¿Hasta donde hemos llegado? Follow einer Story

sleeplesshandwriter

Meses luego de que una mortal cepa de gripe diezmara la población mundial, diferentes grupos de sobrevivientes se adaptan a un nuevo mundo sin ley. Un hombre desesperado hará lo que sea para mantener su mujer y sus hijos a salvo. Un ingeniero, un médico, un ex-militar y un antiguo recluso recorren los llanos en busca de recursos para su comunidad, alejándose de las grandes ciudades. Un grupo de saqueadores merodean en busca de víctimas. Ninguno consciente del peligro que se aproxima.


Postapokalyptisches Nicht für Kinder unter 13 Jahren.

#supervivencia #español
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PRÓLOGO - Marcos

Pasó tan cerca de su cara que sintió como el viento lo abofeteaba, lo había escuchado como un potente zumbido en su oído izquierdo justo antes de que impactara un árbol a su lado.

Todavía podía ver las astillas en el aire cuando John lo tomó del hombro y lo tumbó junto a un tronco caído, la sangre corría fría por sus venas, por más que viviera situaciones como esta era muy difícil que un corazón tranquilo como el suyo se acostumbre a esas cosas, al menos no como Julio y Brian.

Habían salido del campamento hacían menos de dos horas, y poco más de un minuto desde que entraron a ese gran claro. Por suerte aún no estaban completamente alejados de cualquier cosa que los protegiera, para Julio eso significó una gran roca a su izquierda, Brian lo siguió, John y Marcos no reaccionaron tan rápido, y este todavía seguiría parado en aquel lugar de no ser por la intervención de su amigo.

Podía ver como su compañero movía sus labios mientras lo miraba, el zumbido se hacía cada vez más leve hasta que podía escuchar las palabras que articulaba John:

― ¡Estas sangrando!

En ese momento pudo sentir el calor que bajaba lento y constante desde su oreja acompañado de un intenso ardor … ― ¿estoy sangrando? ―preguntó, mientras acercaba su mano con lentitud hacia el lado izquierdo de su rostro.

― ¡ahí esta! ―exclamó Julio mientras señalaba una ubicación con su arma;

― Lo veo, al pie de aquella colina, al final del claro ―respondió Brian entusiasmado, este se preparó para disparar cuando Julio lo detuvo.

―Espera, Brian Necesito que tu... ― Julio fue interrumpido por un grito de dolor de Marcos.

―Solo rozo tu oreja, te recuperaras ― intentó calmarlo.

Entonces una segunda bala impactó contra el suelo, junto a la roca donde se había apoyado Julio.

― Posiblemente coloco esas pequeñas trampas que encontramos en la zona ―Tal vez solo nos está alejando ―Marcos interrumpió a Julio de nuevo, con su voz ahogada en dolor mientras apretaba su oreja con una pequeña toalla que había sacado de su mariconera ―podríamos irnos y dejar las cosas así.

―Por supuesto que si amigo... o mejor, podemos traerlo con nosotros al campamento, seguro tiene una familia e hijos que alimentar, ¡de seguro no quería dispararnos ni arrancarte media oreja! ―Las palabras de Brian fueron cortadas por un tercer impacto, un poco más alejado que el anterior.

Julio evitó que la discusión se prolongará ― ¡Es suficiente!, Marcos esto tiene que hacerse, no podemos tener hostiles tan cerca del campamento, ahora está solo, pero podría formar parte de un grupo… John mantenlo ocupado, Brian y yo vamos a retroceder hacia los árboles y rodearemos el claro, acabemos con esto.

―Acabemos con esto ―Brian replicó.

Marcos cuestionó a Julio.

―No creo que sea prudente dejarlos a ustedes solos ―Respondió ― Podría haber alguien más, tal vez ese solo nos está distrayendo.

