franyelisr21 Franyelis Ramirez

¿Por qué enredarse en largas relaciones románticas cuando el amor tarde o temprano se acaba? Es preferible pequeños encuentros furtivos cargados de grandes dosis de placer y lujuria. Y la cereza del pastel, cero compromisos. Eso pensaba el enigmático como atrayente Ethan Hemsworth hasta que conoce a la mejor amiga de su hermana menor, Julieta Goldban, una nerd renovada, obsesionada con su trabajo, confiada en sí misma, independiente y sobre todo repelente con los hombres mujeriegos como él.


Romantik Junge Erwachsene Romantik Nicht für Kinder unter 13 Jahren.

#nerd #pasion #amor #negocios #arquitectura #EEUU #newyork #romance #Julieta
12
4.1k ABRUFE
Im Fortschritt - Neues Kapitel Alle 10 Tage
Lesezeit
AA Teilen

I

La nerd renovada, ahora independiente y confiada mujer, nunca pensó que llegaría a tener a una amiga de verdad y mucho menos a una completamente loca, en el buen sentido de la palabra, que la pusiera siempre en las situaciones más divertidas que pueden existir. Ella era rubia con enormes ojos azules que reflejaban el inmenso cielo.

—Elena. No me puedo quedar en tu casa —explicaba una serena mujer de cabello azabache, mientras revisaba su Smartphone de forma descuidada.

—Julieta ¿Cuál es el problema? —pedía explicación la otra chica.

—Debo ir a casa. Tengo cosas del trabajo que debo terminar.

—¿¡Ah sí!? —exclamo herida la insistente chica.

—Además recuerda que debo alimentar a Letto —mintió, sin atreverse a mirarlo. Si lo hacia su mentira, se iría por el traste.

Letto era un peludo cachorro Husky Siberian que vivía con Julieta desde hace algún tiempo. En realidad, el animal no era el problema, era uno bien portado.

—Esa no es excusa, tu hermano vive cerca y fácilmente puede pasar a alimentarlo, solo llámalo y asunto arreglado —sugirió balbuceando. El fuerte whisky escoses que suele ingerir cuando esta estresada, siempre provoca el mismo efecto. La noqueaba durísimo. No era siempre, pero la extenuante jornada laboral que Elena tuvo ese día, requería cualquier tipo de distracción, aparte de lidiar con que la terminaran después de 3 años de relación. No ayudaba a que sus días mejoraran.

James, el hermano de Julieta, en reiteradas oportunidades alimenta a Letto cuando ella no puede llegar a casa por el trabajo o porque se fue de farra. El animal a pesar de que vivía con Julieta era cuidado por ambos con sumo espero y dedicación. De pequeños siempre quisieron uno pero sus padres se lo negaron hasta el cansancio. Ahora que estaban grandes y sabían cuidarse por sí solos, no dudaron en adquirir uno.

—Mujer… mañana tengo trabajo y no tengo ropa —soltó Julieta, quitando su atención del sofisticado aparato. E hizo un mohín, mientras tomaba un trago del exquisito vinotinto chileno que había ordenado. No podía imaginarse dormir fuera de su cómoda y espaciosa cama Queenside.

—Juli ¿Cuándo eso ha sido problema? No recuerdas que nos intercambiamos la ropa cuando estábamos en la Universidad. Tú no has engordado nada y… yo menos… —Levanto su ceja en izquierda.

Julieta y Elena estudiaron Negocios en la Universidad de Harvard y desde el primer día de clases su conexión fue instantánea, haciéndose inseparables con el transcurso de los años. Contando cada una con veintisiete años en sus calendarios. Si bien no aparentaban esa edad, por las suaves facciones que poseían.

—Juli, estas ebria —jugueteo la rubia.

—No lo estoy. Tú lo estas. Es hora de irnos, te dejo en tu casa y me largo a la mía.

—No exageres. Solo tome un vasito de whisky —replico Elena.

Ambas rieron. Sabiendo que eso no era verdad.

—Eso es suficiente. Vamos.

—Está bien —acepto a regañadientes la chica rubia.

Se levantó de su asiento y acomodo su elegante pantalón de vestir, corte alto de color gris, a juego con una camisa blanca de satén.

—Camina, que te acabas todo el depósito de whisky de este Bar. Y no quiero espectáculos.

