El arte de sentirse enamorado Follow einer Story

monihaydcelorio Monique Celorio

––Muy bien, solamente ten mucho cuidado, Valentina, éste chico es de los peligrosos para el corazón ––advirtió mi padre. ––¿A qué te refieres? ¿A que no soy lo bastante inteligente como para evitar enamorarme de él? ––inferí. ––No, cariño, lo opuesto, me temo que eres lo bastante inteligente como para hacer que él cambie por querer estar contigo. Historia para concurso “Love is in the air” de la comunidad de Romance y Cuento.


Romantik Alles öffentlich.

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Diego




El lápiz continúa resbalándose de mi mano, es lógico, están sudando más de lo normal. Miro la toallita que siempre tengo en mi pupitre en momentos así, mas la ignoro, no me serviría de nada, al segundo después estarían húmedas de nuevo.

Por un instante pienso en decirle a la señora Rosales, sin embargo no lo hago, son simples efectos secundarios de mi cuerpo cada vez que presentamos un examen. Agradezco que mi nariz no haya empezado a escurrir sangre y me concentro en terminar.

Encierro la última respuesta de la última hoja y me apresuro a entregarle a la profesora mi prueba, apenas noto que la tiene en sus manos doy las gracias y dejo el salón. Ya en el pasillo apresuro el paso en busca del baño más cercano, necesito con urgencia lavarme las manos y remojarme la cara. 

Un <<¡Ay no!>> viene a mi mente. El baño más cercano es el de las novatas, las recién ingresadas a preparatoria que sienten tienen el mundo a sus pies. Sin embargo ya es muy tarde para cambiar de dirección, el siguiente sanitario está en el otro edificio. 

Abro lentamente la puerta de madera suplicando no hacer ningún ruido, apenas me percato de que no haya nadie a la vista termino de entrar y me voy directo al lavamanos. Me miro en el espejo y comienzo a darme ánimos a mí misma, lo curioso es que siempre me pongo así de nerviosa en los exámenes aun sabiendo que siempre obtengo la nota más alta.

No soy el mejor promedio de la clase pero encajo perfectamente en los primeros tres. Aunque entre ratos no pienso que sea suficiente si mi plan es irme del país para la universidad. 

Un ruido capta mi atención y dejo todo lo que hago. Me viro en dirección a las puertas de los excusados, siento cómo las manos me vuelven a sudar. Echo un suspiro y me río, ya entiendo lo que pasa, estoy en el baño de las novatas.

--Te escuché --berreo.

La puerta del fondo empieza a abrirse poco a poco y Diego sale sonriendo, me lanza una mirada burlona y se recarga en la pared.

--Hola, preciosa --saluda.

Aprieto los dientes y sin poder evitarlo pongo los ojos en blanco, detesto que me llame de tal manera.

--No me digas así. No soy una de tus chicas --contesto segura de mi respuesta y regreso mi atención al lavamanos. 

--Podrías --afirma. Le regalo una mirada vacía y me muevo al secamanos--. Tranquila, preciosa, es coña.

Diego había llegado hacía cuatro años de España, su padre es dueño de una compañía muy importante y encontró mejores beneficios para la misma aquí en México.

Debo ser honesta y reconocerlo, sí es increíblemente guapo; con esa barbilla partida, esos labios rojos cereza y la mirada más seductora que he visto en mi vida, aunque de todo eso, nada se compara con ese maldito acento. Probablemente es lo que lo hace irresistible, sobretodo para las novatas, las que no lo conocen lo suficiente. Para chicas como yo es simplemente un alumno más.

--¿Por qué haces esto, Diego? ¿Disfrutas tanto jugar con ellas? --pregunto sin estar realmente interesada en su respuesta y le regreso mi atención.

--Tranquila, Valentina, si es que yo no les hago nada. Son ellas las que vienen a mí --se excusa y comienza a sacudir su típica chaqueta de cuero negro de las telarañas que el conserje nunca limpia.

Una risilla se escucha afuera y la puerta del baño empieza a abrirse, Gabriella Estrada entra y parece no percatarse de mi presencia.

--¡Hola, Diego! --dice sonriendo de oreja a oreja, pone su perfecto cabello alaciado por detrás de su oreja y noto cómo se sonroja. 

<<Por supuesto que es ella, la princesita de primero>> me digo a mí misma. 

--Hola, Gaby --contesta Diego--. ¿No vas a saludar a Valentina?

--¿Valentina? --responde Gabriella y se pone pálida con sólo verme--. ¡Claro! Hola, Vale, que lindos... mmm... ojos tienes --improvisa cuando se da cuenta que nada de lo que uso es de su agrado--. Yo, no sabía que había alguien más aquí. 

Busco la sonrisa más amable que hay en mi repertorio y se la muestro, no entiendo qué le asusta, no es como si fuera la primera vez que cacho a una novata entrando al baño en busca de Diego. 

--No te preocupes, en dos segundos será como si nunca hubiese estado aquí --le guiño el ojo y le cedo el paso como cortesía. 

La veo correr hacia su príncipe azul y se abraza del brazo de Diego.  

No sé cómo le es tan sencillo besar a cualquier persona en este lugar, se me hace tan desagradable y por ende no pienso ser testigo. 

Cumplo mi respuesta colgándome la mochila y me despido con un gesto de mano. Diego sujeta la perilla de la puerta y comienza a cerrarla. 

--Adiós, preciosa --susurra y me regala una última sonrisa.  

13. April 2018 19:30:48 2 Bericht Einbetten 3
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Maria Briceño Maria Briceño
no se que me encanta mas la trama o diego
28. August 2018 21:41:24
Gin Les Gin Les
Diego es un gigolo.... jajaaj
29. Mai 2018 19:03:20
~

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