―Ni mucho menos dejarnos solos junto a Brian... ―murmuró John

― ¿Y te parece más prudente dejar que él vaya solo? ― Marcos alzaba su voz sin darse cuenta ― ¿Tan seguro estas de que solo es uno? ¿y si tienes razón? puede haya alguien más... ¿Brian podrá contra ellos?

John puso una mano sobre su hombro ―Solo hay una persona disparando en ese lugar, tiene un rifle de cerrojo y tiene muy poco tiempo con él, apenas lo domina, solo hay que ver el tiempo que dura en…

―John saca tu arma ―habló Julio sorprendido de que su amigo aún no haya sacado su arma ante tal situación, necesito que te pongas en mi lugar, dispara a ese maldito, voy a ir junto a Brian.

Era increíble lo calmado que podía mantenerse John ante cualquier situación ― Mantener la cabeza fría te permite tomar buenas decisiones... ― le había respondido una vez cuando le sacaron el tema ― Y las buenas decisiones nos mantienen vivos.

― Y cómo mantienes la cabeza fría cuando alguien te está disparando... ―pensó Marcos mientras tragaba saliva y sacaba su arma.

―No creo que la uses hoy, no te preocupes ―se burló Julio cuando Julio y Brian se perdieron entre los árboles.

John disparó varias veces hacia la dirección del agresor, Marcos podía ver el brillo en sus ojos luego de cada disparo… sin duda tenía la esperanza de ver un cadáver rodar por la colina. Era posible que incluso se hubiera olvidado de que su trabajo era distraerlo, ¿de verdad pensaba que le daría con una pistola a esa distancia?

Una de las balas del rifle dio contra la tierra frente a ellos, un poco de lodo salpicó sobre el rostro de Marcos― Sangre y lodo ― pensó mientras se limpiaba con su toalla ― debo parecer un completo desastre.

Sin haber pasado aún 10 minutos de la partida de Julio, se escuchó un disparo de pistola en la distancia.

―se acabó… ― dijo John mientras bajaba su arma ― esa era el arma de Brian...

― ...o de Julio ― Respondió Marcos, John siempre aparentaba tener el control de la situación y saberlo todo, y el bastardo nunca se equivocaba...

Marcos revisaba su mariconera, ya se había desinfectado la herida con un poco de alcohol, estaba muy concentrado ―Donde están...― Se repetía en su cabeza.

Estaba seguro de que los había puesto dentro antes de salir, desde que los encontró nunca salía sin ellos, los usaba en sus momentos de soledad y tranquilidad, ―La soledad no es algo que sea difícil de encontrar en esta época― Se decía a si mismo de vez en cuando ―Pero eso no la hace menos apreciable.

Por razones obvias los mantenía en secreto, en el grupo se compartía todo y no iban a durar mucho, pero luego de ese momento de tensión no le importaba, ―Casi me vuelan lo sesos hace un momento― pensó en voz alta sin darse cuenta ―No quiero morir sin tener mi último...

Otro disparo le repuso en su estado de alerta, otra vez una pistola, un disparo que sonó exactamente igual al anterior.

― ¿Qué crees que pasó? ―Preguntó Marcos sorprendido.

―Lo remataron tal vez.

― ¿Y si no era uno solo? ¿están luchando ahora mismo?

―De ser así ya habríamos escuchado no uno sino 10 disparos más…

―Una emboscada tal vez, dos disparos, Brian y Julio...

Marcos podía verlo en su mente, Julio y Brian acercándose al tirador sigilosamente sin percatarse de todo un grupo escondido en la vegetación, el primer disparo terminó con Brian, y luego de suplicar por su vida unos segundos Julio también recibió un disparo, no sin antes decirle sobre sus dos compañeros restantes.

Sus prematuras conjeturas fueron interrumpidas por una figura saliendo del claro, estaba jadeando tanto que parecía que acababa de terminar una carrera, unos pantalones del ejército y unas botas negras daban testimonio de su pasado militar, Julio les hizo señas para que se acerquen, y estaba muy apurado.

