Kurzgeschichte
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#GRACIASMANU


Todo comenzó un 25 de febrero después de que sacara el pasaje a Nueva York sin tener otra cosa más que ese ticket y confiando en que terminaría en el AT&T Center viendo cómo levantaban la número 20 la del gran Manu Ginóbili. Ahí comenzó todo mi nerviosismo, el cual me llevó a hacer más de una cagada y casi en simultáneo.

Era el 26 de febrero y ya quería tener todo listo. Estaba atento de no gastar tanto y muy nervioso ante cada paso dado en el mundo de “la Internet”. Investigando hoteles y pasajes internos desde Nueva York a San Antonio… Y acá es cuando comienzo a hacer mi primera cagada. Arranqué por buscar vuelos con la idea de no gastar tanto. Casi de inmediato encuentro uno barato dentro de los valores que había encontrando: salía 7000 pesos, los famosos low cost. Entonces, decido darle al botón comprar (estaba en inglés) sin saber que sólo había puesto desde Nueva York a San Antonio y no había mirado hacia qué aeropuerto… Como no podía ser de otra manera, había reservado para salir desde Nueva Jersey hacia San Antonioa las 14hs, por lo tanto, tenía que bajarme y ver cómo joraca ir desde Nueva York a New Jersey, que según había buscado era aproximadamenteuna hora y media. Recién cuando de hacer la reserva me llega un mail y ahí recién me doy cuenta de la cagada que me había mandado, me levanto de la silla voy a buscarla a Marce y le cuento lo sucedido. Lógicamente, la respuesta fue la imaginada: “¡¡¡Me estás jodiendo!!! Le pongo mi mejor cara de boludo y le digo: “Ojalá”. Ella de inmediato busca algo de calma y me explica que según leyó en un post era posible cancelar el vuelo dentro de las 24 hs.

Hablo con una amiga (no creyéndole mucho a Marce) que suele viajar y me comenta que por ley en los Estados Unidos podés cancelar el vuelo dentro de las 24. Pufff, buenísimo. Entonces llamo a la compañía aérea y en la primera llamada me entero que el horario para que me atiendan en español terminaba a las 18. Valiente y bastante desesperado llamo al sector en ingles. Uff lo que transpiré, mi hija Simo me miraba como diciéndome “pá en qué hablás”. Mis palabras eran “canceled vuelin” “cancel” “CANCEL”. Casi desesperado, después de 25 minutos intentando hacerme entender. Lo logré y cancelé ese vuelo. Inmediatamente arranqué con la nueva búsqueda y pude sacar uno desde JFK a SAT. Ahí me dije: “bueno, por fin una buena”.

Una vez pasada la odisea de conseguir un vuelo, arranqué con la aventura de conseguir un hotel de lo más económico. Entre averiguaciones, doy con el hotel Days Inn, en San Antonio. Reservo 3 noches, ya que el 30 partía desde SAT A JFK. Quería aprovechar y quedarme un día paseando en Nueva York, antes de volver a la rutina. El problema fue buscar una noche en NY. Precios exagerados, una ciudad muy cara y nada bajaba de los 5000 pesos por noche. Me desespero un poco, pero logro encontrar uno de $ 1200, un hostel con habitación privada, chica tipo box de consultorio, pero bueno era dormir una noche. Entonces, comienzo a leer, como puedo y advierto que dice que tiene cancelación gratuita. Pero cuando scrolleo veo que eran habitaciones compartidas. Y como no podía ser de otra manera… ¡Reservé esa habitación y sin cancelación! Sí, un perfecto pelotudo.

Le cuento a Marce mi nueva cagada y nuevamente la lógica acompaña el relato: “¡A pero sos muy boludo!” Agache la cabeza cual perro arrepentido y sin elementos de defensa. Marce, atenta como siempre, me consulta: “¿Leíste las críticas acerca del hotel?”. Nuevamente pongo cara de boludo y respondo casi en un tono imperceptible: “Mmmmm, no. Busqué lo más barato”.

Me pongo a leer las críticas y la gente decía: “sucio” “con cucarachas” “humedad” “toallas sucias”… Me quería morir.

