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Eder Velázquez


Dio es un sujeto que se creé especial aunque no tiene a nadie que se lo confirme, siempre ha estado enamorado de la novia de su mejor amigo y ahora el vive la aventura del huitzil, el ave que según la leyenda maya lleva los deseos de un hombre a otro. Una aventura de amor de una noche que se convierte en una experiencia para toda la vida, un hombre que intenta salvar a una mujer sin saber que ella es quién lo salva a él.


Romantik Zeitgenössisch Alles öffentlich.

#Huitzil
Kurzgeschichte
2
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HUITZIL

¿Has sentido como todo se te va de las manos?, esa sensación de miedo acompañada de desesperación – claro, se llama impotencia-, dijo él mientras sujetaba su cigarrillo moribundo sobre sus labios. Exacto a eso me refiero, es tan…tan…tan maravilloso, - ¿Maravilloso?, ¡vamos hombre debe de ser un chiste! - volvió a inhalar la nicotina como el primer aliento de un bebé recién nacido. Es verdad, es como cuando tienes tanto por lo que luchar que solo vives por ello, enfocas todos tus recursos, pero, no lo logras, o alguien te lo arrebata sin que tú puedas hacer nada, la típica reacción es tristeza, llorar, pero, no te das cuenta que de inmediato sientes un alivio enorme, porqué ya no tienes esa carga. – Diablos Dionisio ve al grano, ¿Qué carajo me quieres decir?, ¡no te andes con mamadas y dime ya! - dijo él mientras sacaba humo de su boca al punto de que parecía perdería 21 gramos de peso; Lo que quiero decir es que necesito ayuda.

- ¿Ayuda?, ¡maldita sea Dio ando brujas!

- No hermano no hablo de dinero, ojalá todo fuera tan fácil como para que con dinero se resolvieran los problemas, que con dinero pudiera ahogar mis miedos.

- Dio, todo en este maldito mundo es dinero, trabajas por dinero, vives por el dinero, coges por dinero, mierda Dio el mundo se consume en dinero.

- Ja, ja, ja, ja, ja, dinero, dinero, dinero, aprende algo dinero.

- Siempre tus pinches chistes culeros, ojalá todo se resolviera con chistes mierderos como el tuyo.

- Hermano la vida es un puto chiste, lo que sucede es que ya no sabemos reír.

- ¡Vete a la mierda hijo puta, no tengo tiempo de tus malditos rollos filosóficos!, dime lo que te sucede para que me pueda ir con Kass.

- Es precisamente eso.

- ¿Qué?, ¿filosofía?

- No, Kassandra.

- ¿Qué con ella?, ¿Te la chingaste?

- ¡Mierda!, ¿solo eso se puede hacer con una mujer?

- Sí para eso sirven, solo para cogértelas, venirte dentro, hacerlas gemir, tú sabes la buena vida, ja, ja, ja, ja.

- ¡Lo vez la vida es un puto chiste!, todo depende de quién lo cuente.

- ¡Bueno ya!, no te la cogiste entonces ¿qué?

- La bese -. no tuve el valor de decirle lo que habíamos hecho.

- Ja, ja, ja, ja, ja, por eso estás tan deprimido, déjame decirte algo; Ella es una puta, pago apuestas con mis amigos con ella, la quieres te la presto.

- ¿Cómo puedes ser tan mierda?, ella es hermosa, delicada, inteligente.

- ¡Es una vil puta, zorra!

- ¡Cállate infeliz!, no la conoces, llevas años con ella, pero no la conoces, y ya no la conocerás.

En ese momento alcé la voz y todos a nuestro alrededor voltearon la mirada para identificar qué era lo que sucedía entre aquellos 2 hombres. Acto seguido Saúl tomo su vaso de whisky, inhalo el último aliento de su cigarro y dijo. –Ella es mía, escúchame imbécil, ¡mía!, está demasiado buena como para dejar de chingarla todos los días, claro mientras piensa en ti Romeo. Ja, ja, ja, ja, ja. -

Recuerdo aquella noche como la última noche de la tierra; ella bailaba en aquel club, la luz mercurial de aquel antro de mala muerte la hacía ver como el final del éxodo, la tierra prometida, la felicidad prometida; Yo ya conocía su mala fama, pero, para mí eran solo chismes, la leyenda negra envidiosa de su belleza, una especie de Pandora moderna a la que la envidia de los dioses le entregaron una caja que ella abrió, pero, que para su sorpresa eran males que ya existían y que nadie veía más que en ella.

- ¡Hola Dio!, siempre vienes con nosotros, pero nunca bailas, ¿No te gusta Bailar?

Se acercó ella mientras yo bebía un trago de cerveza que casi escupo, debido a mi inseguridad no supe que responder acto seguido ella me sonrió y dijo.

