Alma Perdida Follow einer Story

esfeam Esfeam Génesis

Génesis año 914. Un turbio acontecimiento ocurrió entre dos grandes reinos, provocando caos y destrucción en el continente. Tres años después, en un pequeño poblado llamado "Aldea Oso Mora" un joven es rescatado del bosque. A pesar de no tener recuerdos, la vida a este muchacho parece sonreírle, o al menos eso parecía... Esta es la historia de un mundo donde la magia es posible y es tan común como el aire que respiramos. Un mundo donde la maldad se esconde bajo la cortina de la "justicia". Donde escalofriantes secretos, se guardan en el baúl de la "Codicia". Es en este retorcido mundo, donde nuestros protagonistas se encuentran y juntos, lo quieran o no, vivirán sucesos que cambiarán sus vidas para siempre. La vida, es una constante toma de decisiones... ¿Qué decisión tomarás ahora? Aquí comienza: ¡Alma perdida!


Fantasy Episch Alles öffentlich. © Todos los derechos reservados, Alma Perdida 2019, Esfeam.

#novela #romance #magia #aventura
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Y así, nuestros caminos se cruzaron

Carta de disculpas para ustedes por adelantado:

Este es un valioso tesoro que he decidido compartir solo con ustedes, para que vean lo que yo vi, para que sientan lo que yo sentí. Espero que me entiendan y no me juzguen y lo digo en especial por ustedes, porque aunque las circunstancias en ese entonces fueran distintas, ustedes siguen siendo ustedes y por lo mismo lo digo.

Cuando terminen de ver esto, creo que más de alguna va querer matarme por lo que vio allí. Así que empezaré a disculparme por adelantado.

Ahora que lo pienso, corro peligro de muerte al compartir esto, entonces... ¿Por qué lo hago? Bueno... confiaré en ustedes, pido disculpas.

Esposa mía, es verdad lo olvidé, pero te recuerdo que estábamos allí e hice todo lo posible, no resultó y producto de eso paso todo lo que verás, no me mates por favor, pido disculpas.

Para ti, pido perdón por burlarme mucho de esa parte de tu cuerpo, ya sabrás a que me refiero, pero si te fijas bien, tu actitud en ese tiempo, no era muy buena hacia mí. De todas formas, pido disculpas.

Ahora vienes tú. Creo que es más que razonable mi resentimiento hacia ti, escogiste mal tu camino en ese entonces, pero creo que ahora estás en el correcto, de todas formas pido disculpas.

Para finalizar esta va para ti. Lamenté en el alma todo ese mal que cayó en ti... Cuando al fin pude recuperarme, comprendí que era una de las causantes de ese mal, me sentí una total desgracia en ese entonces.

En esa época donde perdido y frágil era, tú estabas para mí... La luz que guía mi camino. Lo que vino después... Solo pido tu perdón, necesito oírlo.

Dedicado a las mismas almas del hoy que me acompañaron en ese pasado lejano.

Para mí la virtud más importante de todas, es el Amor.

¿Seguirás amándome en el mañana? Tengo Fe y Esperanza en que así sea.

Esta es la historia de un tiempo lejano, donde almas perdidas conectaron entre si y juntos, intentaron forjar un camino, un futuro, una vida mejor.


Alma Perdida, Capítulo 1: Y así, nuestros caminos se cruzaron.


Año 914 El continente Génesis está en crisis, un lamentable y turbio episodio ocurrió entre dos grandes reinos, desatando de manera instantánea una gran guerra entre estas.

Tres años después y aun bajo el manto de la guerra, nuestros caminos se cruzaron. Lo recuerdo como si fuera ayer, sin esperanza de vida, sin fe en si existiría un mañana, perdido sin un sendero claro. Hasta que apareciste tú, a iluminar mí camino. Bendito sea ese día.

Año 917, es temprano aquí, en algún lugar del continente, una molesta y enérgica voz de chica me despierta.

—Oye ¡Oye! ¿Estás aquí? ¡Despierta ya de una vez!

—Se-señorita ¿Qué hace? Con mas cuidado por favor.—Dijo otra voz masculina.

Aún somnoliento, bostezando y con los ojos a medio abrir, el joven intenta acomodarse en la cama, pero en ese mismo instante, siente como apoyan una mano en cada hombro, al mirar de quien se trata, observa a una chica, que con una leve sonrisa algo traviesa, comienza a sacudirlo.

—¡Oye oye ya detente! ¿En que demonios piensas cuando te digo con más cuidado? Veo que no tienes sentido del tacto para atender a un paciente.—Discúlpela jovencito ¿Se encuentra bien?

¿Han escuchado alguna vez el dicho las apariencias engañan? Bueno, es justo lo que ocurre aquí. Una esbelta chica de grandes ojos verdes, de cabello anaranjado, corto y bien peinado, de apariencia alegre y gentil, despierta a la gente a tirones.

En cambio el hombre de bigote, de ya avanzada edad, grande y robusto, es amable y comprensivo.

—¡Ah! S-si solo me duele un poco la cabeza ¿Dónde estoy?—Preguntó el confundido chico tomándose la frente.

—Estas en Oso Mora, la pequeña aldea del bosque, me presento, mi nombre es A-

—¡Qué importa eso viejo! mejor dinos tu quien eres.—Dijo la chica interrumpiendo al hombre.

—Que modales ¿Cuántas veces te he dicho que cambies esa fea costumbre tuya?

—Perdoooon, ya lo seeee, es que-

—Es que nada, siempre es lo mismo.—Decía el hombre algo molesto.

Ambos comenzaron a discutir, mientras esto ocurría, el joven se quedó pensativo, su cara de preocupación es evidente, al cabo de unos segundos, mira hacia donde están las desconocidas personas discutiendo y respondió:

—No lo sé...No recuerdo.—Dijo silenciando la discusión de sus pares.

—¡No puede ser! ¿Es enserio? Esto debe ser una broma.—Dijo la desilusionada joven.

—Muchacho pero... ¿Tienes algún recuerdo de algo?

—¡Eso eso! Es imposible que no recuerdes nada.

—No... Solo recuerdo... Mi primer recuerdo es...

—¡Eso eso sii! ¿Tu primer recuerdo es?

—Haber sido despertado bruscamente por una bruja chillona y lue-

—¿Qué di-gis-te?—Interrumpió la joven molesta apretando y mostrando los dientes,

dirigiendo su mano hacia el cuello del muchacho.

—¡Es una broma! ¡Es una broma! Ya ya tranquila, no recuerdo nada, no sé nada ¿Feliz?

—¡Jaja! Puedes haber perdido la memoria, pero eso fue gracioso jovencito.

—¿Qué? ¿Gracioso eso? ¡Naah! ¿Por qué mejor no preparas el desayuno?

—¡Oh! ¡Es cierto! ¿Tienes hambre muchacho? Iré a preparar un delicioso desayuno ¿Puedes levantarte?

—¿Ah? Eh si, gracias señor...

—Alaric, ese es mi nombre, soy el dueño de este lugar, ahora iré a preparar la comida ¿De acuerdo?

—Haber si comiendo, se te quita lo tarado y te acuerdas de algo.—Dijo la joven de forma burlona.—Quien enseguida continuó hostigando al joven.—¿Qué quieres decirme algo? Dilo haber.

—Bruja.—Respondió el joven sin preocupación alguna.

—¡¿Queeeeé!?

—Ya dejen de pelear, chico cuando estés listo baja por las escaleras, Tú jovencita ayúdalo si necesita algo ¿Entendido?

—¿Yooo? ¿Por qué yo? Que se las arregle so-

—¿En-ten-di-do?—Repitió Alaric de forma seria, interrumpiendo a la chica.

—Esta bieeeen.

—Perfecto entonces, nos vemos abajo.

El hombre salio por la puerta de la habitación, dejando al par solo, el chico por supuesto, se levantó y se puso las sandalias que están cerca de la cama, dispuesto a salir de la habitación por su cuenta. La chica al ver esto, lo toma del brazo y lo tira girándolo de frente hacia ella.

—Oye ¿Qué estás haciendo? casi me-

—Oye, dime la verdad ¿En serio no recuerdas nada?—Preguntó la chica mirando

fijamente al joven.

—Pe-pero ¿Qué? ¿Quédices? ya dije que no ¿Por qué insistes con eso?

—No estés jugando, dime la verdad.—Dijo la chica sospechando.

—¡Oigan! ¡El desayuno esta casi listo! ¿¡Por qué no bajan aún!?—Gritó el hombre desde el primer piso.

—Eh ¡Nada! ¡Solo se nos habían perdido los zapatos! ¡Pero ya vamos!—Respondió la chica con una evidente mentira.

—¡Ok! ¡No olvides ayudarlo a bajar!

—¡S-si ya vamos!—Respondió la joven algo molesta, mientras el chico la mira con disgusto, al percatarse de su mentira.

—¿Me dejas ir o no?

—Esta bien, te creeré, tu ganas, ven sígueme.—Dijo la joven ignorando la pregunta del muchacho, mientras se acerca a la puerta.

El muchacho algo confuso por la situación, siguió a la joven. Al bajar por las escaleras, continúan por un pequeño pasillo, que conduce al comedor, donde el hombre esta poniendo la mesa.

—¿Qué tanto hacían allá arriba? ya estaba por subir a buscarlos... ¡Oh! no me digan que ya iban a hac-

—¿¡Qué carajos tienes en la cabeza viejo degenerado!? ¡Jamás!—Dijo la chica enojada.

—¿Oh? ¿Es así?—Preguntó Alaric dirigiendo su traviesa mirada al joven.

—Si, estoy de acuerdo con la bruja, con ella ¡Jamás!—Respondió el chico.

—¿Bruja? ¿¡Ahhh!?—Expresó la chica, moviendo los dedos cerca del cuello del muchacho.

—Ehh ¡Ah! mira eso ¿Es leche? Que rico ¡Ahaha!—Dijo el joven desviando el tema y sentándose en una de las viejas sillas que tiene el comedor.

—¡Jajaja! Así es, aquí hay pan, leche y frutas de la zona ¡Come todo lo que quieras jovencito!

—Oye viejo un momento, no veo carne aquí ¿Tan mal está la caza estos días?—Preguntó la joven mientras el chico come desesperadamente.

—Me temo que así es, los muchachos no han podido cazar a gusto, según dicen la bestia se ha acercado mucho a su zona de caza.

—¡Ñam! ¿Caza? ¡Ñam Ñam! ¿Beshtia?—Preguntó el joven mientras mastica pronunciando evidentemente mal.

—Termina de comer ¿Quieres? que desagradable ¿ no tienes modales? que vulgar eres.

—¡Jojo! Alto allí señorita ¿Escuche bien? ¿Estás exigiendo modales? ¿Usted? En serio pienso que a veces se pasa—Dijo el hombre sentándose frente a los jóvenes—La bestia, es el animal rey de esta zona, esta aldea tiene su nombre en honor a la bestia.

—¿Su nombre? Eh... Era...

—La aldea Oso Mora, conocida también como la aldea de los cazadores del bosque, tarado.

—Ah... Gracias bruj- digo ehh... Pero si son cazadores ¿Nunca han intentado cazarla?