Marcos tuvo que cerrar su botiquín improvisado y salir corriendo junto a John. ―Los sacaré en otro momento― se repetía con cada paso.

Sin ningún peligro a la vista pudieron atravesar directamente el claro.

Marcos se percató de que John estaba mirando con curiosidad su mariconera, no podía saber lo que guardaba ahí, era probable que se llevará una gran sorpresa al verlos.

― ¿tu último qué? ―preguntó John.

Cuando llegaron a los pies de la espesa colina pudieron escuchar a Julio entre los árboles gritarles ― ¡Rápido! ¡lo estoy perdiendo!

Marcos aceleró su paso y se internó entre los árboles en parte para evitar la pregunta de John, en parte para saber que había sido de Julio y Brian.

Marcos no podía sacar de su cabeza la imagen de Julio arrodillado junto a un agonizante Brian… pronto esa imagen fue reemplazada por la realidad, curiosamente muy similar, Julio arrodillado junto a un agonizante niño de 12 años más o menos al que nunca había visto antes.

― ¡Oh por dios! ― se le escapó.

Se hubiera atrevido a pensar que el niño era el tirador de no ser por el hombre tirado a su derecha, el rifle estaba tirado a su lado. Su mano reposaba sobre su cuello que no dejaba de sangrar a borbotones, hacía mucho había dejado de luchar y su mano sólo estaba manteniendo esa posición porque ya no tenía fuerzas para moverla.

El niño tenía una herida en el pecho y Julio luchaba por parar el sangrado, Marcos se tiró a su lado y abrió de nuevo su mariconera, John entró y luego de mirar la escena uno segundos se dirigió a Julio en un tono frío y con el rostro inexpresivo:

―a diferencia de Marcos yo si noto el tercer cuerpo… que ha pasado aquí Julio

Marcos que había puesto un trapo sobre la herida del niño, giró su cabeza y pudo notar a Brian tirado en el suelo, había sido golpeado y su nariz estaba rota.

John caminó hacia Brian, cuando pasó junto a sus compañeros ni siquiera bajo la mirada para ver al niño, era como si no le importase, no, no le importaba.

Cuando Marcos lo conoció varios meses atrás, había pensado que John fingía su calma, que estaba tan asustado como todos y que sólo quería dar fuerzas a su esposa, pero pronto descubrió que no podía estar más equivocado... cada día que pasaba junto a John se convencía más de que éste disfrutaba en lo que se había convertido el mundo.

John se arrodilló junto a Brian y le tomó el pulso.

―Aún está vivo, pero ese maldito le dio una buena paliza… ―John señaló al agónico hombre con el rifle. ―No es así… amigo… ―Sin quitar sus ojos negros e inexpresivos de Julio.

―No fue el… ―titubeo Julio ―Fui yo quien lo golpeó así…

El niño intentaba decir algo, pero no podía articular nada, Marcos podía sentir cómo el niño temblaba y su pulso se hacía más débil, su piel estaba perdiendo color con cada latido y sus latidos se estaban debilitando con cada segundo.

― ¡Esto no tenía que pasar! ― Marcos no podía soportarlo más ― ¡les dije que nos fuéramos!

― ¡Brian perdió el control! le había disparado al hombre y luego apuntó al niño, dijo que era peligroso y le disparó ―Julio puso su mirada sobre el niño, de cuyos ojos no dejaban de brotar lágrimas de dolor ―no pude evitar que dispare… ― los ojos de julio también dejaban caer lágrimas, pero no eran provocadas por el dolor.

― Brian fue el que disparó… ― dijo John mientras miraba fijamente a Marcos, el bastardo nunca se equivocaba.

―El no haría algo así… estas seguro de que el niño tenía un arma, todo pudo ser un malentendido ― Marcos tenía casi 8 meses conociéndolos, y Brian era el único que podía considerar su amigo.