- Dicen que es más fácil perder el miedo a Dios que a las mujeres.

Trague cerveza para darme valor.

- No lo sé, nunca he creído en Dios.

- ¿Ah no?, y ¿Por qué?

- El pensamiento teológico solo es un estadio del hombre, no todo lo que sucede en nuestras vidas depende de algún ser sobre natural, dependemos de una serie de circunstancias sociales que determinan nuestra existencia, en síntesis, Dios no existe.

- ¿Y las mujeres sí existimos?

- Mira desde un punto de vista idealista realmente nada existe, todos son sombras de una representación original, pero, desde el punto de vista materialista…

- ¿Siempre eres tan aburrido? - interrumpió ella mientras sus labios se posaban en la boquilla de la botella de refresco amargo.

En ese preciso momento me sentí enfado conmigo mismo, de mi estúpida obsesión por jugar al maestro, por siempre querer hablar de cosas que a nadie le importa; Aún con la música a todo volumen y los gritos de los asistentes el silencio invadió la escena, pareciera que no existía nada, en ese momento ella se levantó y se fue.

- Huitzil

Después de pronunciar esas palabras ella regresó como un acto de obediencia

- ¿Qué dijiste?

- Tu tatuaje, el de tu hombro, es un “Huitzil”. - Pronuncié mientras mi mirada caía.

- Es un colibrí, la verdad no sabía que tatuarme y en ese momento al ver por la ventana pude apreciar un colibrí.

- Sí es un colibrí, pero en Náhuatl se dice “Huitzil”, según la leyenda el Huitzil es el encargado de llevar los deseos y los pensamientos de un lugar a otro; Así que cuando te hiciste el tatuaje lo más probable es que alguien estuviera pensando en ti y por ello el colibrí estaba afuera.

- ¿O alguien me deseaba?

- Yo creo que eso es normal, es decir eres muy hermosa. - En ese momento sentí que todos los fines de semana perdidos en aquel antro acompañando a Saúl y Kass habían valido la pena.

- Ja, ja, ja, ja, ja, ¿hermosa?, querrás decir “Buena.” – dijo mientras el humo de su cigarrillo danzaba en el aire.

- Bueno sí, estás buena, ja, ja, ja, ja, pero, el concepto de “hermoso” es más allá de lo físico, es una “frónesis” entre lo interior y lo externo. No es perfecto, pero es mejor.

- No me conoces, no sabes de lo que hablas, jamás querrías estar con alguien como yo. Soy un asco de persona.

- Pero, ¿por qué dices eso? – Mientras pronunciaba esas palabras en mi egoísta interior el hecho de que ella tuviera tal concepto de sí misma, envalentonaba mi lado machista, ella necesitaba alguien que la protegiera y yo alguien a quien proteger.

Ella vertió en su boca un vaso completo de Whisky, beso su cigarrillo como si fuera el último; La nube de alquitrán con el olor de su perfume era como una canción sórdida al olfato, la voz de una soprano y una Contralto en una rapsodia que servía como preludio a la disoluta noche.

- Así soy, soy una puta, algo demasiado malo como para alguien como tú.

- ¿Eres? O ¿te han dicho que eres?, ¿Eso te hace pensar Saúl?, ese maldito.

- No de verdad no, es lo que soy, me gusta coger con muchos hombres, lo disfrutó y es lo que me gusta.

- Eso no te hace puta, eso te hace en todo caso promiscua, pero, no puta.

- Ja, ja, ja, ja, ¡porque no cobro mis servicios!

- No, eso es una prostituta y tampoco tiene nada de malo, es una forma de conquistar el pan. – Prendí un cigarro, me sentía listo, inhalé y exhalé para tener fortaleza y seguir mi discurso que, igual que el ambiente estaba lleno de humo, - Las palabras son performativas, al pronunciarse de forma despectiva realizan la acción que evocan y puta es la palabra más performativa. No dejes que alguien te haga creer que eres algo que no, de lo contrario cualquier pendejo te hará su “Puta.”

De pronto el calor invadió el lugar, ella simplemente miraba hacia afuera como añorando su libertad, no sé si escuchó todo lo que le dije, pero, yo sabía que ya no quería estar en ese momento, en ese lugar, en esa vida.

- ¿Quieres salir a caminar? - , me dijo ella mientras tomaba mi mano, mi boca no pudo responder, únicamente asentí con la cabeza, ella tomo su bolso y camino hacia la puerta.

- Pero, ¿y Saúl? -, dije yo de forma estúpida únicamente para rellenar espacios de silencio.

- ¿Te lo quieres llevar?, mejor nada más Tú y Yo, además él ya está ocupado.