—Muchas veces muchacho, Muuuchas veces, pero ni cerca están de lograrlo, con decirte que cazadores expertos se han perdido en el bosque, dichosos son los que la han visto y siguen con vida. Pero es precisamente por ese peligro, que atrae a los cazadores a probar su valor, conseguir cazarla sería uno de los mayores logros, un gran trofeo, algunos piensan que vale incluso más que la recompensa misma por la bestia.

—¿Recompensa? Ni aunque me ofrezcan toneladas de oro aceptaría. Espero nunca ir a ese bosque.—Dijo el chico que producto de la historia, dejó de comer.

—¡Jajaja! ¿ Tienes miedo? ¿Quieres que cambie tus pañales bebé? ¡Agugu! Eres tan miedoso como lo eres de feo.—Dijo la sonriente chica de postura ruda en la silla, mientras bebe, quedando una marca de leche, en la parte superior de sus labios.

—¿Tu también eres cazadora?... Bruja.—Dijo el joven.

—¡Pff! Pues claro, soy la mejor cazado- ¿Qué dijiste al final?

—¿Eh? No nada, continúa, decías que eres una gran ¿cazadora?... Bruja.

—¡Ahh! ¿¡Quieres ver como es una bruja de verdad!? ¡Te enseñaré lo que es una bruja de verdad!

—... ¿No eras bruja desde el comienzo ya?—Respondió el joven fingiendo inocencia.

—¡Muereee!—Gritó furiosa la joven mientras ahorca al muchacho.

—¡Ok! Me rin-doo me rin...—Dice a duras penas el joven mientras intenta zafarse.

—¡Jajaja! Que par son ustedes dos ¡Eh! bueno solo espero que nunca consigan matar o atrapar a la bestia.

—¿Qué dices viejo? Yo la atraparé un día de estos y seré conocida en tooodo el continente.—Dijo la chica orgullosamente, mientras suelta al chico que ya se estaba poniendo azul.

—Pero... Si es tan peligrosa... ¿Por qué no quiere que se deshagan de ella?—Preguntó el joven mientras intenta recuperar el aliento.

—¡Jojojo! ¿No es obvio? Porque entre más cazadores vienen aquí, más monedas recibo yo, este es mi hogar, pero también la posada de muchos cazadores, así me gano la vida.

—Ahh entonces... De verdad eres una...

—Así es, soy una-

—Bruja ¿Verdad?—Dijo el joven interrumpiendo a la chica.

—¡Aggh! ¡Suficiente! ¡Ven aquí desgraciado infeliz!—Exclamó la joven llena de ira.

—Señorita cálmese respire, tome aire, exhale.—Dice Alaric mientras se para rápidamente de su asiento y se pone en medio de ambos jóvenes, como intentando evitar un desastre.

—¡El empezó esta vez! ¡Déjame viejo! ¡Solo lo apretaré un poco! ¡Aggh! ¡Ya muévete viejo!—Gritó la joven mientras mueve escandalosamente sus brazos como intentando agarrar al muchacho.

—Oye oye tampoco es para tanto.

—¡Sueltameeee viejo de mieeeeerda!

—¡Te quedarás sin comer por el resto del día!—Gritó el hombre fuerte y claro mientras seguía conteniendo a la chica con sus brazos.

—Ok ya me calme, ya estoy calmada ¡Jijiji!—Dijo la muchacha mientras rápidamente se detiene y se sienta con una expresión muy apacible en su cara.

—Que susto ver esto—Dijo el chico quien esta cerca de la puerta en caso de tener que correr.

—Así esta mejor ¿No crees que debes trabajar en tu carácter? ¿De verdad querías lastimar al mismo muchacho que salvaste?—Dijo Alaric mientras se puso a ordenar la mesa, tomando los platos y tasas.

—¡Nah! Solo romperle el cuello ¡Jiji!—Respondió la chica con total naturalidad mostrando una sonrisa.

—Es lo mismo.—Murmuraron ambos.

—...¿Mmh? Espera espera ¿Escuche bien? ¿Tú?... ¿Tú me salvaste?—Preguntó el joven algo asombrado.

—Así es jovencito, la neurótica jovencita que viste recién, es la misma que salvó tu vida.

El joven sorprendido y confundido miro a la muchacha, como si se preguntase ¿De verdad una persona tan rara y violenta puede salvar personas?

—¿Ah? ¿Por qué me miras así? Puedo saber claramente lo que piensas con esa cara ¿Sabes? Así es, yo soy tu salvadora ¡Muajaja!

—Que terrible...—Expresó en voz baja el chico mostrando desilusión.

—¿¡Queeé!?

—No empiecen de nuevo por favor, estoy ocupado como para salvarte de nuevo jovencito.—Dijo el hombre quien se encuentra de espalda lavando y guardando utensilios de cocina, algo alejado de donde se encuentran los dos jóvenes.

—Digo eh... gracias por salvarme jeje—Dijo el joven algo nervioso, al escuchar que no cuenta esta vez, con la protección de Alaric.

—Mucho mejor, es importante agradecer ¿No crees?

—S-si... Tienes razón.

—¡Hm! mas te vale.—Dijo la chica algo descontenta, cruzando los brazos.

—Muchacha, mejor cuéntale, dile lo que me contaste.

—¿Ah? eh... Esta bien—Dijo la chica mientras comienza a caminar por la habitación, mientras hace esto, comienza a relatar.—Esto ocurrió hace ya algunos días, era temprano y como es de costumbre, me encontraba junto a un pequeño grupo de cazadores revisando las trampas y poniendo otras, ya sabes rutina de cazador, el punto es que sin darme cuenta, me alejé de los demás, llegando al gran lago en medio del bosque, fue en ese momento donde pude apreciar a lo lejos una cosa media muerta tirada y estropeada en la orilla del lago, al acercarme pude notar que a pesar de su aspecto asqueroso y desagradable, efectivamente se trataba de una persona. En ese instante avisé a los chicos, quienes al escucharme, llegaron enseguida, entre todos te sacamos de allí y te trajimos acá. Aquí el viejo te revisó, curó tus heridas, pero seguías inconsciente, hasta hoy que despertaste todo tarado sin recuerdos. Esa es la historia de como una cazadora talentosa termina capturando basura, fin.—La chica al terminar de relatar, se detuvo frente al muchacho, mostrando gran orgullo y una sonrisa. Por otra parte el joven la mira con algo de molestia, ya que en el relato fue denominado como "cosa asquerosa y desagradable".

—¿Un lago? ¿En el bosque? No entiendo nada.

—Nosotros menos, los cazadores preguntaron en la aldea, pero nadie sabe algo sobre un chico como tú.

—Y-ya veo, así que estoy solo y perdido en este lugar y además... ¡No tengo recuerdos!—Exclamó el chico preocupado tomándose la cabeza.

—¡Jojo! Tranquilo, tranquilo, puedo imaginar como te sientes, pero no te preocupes, nosotros aquí te ayudaremos, no te dejaremos solo ¿Verdad señorita?—Dijo Alaric poniendo una mano en el hombro del joven.

—¿Ah? ¡Nah! si tu quieres hacer de niñera ¡Bien por ti! pero no me comprometas en tu jueguito.

—Bu-bueno muchacho, cuenta conmigo, veré que hago, lo importante ahora es que estas bien, lo de tu memoria puede ser simple y tener solución.

—¿De verdad lo dice? ¿En serio cree poder ayudarme?

—¡Jojo! Tu solo confía en mi, ya se me ocurrirá algo, por ahora dejaré que te quedes a vivir aquí, pero tendrás que trabajar ¿entiendes?

—¡Claro señor! haré lo que me diga ¡Se lo agradezco de verdad!—Exclamó con entusiasmo el joven ya más tranquilo.

—Viejo ¿No estas siendo demasiado amable? y ¿Qué piensas hacer con él? Ya tienes a esa extraña sirvienta ayudándote aquí, no me digas que tienes pensado mandarlo al bosque ¡Jajaja!.

—¿A cazar? ¿Estás loca? ¡Jojojo!—Dijo Alaric riendo fuertemente.

—Qu-que alivio uff—Dijo el chico.—¿Entonces cuál será mi tarea?

—Mmh... Después te digo ¿Si? ahora relájate y de paso sería bueno que tomes un baño porque... como decirlo... creo que te hace falta ¡Jojo!—Dijo Alaric rascándose la cabeza.

—¿Ah? un baño... Se refiere a que...

—¡Se refiere a que te estás pudriendo! ¿Te lo digo más claro?—Dijo la joven burlándose, mientras se sienta cómodamente a descansar.

—Bu-bueno pero tampoco se lo diga así señorita. Jovencito toma un baño y luego hablaremos sobre las labores que harás aquí ¿entendido?—Dijo Alaric alejándose del chico y volviendo a ordenar cosas y guardar otras.

—Esta bien, lo haré pero... ¿Dónde queda el baño?

—¡Oh! es cierto, no conoces el lugar aún. ¡Rita! ¡Rita! ¿Estás aquí verdad?

—¡Fufufu! Tan perceptivo como siempre, señor Alaric.—Dijo una misteriosa voz de mujer.

—¿Puedes prepararle el baño a este jovencito?—Dijo Alaric mientras guarda platos y tazas en una pequeña repisa.

—Entendido, como usted ordene señor Alaric.—Respondió nuevamente la voz.

El chico mira hacia todos lados, pero no podía encontrar de donde proviene la voz, de pronto siente que alguien agarra su hombro por atrás.

—Por aquí por favor, le prepararé su... baño enseguida.—Dijo una delgada y alta mujer rubia vestida de sirvienta, apareciendo de la nada por la espalda, su piel es pálida y de expresión seria, sin embargo, su manera de hablar es elegante y educada. Por supuesto el chico apenas sintió el contacto, dio un pequeño salto de susto y volteó.

—¡Ah! ¿Q-qué? ¿Co-cómo es que...?—Preguntó el chico impresionado y al mismo tiempo maravillado por la belleza de la mujer, quien mira fijamente al joven en silencio.

—¡Jaja! Como odio cuando hace eso, aterrador ¿Verdad?—Dijo la otra chica quien continúa sentada, mientras reposa su cuerpo en la mesa de forma perezosa.

—¡Jojojo! Así es ella, su nombre es Margarita, pero le decimos Rita.

—Perdóneme usted, es una mala costumbre mía.

—¿Eh? N-no descuide.

—Se lo agradezco, ahora si nos disculpan, señor Alaric, señorita bruja, con su permiso.

—¿¡Qué dijiste fenómeno!?—Preguntó la chica con enojo levantándose rápidamente de la silla, mientras Alaric ríe nerviosamente.

—Tú y yo ¡Presiento que nos llevaremos muy bien!.—Dijo el chico mirando a la sirvienta, feliz de haber escuchado decirle bruja a esa mal humorada chica.

—Fufufu ¿De verdad lo cree?—Respondió Rita tapando su traviesa risa con la mano, mientras Alaric y la chica se quedaron observando en silencio con algo de impresión.

En ese pequeño ambiente de amistad que se generó, el chico y la sirvienta subieron por las escaleras y se dirigieron hacia la entrada de los baños, justo allí en la puerta, Rita se detiene.

—Espere aquí por favor, prepararé su baño de inmediato, no demoraré.