Todavía tenía que resolver la cagada del primer hotel. Entonces llamo a Booking para decirles que me habían cambiado de ciudad y que equivoqué al no ver que era sin cancelación. La señorita me dice que van a mandar un mail al dueño explicando esta situación y le iban a consultar si podían devolverme los 46 dólares que ya me habían cobrado. A los 3 días me llega un mail comunicándome que me devolvían el dinero y quedaba cancelada la reserva. Pero acá no termina todo, 3 días antes de viajar me llega un mail de America Airlines diciendo q me cambiaron el vuelo que tenía desde JFK A SAT(era directo) por uno con escala en Charlotte que salía antes y llegaba más tarde. Entonces, los llamo, les cuento que tengo reuniones y que necesitaba cambiar esos horarios. Por suerte me dejaron elegir cualquier otro vuelo.

Para ahorrarme unos pesos más decidí volver desde SAT a JFK en un vueloa las 5 am,para estara las 3en el aeropuerto y así sacar una noche menos de hotel, lo que me ayudó a ahorrarme 100 dólares.

Llegó el día ansiado: estaba nervioso, Marce que me ayudaba, mi amigo Diego que hacía lo mismo… Listo, encaro para Ezeiza, el día anterior hago la declaración online de Afip avisando que llevo el Ipad, el Iphone, un reloj y una cámara. Ya estaba, lo tenía todo, llego súper bien de horario y qué hice como buen pelotudo que soy, paso migraciones y me olvido de presentar el formulario con la declaración de objetos en Afip…

Hasta acá fueron todas mis cagadas antes de volar, ahora les cuento la aventura en San Antonio y Nueva York.

Día 1

Llego a San Antonio y mi amigo Diego me dice que podía venir a buscarme, pero tenía que esperarlo un rato, por eso decido viajar yo hasta el hotel. Llego al Days Inn, hago el check inn, todo con mi inglés que es más que básico, me dan las llaves y al fin me encuentro con una cama. A los 20 minutos me llama Diego para decirme que nos íbamos a Fralo’s, el lugar donde iba a tocar “el Ober” (Fabricio Oberto) con su banda New Indians. Arrancamos con Diego, Beti (la mujer de Diego) y Mauri, a quien recién conocía. Estuvimos como hasta la medianoche y me ligué una pequeña entrevista de ESPN, en la que me preguntaron cómo había llegado a tatuar a Oberto, qué me parecía su música y su banda. Aun sigo buscando esa nota en Youtube y en google y no tengo la suerte de encontrarla.

Día 2

Me levanto temprano para ir a conocer el famoso River Walk, me lo recorro de punta a punta y después voy a encontrarme con Diego, Beti y Mauri en el Starbucks del hotel Marriott para desayunar y organizar el día: ¡El Gran Día!

Diego Morini, periodista del diario La Nación y mi amigo, me propone hacer una nota para el diario, la que iba escribiendo mientras me hacía preguntas. Fue una charla fluida y linda de hacer.

A las 15volvimos al hotel, cada uno hizo lo suyo ya las 17, salimos hacia el mítico AT&T Center, para ver lo mejor de la vida, cómo Manu Ginóbili dejaba su sello en la historia del básquet argentino, su apellido ahí arriba, en una camiseta izada como un estandarte.

Salimos del hotel, yo estaba raro, Diego que me pregunta, “Chispi, ¿Cómo estás?, Estás raro”. Le confieso que tengo una mezcla de ansiedad, nerviosismo, ganas de reír y de llorar, todo al mismo tiempo.

Llegamos, vamos al sector de acreditaciones, las retiramos y ahí ya me volví loco de la emoción. Estaba viviendo ese momento, no hablaba, me transpiraban las manos. Nos metemos por unos pasillos, mostrando en todos los accesos la acreditación. Se podía entrar a todos lados. Me fui para todos lados, bajaba, subía, daba vueltas al estadio. Me sacaba fotos, filmaba un poco, metía algún vivo de Instagram, miraba la cancha súper brillosa y me decía, “esto lo veía en la tele”. Claramente estaba viviendo un momento único e irrepetible.