Ambas chicas rieron nuevamente y salieron a la fría y oscura noche de New York, donde los edificios no hacían su trabajo de detener el viento. Juli sentía que se le congelaba el cerebro pero aun así metió el trasero de su amiga y el suyo propio en su AUDI 5 y manejo con cuidado. Llegaron al pent-house de Elena en un soplo. Elena no podía equilibrarse cuando bajo del auto a duras penas. Juli estaba frustrada, necesitaba ir a casa y descansar. Al otro día tendría una reunión sumamente importante.

“Las cosas que hacemos por los amigos”, pensó.

Bajo del vehículo con el repique de sus altos tacones Louis Vuitton, a juego con una falda lápiz color rosa y una camisa a rayas blanco y negro, bastante holgada para su esbelta silueta.

—Vamos. Sostente de mí —ofreció una mano a Elena.

—Eres la mejor maldita amiga que puedo tener —mascullaba.

—Lo sé ―acepto con suficiencia.

—Juli, tengo ganas de vomitar —anuncio cuando la morena pulsaba el botón del ascensor.

—Maldición Ele —gruño. Eso dificultaba su pronta huida a casa.

El ascensor se movió con rapidez. Juli se sentía agradecida por ello, porque subir 20 pisos con una amiga borracha no era asunto a tomarse a la ligera.

Elena empezó a tener pequeñas horcajadas, apenas entraron al pent-house.

Juli la guio hasta el baño de su habitación en primer piso, la sentó en el borde de la tina y sostuvo la melena rubia de la chica para que pudiera botar el inexistente líquido que la hacía retorcerse.

—¿Estás bien? —pregunto después de varios intentos fallidos.

—Si —aseguro Elena.

—Ya vengo. Buscare algo de agua.

—Ok —hizo un mohín—. En la gaveta superior izquierda de la nevera, está el botiquín de primeros auxilios. Tráeme algo, por favor —pidió.

—Está bien, está bien.

Juli bajo con cuidado las escalera acristaladas.

“Nunca me cansare de decir que este apartamento es es.pec.ta.cu.lar.”

Y equivocada no estaba, el apartamento era una mezcla de opulencia y elegancia moderna, de gran tamaño y lo mejor de todo, proporcionaba impresionantes vistas del East River. Se detuvo en la pared acristalada que quedaba justo al lado de la escalera, observo con detenimiento la ciudad y se sintió extasiada de la vista. ¡Era hermoso! Se hizo una nota mental de venir de día y captar la esencia de la metrópolis en su ajetreada y ruidosa jornada.

—Juli —llamo Elena, casi en susurro.

—Dime —contesto ella, cuando vio a su amiga en la punta de la escalera, tambaleando. No sabía cuánto tiempo había estado parada ahí, recostado sobre la escalera.

—Pensé que te habías ido —confeso.

—No. Solo me entretuve adorando el horizonte. Es precioso.

—No te equivocas. Es hermoso —afirmo con emoción. Y señalo entre señas el pent-house—: Esto no tanto —bufo.

—Es precioso Ele.

—Es tan increíble como solitario pero igual le diré a mi hermano. A él le gusta que alaben su trabajo. —El amplio pent-house, era primoroso, paredes color crema, con un sofá inmenso color blanco dispuesto en el centro; en armonía con el pulido piso de madera oscura.

La chica morena se limitó a asentir. Verifico la hora en su reloj de pulsera Gucci y comunico: —¿Sabes qué? Me quedare contigo.

—Yupi. Así no estaré sola. Mi hermano esta fuera de la ciudad —comunico como si fuera algo que pregunto la otra chica. Esta se estremeció. Ethan era hermano de su mejor amiga y su primer crush universitario. Él era un hombre guapísimo en todo el sentido de la palabra, cuerpo musculoso, espalda ancha, de imponente estatura, cabello castaño claro casi llegando a rubio y, lo más exquisito y catapultaste de todo. Ojos azul celeste tan enigmáticos como atrayentes.

El detalle: Ese hombre nunca volteo a mirarla, ni siquiera para darle la hora.

Ahora ya, algunos años después de su estúpido enamoramiento y superado por completo, pensaba que fue lo mejor que le pudo pasar. Él era un chico de una noche y ella no era, esa clase de chicas de solo revolcones y adiós. Ella quería el combo completo. Por eso quizás, tenía tanto tiempo soltera desde su última relación.