Al voltear vimos a Saúl, estaba fajando con otra mujer, dentro de mí sentí gusto de que ella viera la verdad de ese patán, pero, en el fondo yo sabía que ella ya lo sabía desde mucho antes.

Caminamos sin rumbo por las calles de asfalto que para mi sorpresa eran más cálidas que en el día, no sé cuánto caminamos, solo sé que platicamos todo el camino; conversamos cosas sin sentido, pero, que la hacían reír y para mí eso ya era ver amanecer. Recorrimos la ciudad hasta llegar a su departamento, en ese momento parecía la noche jamás acabaría. Abrió su puerta y el rechinido era como el inicio de un sueño.

- ¿No vas a pasar?, ¡No hay mejor cantina que mi cuarto! -, me dijo mientras sonreía y se quitaba sus zapatos, yo solo sonreí, la verdad no sabía ni que decir, al pasar y cerrar la puerta me sentí como un astronauta vagando en el espacio, la gravedad se había ido y ahora solo éramos nosotros dos flotando a la deriva.

- Muy bonita tu casa. – fue lo único que pude decir antes de que sus labios se encajaran en los míos, algo así como dos piezas de un rompecabezas, una suerte de rompecabezas con sabor a tabaco, whisky y chicles baratos.

- ¡Espera! -, le dije mientras la apartaba de mí.

- No te detengas, ¡ya estoy mojada! -, me decía mientras sus manos acariciaban mi entre pierna, tupida y robusta debido al exceso de sangre en mi miembro; la aleje de mi otra vez.

- ¡Espera! -, Repetí.

- ¿No quieres? -, dijo al desabrocharme mi pantalón.

Yo sabía que no tenía que hacerlo, que sí yo quería demostrarle que era diferente no lo tenía que hacer; Sí toda esa palabrería barata que le dije durante la noche tuviera congruencia no tenía que acostarme con ella, pero, no me puedo engañar ni a mí mismo, yo no soy diferente a los demás, lo único diferente es el veneno con el que nos matamos.

- Aquí o en tu cuarto. -, le dije mientras la tomaba de las caderas y bajaba mi mano hasta sus nalgas, rodeándolas hasta llegar a su entre pierna y sentir los ríos desbordados; Acostarla en el sillón para acto seguido pasar al clásico mete-saca.

Recuerdo esa sensación de placer, no de hacer el amor, si no de disfrutar de tener sexo, de los besos, las caricias y la sensación de estar dentro de ella; Siempre he sido de la idea de que a la mujer que se ama se le “hace el amor” y a los amores de ocasión se les coge, se les chinga; Pero ese día aprendí que el amor se demuestra en un estado de conciencia y que en ese estado vehemente guiado por la libido no está mal faltarse el respeto, dominar y dejar que te dominen, ese juego de poder, la interminable búsqueda del placer, de saberse dador de alegría efímera a la persona que amas.

- ¡Me vengo! -, no podía resistir más.

- ¡No te detengas por favor! -, me decía ella mientras los gemidos hacían que se le cortara la voz.

- ¡aaaaaah! -, la contracción mágica había ocurrido, lo único que vi fue nuestro reflejo; sus piernas abrazando mi pelvis, los dedos de sus pies contraídos como si de eso dependiera su vida y en la ventana un colibrí.

Fue tal el agotamiento que al salir de ella di la vuelta sin recordar que estábamos sobre el sillón, caí de espaldas en la alfombra, pero no me importo, apenas toque el suelo y el sueño me domino; Al abrir los ojos la vi a ella acariciando mi cabello, jugando a enrizarlo.

- ¡Buenas tardes ¡-, dijo ella mientras me veía fijamente a los ojos.

- ¿Tardes?, pues ¿qué hora es?

- No lo sé, tarde, tal vez las 4:00 pm o las 5:00 pm.

- ¿Tenías algo que hacer? -, me dijo con tono de decepción.

- No, para nada, solo que nunca duermo hasta tarde.

- Nunca te desvelas como para dormirte tan tarde.

- Ja, ja, ja, ja, ja cierto, ¡tienes razón! Y menos con una señorita tan hermosa como usted.

- Ja, ja, ja, ja, pareces de otra época, como un viajero del tiempo.

- ¿Por qué lo dices?

- No sé, es tu forma de hablar, los temas de tu conversación, tu peinado.

- ¿Cómo de anciano? -, le dije mientras bostezaba.

- No, como diferente.

- Ni tan diferente, soy demasiado igual al resto del mundo.

- No lo creo, tal vez en comportamiento eres similar, pero en lo que llevas dentro eres totalmente diferente, no digo que seas especial, pero, sí mejor o por lo menos para mí.