—Eh si, claro señorita, no me moveré de aquí.

—Fufu que obediente, usted me agrada.—Dijo Rita mientras aprieta una de las mejillas del chico, para luego hacer una reverencia y posteriormente entrar por la puerta del baño.

El joven algo sorprendido por la agradable actitud que muestra esta mujer, se queda en silencio esperando mientras observa el entorno. Al comenzar a mirar más detenidamente, piensa que todo ocurrió tan rápido, ya que cuando bajó por las escaleras por primera vez, no sé percató de la existencia de más habitaciones y pasillos al fondo, hay muebles con adornos y flores, cuadros de pintura, entre otras cosas.

—Ahh... Si que es grande este lugar.—Expresó el joven quien pensó en voz alta.

—Efectivamente, usted está en lo correcto.—Respondió Rita, mientras espera en la puerta haciendo una humilde reverencia.

—¡Ah!—Exclamó el joven dando un pequeño brinco por la impresión.—N-no te vi ¿Tan rápido preparaste el baño?

—Fufufu Soy muy diligente en mi trabajo, perdón si lo sorprendí otra vez.

—¿Ah? N-no ¡Jaja! descuida y... No tiene que reverenciarse ante mí, es incómodo, tratémonos como iguales ¿Está bien?—Dijo el chico mientras entra a la habitación del baño.

—Está bien, lo intentaré.—Murmuro Rita, quien seguía en la puerta.

—¡Waaa! El baño es gigante también y como brilla ¡Gracias Rita!... ¿Mmh? ¿Rita?—El chico mira por todos lados, pero la mujer ya no está. Al ver la puerta cerrada, el joven pensó que Rita se había retirado para dejarlo lavarse tranquilo.

Al estar solo, el chico comenzó a quitarse la ropa, cerca del lugar hay prendas limpias y en frente un gran espejo, donde el joven se mira, notando que tiene algunos cortes y moretones esparcidos por el cuerpo, rastros de sangre y suciedad.

—Vaya...Si estoy sucio, pero no apesto... tanto.—Dijo el chico con algo de duda, mientras toma un pequeño balde y comienza a mojarse en repetidas ocasiones, una vez bien mojado todo el cuerpo, nota como su cabello esta todo sucio y tieso.—Maldición olvidé preguntar donde guardan los utensilios del baño.—Dijo el joven mientras agarra su cabello.

—Aquí tiene, con esto podrá lavarse el cabello.

—Oh ¿En serio? graci...as... ¡Ahh! ¿Rita? Pe-pe-pero ¿Co-cómo?—Dijo el nervioso chico que rápidamente despejó su cabello para ver con claridad.

Al despejar su visión, el chico observa como una semidesnuda mujer, está frente a él ofreciéndole algo para limpiarse el cabello. A pesar de estar avergonzado, el muchacho con una mano velozmente tomó una prenda que estaba cerca y se tapó, con la otra recibió el recipiente que Rita le ofrecía y con sus ojos, la inspecciona completamente. A pesar de la situación "íntima" que se encuentran, Rita mantiene una expresión indiferente, tranquila.

Por otra parte el joven piensa que el traje de sirvienta escondía el hermoso y sensual potencial de la mujer.

—Disculpe ¿Tiene pensado lavarse el cabello o seguirá mirando mis pechos?

—¿¡Ah!? Eh ¡Si! Di-digo ¡Perdón! es que... ¡S-si! me lavaré el cabello.—Respondió el chico intentando desviar su mirada hacia otro sector.

—Fufu Esta bien, no me molesta ¿Quiere que lo lave por usted?

—¿Ah? ¿Lo-lo dices en serio?—Preguntó el muchacho intentando calmarse, mientras observa como gotas de agua se deslizan por el cuerpo de Rita.

—¿Le molesta que lo haga?—Pregunto Rita, quien se acercó al joven y se quedó mirándolo fijamente esperando una respuesta, su actitud ya no es tan indiferente.

—¿Eh? N-no, es que yo-yo...Yo lo decía por tu ropa, s-se nota que es fina y delgada, se mojará y ensuciará si me lavas.

—¡Ohh! Tiene usted razón.—Dijo Rita mirando y tocando su ropa.

—¿Ve-verdad qu-?

—Pero no hay problema, solo tengo que sacármela así y no habría inconveniente ¿Verdad?—Dijo Rita tranquilamente, mientras se despoja de sus pequeñas prendas, quedando completamente desnuda.

El joven no podía creer lo que esta pasando frente a él, impactado por la grata situación que vive, intenta calmarse pero sus inmensos ojos no se mueven del cuerpo desnudo de la mujer.

Mientras Rita comienza a lavar el pelo del joven, este piensa: ¡Ok ok! Cálmate, es totalmente normal estar excitado ¿No estaré soñando? ¡Ah! ¡Cálmate! ¡Enfrenta esto como se debe! ¡No tengas pudor tonto! ¡Hoy te convertirás en hombre!

—Fufufu parece que no solo su cabello esta tieso ¿Me dejará atender esa zona también?—Dijo Rita de forma juguetona, al mirar el sector de la entrepierna del excitado joven.

—¡Lo-lo que quiera! ¡Puede atenderme donde y como quiera!—Respondió el joven con decisión.

—Entendido, déjemelo a mí—Dijo Rita mientras se acerca al oído del muchachoy le susurra:—Yo lo complaceré, usted reláje-

—¿¡Qué mierda está pasando aquiiií!?—Interrumpe una enérgica y furiosa voz.—¡Exijo una explicación de inmediato!.

—Fufufu la bruja apareció.—Dijo Rita mientras rápidamente se esconde tras la espalda del chico.

—¿¡Eh!? Eh ahh ¡E-ella solo me ayud-!

—¡Cállate maldito degenerado! ¡Rita ven aquí mujer enferma!—Dijo la chica mientras se acerca agresivamente hacia donde están.

—Aquí viene la guardiana de la moral ¡Nooo! ¡Ahh! ¡Auxilio!—Decía Rita fingiendo temor, aferrándose al cuerpo del muchacho, apretando sus pechos contra la espalda del asustado joven. Este al sentir el contacto, reacciona con un brusco movimiento provocando la caída de la prenda que tapaba su entrepierna, quedando completamente desnudo y expuesto ante ambas.

—¡Kyaaaaaa!—Grito la chica.

—¡Waou!—Expreso Rita.

Rita permanecíocalmada pero con la mirada fija en la entrepierna del joven, quien se cubre con sus manos. Mientras que la otra chica no sabía donde mirar, su cara está completamente roja, avergonzada e Histérica. Aun así agarró del brazo a Rita y le dijo:

—¡Ve-ve-ven aquí mujer loca!

Rita solo alcanzó a tomar una toalla que estaba cerca, con ella se cubrió el cuerpo, mientras es arrastrada por la otra chica.

—Lo siento cariño, será en otra ocasión, adioooós.—Dijo Rita moviendo su mano en señal de despedida, mientras es sacada rápidamente del baño por la otra chica.

—¡Lávate solo puerco!—Gritó la joven cerrando fuertemente la puerta del baño.

Un silencio incómodo queda en el ambiente, el joven sorprendido por todo lo que sucedió en tan solo unos cuantos minutos, se queda pensando y luego exclamó:

—¿¡Por qué? ¿¡Por qué apareciste bruja!? ¡Maldita sea mi suerte!

El decepcionado joven, no tuvo mas remedio que bañarse solo. Luego de eso se vistió y salió algo deprimido y callado del baño, bajó por las escaleras con su mirada en el suelo y se sentó en una de las viejas sillas.

—Eres todo un peligro Eh—Dijo Alaric, sentado al otro extremo de la mesa.

—¿Ah? ¿Por qué lo dice?—Preguntó el joven, muy desanimado.

—¿Cómo que por qué? Llegaste hace unos días, despertaste hoy, no tienes recuerdos, conociste a Rita y en tan solo un momento, te has acercado a ella más que cualquier otra persona, yo diría demasiado.

—Ah-ahaha ¿D-de verdad? Jaja, qu-que puedo decir, ella es muy agradable y bonita.—Dijo el chico nervioso, rascándose la cabeza.

—¡Jojojo! Definitivamente eres muy gracioso.

—Ahaha ¿Usted cree?—Preguntó el chico.

—Por supuesto, el único problema, es que ella es mi hija.—Respondió Alaric cambiando su tono de alegre a serio.

—Ahaha...¿Eh? ¿Co-co-cómo qu-que su hija?—Preguntó el chico sudando frío, las gotas de transpiración corrían por su cara. Por su mente pasa la frase "ya estoy muerto".

El hombre se levantó de su asiento y se acercó lentamente al joven. Cada paso que da, es un segundo menos de vida, así lo piensa el muchacho.

Alaric se puso frente al tembloroso joven, luego se inclinó para acercar su serio rostro a la cara del asustado joven, al mismo tiempo que pone su gran y pesada mano en uno de los hombros del chico y le dice:

—¡Jajajaj! ¡Esta bien! ¡Esta bien! ¡Tu eres el primero!—Gritó sonriente Alaric mientras le da unas palmadas en el hombro al joven, quien no entiende que sucede.—¡Esto de verdad es fantástico! Raro pero increíble.

—¿Eh? ¿Él primero? N-no, creo que no le contaron todo, la bruja nos interrumpió justo cuando noso-

—¡Ajaja! ¡Ya veo! no quiero detalles, pero que mal por ustedes, lo siento de verdad ¡Jajaja!—Dijo el hombre sentándose en otra silla más cerca del chico.

—Oiga no es gracioso.—Dijo el chico ya un poco más relajado.

—Ok perdóname por eso, es que solo de imaginarlos allí juntos en el baño a los tres, debió ser duro ¿Eh? ¡Jajaja!

—Ah si, estaba bien duro, cuando vi a Rita desnu-

—¡Me refiero a la situación!—Dijo Alaric interrumpiendo nuevamente al joven dándole un pequeño golpe en la cabeza.

—¡Ahh! eso... pues si, lo fue.—Dijo el joven mirando al suelo.

—Bueno... Pero no te desanimes hombre ¡Alégrate! eres muy afortunado, yo diría que demasiado ¡Jojojo!

—¿Demasiado?

—Verás, Margarita Van Stilhed, conocida como Rita, siempre ha sido una mujer seria, no habla mucho y siempre se esconde por allí, es decir, no es muy buena socializando, pero si lo es en los deberes del hogar.

