✺𝑨𝒍𝒍 𝑺𝒐𝒖𝒍𝒔 ✺ Follow einer Story

allysrodriguez Natalia A. s.Rodriguez

" Tᴏᴅᴏ sᴇʀ﹐ sɪɴ ɪᴍᴘᴏʀᴛᴀʀ ϙᴜɪᴇ́ɴ ᴏ ϙᴜᴇ́ ғᴜᴇ﹐ ᴛɪᴇɴᴇ ᴜɴᴀ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ ᴘᴀʀᴀ ᴄᴏɴᴛᴀʀ. Sᴜ ᴘᴀsᴀᴅᴏ﹐ sᴜ ᴘʀᴇsᴇɴᴛᴇ﹐ ᴛᴏᴅᴏ ʟᴏ ʜᴀᴄᴇ sᴇʀ ϙᴜɪᴇ́ɴ ᴇs. Es ᴛɪᴇᴍᴘᴏ ϙᴜᴇ ᴀʟɢᴜɪᴇɴ ᴄᴜᴇɴᴛᴇ ʟᴀ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ ᴅᴇ Tᴏᴅᴀs ʟᴀs Aʟᴍᴀs ʏ ᴘᴏʀ ғɪɴ ᴅᴇsᴄᴜʙʀɪʀ ϙᴜᴇ ᴇs ʟᴏ ϙᴜᴇ ᴇsᴄᴏɴᴅᴇɴ..." *𝑫𝒊𝒔𝒄𝒍𝒂𝒊𝒎𝒆𝒓: Aquí irán historias one shots sobre personajes de distintas series, libros e incluso ocs de mi pertenencia.


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Sacrificio


× Antigua Grecia

 

                Su caminata la llevó a atravesar los moribundos sembradíos. Oyendo a cada paso que daba como las hojas secas caídas se rompían, así como las ramillas y los frutos marchitos raspaban su piel a su paso.

Aún le parecía un misterio como aquello había enfermado tan rápido, como la tierra y cada ser animal y frutal moría sin causa aparente.  Incluso las personas parecían enfermar de un día a otro, personas sanas que sin más comenzaban a manifestar síntomas como fiebre, delirios, tos. Y cuando el momento llegaba, morían.

 

                La joven  mujer de cabello largo castaño estaba de aterrada, su mayor miedo era el de ver a su hija y esposo caer ante esta extraña enfermedad.

Increíblemente, también sentía una extraña culpa, algo que le era imposible de explicar. Parecía como si en el fondo de su ser, ella se culpase a sí misma por lo que estaba pasando. Todo lo perdido, todo lo que se estaba por perder fuese su culpa y solo suya.

Recordaba como si hubiese sido ayer cuando todo comenzó, pocos meses atrás, el primer fallecimiento fue de su propio hijo. Asumió que los Dioses la estaban castigando a ella y la isla entera pagaba el precio por ello. Horas, días, meses...un calvario completo.

 

                Nada de eso importaba ya.

Su roto corazón seguía palpitando aún sin querer hacerlo. Por primera vez, su vida parecía encontrar sentido al porqué de su oscura llegada a ese lugar. Miles le veces había repasado en su memoria si podía haber alguna pista, pero no. Fue entonces cuando lo comprendió.

Lo meditó por horas, días incluso, lo que estaba por hacer y no habría vuelta atrás. Y lo que menos quería era que su esposo o su pequeña hija de dos años la viesen padecer a causa de su decisión.

 

                Fue por ello que decidió atravesar los sembradíos.

El camino más corto hacía la bahía era atravesando aquellos moribundos campos. Notando a su paso que, los pocos frutos que quedaban medianamente sanos comenzaban marchitarse tan rápido como el aire se dispersaba.

Llegó a la playa. Caminaba por la arena, la cual se metía en sus sandalias y podía sentir la tibiada de la misma causa por el sol. Veía como las olas arremetían contra la costa en sus intentos de llegar a Tierra. Incluso alcanzaba a ver como las mismas olas arremetían contra algunas grandes rocas a varios metros de donde se encontraba. Así como podía oler aquel suave olor salado proveniente de la brisa marina.

