Hielo nuevo Follow einer Story

urilnsc Uriel Sánchez

Primera parte. La humanidad se ve obligada a vivir bajo tierra después del choque de un asteroide. La sociedad, que avanza de manera impresionante, busca seguir adueñándose de cada cueva y túnel que encuentra. Dom, pionero en la investigación y exploración, pronto dejará de poder escoger su propio camino junto al resto de su comunidad.


Science Fiction Nicht für Kinder unter 13 Jahren.

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Impacto

La historia comienza hace unos diez años. Un asteroide colosal colisionó contra la Tierra. El impacto, sumado a los problemas ambientales que trajo, empujó al planeta de su órbita y lo alejó considerablemente del Sol. La Luna quedó también más distante, pero gracias a un fragmento del asteroide, se mantuvo en órbita, y la Tierra tenía ahora dos lunas. Todos se preguntan qué habría sido del planeta si aquella roca no se hubiera partido casi al medio antes de chocarnos. Yo me preguntaba qué había hecho para quedar solo. 

Dom es mi nombre. En el momento del impacto, estaba cerca de los doce. 

Cerraba los ojos y veía a toda mi familia muerta. Todos. Mi padre, mi madre, mis dos hermanitas y mi hermano mayor. El perro también. Mi mejor amigo Karl y yo estábamos en un viaje escolar. No recuerdo en qué grado estaba. Estábamos a más o menos ciento cincuenta kilómetros de la ciudad, donde cayó el asteroide. Mi casa estaba a tan solo cinco. La ciudad entera fue horrendamente destrozada, como cuando alguien arranca la costra de una herida que no cicatriza: carne viva y sangre por todas partes. La noticia fue rápida, todos lo vieron. Incluso nosotros. No había absolutamente nada que pudiéramos hacer. Sólo rezar. Aunque, como era de suponer, no sirvió de mucho. Todo aquel que estaba cerca, fue aplastado o quemado por la onda expansiva del golpe.

Pasaron unos días hasta que pudimos volver, todas las rutas y carreteras estaban cerradas. Ya hacía notablemente más frío que antes. Nos encontramos con el peor escenario posible. Todo destruido, todos muertos. A simple vista no había sobrevivientes. Podía haberlos, porque algunos edificios tenían subsuelos donde alguien podría haber quedado atrapado, aunque era poco probable. Mientras paseábamos por la ciudad dentro del colectivo en el que viajábamos, no podía verse nada que no fuera terror y preocupación. Saber que bajo todos esos escombros, bajo todas esas piedras, todos esos pedazos de hogar, esos árboles caídos, había gente viva y ahora hay gente muerta, es simplemente… terrible. No hay demasiadas palabras que puedan expresar correctamente lo que se sentía en aquel momento. Algunos niños lloraban, otros vomitaban. Los adultos no podían dejar de mirar los escombros. Pensando en quién sabe qué. El conductor hacía rato estaba hincado en el volante, con la frente sobre el dorso de sus nudillos. No podía pasar con el vehículo por el desastre que había.

Karl y yo éramos como hermanos. Estábamos sentados uno al lado del otro, tan cerca como podíamos para mantenernos sin frío. 

De un momento a otro, la radio comienza a sonar. No era música, sino una voz muy saturada. No se entendía bien al principio.

Luego de unos segundos, el sonido se aclaró. Nadie sabe quién era, y no puedo decir que me alegró demasiado lo que dijo.

No hubo un solo impacto. Fueron varios. La fragmentación del asteroide generó cerca de diecisiete choques contra la Tierra, uno más terrible que el anterior. El nuestro fue el menos potente. La humanidad estaba acabada. El planeta, completamente destruido. Se desconocía el número de personas de quienes se podía esperar ayuda, pero rondaba el cero absoluto. 

Piensen durante un momento cómo reaccionarían a esto. Estabas tranquilo, pasando un buen rato en un viaje escolar. De la nada, una maldita roca gigante se acerca al planeta a una velocidad impresionante y lo destroza. Mueren miles de millones de personas, entre las cuales muy posiblemente se encuentre toda tu familia. Además, básicamente los humanos están en peligro de extinción. A los doce años, no supe cómo reaccionar. Y me alegro por eso. Si hubiera sido un poco mayor, probablemente me habría suicidado.

También había habido una pequeña decisión sobre qué hacer. Se concluyeron varias situaciones, divididas en anuncios: 

Primero, se sabía que nos habíamos alejado del Sol debido a la caída notable en la temperatura, así que, por cuestiones de administración de alimentos y energía, sería un problema mantenernos separados. Todos los supervivientes debíamos estar juntos y permanecer así.

Segundo, no estaba claro cuánto tiempo más sería posible estar en la superficie. Por las bajas temperaturas, que se creía seguirían bajando y como mucho tendríamos un año.

Tercero, se decidió mediante votos que la idea más viable era vivir debajo de la tierra, lo más cerca posible de las minas ya preparadas para que las personas entren de forma segura.

El cuarto anuncio fue el lugar donde debíamos reunirnos: un bosque a quince minutos de donde estábamos. Era la entrada de una mina de carbón.

Desde ese momento, nada realmente extraño sucedió. Además de sobrellevar psicológicamente la posible muerte de mi familia, saber que mis vecinos quizás estén todos muertos, mi mascota seguramente también murió aplastada y todo lo que quedaba de mis pertenencias era la ropa que llevaba puesta, lo único que restaba era definir dónde vivir.

Pero eso también estaba solucionado. Viviríamos dentro de la mina. Suficiente espacio para las menos de cien personas que sobrevivieron de las más de dos millones que había en la ciudad, suficiente comida, suficiente todo. Se consiguió establecer un área que con el paso de los meses empezó a llamarse “la Zona”, que era donde todos dormíamos. Juntos, para mantener el calor. La comida era repartida en iguales cantidades. No estaban permitidas las relaciones sexuales y no había ninguna embarazada entre los sobrevivientes. Tampoco había bebés y los más pequeños tenían entre diez y doce. Es decir, algunos niños y todo el grupo en el que yo estaba.

Luego de eso, hubo paz. No había muchos conflictos, no solía haber discusiones, todos intentaban no molestar a nadie. Así fue durante quizás dos años.

1. September 2018 13:19:38 1 Bericht Einbetten 8
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Post!
Rodrigo Hernandez Rodrigo Hernandez
Me parece super ! 😀 voy aseguir leyendo
2. Mai 2019 12:55:40
~

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