- Gracias, nunca he visto nada especial en mí, pero gracias.

En ese momento no sabía de qué hablar, ¿Te gusto?, no, eso es muy superficial y hasta cierto punto ególatra; Pensé tanto este momento que las palabras que en mi mente le decía se quedaban mudas.

- ¿Por qué no me dijiste que también tienes un tatuaje? -, me dijo mientras me ponía el pantalón.

- ¡ah!, pues no pensé que fuera algo muy interesante.

- ¿Y qué significa o qué es?

- Es “Huitzilopochtli” el colibrí Azul o colibrí izquierdo, era el Dios principal de los Mexicas, señor del sol y la guerra. Representa la fuerza de voluntad del guerrero.

- ¡Orales!, y ¿por qué él, un Dios?

- No conoció a su padre, y combatió contra sus hermanos para proteger a su madre, además de que es sinónimo de la lucha constante interna del hombre, la voluntad del guerrero contra los vicios, la autodestrucción; Sí, sé que es un Dios, pero me recuerda que los dioses cambian junto con los hombres.

- Entonces Tú Dio, el hombre serio, que no baila eres mi guerrero huitzil y ¿siempre protegerás?

- Ja, ja, ja, ja, eso espero, espero tener la fuerza para protegerte toda la vida, protegerte de mí, de todos, tener la fuerza de voluntad para no dejarme caer a tus pies.

- ¿Huitzilopochtli es una representación tuya?

- ¿A qué te refieres?

- Igual a ti, no porque seas huérfano, ja, ja, ja, ja, me refiero a eso de la fuerza de voluntad.

- Lamento desilusionarte, pero no tengo fuerza de voluntad, también tengo mis vicios y al igual que los demás son autodestructivos.

- Pero no tomas casi no fumas y no usas drogas.

- Sí tomo, pero no para perder el control, si fumo, pero muy poco y no me drogo, sin embargo, mis vicios son otros; sentirme triste es un vicio, querer siempre saber más es un vicio, tú eres un vicio.

- Ja, ja, ja, ja, ¿Yo?, ok muy bien, entonces seré tu dealer desde ahora, te administrare tus dosis y claro no dejare que te desintoxiques.

En ese momento sentí que mi vida estaba completa, no lo sé, yo sabía que solo eran palabras, pero, como le dije a ella: “Las palabras son performativas” y esas palabras ya empezaban a cambiarme; Yo deseaba que ese momento se repitiera una y otra vez, vivir en un eterno deja vu, y no hablo del sexo si no de repetir esa conversación toda la vida, eso me hacía sentir especial, ese momento alimentaba mi ego.

Deje de verla por unos días, yo no estoy acostumbrado a tener pareja así que no sabía sí realmente lo éramos, no sabía si al escribirle se molestaría así que no le mande mensajes de texto ni nada y ella tampoco lo hizo, quiero suponer que ella al igual que yo no sabía cómo acercarse. Poco tiempo después escuche que había discutido con Saúl por una supuesta infidelidad; soy un idiota ya que le escribí a ella y solo me dijo que estaba ocupada, fui a su casa y no respondió.

Llegue a mi calabozo aún con esa ansiedad y preocupación, al fin lo había conseguido, pero ahora tenía que luchar para que esto siguiera vivo, tenía angustia de saber si ella estaba bien, si yo significaba algo, al tiempo después me llego una carta, era de ella:

Querido Guerrero Colibrí.

No soy buena para escribir cartas, en especial a mano, ya sabes únicamente mensajes de texto, quiero decirte que significaste algo para mí, no sé si algo especial, pero sí algo mejor, ja, ja, ja, ja, no te puedo decir sí lo que me dijiste esa noche en el bar me cambió, sin embargo, lo que me demostraste en tus acciones sí, que te quedaras ese día toda la noche, amanecieras conmigo y comiéramos juntos, era algo que no había experimentado en mucho tiempo.

Cuando te fuiste al día siguiente me invadió la tristeza, vi lo que me había perdido y vi lo que me había ganado, es difícil para mi intentar cambiar lo que piensan de mí por ello he decidido emprender un viaje de curación, sé que nunca volveré, pero estoy segura de que algún día nos veremos. No sé qué más decir excepto adiós.

Atte: Huitzil (kass)

P.d. Las palabras son perfomativas, pero las acciones no necesitan de palabras. Solo nos falta tu biblioteca y mi jardín.

Al leer lo anterior sentí alivio, no sé si por mí, por mi cobardía o por ella y su valentía, la había perdido, pero, realmente nunca fue mía y nunca será de nadie, mientras tanto por mi ventana se asoma un colibrí.

26. April 2019 12:07:12 0 Bericht Einbetten 0
Das Ende

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