Libro 1 : Memorias del gitano ALbert Cathal (10) Follow einer Story

caelgitanoblanco Carlos Alberto (ElGitanoBlanco)

"El misterio de la ciudad abandonada". Por fin, los cuatro príncipes vivirán su propia hazaña personal, aunque eso signifique escapar de la vigilancia de sus padres. Con tantos lugares en todo Ítkelor, se atreven a ir al lugar más peligroso e inhóspito, rodeado de leyendas y seres sobrenaturales. Recuerdos de años atrás, son pistas que poco a poco se irán desvelando, señalando quien era el verdadero enemigo. Última narración de la primera parte de la saga "Alucinaciones de un hombre empedernido (anécdotas y relatos)" Estos diez cuentos, son los que conforman el primer tomo "Libro 1: Memorias del gitano Albert Cathal". El tomo siguiente se titula "Libro 2: La formación y creación de un nuevo hogar".


Fantasy Mittelalter Nicht für Kinder unter 13 Jahren.

#aventura #príncipes #duendes #cuervos #goblins #marques
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CAPÍTULO I

EL MISTERIO DE LA CIUDAD OLVIDADA


Es otro día tranquilo en el campamento gitano.

Cathal está vigilando las labores de los agricultores; quienes riegan el pequeño espacio de siembra.

—Las verduras están casi listas —comenta él.

—Así es. Los repollos y las zanahorias ya hay que cosecharlas; al trigo aún le falta madurar —asegura un gitano.

—Por fortuna, solo unos días más —asegura Cathal—. Después de cosechar el trigo, no siembren nada; en poco tiempo nos iremos a nuevas tierras.

Se aleja, dirigiéndose al comedor comunitario. No tiene mucha hambre, así que solo busca algún entremés.

Han pasado cinco meses, desde que Cathal descubrió la ciudad subterránea de Ohssem.

Con el poco apetito satisfecho, sale a seguir revisando a su gente. Quiere apurarse, porque quiere visitar a un carnicero del pueblo de Brumn, amigo suyo.

En esos momentos, su esposa se acerca con él, saludándolo con un beso en los labios.

Ellos tienen casi tres meses de matrimonio.

Ella se llama Luminitsa. La mujer tiene ojos almendrados color magenta. Su cabello es castaño oscuro y ondulado. Es tres años más joven que su esposo.

Los padres de ella se la presentaron a Cathal, una semana después de regresar de Ohssem; esperando que ambos ya se unieran en matrimonio de una buena vez.

Duraron un mes de novios, para luego casarse.

—Albert, ¿podemos ir al bosque Pi-Ud? Un hada vino a darme una noticia.

—Por tu expresión, es una mala.

—Me dijo que Kéilan ha enfermado.

—Ojalá y no sea nada grave. Ven, vamos por los caballos.

A paso rápido, la pareja le solicita a varios romaníes preparar sus corceles.

Cathal le ha regalado a su esposa un caballo blanco. La silla de montar y la brida, están decoradas con joyas; las mismas que tiene su propio corcel rojizo.

Solo les toma un par de minutos para estar listos, partiendo al bosque místico.

Es la mañana avanzada cuando esto ocurre.


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En otro lugar, los príncipes del Norte están aburridos. Se encuentran tomando su primera clase privada, que es el estudio de la biblia. El día de hoy, aprenderán de Moisés y las diez plagas.

Falta muy poco tiempo, para que cumplan años; Niamh once y Evans doce.

Al acabar la clase, los niños no saben en qué distraerse.

Ahora se encuentran caminando por los pasillos del castillo.

—Ahora que hacemos, hermano —pregunta Niamh.

—Lo de siempre. No podemos hacer otra cosa —responde Evans, un poco aburrido.

En esos momentos, un sirviente y un cocinero aparecen al principio del pasillo, muy atrás de ellos.

Algo acaban de hacer los niños, o el panadero real debió de caerse sobre un costal de harina.

Tiene que haber una razón, del por qué el hombre tenga la cara, cabeza y hombros, llenos de esos polvos blancos.

—¡Vengan aquí, niños del demonio! —exclama él, muy enojado.

Los niños solo sonríen muy alegres, empezando a correr; escapando del niñero provisional.

—¿Tenías que gritar? —Le dice el sirviente a su compañero—. Empeoraste las cosas.

—¡Cállate y vamos por ellos! —refunfuña el otro, comenzando la carrera para alcanzar a los diablillos.

Varias veces, los príncipes se les escapan de las manos a último momento, provocando que los hombres se resbalen y caigan.

La persecución se desarrolla en la mayoría del ala Norte del castillo; en la zona del salón del trono, los dormitorios reales y de invitados, entre otras salas más.

Tomando unos momentos de ventaja, Evans descubre la biblioteca real. Le dice a su hermana que lo siga adentro.

—Aquí tiene que haber un buen lugar para esconderse —dice la princesa.

Buscan rápido más adentro, cuando Evans descubre el lugar ideal.

—Aquí abajo, hermanita. Es el lugar perfecto —dice el príncipe, señalando un sillón grande para tres personas.

Se ocultan en lugares opuestos, por debajo del mismo mueble. Guardan silencio por unos momentos, esperando que los hombres pasen de largo.

Efectivamente, así lo hacen en poco tiempo: pasan por el pasillo, sin siquiera voltear a la biblioteca.

—Esto es muy aburrido. Hay inventar nuevas bromas. —Se queja Evans.

—Lástima que Philippe tuvo que salir. Le hubiéramos dicho a papá, para poder acompañarlo —dice Niamh con tristeza.

—Salió demasiado temprano. Todavía estábamos dormidos.

—¿Qué habrá pasado en el bosque? Quisiera ir a ver.

—¡Oye! —exclama Evans muy feliz—. ¡Podemos hacerlo!

Niamh recuerda de golpe a sus caballos mágicos.

—¡Tienes razón! —responde ella—. Solo hay que llegar al patio y al hueco en la pared.

—Por fortuna, las siguientes clases van a tardar.

—¡Que emoción! —dice Niamh con alegría—. ¡Desde la semana pasada quería montarlos otra vez! Casi no lo hacemos.

Pueden tratar de llegar a la salida secreta, si es que el sirviente y el panadero se han alejado lo suficiente.

Vigilan a su alrededor, cerciorándose que no hay moros en la costa.

Parece que tienen el camino libre, hasta que son descubiertos; los toman de las piernas, arrastrándolos hacia afuera.

—¡Los tenemos! —exclama el niñero provisional.

—¿Cuándo van a comportarse como es debido? —inquiere su compañero seriamente.

—Esto es más divertido —dice Niamh alegremente.

—¿Por qué no revisaste tu gorro antes de ponértelo? —inquiere el sirviente - niñero al panadero—. Hubieras notado la harina adentro, evitando caer en su broma.

—Estaba apurado, hombre —contesta él—. Odio que el bufón haga estos viajes repentinos. Espero que hoy se le ocurra una buena historia.

3. Februar 2019 03:51:00 0 Bericht Einbetten 3
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