John se acercó rápidamente antes de que Julio responda ―Yo no veo un arma aquí ―

John había saltado junto a ellos, había movido un montón de tierra y lodo ―Brian siempre ha sido demasiado impulsivo, tarde o temprano iba a lastimar a alguien del grupo…

Julio no podía apartar su mirada de sorpresa de John, sorpresa o enojo, Marcos no estaba seguro, chasqueo sus dedos frente a Julio para llamar su atención.

―Necesito que aprietes aquí, necesito sacar algo

Julio lo hizo de inmediato, estaba empapado de sangre, aunque no tanto como la persona que tenía al frente. Marcos tenía el pecho, los brazos y parte del cuello pintados de rojo, introdujo sus manos en la mariconera.

― No puedo sacar la bala hasta que esté lo suficientemente estable ― pensó ― ...necesito uno ahora...

Julio continuo ―Brian se puso agresivo cuando lo confronté, me atacó y tuve que reducirlo...

Los dedos de Marcos registraban con ansiedad su bolso, cuando los toco casi se dibuja una sonrisa en su rostro y justo cuando los iba a sacar...

―no… ―El niño gimió en un intenso dolor y con voz entrecortada ―...no le hagan nada...

John puso su atención hacia el niño, ya casi parecía que le fuera invisible, acercó su cabeza y le preguntó sobre quién hablaba.

―… ella … ―Mientras sus ojos se perdían en el cielo y el aire dejaba sus pulmones.

―Escuchan eso… no está solo ―John se alejó del niño mientras Julio tomaba su pulso ―

―Es innecesario… está muerto ―Marcos se levantó, sacó su mano vacía de la mariconera y la puso sobre el hombro de Julio, luego se fijó en el hombre del rifle, unos minutos atrás se había ahogado, la sangre aún manaba de entre sus dedos, no hubieran podido hacer nada, la bala había atravesado su cuello y para cuando llegaron ya había perdido demasiada sangre.

― ¿Me están escuchando? ese tirador y su hijo no están solos, el niño mencionó a…

― ¿Ese niño acaba de morir por nuestra culpa! ― Marcos cubrió su cabeza con las manos ― era solo un niño…

― y su responsable lo pagará ― por un momento se dibujó un brillo en los ojos de John, su rostro inexpresivo dio paso a una especie de gesto de victoria que tardó un segundo en desaparecer, pero Marcos lo había notado… ― pero ahora tenemos que atender un asunto más importante, tenemos que descubrir de dónde vienen, si ese hombre tiene compañeros estos se van a extrañar al no verlo regresar, lo van a buscar y tarde o temprano...

Marcos lo interrumpió molesto ― ¡Eso es lo único que te importa!

―No… eso es lo único que importa ― Julio se unió a la conversación mientras pasaba su manga por sus ojos enrojecidos ― tenemos que preocuparnos por los vivos.

― En este momento tienes que preocuparte por la seguridad de Ángela y Carolina ― John concluyó ― y no por ese niño y su padre.

― Tiene razón… ― se dijo a sus adentros ― ese bastardo tiene razón.

Su cara debió traicionarlo y revelar sus pensamientos, porque en ese momento pudo ver una sonrisa de satisfacción en la cara de John.

― ¿Tenemos que preocuparnos por los vivos cierto? ― Marcos señaló al sujeto tirado en el suelo con la nariz rota.

― ¿Brian? ―John fingió sorpresa ― ¿Quieres a alguien así en el grupo?

― ¿Lo abandonaremos aquí?

―No es un perro que dejaremos en la carretera, lamentablemente él sabrá muy bien cómo regresar

― ¿Sugieres que lo asesinemos? ― la sola idea de que John pensaba abandonar a Brian a su suerte le removía las tripas, pero no le causaba sorpresa, era el tipo de cosas que él esperaba de John algún día. Asesinarlo era algo muy diferente.

―Eso lo decidirá todo el grupo ―Julio puso fin a la discusión ―Lo ataremos a un árbol, Marcos se quedará con él mientras John y yo rastreamos sus pasos hasta descubrir de dónde vienen.