Recuerdo cuando llegó aquí, yo estaba dirigiéndome al pueblo mercante que esta cruzando el bosque, era temprano estaba helado y de vez en cuando, los relámpagos se hacían sentir. Aun recuerdo como Crujía esa vieja carreta, el camino era pésimo, así que avanzaba con cuidado hasta que por cosas del destino, el clima empeoró, comenzó a llover fuertemente, y los relámpagos eran cada vez más intensos, era peligroso continuar, así que tuve que regresar. Recuerdo como era de escasa la visión, pero aun así y no sé como, pude notar a un costado del camino, una pálida mujer al borde del colapso. Por supuesto me detuve inmediatamente para ayudarla. La verdad no sé como en esas condiciones, esa mujer podía seguir con vida, estaba descalza y solo vestía un estropeado ropaje blanco, tiritaba del frío toda empapada, sin embargo, aún tenía aliento para decir solo una frase: "Margarita, ese es el nombre que él me dio".La agarré como pude y le puse una manta, así me la traje en la carreta a esta aldea. Recuerdo que en su mano, traía esa flor y por varios días solo murmuraba esafrase. Le pregunté de donde venía, quien era, pero solo me decía eso, así que con el tiempo, decidí dejar de insistir y la adopte como mi hija. Pero a pesar de adoptarla como tal, ella seguía silente, comía, dormía, como toda persona normal hace, pero menos hablar. Ni mi otro hijo que ya es un hombre y muy popular con las chicas, pudo hacerla cambiar de actitud. Así que creo que cuando se enteré que un recién llegado se quedó con su Margarita, ¡Te va odiar a muerte! Aunque bueno... se lo merece por ser un mujeriego ¡Jojojo!

—¿Tiene un hijo? y ¿Cómo logró que Rita hablara?—Preguntó el chico, muy interesado por saber más.

—¿E-eh? S-si... Pero el desgraciado hace tiempo no viene a verme, seguro se metió en algún lío con una mujer. Y lo de Rita pues... Mmmh... supongo que fue ese día... no recuerdo lo que pasó, solo que estaba en el bosque y de pronto sentí un gran golpe que me dejó inconsciente, cuando desperté estaba en mi habitación rodeado de personas que me miraban con preocupación, todos me decían "es un milagro" o "eres un hombre afortunado" mientras se marchaban de la habitación. Al parecer me había encontrado con el gran Oso mora, la bestia del bosque y por suerte, pude salir con vida. Recuerdo que intenté sentarme en la cama, pero al intentar moverme, sentía mucho dolor y se me hizo imposible hacerlo, fue en ese instante, donde yo lleno de impotencia, escuche: "No pierda la calma padre, yo estoy aquí" esas sencillas palabras bastaron para tranquilizarme, cuando vi de donde provenía me sorprendí tanto al saber que era Rita, quien seguía a mi lado, así que con una sonrisa le respondí: "Gracias hija". Desde ese día ella comenzó a comunicarse más conmigo y ayudarme en las tareas del hogar, de vez en cuando habla con Briana la chica mal educada que te rescató.

El hombre se ve feliz al terminar de relatar la historia, mientras tanto el joven se quedó pensando unos segundos.

—Oiga ¿No cree que la historia de Rita se parece un poco a la mía?

—¡Jojo! así es, yo también lo pienso, me parece muy curioso todo esto, no solo por la similitud con Rita, si no tu extraño encanto para socializar muy rápido con ella, porque apuesto no eres ¡Jojojo!

—¡Oiga!

—¡Oh! perdón, fue un momento de honestidad ¡Jojojo!

—Está bien, mire sé que quizás no soy lo que espera para su hija, pero yo le prometo que haré todo lo posible para que sienta que soy digno de ella ¿Me escuchó?—Dijo el joven muy seriamente mirando a Alaric a los ojos.

—¡Oh! vaya vaya que interesante, me gusta eso y por cierto, ya que lo mencionas, estuve pensando en como me puedes ayudar aquí, son varias tareas, algunas son sencillas otras no tanto, pero si te esfuerzas en aprender, estoy seguro que podrás hacerlas sin problema.—Dijo Alaric tocándose el bigote.

—¡Soy todo oídos papi!

—No ¡Soy! tu papi, que te quede claro eso.

—Ahaha, era una broma, bueno... Usted dirá jefe.

—Bien así esta mejor, como dije estuve pensando y creo que lo mejor es que me ayud-

—¡Alaric! ¡Alaric! ¿¡Estás aquí!?—Interrumpe una exhausta voz detrás de la puerta que conduce hacia afuera de la casa.

—¿Jefe Darek? Si si ¿Qué sucede?—Dijo Alaric abriendo la puerta.

—¡No vas a creerlo! ¡Llegó una carreta con gente a nuestra aldea!—Dijo con gran entusiasmo el anciano, entrando a la casa.

—¿En serio? bueno tráelos acá ¿Cuántos son? Aún me quedan las habitaciones de emergen-

—¡Noo!—Gritó Darek.

—No grite, cálmese ¿Por qué no? Usted sabe bien que este es el mejor lugar para los visitantes.

—¡Lo sé lo sé! es que tú no entiendes, la cuestión es que, es un gremio de cazadores y no uno cualquiera, hablo de los ¡Wolfgang!

—¿Qu-qué? ¿Cómo dices?—Preguntó Alaric frotándose las manos.

—¡Como lo oíste! Miembros del gremio Wolfgang llegaron aquí a la aldea ¿Sabes lo que significa verdad?—Dijo Darek mientras se sienta en una silla algo nervioso.

—¡Oh! ya veo, pues esto es muy bueno... O muy malo—Dijo Alaric tocándose la barba.

—Eh... ¿Qué paso?—Preguntó el chico, quien esta sentado escuchando la conversación.

—¿Oh? ¿Quién eres niño?—Preguntó Darek mirando fijamente al joven.

—¡Oh! ¿Ya lo olvido? Es el chico que encontraron hace unos días en el lago del bosque.—Dijo Alaric.

—Hola ¿Qué tal señor?—Dijo amistosamente el joven al anciano.

—Alaric ¿Cuántas habitaciones te quedan?—Preguntó Darek ignorando al muchacho.

—Solo me quedan dos y son las de emergencia.

—¡Noo! ¡Esas noo!—Gritó Darek golpeando la mesa con su puño—Esas son muy pequeñas, además son tres personas ¿Qué harás?—Preguntó molesto el anciano.

—Mmh, justamente tengo un par de personas aquí que se han demorado en pagar, creo que podría cambiarlos de habitación, el problema es que hago si son tres, me faltaría una habitación.—Dijo Alaric de expresión pensativa.

—Niño...¿Tú te estás hospedando aquí?—Preguntó Darek mirando al chico.

—¿Eh? Bu-bueno si... El señor Alaric ha sido muy amab-

—Alaric ¿El niño esta pagando su hospedaje?—Preguntó el anciano quien interrumpe al chico, mientras este lo mira con descontento.

—¿Qué? No ¡Jaja!—El recién despertó hoy, pero si me deja decirle est-

—Niño y... ¿Ya estás bien?—Preguntó Darek nuevamente interrumpiendo.

—¿Eh? S-si... Bueno tengo algunos cortes y golpes pero nada serio, graci-

—Me alegro por ti, Alaric esta decidido ¡El chico se va!—Gritó el viejo Darek interrumpiendo al joven otra vez, mientras se levanta de su asiento y camina hacia la puerta.

—¿¡Qué!?—Expresó el joven confundido—¿Quién se cree este viejo?—Pregunta el joven molesto por la actitud del anciano.

—Pero jefe es que él-

—No me interesa, tú sabes como es aquí ¿No? Además, son los Wolfgang de quienes hablamos, más vale que los atiendas bien, estarán en un rato mas por aquí. No exagero al decir que la reputación de la aldea depende de ello ¿Oíste?—Dijo seriamente el anciano, golpeando suavemente con su palma el rostro de Alaric, en señal de que despierte.

—Entiendo jefe.—Respondió Alaric desanimado.

Luego de esto, el anciano se marchó y Alaric cerró la puerta, su rostro pensativo es evidente, así en completo silencio se sentó cerca del joven, quien lo mira con inquietud.

—¿Q-qué fue eso? ¿Por qué ese anciano decide por su cuenta?—Preguntó el chico.

—Es una larga historia muchacho, pero básicamente, él es el jefe de la aldea y decide lo que es mejor para el pueblo, así ha sido por años.

—¿Ah? Pe-pero entonces... Eso quiere decir que yo...

—¡Tranquilo! ¡Tranquilo! estoy pensando.—Dijo Alaric tomándose la cabeza.

—Hola.—Dijo Rita apareciendo de repente.

—¿Ah? ¿Rita? ¿Cuánto tiempo llevas allí?—Dijo el chico volteándose a mirar.

—Hace solo un momento, lo noto agitado y no es por mí ¿Sucede algo?

—¿Por ti?...Ahaha bueno es que ¡Es ese viejo! llego aquí y dijo que... Y luego me corre así sin mas ¡Ahh! ¡Maldición! Es un amargado ese eh... ¿Cómo es el nombre señor Alaric?

—Mmh...¿Ah? Eh... Se llama Darek, verás Rita, el jefe de la aldea vino aquí corriendo a decir que tres cazadores del famoso gremio Wolfgang llegaron a la aldea y se hospedarán aquí en la posada, pero no quedan muchas habitaciones y bueno, tú sabes como es el viejo, siempre intentando dejar buenas impresiones de nuestra aldea y bueno...

—¡Y me corrió! ¿¡Puedes creerlo!? ¡No tiene piedad! Se que no tengo como pagar pero ¡Ni siquiera nos escucho! ¡Tampoco es el dueño! esto no tiene sentido—Dijo el chico molesto.

—¡Jojojo! Asi es el anciano, un gruñón como dices, pero la gente lo respeta porque ha mantenido por años esta aldea bajo su mando.

—¿Eh? y ¿Qué hace un jefe de aldea?

—Eso no tiene importancia ahora, mejor ayúdame a pensar o probablemente termines durmiendo afuera o en el bosque.

—¿¡Qué!? No no no ¿Con el oso? ¿Que voy hacer? ¡Piensa! ¡piensa!—Dice una y otra vez el chico mientras se toma la cabeza angustiado.

—Oh ya veo, con que de eso se trata, no hay problema.

—¿Eh? Rita ¿Se te ocurrió alguna idea?—Preguntó el joven acercándose a ella.

—¡Fufu! Claro, es muy sencillo, solo debe quedarse en mi habitación.

—¡¿Qué?! ¿Oyeron bien mis oídos Rita?—Preguntó Alaric muy sorprendido, mientras que el joven se quedó mudo e igualmente sorprendido.

—Rita ¿De-de verdad? ¿Hablas en serio?—Preguntó el chico algo nervioso.

—Por supuesto Fufufu.

—Ri-Rita perdona que me entrometa, pe-pero es un chico que conociste hoy sé que te agrada mucho y estoy sorprendido por eso también pero...¿No es muy pronto?—Dijo Alaric de forma seria, acercándose a ella.

—Oiga señor pe-

—Un momento muchacho, no hables por favor.—Dijo Alaric interrumpiendo al joven, mientras este guardó silencio, pero confundido por la actitud del señor.

El hombre mira fijamente a Rita, mientras que esta dirige su mirada al joven quien también la observa, al hacer contacto visual, ella le sonríe y luego mira fijamente a Alaric.

—Señor Alaric, no... Padre, este chico, no sé como explicarlo, siento una atracción muy fuerte por él... No sé si estaré enamorada, por eso mismo, quiero aprender por mí misma. Padre por favor, déjeme averiguar que es esto que siento.—Dijo Rita con mucha decisión mirando fijamente a Alaric.

El joven asombrado al oír las palabras de Rita, siente una gran alegría, pero sobre todo, se siente muy afortunado, su cara también denota una sonrisa, mientras rasca su cabeza algo avergonzado mirando a Rita.