Disfruté del entretiempo cuando entraron Oberto, Pablo Prigioni, el Puma Montecchia, Gaby Fernández, Scola y Pepe Sánchez y el más divertido: Chapu Nocioni. Esperé dos cuartos más para que termine el partido y poder así vivir lo que quería. Pero la ansiedad tuve que controlarla porque tuve que esperar otros 40 minutos parar el comienzo de la ceremonia. Cuando faltaban 5 minutos busco dónde poder ubicarme para estar más cerca, filmar y sacar fotos. Todo eso ahí a unos pasos del gran acto. Entonces comencé a evaluar cuál era el mejor camino para poder llegar lo más cerca posible. Arranqué y mientras mostraba la acreditación llegué junto a la jirafa, a unos 2 metros de distancia de la ceremonia. Llegó el momento, apagan las luces y comienza todo y las lágrimas comienza a pedir permiso, entra Parker, Duncan, Pop y Oberto, van y se sientan en el medio donde habían preparado todo para el agasajo, después venía él, Manu. Me reía y los disfrutaba más cuando contaban historias en español, pero bueno, estaba casi seguro que iba a aguantar las lágrimas, pero cuando le habló su mujer (mundialmente conocida como Many )… Ahí cagué, se escapó el primer lagrimón.

Todo fue increíble, parecía un mundo mágico, era como estar en Disney. Yo estaba ahí abajo cerca de todo. No me había movido ni un centímetro porque no quería que me sacasen de ahí. La gente se iba y solo se quedaban los que podían Hasta que en un momento vuelve a entrar Manu con la familia, hacen unas fotos, solo ese grupo selecto, charlan un poco y se retiran a lo que iba a ser la cena de gala.

Nos fuimos con la intención de buscar un lugar en donde cenar. Ya había pasado media hora de la medianoche. Caminamos rumbo al centro hasta una hamburguesería. La hamburguesa que me comí picaba mucho, la pasé mal de tanto picante. Pero me había gastado 12 dólares, era mucho… Así que no iba a dejar nada. Volvimos al hotel2 amaproximadamente. Me puse a acomodar todo, ya que al otro día dejaba el hotel.

Día 3

Eran las 9.40 cuando salimos para el famoso San Marcos Premium Outlet. Yo consciente que no podía gastar mucho y tarjetear podía ser un problema para el mes siguiente. Yo pensaba que era el último día y quería mi foto con Manu. Tenía algo de miedo porque si me avisaban que podía sacarme una foto con Manu, me iba a tener que volver en un Uber. Caminamos y caminamos,sólo paramos a comer. Pensarán que me compre de todo, pero no, sólo compré algunas cosas. No sé si era caro o barato, pero hace tanto que no me compro nada, que para mí era cara una remera 15 dólares.Fue más lo que caminé que lo que compré.

A la noche fuimos a comer al River Walk, mi última noche ahí cenamos en Bubba Gump, pedimos para compartir con Diego y le pifiamos. Nos cagamos de hambre, me pedí un mojito que además de dolerme el culo por lo caro era un asco.

A las 12volvimos al hotel ya la 1.30me llevaron Diego y Mauri al aeropuerto. A las 5tenía que volar a Nueva York. Me quedaba un día ahí y después regresaba a mi casita.

Día 4

Después de hacer escala en Dallas, llegué a NY, eso fue cercade las 12. Solo en un mundo sin español o mi mundo sin inglés, había visto un millón de veces cómo llegar al centro pero... Y sí era obvio lo que me iba a pasar, el boludo se tomó otro transporte y terminó en otra estación. Me bajo de esa estación (no tengo ni puta idea del nombre) me acerco a una pareja de alrededor de 60 años y cuando les digo “Hola ¿spik spanish?” ¡¡¡¡Si!!!! Comencé a hablar, eran de Puerto Rico, nacidos en Nueva York y me explicaron todo. Resulta que por la misma estación pasaba el subte E y seguido el subte F; el que yo me tenía que tomar era el F que me dejaba a dos cuadras de donde yo tenía que ir. Llegó la hora de bajarme después de 14 estaciones y 38 minutos de viaje.