―No permitiré que nadie más sea lastimado hoy ―Marcos hablo lo más firme que pudo.

―Eres nuestro único…

―No Julio… algo podría pasarme cualquiera de estos días, y Carolina es perfectamente capaz de hacer lo mismo que yo, pronto Ángela también. No uses esa excusa barata conmigo, necesitan una persona que use su cerebro antes que el gatillo, me asegurare de que esto no ocurra de nuevo.

Julio no dijo nada más, ataba a Brian contra un árbol mientras John registraba los cuerpos, Marcos se preguntaba en qué punto John se había convertido en una persona tan fría.

― ¿Que has encontrado John?

―No mucho, las balas de su rifle, un encendedor y esto. ― pasándole la fotografía de una familia de tres personas, dos de ellas muertas en ese momento ―fue tomada hace unos años, 4 o 5 tal vez, el niño es muy joven ahí.

― un selfi... ―Las palabras casi se le ahogaban al salir. Solo podía pensar en que pronto tendrán que confrontar a la mujer de la foto… a la madre de ese niño. ― nunca me hice uno de esos...

― ¿Te refieres al autorretrato? ― John entendió perfectamente pero nunca perdía una oportunidad de corregir.

―Es una hermosa fotografía… ¿habías ido a ese parque? ―Marcos no estaba de humor para otra discusión.

―Nunca, digamos que Ana no es muy amante de los animales. ―mientras prendía el encendedor. ―haz lo que quieras con la foto… yo conservaré esto.

― ¿Eras fumador?

―Para desgracia de mi esposa. ― ambos sonrieron.

― Y para la mía ― pensó Marcos.

Julio, que para entonces ya había terminado con Brian les pregunto si ya estaban listos.

Marcos le mostró la fotografía y le preguntó sobre lo que creía, sobre la familia que habían destruido.

Tomó la foto y al verla se quedó pasmado, se sentía como si quisiera decir algo, pero no le salían las palabras.

―Creo que esta sola… ― John entró en escena ―Por si les interesa mi opinión…

― ¿A qué te refieres?

― una familia de 3, aquí tenemos al padre y al hijo, la madre debe estar escondida en el refugio, sola, esperándolos...

― podrían formar parte de un grupo mayor.

― entonces sería uno muy estúpido ― Julio se unió. ― mandar a un hombre solo y con un niño, a varios kilómetros del grupo y muy mal armados, por cierto.

― ¿cómo podrías saber que están a muchos kilómetros? ― Marcos no entendía de donde estaban sacando tantas cosas, ¿que se estaba perdiendo?

― ¿cuántos disparos se han hecho? ― John se ocupó de responder ― ¿cuánto tiempo hemos pasado aquí? ¿por qué no han venido a ver que paso con su gente? o estaban solos, o su grupo está muy muy lejos.

―Si es así como dices entonces no tenemos nada que hacer. ¿no crees? ―Julio le respondió.

Marcos se había molestado mucho ante tal imagen, si John tenía razón, y ese bastardo nunca se equivocaba, estaban dejando a una pobre mujer sola sin saber lo que había ocurrido con su familia, tenían que hablar con ella, llevarla al grupo. Cuando iba a decírselo a sus compañeros se dio cuenta que julio no había terminado.

―Pero nunca podríamos estar lo suficientemente seguros, deberíamos acercarnos…

―Y en caso de ser así ―Marcos creyó saber hacia dónde irá Julio ―No podemos dejarla abandonada… Destruimos su familia.

―Deberíamos acercarnos ―Julio concluyó ignorando a Marcos ― y ver que realmente sea una sola mujer y no un grupo, que no sean peligrosos para nosotros.

Hace pocos días había llovido con mucha fuerza, el terreno estaba lodoso y rastrear las huellas no fue ningún problema, hubieran podido hacerlo incluso sin una persona experimentada como Julio, también encontraron trampas en el camino, John mencionó que eran trampas de conejos y las había visto en las ilustraciones de uno de sus libros. Ninguna había atrapado nada.[1]

― ¿Crees que este ahí? ―dijo John mientras señalaba una cabaña de dos pisos al pie de la colina que estaban bajando.

