la tecla de plástico brilló con la luz de la pantalla.

Porque eso era lo único que realmente importaba. Sin luz, nada tenía sentido. Acercó un dedo vacilante y lo hundió en la tecla.

Clic. Un leve zumbido le llegó al oído, después un tintineo, y, por último, se hizo la luz.

—Genial, una cosa menos. —dijo en aire sereno.

Era una conquista, pero necesitaba algunas más para que todo sea perfecto. ¡Debía ser perfecto! Si todo salía bien, esa misma noche se convertiría en hombre (o usaría su hombría, mejor dicho). Por eso necesitaba un lugar para estar a solas con su novia. Y la casa del abuelo fue el único que se le ocurrió; el pobre abuelo que había fallecido un año atrás.


Caminó un par de pasos. El suelo era de baldosa negras y blancas como un juego de ajedrez gigante. Se detuvo. Al frente estaba la habitación del viejo. La puerta estaba cerrada, y ni trató de tantearla. Dobló a la izquierda, por un pasillo de unos seis metros de largo, y le dio la espalda. Un escalofrío le recorrió la columna, pero lo ignoró.

A los lados se hallaban las puertas de las habitaciones de sus tíos. Una, no estaba seguro cual, había sido de su padre. Continuó y abrió la puerta al final del pasillo. La piel se le erizó al chocar con un ambiente helado, como una morgue.

Encendió la luz, la cual reveló un pequeño baño. Se aproximó al inodoro; no le gustaba porque era de plástico. En realidad, lo odiaba.

—Cuando tenga mi propia casa, voy a comprar el inodoro más caro que exista. —pensó.

Sujetó la cadena, que colgaba de la mochila (también de plástico), y tiró hacia abajo. El agua se arremolinó hasta perderse por las tuberías.

—Todo en orden. —murmuró, ante el sonido único e inconfundible de cuando uno tira la cadena en cualquier parte del universo.

Otra pequeña conquista; había agua. Después de hacer el amor con la chica que tanto le excitaba (y quería), vendría hasta el baño y desecharía toda evidencia; aunque le gustaría gritar que ya no era virgen, y correr con el preservativo levantado como si fuera una bandera de victoria.

Se dio la vuelta y quedó de frente al espejo del lavamanos. Se observó el rostro por unos segundos y sonrió; estaba alegre, pero detrás de toda esa alegría (virginidad), estaba aterrorizado (cagado hasta los huesos). Continuó, solo le quedaba una cosa por comprobar. Salió de nuevo al pasillo y abrió puerta por puerta.

—Sin suerte….

—Nada…

—Bueno, la última. No, nada. —suspiró.

Al comprobar cada habitación, se topó con lo que sospechaba; las camas no habían desparecido, pero no había rastro de colchones o sábanas. De todas maneras, no importaban. Sería algo molesto, pero traería un colchón a la rastra desde su casa a media cuadra de distancia. Para ese momento todo el mundo estaría durmiendo, y si lo veían, no importaba ¡Lo único que importaba era perder la virginidad, lo demás se podía ir a la mierda!

—Mejor me voy, hoy es mi noche. —se envalentonó.

La arenga fue interrumpida por el rugir de su estómago; tenía hambre. Y era normal, según el móvil; las diez de la noche, hora de cenar. Tendría que haber ido a revisar la casa a la tarde cuando todavía era de día, pero como siempre, dejó todo para último momento (también perder la virginidad).

Desfiló hacia la salida, pero después de un par de pasos, se detuvo. Arqueó una ceja y miró hacia la habitación de su abuelo. Debatió consigo mismo por un breve momento:

—¿Por qué no?

—No puedo…

—¡Si puedes!

—Es una mala idea…


Pero aferró el frío picaporte de la puerta y accedió en la oscura habitación.

—Que esté… —suplicó, mientras tanteaba la pared a su izquierda para encontrar la tecla de la luz.