Por otra parte, Alaric al escuchar atentamente lo que Rita le dijo y ver como se expresó la misma, lo lleno de felicidad, ya que en todo este tiempo, ella parecía no tener sentimientos, su expresión siempre fue seria, el solo hecho de hablar con ella era difícil. Por eso la repentina evolución de Margarita a quien él considera como su hija, lo llena de alegría. Así es como Alaric paso de estar serio, a reflejar una gran sonrisa y con su mano tocó el hombro de Rita y le dijo:

—Cuanto has crecido hoy hija mía.

—Gracias padre.—Respondió Rita con una leve sonrisa.

—Muy bien entonces ¡Qué así sea! jovencito más te vale cuidarla bien y no hacerle daño ¿Me oíste?—Dijo Alaric de mirada penetrante hacia el joven.

—N-no ahaha y-yo me esforzaré ¡Se lo prometo!

—Bueno, entonces ven, te llevaré a mi habitación, por cierto ¿Qué nombre te gustaría ponerle a nuestros hijos?—Decía Rita quien tomó del brazo al joven y caminan alejándose de Alaric.

El chico al oír la palabra "hijos" empezó a sudar, tragando saliva en señal de nerviosismo, al mismo tiempo que comienza a mirar su entrepierna, la de Rita y luego el vientre de ella, haciendo un ciclo muy gracioso con la mirada.

—¿¡Hi-hijooos!? ¿Tan pronto?—Expresó Alaric a lo lejos.

Rita al oír al hombre se gira y dice:

—Si y usted sera el abuelito, ahora si nos disculpa, iremos a hacer bebes.—Dijo Rita tomando nuevamente del brazo al chico. Mientras éste solo permanece callado con la cara roja y su mirada en todas direcciones.

—¡Oigan! ¡Oigan! me encantaría ser abuelo, pero ¿Pueden esperar un poco? les dije que vienen visitas importantes, no quiero que se quejen por oír sonidos extraños, ustedes me entienden ¿Verdad?—Dijo Alaric nervioso mirando a la pareja.

—No le prometo nada, pero haré mi mayor esfuerzo ¿Verdad cariño?

—S-si papi di-digo suegro.—Respondió el joven sudando mucho por los nervios.

—En-entonces ¿se aguantarán un poco?

—A decir verdad, lo dudo mucho papi, pero intentaré hacerlo en silencio tapándome la boc-

—¡Ahh! ¡Qué no quiero detalles!—Grito Alaric interrumpiendo a Rita.

Rita al escuchar a Alaric solo se limita a hacer un gesto de aprobación.

—Oigan ¿Qué hacen? Hace rato que escucho gente gritando ¿Sucedió algo viejo?—Dijo la otra chica bajando por las escaleras.

—Mmh... pues, que al parecer pronto seré abuelo, de verdad este día es de locos.

—¡Ah! no me diga nada ¿Rita y el tarado verdad?

—¡Correcto!—Gritó Alaric.

—¡Ay! Rita no... ¿Es en serio? arruinarás tu vida con ese, no seas tan tonta ¡Míralo! pero ¡Míralo bien! ¿De verdad te parece atractivo esa cosa?—Preguntó la chica acercándose a Rita y tomándole la cabeza, para que observe detenidamente al chico.

—Si, es lindo, me gusta.—Dijo Rita mientras le sonríe al joven.

—¿¡Qué!? Pero como... ¿Qué tiene de lindo? Señor Alaric pero mire ¡Dígale algo!—Dijo la chica dirigiendo su mirada al hombre, haciéndole un gesto como diciendo: Pero ¿Cómo es posible?

—La verdad yo tampoco me lo explico ¡Jojojo!—Dijo el hombre mirando a la chica, mientras mueve sus brazos como diciendo: No tengo idea.

Mientras la joven con el hombre, se pusieron a murmurar entre ellos sobre como es posible que Margarita, una mujer tan hermosa como antisocial, de un momento a otro le nazcan emociones, expresiones y todas relacionadas al muchacho, lo que resulta más extraño, ya que ambos concuerdan en que el joven, no es apuesto, sino mas bien, algo corriente, estándar, del montón.

En ese mismo momento, Rita se queda pensativa mirando al chico fijamente.

—¿Eh? ¿Qu-qué sucede Rita?—Preguntó el muchacho.

—Un nombre... Si vas estar conmigo, tienes que tener un nombre, creo que ya no es correcto que lo llame "usted" o "joven" ¿Verdad? Aunque si puedo llamarlo "Cariño".

—¿Ca-cariño? Ahaha cla-claro que si mi "lucecita"—Dijo el chico con algo de vergüenza.

—Así que soy tu lucecita fufu que lindo cariño, pero de todas formas pensaré en un buen nombre para ti ¿De acuerdo?—Dijo Rita abrazando al muchacho quien le corresponde al abrazo apretando a la mujer muy cariñosamente, intentando disimular la vergüenza.

—¡Ahg! No soporto este ambiente romántico, esa Rita se volvió loca, supongo que hay mujeres que les gustan los hombres feos.

—¿Uh? ¿No será que estás celosa mujer?

—¿¡Qué!? ¡Jajaja! ¿Estás loco viejo? para que lo sepas la gran Briana no conoce de celos, es más, muchos hombres se han acercado a mí, pe-

—Pero murieron en el intento ¿Verdad?—Dijo el chico interrumpiendo a Briana.

—¿¡Qué dijiste idiota!?—Gritó Briana acercándose a la pareja con enojo.

—Cariño. no haga enojar a la señorita bruja Briana.—Dijo Rita mientras agarra al joven y lo aprieta contra sus pechos, como intentando protegerlo de la enojada chica.

—¿¡Ah!? ¡Repite eso enferma!—Gritó Briana acercando su furiosa cara al calmado rostro de Rita.

—¡Oigan ustedes tres! ya dejen de pe-

—¡Hola! ¿¡Hay alguien!?—Interrumpe una voz que se escucha afuera de la casa—¿Esta es la gran posada Trébol de cuatro hojas? ¡Pff! Parece un basurero—Dijo el hombre, abriendo la puerta de golpe.

—¿Perdón? ¿Quién eres tú? ¿No sabes golpear?—Preguntó Alaric mirando al hombre de actitud engreída.

—Y éste ¿Quién se cree que es?—Preguntó Briana mirándolo de pies a cabeza, Mientras los demás solo guardan silencio.

—¿Están bromeando verdad? ¡Jajaja! ¡Esto es increíble! bueno que más podía esperar de simples campesinos ¡Jajaja! les diré quien soy, asegúrense de recordarlo ¿Entendieron? ¡Mi nom-!

—¡Silencio mierda! a menos que quieras terminar en dos partes.—Dijo otro desconocido hombre ya mayor y de gran altura, quien entró unos segundos después.

—¡Dis-disculpé maestro! ¡Me callo!

—Así está mejor, ahora discúlpate ante los presentes o mi hacha terminará en tu cráneo.

—¡S-si! ¡Discúlpenme por favor! fui grosero, no debí entrar así, ni tampoco hablar de esa manera ¡Perdónenme!—Dijo el hombre agachando la cabeza.

—¡Jojojo! Está bien, mientras no lo vuelvas a hacer.—Respondió Alaric.

—Bien, así está mejor escoria—Dijo el gran hombre de aspecto intimidante, moviendo con su brazo al otro sujeto—Tanto tiempo Alaric, si que estas arruinado.—Dijo el gran hombre poniéndose frente a él.

—Yo bien, gracias por preguntar, veo que sigues infundiendo miedo en tus aprendices.—Dijo Alaric irónicamente, al ver que el otro hombre no es para nada cordial.

—Deben saber quién es el lobo alfa, de lo contrario terminaría atendiendo gente en una posada.

—¿Oh? tu lengua sigue tan áspera como siempre Cearbhall.

El ambiente se torna tenso, ambos se miran fijamente, con solo verlos uno puede percatarse de que existe un pasado entre ellos.

—Dis-disculpe ¿Me dejaría ir al baño? Ya no me aguanto por favor.—Dijo una chica entrando rápidamente. Sus delgadas piernas tiemblan, pero no sabría decir si es por la urgencia de ir al baño o por el bolso que carga en su pequeña espalda.

—Mocosa ¿Cómo te atreves a interrumpirnos así?

—Oye es una niña, déjala en paz, jovencita el baño más cercano se encuentra allá al fondo, vaya rápido.—Dijo Alaric señalando con el dedo.

—¡Pe-perdón! y Gr-gracias—Respondió la chica, apurando el paso.

—¿Oh? ¿Estás diciéndome que hacer con mis discípulos?

—¿Es tu discípula también? Pero mírala, se nota que es una chica frágil ¿Quién fue el descerebrado que te la encomendó? O no... No me digas ¿Tu hija? pobre muchacha.—Dijo Alaric moviendo la cabeza.

—¡Eso no te incumbe Alaric!—Gritó Cearbhall.

El ambiente se volvió más tenso, a pesar de que Cearbhall supera en tamaño a Alaric, este permanece allí parado mirándolo de frente, cara a cara, sin intimidarse ni siquiera un poco.

—¿Podrías dejar de mirarme con esa cara de perro? Ya estoy viejo para esto y aunque no lo creas, me alegra verte Cearbhall, ahora si no te importa iré a preparar sus habitaciones. Rita ven ayúdame.—Dijo Alaric alejándose del otro hombre y tomando algunas pertenencias de los recién llegados para llevarlas a donde ellos dormirán. La sirvienta al percatarse de esto, hace una reverencia y lo sigue detrás.

—Que bajo has caído Alaric... Y pensar que alguna vez tú... fuiste el escudo del reino—Murmura con cierta nostalgia Cearbhall.

—¿Eh?—Expresó el chico al oír a medias lo que murmuró el hombre.

—¿Ah? ¿Dijiste algo mocoso?—Preguntó Cearbhall mirando de manera muy despectiva al chico.

—¿Ah? N-no nada nada, no dije nada.

—Bueno ¿Se van a quedar parados allí? las sillas no están de adorno ¿Saben?—Dijo Briana sin titubeos con cierta ironía.

—¡Oyeee! ¿Qué haces? ¿Quieres que nos maten?—Susurró el nervioso joven al oído de la chica.

—¿Ah? ¿Por qué debería? ¿Acaso debería temerle? Es solo un ancia-

—¿Ohh? Tienes mucho valor mocosa, me agrada eso en las personas.—Dijo el hombre interrumpiendo a la chica y acercándose a la misma.

—¡Ajam! Así soy yo, gracias por el cumpli-

—¿Sabes por qué me gustan las personas valientes?—Preguntó Cearbhall interrumpiendo nuevamente a la chica, mientras su discípulo comienza a retroceder lentamente, con cara de pánico, comosabiendo lo que viene.

—¿Eh? No ¿Por qué?

—Porque son mi presa favorita para infundirles terror y arrancarles ese valor de un ¡Corte!—Dijo Cearbhall dejando caer su hacha con gran fuerza al lado de Briana, haciendo un gran ruido y dejando un enorme agujero en el suelo.

La chica y el joven quedaron inmóviles de la impresión.

—¡Ahhh! Casi me orino encima—Dijo la chica de los Wolfgang, quien venía del baño.