En esa tarde me fui caminando por el barrio chino, desde ahí seguí hacia el puente de Manhattan, lo crucé y volví. Le toqué los huevos al toro, pasé por donde estaban las Torres Gemelas y vi la nueva torre que hicieron. Ya se habían hecho las 18.30, entonces volví al hostel y me pegue una ducha… Había un tipo durmiendo. Salí para el Empire State, llegué en subte, ya sabiendo cómo era el tema. Caminé mucho, como hasta las 11, por esas calles llena de luces. Y cuando se apagan todas esas luces, se puede ver cómo el humo sale por las alcantarillas, como si fuese una película de Batman. Comí y me fui a dormir.

Día 5

Hago el check out, dejo las valijas y salgo a ver lo que era el Central Park y conocer el Apple Store de ahí. Me pongo a caminar por la famosa 5th Avenida. Me detuve en todos los negocios y lógicamente los miré desde afuera. Camine unas 10 cuadras y me cansé, mis gemelos pedían cambio. Ya no daba más, pero me quedaba pasar por el Madison, metí todas las ganas y me fui hacia el subte. Llegué y la entrada salía 35 dólares, me quedé abajo y me saqué la foto hacia arriba. Salimos los dos, el estadio y yo, así que perfecto jajaja. A la Estatua de la Libertad ya sabía que no iba a ir. Se hicieron las 3 y me fui para el hostel. Me preparé todo y me fui hacia al aeropuerto. Veo qué tomarme para ir hasta allá. Conociendo cómo era el sistema, pero ¿qué me pudo haber pasado? Sí, me volví a perder. Terminé por en una estación que daba a la calle y al bajarme me decían que me tome un bondi. Salgo de la estación y el que vende los boletos me llama y me explica cuál es la parada del colectivo que pasa más rápido. Mucho no entendía tanta onda y tanta amabilidad, pero cuando salí y llegué a la esquina entendí todo. Había 5 monos en cada esquina vendiendo de todo menos caramelos y golosinas. Las casas eran raras y todos me miraban. Nunca me sentí tan asustado como en ese momento, me transpiraba todo, no sabía qué hacer, si meterme en un negocio tipo Pago Fácil o quedarme en la parada en la que por suerte había gente. Aunque creo que les chupaba un huevo si venían a chorearme, los de la esquina me miraban y hablaban, yo miraba el celu y veía de pedir un Uber, pero me daba miedo que el Uber me lleve a cualquier lado desde ahí. Fueron apenas 7 minutos que esperé el bondi, pero parecióque fue como una hora.

Por suerte llegó el bondi y mi transpiración se fue evaporando, después de dos horas llegué al aeropuerto. Sólo me quedaba la preocupación de aduana porque tenía mi celu, mi Ipad…

Llego a Ezeiza, hago todos los trámites, agarro la valija y me mando, toca el botón: rojo. “Por allá”, me dice, pongo las valijas en el scanner y nada, mi miedo se fue y me fui a la mierda.

Para terminar todo esto, fui a buscar a Marce al laburo, ya que la extrañaba. Pasamos por un Mc, llegamos a casa y fuimos a buscar a Leo y Simo. Llegamos a la escuela, me acerco solo hasta la puerta y Leo entre la alegría y la tristeza sale llorando porque le dolía la ceja. La abracé y le dije que la extrañaba. Después que se le pasó el dolor, me dijo que me había extrañado. Esperamos a la salida de Simo, cuando me vio, salió corriendo, tiró la mochila y a los saltos como un mono me decía que me amaba (claramente se me caía el calzón). Después llegamos a casa y todo volvió a la normalidad.


18. April 2019 18:58:56 4 Bericht Einbetten 1
Das Ende

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Post!
Mai 🧐 Mai 🧐
que lindo Chispa! que hermoso recuerdo para tener siempre, haber visto tan de cerca algo así de gigante, haber sido parte!
20. April 2019 08:42:19

Marina Guimarey Marina Guimarey
Geniooooooooooo
18. April 2019 14:54:50

~