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Anna David Rey


Durante la semana de caza en un pueblo de Canadá, Max y sus compañeros descubren un viejo y extraño cofre escondido en un pozo camuflado por ramas, hojas y lodo. Cuando deciden todos juntos abrirla lejos de la urbanización, se desataron una serie de eventos desconocidos y fantásticos.


Fantasy Alles öffentlich.

#328 #poderes-especiales #naturaleza #elementos
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Im Fortschritt - Neues Kapitel Jeden Sonntag
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Capitulo 01

Max Stiller estaba sentado en una banqueta en el único bar de su pueblo; en el buen Mr. Ben  con sus ricas y famosas cervezas artesanales. También, sus grandes y  jugosas hamburguesas. El lugar perfecto donde comer algo lleno de calorías, cuando estás deprimido, o tienes una gran noticia para tus allegados.

Este caso, Max almorzaba con media hora a reloj de su descanso de la tienda de su hermano. Siempre se tomaba el tiempo de saborear su comida, así como la hamburguesa de tofu, le faltaría más pimienta y una salsa de guacamole irían perfectamente en su dieta de los jueves. En tanto masticaba buenos trozos de su comida, levantaba la mirada de su plato para estudiar el ámbito y los clientes que llegaban, o seguían conversando después de sus comidas.

De pronto, recibió una fuerte palmada en su espalda con la energía de un luchador de artes marciales mixtas. Max giró su cabeza tan rápido que su cuello tronó, fulminando con sus ojos azules a Constanza Ríos.

-¡Rayos, Conny!-le gruñó él, luego de tragar un pedazo de tofu acompañado de un largo trago de cerveza.- ¿Acaso quieres matarme de asfixia?

-¡Oh, bien, Maximus Stiller!- pronunció ella en burla, tomando asiento a su lado.- ¿Sabes? Tengo la certeza de llevarme un buen jabalí para ganarme la Estanciera de Rodolf, ¡En verdad, es una monada! ¿Particaparás con tu tonto equipo de todos los años?

En el pueblo denomiando Whitehorse, se organizaban salidas de cacería durante el otoño, quien quisiera participar -entre mujeres y hombres- debían tener más de dieciocho años, cinco años de experiencia en uso de armas de fuego. No faltaba mucho para este evento, que Constanza estaba entusiasmada de obtener el primer premio como recompensa y reconocimiento de la mejor cazadora de este año.

Max observó un momento a la joven, recordando que aquel cabello rubio plata anteriormente, era rizado y pelirrojo como, el primer año de conocerse en la escuela de infantes, ambos eran pueblerinos nativos desde su nacimiento, se conocían tan bien, que muchos aseguraban que había pasado algo más que amistad. Constanza seguía siendo bonita, machona y competitiva. Max regreso a almuerzo, terminando lo último de su cerveza roja, a su vez Constanza pedía la primera comida del menú a la camarera del mostrador.

- ¿No crees que es arriesgado adentrarte al bosque con estas tormentas?-le inquirió Max, seguidamente mordió su hamburguesa.

-No esperaba que dijeras algo tan machista, Maximus.-le respondió en desacuerdo.- ¿Por qué una mujer debe quedarse en casa, esperando que el patriarcado traiga la cena? ¡Tonterías de hombres!

-Solo decía...

-Intenta usar el cerebro más seguido, no tanto tu aspecto de Niño Bonito.-le jactó ella, ofendida. Dio un bufido, apoyando los codos sobre la barra.

Él no replicó nada más a la fuerte posición feminista de los últimos años; mucho menos, debatir las nuevas propuestas de leyes y hechos politícos con Constanza Ríos, hija del alcalde. 

Se disculpó con ella, mostrando que apoyaba a las mujeres y sus progresos en el mundo, no era un patriarcado o un hombre de mente cerrada. Es más, se esforzaba en tener diferentes miradas en el mundo actual, pero algunas veces caía en la cuenta de la incertidumbre y hipocresía de este. Tomó su gorra de Canadiens  de Montreal haciendo una reverencia teatral a la chica, ella hizo una mueca indiferente. 

Se dirigió a la salida del Mr. Ben, levantó su mirada la cielo nublado, gris y el viento soplaba con fuerza, habría otra tormenta eléctrica como hace una semana atrás. La complejidad de tolerar que los rebaños de ovejas no fueran atacados por los lobos, o los cultivos fueran devorados por los jabalíes; una tormenta eléctrica era un nuevo problema para los agricultores.

-¡Ey, Maxi mu!-gritó un joven que venía caminando con un perro husky siberiano a su izquierda.-¿Cómo va la onda?

Se movió un poco dándole espacio a un joven de dieciocho años, de cabello crespo y negro azabache, rizado. Tenía una tez blanca, tersa y algunas pecas en sus pómulos. Todos lo llamaban, Rex. Se colocó junto a Max, recargando su hombro contra una columna del bar.

-Estaba regresando a la herrería.-le respondió buscando su celular en su chaqueta de jean.- Hay varios pedidos del rancho de los Polk.

-Adivino.-dijo Rex, llevaba un cigarro fumado por la mitad y lo arrojó en un cubo de agua para caballos.- Los lobos volvieron a rondar por la zona de los rebaños, típico.

Max asintió.

-¿Qué puede sorprenderte en un pueblito de campesinos?-le preguntó.

-Chicas en tacones, siliconas y rubias oxigenadas.

Se echaron a reírse a carcajadas, podía imaginar ese tipo de comentario materializado a la realidad. Max le pidió un cigarro al chico, obedeció convidándole uno. Lo encendió, dando una pequeña pitada y sintió como el sabor del tabaco puro entraba a su boca, chocaba con su paladar chasqueando la lengua. Hace dos mese, había dejado de fumar, pero algunas veces no soportaba la tensión del trabajo, a las quejas de su hermano mayor y todo lo demás, le fastidiaba.

-El buen puro de Ben. Justamente, vengo a retirarle unos gramitos.-le confesó Rex. Arqueo una ceja mirándolo con sorpresa, siendo un joven saliendo de la etapa de adolescencia, era un rebelde sin causa.- Si quieres, puedo pasarte algunos armaditos para tus días de mala racha.-le sugirió con un guiño.

-Mejor vuelvo al trabajo, o terminaremos presos por treinta días.-replicó.

-Como sea.

Max estrechó su mano con él, le aconsejó que tuviera más cuidado en sus compras ilegales, y también que terminara de hacer esas pendejadas. El chico sonrió de lado, sabiendo que sus palabras se irían con el viento, en cuanto volviera a verlo drogado, y ebrio en la plazita de los pinos, ¡La juventud perdida! pensó Max caminando a su motocicleta BMW, una clásica y algo inútil para caminos de barro, u otras dificultades.

Subió, dio llave y dio una patada en el suelo de tierra impulsando la velocidad con el objetivo de llamar la atención de pueblerinos, aunque pocos estaban interesados en él. Suspiró resignado conduciendo como buen chico de campo.

19. November 2018 01:06:05 0 Bericht Einbetten 0
Fortsetzung folgt… Neues Kapitel Jeden Sonntag.

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