El abuelo tenía una cama de dos plazas, que antes compartía con la abuela (diez años atrás) y había una posibilidad de que aun tuviera colchón ¿Quién se lo llevaría, y dormiría donde murió una persona? Porque el abuelo había muerto mientras dormía…

Pero una cama matrimonial podía ser la frutilla sobre la torta de la virginidad. Una cama para un rey, que tendría sexo toda la noche (ya era feliz con lograr que fuera por más de un minuto)

A pesar de tener frío, un rocío de sudor le brotó en la frente. Sintió el plástico en la yema del dedo, y con un poco de duda, lo apretó ¡clic! Y se encendió la luz…

Miró tranquilamente hacia la izquierda, donde estaba la cama…

Abrió la boca y quiso gritar, pero quedó mudo.

Los ojos se le pusieron como platos, y el corazón le subió a la garganta. Algo se le contorsionó en el estómago. Pestañeó y permaneció quieto por apenas un segundo; que le resultó jodidamente eterno.

Cuando reaccionó, dio media vuelta y se estampilló contra el marco de la puerta. No le dolió, quería irse, era lo único que quería. No corrió, caminó a zancadas largas y rápidas, como alguien que aparenta estar tranquilo, pero está cagado hasta las patas. Solo se dedicó a mirar al frente hasta que llegó a la puerta de salida. La abrió y cerró en un segundo; la vista siempre en el picaporte. Las llaves se le cayeron un par de veces de entre los temblorosos dedos (y helados, muy helados), pero al final pudo cerrar. Abandonó la acera, y al mismo ritmo, continuó hasta su casa. Siempre por el medio de la calle.

Llegó pálido como un cadáver, pero no dijo nada. La mesa estaba servida. Se acomodó en su lugar junto a sus padres. Había perdido el apetito, pero se forzó a comer.

Esa noche no perdió la virginidad. Y tampoco a la siguiente, ni a la otra. Hizo el amor dos meses después, cuando los padres de su novia se fueron de vacaciones y le dejaron la casa sola.

Pero en ese momento decidió nunca regresar a lo de su abuelo.

—¡Nunca, ni por un millón de dólares!


Desde entonces, cuando se junta con amigos por la noche, y relatan anécdotas de terror y fantasmas, lo recuerda. Pero calla, jamás revelará lo que le sucedió. La noche que vio a su abuelo; un año después de su muerte:

Cuando se encendió la luz y examinó la cama, casi le da un infarto. Ahí estaba, con sus largas orejas y el rostro plagado de arrugas. Sentado en la cama, con su pijama azul, y mirándolo a los ojos. Pero parpadeó y despareció; solo quedaba la cama, pero sin colchón, sin sábanas, y, sobre todo, sin abuelo. Está seguro que fue una broma de su mente, algo psicológico. No cree en fantasmas, pero puede jurar que lo vio…

¿Y si no era su imaginación?


22. Mai 2019 23:38:11 10 Bericht Einbetten Follow einer Story
8
Das Ende

Über den Autor

Luca Domina Tengo 28 años. Lector a tiempo completo. Abierto a todos los géneros, pero en especial al terror. Mi escritor favorito es Stephen King. Intento de escritor. Escribo todos los días y me esfuerzo por mejorar. Mi sueño es ser escritor profesional. Gracias por leerme. Aprecio las críticas constructivas.

Kommentiere etwas

Post!
D Dios
Buen relato.

Camila Tusa Camila Tusa
Te quedo muy bien felicidades haces lo mejor amo tus historias

  • Luca Domina Luca Domina
    Muchas gracias, Cami! Me alegra que te gusten mis historias! Saludos! :) 6 days ago
Is Bel Is Bel
Muy fan de todo lo que está entre paréntesis (el día que descubriste que podías usarlo se te abrió un mundo de posibilidades) jajajaajajaja La historia muy interesante y como siempre, te mantiene en vilo.
May 21, 2020, 14:42

  • Luca Domina Luca Domina
    jajajaja Muchas gracias, Bel! Me alegra que te gustara. Saludos!! May 21, 2020, 15:22
MR María Ramìrez
Otra vez me encantó tu texto. Es un cuento magnífico.
May 15, 2020, 17:43

  • Luca Domina Luca Domina
    Muchas gracias, María! Me alegra que te gustara! Saludos! May 15, 2020, 18:18
Ayatan Mestre Ayatan Mestre
o muy bueno Luca! sin duda...
May 23, 2019, 03:30

  • Luca Domina Luca Domina
    Hola! Gracias por el comentario, de corazón! Me empuja a seguir y seguir... saludos!! May 23, 2019, 11:07
~