Juli era una mujer hermosa de piel blanca como la leche y estatura media. Sus ojos azul intenso contrastaban perfectamente con su melena oscura. Era una combinación letal. Pero ella, no se beneficiaba de su belleza, ella trabajaba duramente por lo que quería hasta conseguirlo. A excepción de ese chico, claro está. Era una chica inteligente como fuerte, exitosa e independiente.

—¿Tienes las pastillas?, siento que me muero ―averiguo Elena hipeando.

—Nou, pero ya te las doy. Ve a tu habitación. Enseguida estoy contigo.

—Ok.

Juli corrió en busca de la pastilla para calmar el dolor de su amiga, así como en busca de un envase con agua mineral, apilado perfectamente en la doble nevera metálica de diseño. Ciertamente todo en ese lugar, parecía de revista. Nada de desorden. Algo muy diferente al suyo.

—Toma —ofreció Juli, una vez que estuvo con Elena en su habitación, la cual también era obra de su hermano. Obvio, siguiendo los gustos y destacando la personalidad de Elena. Una pared empotrada con cientos de bombillas en el centro, como especie de listón, situado a escasos centímetros por encima del respaldo de la inmensa cama. ¡Era arte! En la pared de enfrente, color marrón como el piso de la planta baja, hay un televisor pantalla plana última generación con todos sus accesorios. Fácilmente podías pensar que estabas en una sala de cine, sin exagerar. La vista al horizonte de Manhattan, no podía faltar en esa habitación tampoco.

“¿Había algo en esa casa que no fuera de diseño?”

—Gracias.

—De nada. Duerme. Yo haré lo mismo —confeso Juli a la otra chica que por su respiración lenta y tranquila, se había quedado profundamente dormida.

Juli se encontraba cansada pero otro lugar que no fuera su cama, no le apetecía mucho. Le cortaba el sueño de inmediato.

Por aproximadamente una hora, admiro la belleza nocturna de la ciudad, avanzo en la lectura de un libro nuevo que consiguió por casualidad en la red, llamado Dulces mentiras, verdades amargas de una talentosa escritora venezolana: Lily Perozo. La tenía enamorada. Algunas veces fantaseaba con enamorarse de algún galán carioca o de simplemente visitar Brasil. ¡Era una locura!

Busco espacio entre las pesadas mantas y se tumbó. Cubriéndose completamente como hacia todas las noches en su cama. Quizás así lograría dormir un poco. Aunque lo dudaba.


***

Ethan, el atractivo hermano de Elena, llego muy temprano a su departamento después de una noche salvaje con sus amigos. El viaje a Los ángeles fue una mierda. La negociación con un jeque para la construcción de un hotel siete estrellas de 45 pisos en abudabí, no tuvo un buen desenlace. Ellos querían pagar menos de lo que sus servicios profesionales valían y eso no se discutía. Fue una pérdida de tiempo. Así que Ethan, tomo el vuelo nocturno inmediatamente y se regresó a New York para despejar su mente. Nada tenía que hacer en ese lugar.

Cuando entro a casa en la madrugada, recordó que no le aviso a su pequeña hermana que estaba en la ciudad. Seguro se sorprendería cuando lo viera.

—Fea —llamo en susurro en la puerta de la habitación de su hermana. No se atrevió a entrar para no despertarla, su hermana tenía el sueño muy sensible—, Elena. —volvió a llamar, pero como tampoco hubo respuesta, se mentalizo que estaba dormida y se fue a dormir.

14. März 2019 16:09:01 2 Bericht Einbetten Follow einer Story
3
Lesen Sie das nächste Kapitel II

Kommentiere etwas

Post!
Francisco Rivera Francisco Rivera
Amiga Franyelis Ramírez, en la lectura de este capítulo me extravié un poco, con los personajes pero ya leyendo lo descrito me parece que logras señalar las características de las protagonistas, buen contexto donde ubicas la trama aun cuando me resulta convencional las marcas de estilo de vida, no obstante tu historia fluye. Saludos y voy al siguiente capítulo...
September 30, 2019, 10:23
Franyelis Ramirez Franyelis Ramirez
¡Hola! ¿como están? Les agradezco un mundo por leer esta historia. Si tienen algún comentario, no duden en dejarlo que en breve les responderé. ¡Gracias! Nos vemos.
March 18, 2019, 11:59
~

Hast Du Spaß beim Lesen?

Hey! Es gibt noch 8 Übrige Kapitel dieser Story.
Um weiterzulesen, registriere dich bitte oder logge dich ein. Gratis!

Verwandte Stories