―Cuando estemos dentro… lo averiguaremos

Marcos tenía esa extraña sensación, esa sensación de estar a punto de cometer un error… uno grave.

― tal vez… ― Marcos puso su mano sobre el hombro de John para hacerlo parar ― no deberíamos entrar…

― ¿te asusta una mujer indefensa?

― ¿y si estás equivocado? ¿y si es una trampa?

― aquí no ha vivido ningún grupo, ni siquiera uno pequeño, no hay ninguna señal, basura, ni siquiera tendrían de qué vivir. Tal vez ella esté escondida en alguna parte esperando a su esposo e hijo …― John concluyó ―y todos sabemos que nunca llegarán.

― ¿te refieres a la mujer de la foto? ¿ni siquiera sabes si está viva?

― ¿a quién se refería el niño? había dedicado sus últimas palabras a su madre...

Se acercaron a la casa, vieron los alrededores un rato y miraron por las ventanas, estaba todo desordenado y había varias pilas de latas abiertas. No parecía haber nadie.

― miren esto ― Julio parado frente a una de las ventanas, estaba ubicada a la izquierda de la puerta de la cabaña.

Marcos se acercó, aceleró el paso cuando paso junto a la puerta.

Era la misma sala que había visto desde las otras ventanas ― no sé qué quieres que vea

― la mesa ― John se había acercado a la ventana.

Marcos se fijó en la mesa, había tres latas, abiertas, podía ver los cubiertos sucios junto a estas y unos cuantos granos de maíz.

― exacto ― Julio se dirigió a John ― comieron hace poco, tres latas, una por cada uno.

― debe estar en alguna parte, Marcos nos vas a esperar aquí.

― podríamos tocar la puerta…

― vamos a entrar.

― pues yo entraré con ustedes… ya te lo he dicho, no permitiré que nadie más muera hoy.

Julio dirigió una larga mirada a John, como si él fuera con el que estuviera hablando, Marcos detestaba que lo pusieran de lado de esa manera.

― va a entrar conmigo, no lo perderé de vista. ― John rompió el silencio.

― yo planeaba no perderte de vista a ti ― tal vez dicho por otra persona hubiera parecido un comentario irónico, pero la expresión tan seria con la que Julio miraba a John decía todo lo contrario.

Se acercaron a la puerta principal John sacó su arma y apuntó a la puerta.

Marcos también saco su arma y la preparó, John le sonrió y estuvo a punto de decir algo cuando Marcos se le adelantó molesto.

―Si, ya sé que no la usare.

―No es eso lo que iba a decir...― sin borrar la sonrisa de su rostro ―No sé a quién vas a disparar con el seguro puesto.

― El bastardo nunca se equivocaba... ―pensó Marcos.

31. August 2018 16:58:25 3 Bericht Einbetten 3
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Gin Les Gin Les
Hola, soy Gin, embajadora de Inskpired. He pasado a revisar tu historia como parte del programa de verificación con el propósito de ayudarles a presentar un trabajo de calidad a los lectores y que de esa manera logren alcanzar mayor cantidad de lecturas. Antes de verificarla es necesario que corrijas algunas faltas de ortografía y puntuación en tu obra, una vez hecho esto comenta este mensaje y pasaré de nuevo a revisar para ponerla en verificada. Espero poder ayudarte en caso de que tengas alguna duda. ¡Saludos!
11. Oktober 2018 22:12:18

  • Jorge Paniagua Jorge Paniagua
    Listo 13. Oktober 2018 15:35:21
  • Gin Les Gin Les
    Aún sigue habiendo algunos errores como el inicio en minúscula de los diálogos de los personajes. Cuando terminan en punto y aparte inicia de nuevo con mayúscula :D 14. Oktober 2018 15:09:54
~

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