—No-Nosotros también—Respondieron al unísono el muchacho y Briana que miran con gran asombro el dominio y poder que posee Cearbhall.

—¡Oye! ¡Oye! ¿Qué ocurre aquí?—Preguntó Alaric quien llegó enseguida al oír el gran ruido que Cearbhall hizo.—¡Nooo! Mira ese agujero ¡Esto es cosa tuya! ¿¡Por qué lo hiciste!?

—¿Por qué? Será mejor que instruyas mejor a tus sirvientes, de lo contrario muy pronto sus cabezas rodarán por este suelo.

—¿Qué hicieron par de tontos?—Preguntó Alaric volteándose a mirar a los únicos sospechosos.

El chico al ver esto, inmediatamente en silencio señala a la culpable con el dedo.

—¡Quien más podía ser!—Gritó Alaric mirando a Briana.

—¡Traidor!—Gritó la chica mientras es arrastrada por Alaric.

—Anda ve a ayudar a Rita mejor.

—¿Eh? ¿Por qué? Si yo no soy tu emplea-

—¡Ahoraaa!—Gritó Alaric señalando las escaleras.

—¡Tss! Esta bieeeen—Dijo Briana subiendo por las escaleras mirando al joven con enojo.

—La venganza es dulce, bruja Briana—Dijo el muchacho con risa maliciosa mientras mueve su mano despidiendo a la chica.

—Lamento mucho lo sucedido, no sé que realmente hizo pero, perdónala es algo arrebatada, en fin ¿Desean tomar algo?

—¡Oh! Alaric hasta que por fin dices algo bueno ¿Tienes de ese licor fuerte aún?

—¡Jojojo! ¡Por supuesto! Ven sígueme.

—Oigan mocosos vengan, quiero que prueben esta bebida, lo único decente que le queda a este viejo.—Dijo Cearbhall con entusiasmo, dejando su hacha apoyada en la pared y caminando detrás de Alaric. Por supuesto los otros dos miembros del gremio lo siguieron sin vacilar.

—¡Jojojo! El alcohol siempre ha sido tu debilidad Cearbhall, hasta tu carácter mejora.—Dijo Alaric mientras saca unos vasos de la repisa y una botella que escondía detrás de un mueble.

—¡Oye tú! ¿Qué haces allá parado? Ven aquí y bebe con nosotros.—Dijo Cearbhall.

—¿Eh? ¿Yo? N-no gracias así estoy bien señor.—Respondió el muchacho.

—¿Vez aquella hacha que dejé por allá?

—¿Eh? S-si.

—Terminará en tu cráneo si no bebes.—Dijo Cearbhall mientras se sienta y toma un vaso.

—¡Beberé! ¡Ahora voy!—Dijo el muchacho corriendo hacia donde están los demás, sentándose en una de las sillas que están mas alejadas de Cearbhall, quedando entre los otros dos miembros del gremio Wolfgang.

Ya sentados todos, Alaric empezó a servirles en sus vasos. Al principio el ambiente era incómodo, nadie hablaba ni bebía excepto Alaric y Cearbhall, quienes bebían una y otra vez, conversando agradablemente entre ellos, acordándose probablemente de cosas del pasado.

Los otros tres, miran sus vasos llenos, aparentemente temiendo su tolerancia al alcohol, no querían terminar hablando tonterías por la borrachera y peor aún, decir algo inapropiado que enoje a Cearbhall y terminar sin cabeza.

El hombre se percató de que los otros tres seguían en silencio, tímidos y sin beber ni una gota de alcohol, lo cual no le agrado para nada, así que dijo:

—¡Oigan ustedes tres! El licor es para compartir, hablar, reír, encontrar cosas en común entre nosotros, si no beben, lo único que tendrán en común, serán sus cabezas rodando ¿¡Me oyeron mocosos!? ¡Beban!

—¡Si si maestro! solo estaba pensando ¡Aquí voy!—Dijo el hombre tomándose todo de un trago el licor—¡Ahhhh! ¡Sírvanme otra!

—¡Y-yo también!—Dijo el chico tomando su vaso y con cierta duda, tomó un sorbo, luego otro, hasta que el vaso quedó vacío.—¡Yo también quiero otro!

De pronto un fuerte golpe se escucha en la mesa, al mirar de donde proviene, todos se dan cuenta que es la joven quien golpeó su cabeza con la mesa, producto de la borrachera. Solo un trago bastó para dejar a esa jovencita noqueada por el alcohol y quizás también por el golpazo que se dio.

Los minutos fueron pasando, el ambiente de amistad y confianza fue creciendo y todo gracias al alcohol. Varios minutos después, todos bromeaban entre ellos, incluso Cearbhall.

—Oyeh... Y-y-y tuh... ¿Quién demoniosh eresh?—Preguntó el chico ya borracho.

—¡Hiph! ¿Yo? ¡Ahhhhh! ¡Exelenteh pregun-ta! meee amigooh.—Dijo el otro hombre también borracho.—Shoy el ¡Assss! Del gremioooh... Mi nommmbreeee eeshh ¡Ivar Haakon! ¡Recueeerdalo bieeem! y... ¿El tuyooh cuáaal esh? ¡Hiph!

—¿Yoo? Yo ¡Nooh tengo! ¡Jajaja! Eh... ¡Hiph! ¡Cariñouu! Ritaaa me dice ¡Cariño!—Dijo el chico.

—¿Reeetaaa? ¡Hiph! ¿Quiéeen esshh?

—Ri-Ri-Ritaaaa es miiii... ¡Qué te importaaa! ¡Jajaja!

—¡Jajaja!

—¡Oiga señor! Cea...Cea-Cear... ¿Ceaboul? ¿Conoce hace tiempo al señooorsh Alaaaaric?

—¿A este viejo todo arruinado? Claro que si ¡Jajaja! Y mi nombre es Cearbhall, recuérdalo bien o te arrancaré la lengua.

El ambiente se silenció un momento luego de que Cearbhall hablará, pero luego de unos segundos...

—¡Jajaja!—Ríe despreocupadamente el borracho chico.

—¡Jojojo! No amenaces al chico, ya esta borracho.—Dijo Alaric sonriendo.

—¡Jajajaja! ¡Cortarmeeeh la lenguaaah ¡Ajaja!

—¡Ese es mi maaaeshtrooh! ¡Jajaja!—Gritó feliz Ivar Haakon, ya muy borracho.

El ambiente no podía estar mejor, todos reían, bromeaban, mientras la chica aún seguía noqueada.

Alrededor de una hora después, ya todos estaban abatidos por el alcohol, excepto Alaric y Cearbhall, quienes seguían bebiendo.

—Disculpe señor Alaric por interrumpir pero, las habitaciones están listas y la comida también ¿Desea que le sirva a usted y a su amigo?—Dijo Rita apareciendo al lado del hombre.

—¿Eh? ¿Ya es hora de comer? ¿Cearbhall tienes hambre?

—¡Traigan la comida!—Respondió Cearbhall levantando su brazo.

—¡Jojojo! Bueno ya lo oíste Rita, gracias y a los demás ¿Puedes llevarlos a sus habitaciones?

—Entendido.—Respondió Rita haciendo una reverencia.

—Oye Alaric, esta sirvienta si que es útil, así deben ser tus empleados, no como la otra mocosa insolente ¡Jajaja!—Dijo Cearbhall riendo a carcajadas.—Pero déjame ayudarte, Ivar es mucha carga para ti sirvienta, yo lo llevaré, tu encárgate de la mocosa de allí.—Dijo señalando a la chica que seguía aturdida en la mesa.

—Oh muy bien, Rita por favor, condúcelo a donde están sus habitaciones.

Rita asintió con la cabeza y sin decir nada, se acercó a la aturdida jovencita y se la hecho al hombro sin dificultad, luego comenzó a caminar hacia las escaleras.

Por supuesto Cearbhall hizo lo mismo con Ivar y siguió a Rita, al subir caminaron un poco por el pasillo, hasta que Rita se detuvo y sin decir una sola palabra, señaló con su dedo, la habitación que le corresponde a Ivar. El hombre entendió y abrió la puerta, dejando a su aprendiz en la cama.

Por otro lado Rita hizo lo mismo con la muchacha.

Al bajar por las escaleras Rita se percata de que Alaric, ya había servido la comida mientras que Cearbhall, quien venía detrás de Rita, al sentir el agradable olor que desprende la comida, se frota las manos y se sienta rápidamente.

—¡Muy bien! ¡Muy bien! Nada mejor que una buena comida para seguir bebiendo.

—Oye ¿No estás abusando?—Dijo Alaric sentándose nuevamente.

—¡Nunca! ¡Jajaja! ¿Vas a acompañarme?

—¡Claro! No dejaré que bebas solo ¡Jojojo!

Ambos continuaron bebiendo y brindando mientras comían.

Por otro lado, Rita agarró en sus brazos al chico y lo llevó a su cuarto, al llegar allí deposita al joven con mucho cuidado en su cama. Luego ella se sentó a su lado y se quedó observándolo como dormía.

Los minutos pasan, el silencio es total salvo en ocasiones donde el joven dice: "Meh lusheshita" mientras sigue durmiendo, un buen sueño debe estar teniendo. Rita sin decir nada, solo sonríe y se acurruca a su lado acariciando el pelo y rostro del joven.

El tiempo se hace eterno para esta mujer, para ella este es el mejor momento para intentar algo, pero conoce lo potente que es esa bebida alcohólica, por ende, ella sabía muy bien que el chico, no despertaría hasta en unas horas. Aún así, quería obtener algo de él.

El amor es algo tan maravilloso, puede demorarse toda una vida en llegar o puedeaparecer en tan solo un instante, otras veces ni siquiera te das cuenta de que esamor lo que sientes y lamentablemente, en ocasiones lo pierdes.

Es ahí, en ese pequeño y humilde cuarto, donde dos almas se encuentran una al lado de la otra, en esa estrecha cama, donde el muchacho duerme bajo la dulce mirada de una sirvienta enamorada, quien con mucho cuidado se apoya poniendo su rostro frente al joven.

Ella quería obtener algo más, por eso... lo besó.

En ese pequeño gran instante, ella aprovecho para acercarse al oído del chico y decirle:

—Descansa cariño, ya tendremos tiempo para lo demás.

Con esas dulces palabras, ella se vuelve a acurrucar a su lado, abrazándolo y quedándose felizmente dormida junto a él.

Unas horas después...

—Ahhh Que dolor de cabeza...¿Eh? ¿Dónde estoy? ¡Ay! no bebo más—Dijo el joven al despertar—¿Eh? ¿Qué es esto? No puedo moverme.—Pensó el chico quien al intentar moverse, se siente amarrado, al empezar a tocar, siente unos brazos que lo rodean por la cintura, así que asustado empieza a girarse como puede para ver de quien se trata.

—Hola cariño ¿Dormiste bien?—Dijo Rita sonriente al hacer contacto visual con el muchacho.

—Ohhh—Expresó de forma profunda el muchacho por la impresión, mientras que por su mente pasan un montón de cuestionamientos como: —¿Rita y yo en la cama? ¿Estoy soñando? ¿Lo hicimos ya? pe-pero no recuerdo nada ¡Ay! no, maldición no recuerdo nada ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Será grosero si preguntó que paso? Mejor me quedo callado, si... eso haré.—En cuestión de segundos todo eso pasó por su mente y luego respondió: —Ho-hola mi lucecita, estoy bien ¿Y tú?