 

                Tan solo se dejó caer de rodillas al suelo.

Rezaba en silencio a los Dioses, queriendo que alguno escuchase sus plegarias. Ofreció su vida como prueba de ello.

De uno de los pliegues de su vestido sacó una pequeña daga, la misma había sido un pequeño obsequio de su cuñado, hecho de plata con algunos detalles en oro en el mango del mismo.  Que el tamaño no los engañase, estaba bien afilada y lista para usarse.

Tenía miedo, de eso no había dudas. Estaba aterrada de lo que pudiese pasar después de esta decisión que estaba tomando.

 

                Sus azules ojos se cristalizaron. Agachó la mirada y cerró sus ojos fuertemente, y al hacerlo, provocó que unas lágrimas se escurrieran de los mismos cayendo por su mejilla.

Los reabrió y dirigió la mirada hacía el océano. Tenía la daga apretada con tanta fuerza, musitó algo casi inaudible. Pudo sentir como su palpitación aumentaba así como su respiración aumentó. Se estaba armando de valor.

 

 

                Prefirió que fuera rápido.

Movió velozmente su mano, a la cual alzó en el aire con la punta de su daga en su dirección y sin más preámbulos, se clavó a sí misma en el abdomen. Contuvo un grito de dolor, pero era demasiado, lo enterró lo más que pudo.

Podía sentir como la tibia sangre se escurría de su herida. El ardor era terrible pero, tenía que esperar a que el fin llegase. Poco a poco fue sintiendo como su cuerpo comenzaba a debilitarse, la pérdida de sangre se había vuelto más grande conforme los minutos pasaron. Era lógico que la debilitación llegase rápido y con semejante herida.

Pandora simplemente se recostó en la arena media de costado, su rostro fijo en el cielo. Esperando el momento, rogando en silencio que llegara rápido.

 

                Las olas parecían ponerse más frenéticas al ver a la mujer tendida en la playa.

Ella las oía, el olor salado se hacía más fuerte a cada momento. Quizás era por el hecho de que se encontraba débil y era más susceptible.

El cansancio la forzó a cerrar los ojos, le pesaban demasiado como para mantenerlos abiertos. Su respiración se hizo más lenta, casi nula. Cayó profundamente dormida en ese momento...

 

 

 

Epimeteo estaba ayudando a sus vecinos cuanto podía y vigilaba a su hija mientras tanto. Extrañamente presintió que algo no estaba bien. Se había quedado unos momentos tildado. Ido.

Para cuando volvió en sí, escuchó a una de las mujeres que le comentaba sobre su estado.

No entendía que le sucedió. Nunca le ocurrió algo así.

De pronto, una punzada en su pecho. Esa extraña sensación como si algo no anduviese bien….como una advertencia de algún suceso que estaría por ocurrir.

Por acto reflejo, busco con la mirada a su alrededor a su esposa. Pandora. No la había visto desde hacía un buen rato.

Dejó lo que estaba haciendo y se dispuso a caminar en su búsqueda, ver si se encontraba en alguna de las casas cercanas ayudando o si necesitaba algo. Lo que fuera.

 

Pasó un rato. No la encontró.

Estaba confundido. Perdido. Algo le decía que debía encontrarla y rápido.  

 

 

 

 

                Mientras, en la playa.

El cuerpo de Pandora se había desangrado demasiado en tan poco tiempo. La arena a su alrededor y debajo suya estaba empapada con la misma.

Casi no respiraba. Al fin su cuerpo se estaba dando por vencido completamente.

En lo único que podía pensar era en su hija Pirra y en su esposo, Epimeteo. Sus memorias pasaban por su mente, su amor por ellos, y era por ello que había tomado esta horrible decisión. Era su culpa todo lo que estaba pasando, y a sus ojos, esta era la única manera de remediarlo. De salvarlos.

 

Debía sacrificarse por el bien común, por ellos y por todos.

Sin importar que fuese lo que le esperase del Otro Lado del velo….

 

2. Dezember 2018 01:01:39 0 Bericht Einbetten 0
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