Utopic: Blew Follow einer Story

karenstraight Karen Straight

Un misterioso mundo será la realidad para el protagonista de esta historia.


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#OVNIS #SCIFI
Kurzgeschichte
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Dirigió su mirada hacia abajo; sin oleajes del océano porque la montaña era un fragmento suspendido en el vacío del espacio. si sin

Las esferas se trasladaban de un lugar a otro, sujetadas por ventanas adheridas a tubos azules y a máquinas de acero; cristalinas y fuertes en el techo, borde de la realidad. Abajo, la ciudad más grande que jamás existió. Nadie sabía con exactitud la utilidad de aquellas esferas cristalinas, más allá de las máquinas. Sin embargo, cuando la única y diminuta franja de luz clara salpicaba los techos plateados de los edificios ondulados, y caía sobre las escasas rocas rojas, erosionándolas, la vida seguía para todos.

Así era siempre; cada instante. ¿Qué se construyó más allá de las esferas de cristal y de la cúspide de las comunes máquinas? ¿Qué existía a través del espacio? ¿Y de la misteriosa fisura por la cual un haz de fotones inundaba la ciudad? Todo cerrado, oculto, misterioso y extraño. ¿Todo eso era real? El universo guarda para sí mismo los secretos insondables a los ojos de la humanidad que no desea descifrarlos, mientras que los seres humanos viven en sus propios pensamientos.

Ellos no se lo preguntaban. ¿Alguna razón para hacerlo? Para ellos, la vida significaba continuar sin preguntar. Alguna vez fueron libres y observaron un firmamento de estrellas blancas y puras, respiraron sus montañas y sus estaciones en la piel de sus ojos.

 

300 años atrás:

Era su última oportunidad y el único sobreviviente de la Generación 319 BIO llamado Joan por su destreza como piloto. En el interior de la cabina de una nave que consiguió hacía media hora, Joan manipulaba los controles y los presionaba con desesperación. Pensaba en su última oportunidad para llegar a tiempo a la estación secreta del Lago Loinder.

La oscuridad le producía la paz necesaria para consolar su pasado y salvar a su destino; de él dependía la restauración de su generación para enfrentar a la nueva especie humana, la nueva generación de seres robóticos. Sobrevoló las montañas que orientaban al Lago Loinder.

En un segundo, algo golpeó la nave. Una, dos, tres veces, incrementando la intensidad y deformando el metal al instante. Joan reaccionó, avanzó más rápido, pero, los golpes se multiplicaban en toda la nave; era inminente una mortal caída.

Él estaba confundido y enojado e intrigado, con el dolor de no cumplir su objetivo; quizás lo descubrieron.

Activó el detector; su sorpresa fue mayor; ¡lo atacaban formas complejas! Antes las denominaban O…, eran letales y en ese instante mostraron una faceta hostil. En ese instante, hubo interferencia en su visión; una borrosa luz blanca que bloqueaba sus sentidos. Por un instante, pensó en su destino fugaz, y en el destino, y en la luz.

Cuando despertó, se sentó con un dolor intenso y en la costa de una isla desierta, con grandes rocas rojizas. Se levantó con un poco de dificultad. Divisó la luz del día y a las corrientes marinas con el viento azulado:

—                      ¿Dónde estoy?— se preguntó al ver aquella imagen aterradora.

De pronto, sintió una capa cubierta de dolor en su tobillo izquierdo. Se inclinó y observó una herida reciente aunque cicatrizada. Pasaron varios días varado en ese lugar. Tal vez, quizás no. Múltiples heridas sanadas de pies a cabeza.

¡La esfera! su última oportunidad se esfumó de sus ojos en un instante. La nueva civilización ganó la batalla.

Joan debía escalar por las rocas de la gran y única montaña de la isla. Con un poco de suerte encontraría a algún otro sobreviviente o a alguna herramienta que pudiera utilizar para volver.

Metros más arriba, Joan encontró una diminuta fisura. Se detuvo; adentro vivía una imagen abstracta pero reconocible: Descubrió las naves desplazándose en la oscuridad, iluminadas por esferas azules. Notó que fracasó con la tempestad del tiempo, tan sólo unos minutos pasaron para él: Transcurrieron 300 años, y él estaba vivo. Divisó el fulgor de las esferas y las luces de su gran ciudad.

Tomó un minuto para respirar. Volteó hacia atrás; era la luz emitida hace millones de años por las lejanas estrellas. Empero, se sentía rotar y flotar junto a la montaña entre aquellas luces.

31. Januar 2018 21:33:12 0 Bericht Einbetten 0
Das Ende

Über den Autor

Karen Straight Creadora de mundos desde el 2004 gracias a las películas, libros y series a mi alcance. Cazadora de inspiración en la vida despierta y en el universo onírico; la inspiración está en todas partes. Me fascinan los libros digitales e impresos, aunque si un buen artículo se me atraviesa, me entretiene tanto como un videojuego o una canción. Me gusta dar lo mejor de mí en todo lo que hago; siempre agradezco todos los consejos que me brindan para crecer como autora y dibujante.

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