—Fufu contigo a mi lado, no podría estar mejor cariño.

El chico al oír eso, se sonroja un poco, intenta ocultarlo pero la verdad es que estando tan cerca de ella, siente un deseo enorme por besarla.

—Por favor Rita, dime que todo esto es verdad o acaso ¿Estaré soñando? Porque si es así, no quiero despertar jamás, quiero estar así por siempre—Dijo el chico recostándose en la cama, mientras toma la mano de la mujer.

Rita al escuchar al joven se le queda mirando en silencio, ella puede sentir algo de tristeza en él. Es por esto, que ella también se recuesta en la cama y toma la cabeza del muchacho con sus dos manos y la gira, quedando cara a cara.

—No sabría decirlo cariño, pero sea un sueño o real, quiero que sepas que yo, quiero estar siempre a tu lado.—Respondió Rita mirando fijamente a los ojos del chico, mientras sus labios se acercan lentamente.

En ese mismo instante alguien abre la puerta interrumpiendo a la pareja.

—Rita disculpa el viejo dice que... ¿Qué demonios pasa aquí?

—¡Toca antes de entrar maldita sea! y ¿Por qué la puerta se abrió tan fácil?

—Perdón cariño, olvidé ponerle seguro a la puerta.

—Ese anciano está enfermo, no puedo creer que permita esto como si nada ¡Ah! pero va ver ¡Se las verá conmigo!—Dijo Briana.

—¿Qué? Para que lo sepas el señor Ala-

—¡Tú cállate! ¡Rita! el viejo necesita que lo ayudes con algo, esta abajo.

Rita al escuchar a Briana, se levanta de la cama, luego mira al chico y le dice:

—Lo siento tanto cariño, pero al parecer necesitan mi ayuda.

—Ah, entonces te acompaño ¡Quiero ayudar también!

—Fufu que amable eres, te prometo que a la noche te daré un premio.—Dijo Rita de forma traviesa.

—¿Co-Cómo un premio?

—Así es, veras.—Respondió Rita mientras se acerca al oído del joven y le dice en secreto algo, mientras Briana con cara de pocos amigos intenta ocultar su interés por saber que esta diciendo Rita.

El chico al escuchar lo que Rita le dijo al oído, quedó rojo como un tomate, mientras mira a Rita quien le sonríe también ruborizada. En ese mismo momento ella sale de la habitación y él la sigue detrás al mismo tiempo que le pregunta:

—¿¡En serio!?

Al llegar abajo se encuentran con Alaric reparando el suelo que fue dañado por Cearbhall.

—¡Oh! Rita que bueno que estás aquí hija, no quería molestarte, supuse que estabas con el muchacho y no quería interrumpirlos, pero debo arreglar este enorme agujero o sino, es posible que los ratones se entren por aquí.

—Lo comprendo padre, gracias por permitir quedarme con él.—Dijo Rita al mismo tiempo que hace una reverencia.—¿Qué necesita?

—De nada hija...Eh... ¿Tú sabes dónde dejé la caja que utilizo para guardar mis herramientas? Busqué en la bodega pero nada ¿Tú sabes dónde podrían estar?

—Usted siempre deja las cosas tiradas en cualquier parte, así que no sabría decirle pero si me permite, puedo ir a buscarla.—Respondió Rita muy calmada.

—Ah-Ahh S-si por favor hija.—Dijo Alaric algo incómodo al escuchar que Rita le dijo que prácticamente es un desordenado.

—Ya vuelvo cariño.

—Si... Está bien.

En ese instante Rita se fue en busca de la caja de herramientas, dejando a Alaric con el muchacho.

—Y jovencito, dime ¿Cómo está esa resaca? Te apuesto a que solo dormiste ¡Jojo!

—¿Eh? ¿Por qué esta feliz por eso? y si... Lamentablemente ¿Puede creer que no recuerde nada después de sentarme en esa mesa a beber? ¿De que rayos está hecha esa bebida?

—¡Jojojo! es el mejor licor que probarás en ¡Tu vida! muchacho.

—¿A si?

—créeme, no hay nada mejor ¡Jojojo!

En ese mismo instante en que Alaric y el chico hablan, se escucha como alguien golpea la puerta.

—Yo voy.—Dijo el muchacho abriendo la puerta.

—Permiso, buenas tardes.—Dijo el sujeto entrando con prisa.

—¡Oh! Joven Wilmer, ya tengo listo lo que me pediste, iré a buscarlos.—Dijo Alaric mientras se levanta y sale con rapidez hacia otro sector de la casa.

—¡Bien! muchas gracias señor—Dijo Wilmer con alegría mientras dirige su mirada hacia donde está el chico.—Hola ¿Eres un nuevo cazador? o espera ¿No eres tú el chico que apareció en el bosque? ¡Qué locura! ¿Estás bien?

—Hola Eh si soy yo ¡Jajaja! estoy bien, gracias por preguntar.

—Me alegro, yo soy Wilmer, me conocen como el cocinero de la aldea, vine por unos ingredientes y ¿Con quién tengo el gusto?

—Eh... Ese es el problema, desperté sin recuerdos Jeje.

—Oh ya veo, que lastima, espero que puedas recuperarte por completo.

—¡Ya estoy aquí! denme una mano por favor.—Dijo Alaric con varias cajas de madera en sus brazos.

—Si claro, haber páseme algunas.—Dijo el chico muy atento.

—¡Oh! Señor Alaric, si que son muchas, no podré llevármelas todas, no soy fuerte como usted ¡Jaja!—Dijo Wilmer agarrando unas cajas.

—Pero si esto es todo lo que me pediste, no te quejes hombre Jojojo.

—Vaya, no recuerdo que fuera tanto, muchas gracias Don Alaric, pero no podré ir a casa con todo esto ¿Alguno me puede ayudar?—Preguntó Wilmer agarrando más cajas.

—Muy bien muchacho, creo que tu primera tarea acaba de presentarse ¡Jojojo!

—¿Quiere que lo ayude con las cajas?

—Si por favor, pero con cuidado Eh, no te vayas a caer.

—Ok, yo me encargo señor Alaric.

—¡Muchas gracias amigo!

En ese instante Wilmer y el joven empezaron a repartirse las cajas. Si bien no son tan pesadas si son muchas, así que Alaric les ayuda.

Mientras esto sucede, Rita llega con la caja de herramientas.

—Disculpe por la demora, aquí esta la caja de herramientas que buscaba.—Dijo la sirvienta, haciendo una reverencia con la caja en sus manos.

—Te lo agradezco hija, déjala allí en la mesa por favor.—Dijo Alaric quien continúa ayudando a los chicos.

—¡Hola Rita!—Saludo Wilmer con entusiasmo, pero ella solo inclinó levemente su cabeza en un gesto de saludo, sin decir una sola palabra.—¡Waou! parece que sigue sin hablarle a los demás.

—Ya sabes como es Rita, muy callada con los demás, mejor apresúrense porque necesito que el chico regrese pronto.

—¿Eh? ¿Tengo mas tareas?

—Por supuesto ¡Jojojo! Así que prepárate muchacho.

—Entendido jefe, no se preocupe, ya verá que soy un buen empleado.

—Disculpen mi curiosidad, no es mi intención entrometerme padre, pero me gustaría saber ¿Qué hacen?—Preguntó Rita moviendo su cabeza hacia un lado sin hacer mayor expresión.

—¿Lo dices por las cajas? Es solo el encargo que Wilmer me pidió, pero al parecer no puede llevárselas solo, así que le pedí al muchacho que lo ayude.

—Ya veo, con que de eso se trata—Dijo Rita acercándose al joven.—Mucha suerte cariño, cuando regreses estaré esperándote con la comida servida, no demores ¿Está bien?—Dijo Rita mientras se acerca a la cara del chico y lo besa en la mejilla. Seguido de esto, ella abre la puerta.

—¡Volveré enseguida!—Dijo el chico muy entusiasmado.

—¡Wow! ¡Wow! ¡Wow! Espera-espera-espera ¿Qué esta sucediendo aquí? ¿Es real lo que acabo de ver?—Preguntó Wilmer muy sorprendido al punto de casi perder el equilibrio por la amorosa actitud de la sirvienta hacia el joven.

—¡Jojojo! así es Wilmer, es extraño pero cierto, ahora váyanse, tengo que reparar el suelo.—Dijo Alaric caminando hacia la mesa y tomando la caja de herramientas.

—Pe-pe-pero ¡Ahh! esta bien, ya me contarás tú en el camino.—Dijo Wilmer mirando al chico.

—¿Eh?

Así Wilmer y el chico salieron de la casa lleno de cajas, mientras Rita se quedó en la puerta mirando como se aleja su amado.

—Oye amigo, ya dime... ¿Cómo lo hiciste?

—¿Ah? ¿A que te refieres?—Pregunta el chico mirando hacia otro lado.

—¡Jajaja! No te hagas el tonto, ya dime, tengo mucha curiosidad por saber tu relación con Rita.

—Eh... No sé... nos llevamos muy bien, es linda y cariñosa conmigo.—Dijo el chico con cierta incomodidad.

—¿Te gusta o no?

—¿Qué? ¡Claro que si!

—Oh ya veo y ¿Tendrán hijos? ¿Tienen pensado vivir allí? ¿Se mudarán? ¿Están durmiendo juntos? ¡Cuéntame! ¡Cuéntame!—Preguntó Wilmer de manera reiterada e insistente por saber más.

—¿¡Eh!? No... No sé... Ya deja de preguntar ¿Cuánto falta para llegar?—Preguntó el joven intentando cambiar el tema.

—¡Jajaja! Que aguafiestas, esta bien ¡Perdón! solo es curiosidad, falta poco para llegar.

—Menos mal—Dijo el chico en voz baja, en señal de alivio.

—¿Eh? ¿Dijiste algo?

—¿Ah? No nada... Oye... Veo muchas casas pero, no se ven muchas personas caminando por el pueblo.

—Ah, es que la mayoría de la gente que vive acá, trabaja de cazador o recolector otros son pescadores o agricultores ¿Sabías que la piel de algunos animales se vende muy bien?

Mientras Wilmer habla un montón de cosas, el chico solo se limita a escucharlo a la vez que continúan caminando.

El paisaje a su alrededor es tranquilo, rodeado de árboles, con casas viejas y un puñado de gente que aparece de vez en cuando por ahí.

Los caminos son de tierra y con ciertos desniveles, algunas pequeñas carretas se ven por el lugar. Todo esto observa el joven al mismo tiempo que Wilmer sigue hablando.

Después de varios minutos después, llegan a la casa del cocinero.

—¡Y aquí es! Esta es mi casa.

—Se ve más grande que las otras casas.

—¡Jajaja! puede ser, un momento llamaré a mi hermano para que nos abra—Dijo el cocinero acercándose a la puerta.— ¡Waldo! ¡Waldo! ¡Abre por favor!

—¡Ya vooooy!—Respondió el hermano desde adentro de la casa.

—¡Apresúrate que está pesado!

—¡Ya! ¡Ya!—Gritó Waldo abriendo la puerta.

—¿Qué hacías hermano? Ayúdame aquí un poco por favor.—Dijo Wilmer mientras le pasa unas cajas a Waldo.

—Permiso, hola.—Dijo el chico entrando a la casa.

—Hola ¿Quién eres?—Preguntó Waldo mirando al chico.

—Eh...

—¡No vas a creerlo hermano! Él es el novio de ¡Rita! ¿Puedes creerlo?

—¿¡Qué!? no bromees hermano ¡Jajaja!

—Parece broma ¿No? Pero lo vi con mis propios ojos, Rita le dijo cariño y hasta le dio un ¡Beso! ¡Que locura! ¡Jajaja!

—Oye...

—Y-ya veo.... Entonces ¿Es en serio?

—¡Si! esto revolucionará la aldea ¿Verdad hermanito?

—S-si... Bu-bueno felicitaciones... De verdad ¡Qué locura hermano! ¡Jajaja!—Dijo Waldo mostrando una sonrisa.

—Gra-gracias.—Dijo el chico incómodo, mientras sigue de pie con las cajas.

—Ah pero no te quedes parado, ven deja las cajas aquí por favor.—Dijo Wilmer al mismo tiempo que pone las cajas en la mesa. Por otro lado Waldo hace lo mismo.

—Ok aquí las dejo—Dijo el chico mientras deposita las cajas sobre la mesa.—Bueno yo ya tengo que irme así que...

—¡Espera! un momento por favor—Dijo Wilmer.

—¿Ah? ¿Qué paso?

—Pues tengo que pagarle a don Alaric—Respondió Wilmer.—Hermano ¿Encontraste la bolsa?

—¿Ah? No ¡Jajaja! lo siento no sé donde quedó.

—Pero ¿Cómo? ¿Qué haces en la casa? ¡Pierdes todo Waldo! te dije que tuvieras la paga lista cuando regresará.

—Oye pero no te enojes.

—Eh... Si quieren puedo decirle a don Alaric que le pagarán después, seguro él entenderá.

—No, tranquilo dame un momento, iré a buscarlo yo, Waldo nunca encuentra nada y es muy desordenado, estoy seguro que lo tiró por el suelo, la verdad no sé que haces en casa cuando estás solo.—Dijo Wilmer mientras camina hacia un pasillo.

—Tampoco exageres hermano.—Dijo Waldo mientras se sienta.

—Oye y ¿Crees que se demore mucho?

—¡Jajaja! ¿Estás apurado?

—La verdad si, es que le prometí a Rita que volvería pronto.

—¿A si? Oye y dime una cosa ¿Cuánto tiempo llevan juntos?

—No sé...

—¿Co-cómo que no sabes?—Preguntó Waldo con interés.

—Ah... Esta bien, hoy, solo llevamos juntos desde hoy ¿Contento?—Dijo el chico algo cansado.

—¿¡Qué!? ¿Hoy? ¡Jajaja! ¿Quién eres? ¿Un Hechicero? ¿Qué magia usaste?

—¿De qué hablas? Nada de eso, pero ¿Por qué todos piensan así? El señor Alaric, Briana y ustedes también, sé que puede ser extraño, pero nos estamos conociendo ¿Tan raro es? ¿No será que no quieren que un chico se acerque a Rita?—Preguntó el chico con mirada sospechosa.

—¿Eh? eh... No ¡Jajaja! Esta bien no te pongas así, mira te contaré un secreto para que veas que yo soy buena gente, pero no le digas a nadie ¿Ok?

—¿Mmh? Ok ¿Qué?

—Mira acércate, pasa que mi hermano Wilmer, siempre ha estado enamorado de Rita, siempre le lleva platos, pero ella ni le habla, también hay otros chicos que no les gustará saber que tú... Bueno ya sabes.

—¿De verdad?

—¡Si! Por eso te lo digo, para que tengas cuidado y hay más, para que veas que me caes bien te diré otra cosa.

—¿Qué?

—¿Sabes que Margarita es una flor verdad?

—Eh... Si, algo escuche por allí.

—Bueno, Rita ama esas flores, cerca de la entrada del bosque hay de esas flores, te aconsejo que le lleves de esas flores, seguro se pondrá feliz si se las llevas tú ¿Entiendes?—Dijo Waldo hablándole muy despacio a el joven.

—Oh gracias y ¿Dónde esta la entrada del bosque? ¿Queda muy lejos?—Preguntó muy interesado el chico.

—No para nada, como a diez minutos de aquí si caminas rápido.—Dijo Waldo señalando con el dedo hacia afuera de la ventana.

—Ah entonces iré enseguida, pero... ¿No se demora mucho tu hermano?

—Iré a decirle que se apresure, por mientras ¿No quieres algo de beber?

—Ah... No gracias.

—Vamos no seas así, te servirá para refrescarte ¿No irás por las flores? No estaría bueno que te diera sed en el camino, además esta bebida es muy energizante, vas a poder hacer muchas cosas. Sabes a lo que me refiero ¿Verdad?

—Umh... Está bien, pero solo un vaso.

—¡Así se habla! ¡Enseguida regreso amigo!—Dijo Waldo corriendo hacia el pasillo.

Solo pasan unos minutos y Waldo vuelve muy entusiasmado, mientras trae un vaso con la bebida.

—Aquí tienes, tómatela está fresca.

—Ok... Gracias.—Dijo el joven tomando el vaso.—¿No es alcohol verdad?

—¿Ah? No tranquilo, por cierto, ya le dije a mi hermano que te tienes que ir ya.

—Ah, entonces ¿No encontró la paga?—Preguntó el chico mientras bebe.—Ahh que dulce está esto.

—¿Verdad que si? Pero esta rico ¿No?

—Bueno, si... Gracias.

—De nada amigo mio, bueno creo que se te hará tarde, yo le digo a mi hermano que esperaste demasiado y tenías que irte urgente ¿De acuerdo?

En ese momento Wilmer entra corriendo a la sala donde están los otros dos.

—¡Lo siento! No pude... Encontrar la bolsa, así que tuve que sacar de... Mis ahorros, toma por favor.—Dijo Wilmer algo agitado, mientras le pasa una bolsa de tela llena de monedas al muchacho.

—Oh ya veo, disculpa.

—No, discúlpanos a nosotros por hacerte perder el tiempo.

—No te preocupes, bueno ya me voy, tengo que correr.—Dijo el joven dejando el vaso vació en un pequeño mueble, para luego caminar rápidamente hacia la puerta.

—Nuevamente muchas gracias amigo, yo debo ir a ordenar esto así que nos vemos pronto.—Dijo Wilmer tomando unas cajas.

—Te acompaño hasta la salida.—Dijo Waldo muy gentilmente.

—Gracias.

Una vez ya afuera de la casa, justo a la entrada de la misma, Waldo le explica de forma breve como llegar hacia donde se encuentran las flores.

—Mira es muy sencillo ¿Vez ese camino de allí? solo sigue ese camino y llegarás directo hacia las flores de margarita, esa es la entrada del bosque. Luego toma el camino hacia la izquierda, ese te conduce de vuelta a la posada de Don Alaric, de esa manera no pierdes tiempo en regresar por aquí y hacer el camino más largo ¿Me entiendes amigo? Es muy fácil.

—Ah, ya veo, de verdad muchas gracias amigo, te debo una.—Dijo el muchacho mientras le da la mano a Waldo.

—Es todo un placer ¡Mucha suerte! ¡Nos vemos!

En ese instante y luego de despedirse, el joven comenzó a caminar hacia donde Waldo le dijo.

Mientras camina con cierto apuro, el chico se pone a pensar en lo feliz que Rita se pondrá cuando vea que llegó con flores de margarita, él se imagina como sería la expresión que ella haría.

Unos minutos después y teniendo en cuenta de que Rita lo espera en casa, el chico decide apresurar aún mas el paso. Él sabe que en pocas horas oscurecerá y además, recordó también que Alaric le dijo que tenia otras tareas que realizar.

Con todo esto en mente el chico pensó:—Bueno supongo que si me retraso unos veinte minutos no habrá problema ¿Verdad?

La ansiedad por llegar pronto es alta, pero la idea de llevar un bonito regalo a su amada, es aún mas grande.

Los minutos pasan y el chico esta cada vez mas cerca de su destino. El plan es sencillo, llegar, tomar las flores que supuestamente están en la entrada al bosque y largarse lo más pronto posible hacia donde Rita lo espera.

Es en ese preciso momento donde unos extraños síntomas comienzan a aparecer. Al principio solo era un mareo, el cual el joven ignoró y continuó caminando.

Unos cuantos minutos más pasaron y a lo lejos, se puede ver la entrada al bosque tal como Waldo dijo. Pero los síntomas en el joven empeoraron, el mareo es fuerte y la visión a momentos se nubla, el joven ya preocupado por lo que siente, toma la decisión de volver a la posada y desistir del regalo que pretendía hacerle a Rita.

—Ah ...¿Qué demonios me sucede?—Dijo el chico tomándose la cabeza.

Al llegar a la entrada del bosque, el chico observó hacia su izquierda y tal como Waldo le había dicho, un camino se encuentra justo en esa dirección. Sin pensarlo dos veces y con mucho mareo, el joven comenzó a caminar con evidente cansancio.

El tiempo pasa y el camino se hace extenso y agotador. El joven solo tenía en mente una cosa y esa es, llegar a donde Rita se encuentra.

Ya ha pasado más de media hora y a pesar de la extraña situación que le sucede al muchacho, este nunca se detuvo, tenía fe en que cualquier momento llegaría pero, ese momento... no ocurriría.

Una hora pasó desde que el joven comenzó a caminar pero, esto el ya no lo notaba, su noción del tiempo la había perdido.

Totalmente extenuado y con dificultades para caminar, el agitado joven levantó su mirada y a la distancia observa a una hermosa sirvienta de cabello rubio, que lo espera en las afueras de la posada. El alivio en ese instante es indescriptible, tanto así, que el joven empezó a correr ignorando toda sensación de malestar y cansancio mientras grita:

—¡Ya estoy aquí! ¡Rita! mi amor...

En ese mismo momento de felicidad, la visión del joven se viene a negro.

La vida está llena de sorpresas ¿Saben? Es un juego donde todos participamos y donde nuestras acciones, influyen positiva o negativamente en otros, tanto así que en ocasiones, lo hacemos sin querer.

No sé cuanto tiempo transcurrió en ese entonces, debido a que repentinamente había perdido la conciencia.

Año 917, desperté en un cálido lugar sin recordar nada, el ambiente es fantástico estoy rodeado de buenas personas, en especial, de una...

Pero por circunstancias de la vida y justo cuando hacía nuevos recuerdos, en ese mismo día... Terminé perdiéndolos.

Año 917, desperté en un despoblado lugar sin recordar nada, el ambiente es desolador estoy solo... O eso pensaba, porque por circunstancias de la vida, tú... Estás aquí.

—¿Mmh? ¡Oh! ¡Despertaste! ¡Siii! ¡Qué bien! ¿Hola? ¿Puedes oírme?

Una dulce voz me hace compañía.


Alma Perdida Capítulo 1, fin.

8. April 2019 00:01:41 0 Bericht Einbetten 0
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