Kyle y Emma Follow einer Story

miastanton- Mia Stanton

Kyle y Emma se desprecian. Ambos son para el otro el recuerdo de un engaño paterno y se enfrentan a la realidad de vivir juntos, con el hombre que deseó tener dos familias y solo logró sembrar dolor. La madre de Emma los abandonó cuando ella era una niña. La madre de él acaba de morir. Y su padre sueña con el hogar perfecto mientras ellos juegan a llevarse bien. Sin embargo, cuando Kyle y Emma se acerquen, nada será igual.


Jugendliteratur Alles öffentlich. © Todos los derechos reservados

#romance #familia #secretos #hermanastros
10
9.1k ABRUFE
Im Fortschritt - Neues Kapitel Alle 30 Tage
Lesezeit
AA Teilen

Recuerdo lejano

Emma


Cuando conocí a Kyle, el otoño lloraba contra nuestra ventana y mamá ya se había marchado. Papá lo trajo en su camioneta mientras yo terminaba mi taza de té y me interesaba en algún libro de mitología que había encontrado en la biblioteca municipal. Ya no recuerdo de qué civilización, lo devolví antes de llegar a la mitad. También dejé de tomar té y de disfrutar la vista del otoño. La amargura de aquel día me acompañó desde entonces y cuando mi exnovio insistía en venir a casa cuando llovía durante el año pasado, recibía siempre el mismo «no».

Pero Kyle es el asunto aquí. Él y sus ojos cafés que parecían odiarme antes de que yo supiera quién era, antes de que intentara siquiera adivinar qué éramos para el otro. Papá lo invitó a pasar y dejé el libro a un costado en un intento de parecer no tan inteligente ni presumida. Sentí que su resentimiento se debía a eso. Ah, la inocencia infantil. Ojalá hubiera adivinado de verdad. Dejó su abrigo sobre el sillón y pasó sin limpiarse el barro de las botas, pero eso no me importó. Todo lo que me habría desesperado minutos antes pasó por un costado sin que pudiera prestarle atención cuando el niño de once años se paró frente a mí.

—Emma, quiero que conozcas a Kyle.

Lo saludé inclinando la cabeza. Apenas, lo mínimo como para que se notara. No quería dejar de mirarlo. El desprecio con el que me contemplaba me resultaba atractivo, hacía que no pudiera perderme ni en la tarde ni en la lluvia ni en dioses ni en mi padre saliendo a atender algún asunto adulto y urgente, como todos los asuntos de adultos.

—¿Quieres un té?

Negó.

Era un niño, demasiado pequeño para asustarme. Más grande que yo, sí, pero pequeño. Diminuto entre sus abrigos holgados. Despeinado, con tierra en las mejillas. Había llorado minutos atrás y pude sentirme culpable sin comprender la razón. Y porque era un niño pudo hacer lo que nadie: convencerme.

Si un adulto me lo hubiera dicho, no habría creído nada de sus labios. Los adultos no dicen la verdad, no entienden de profundidades ni de juegos. No miran con el dolor que brillaba en los ojos de Kyle. Mamá se había ido hacía algunos meses sin despedirse de mí. Ni una carta, una nota en un libro, nada. Papá decía que todo estaría bien. La maestra me tenía más consideraciones de las que merecía y se unía al discurso esperanzador. Los adultos mienten.

Pero Kyle era un mocoso de pestañas largas que se acercaba a mí y no dejaba de acusarme en silencio. Hasta que lo dijo. Y le creí.

—Tu papá es mi papá.

Kyle, pequeño, no imagino por lo que pasaste para tener el coraje de enfrentarme así. En ese momento, solo asentí y murmuré que todo tenía sentido. Él ocupó una silla a mi lado y me quitó el libro mientras yo me perdía contemplando por la ventana. Y así, hasta que papá llegó.

Yo apenas había cumplido los diez. Durante los seis años siguientes quise buscarlo y preguntarle cómo estaba y si necesitaba algo. Cada mes recordaba esos ojos tristes y sentía una pena cada vez más profunda. Un niño no debería fingir fortaleza si necesita acurrucarse bajo la cama.

Con el tiempo supe el porqué del barro en sus botas y la tierra en su rostro, y solo podía hundirme más. Mientras yo crecía, él no dejaba de ser el niño de once años que recordaba. Pero el tiempo también había pasado para él y en una hora sería el funeral de su madre.

Alisé el vestido con las manos y me detuve frente al espejo de mi cuarto. Me veía bonita. No triste, no compasiva. Solo bonita y vacía. Como si fuera sin entusiasmo ni dolor, como si me quedara de camino. No había conocido a la mujer, ni siquiera tendría que haber ido.

Seis años.

Tampoco conocía a Kyle.

Nadie es un niño herido toda la vida.

15. Januar 2018 00:03:45 0 Bericht Einbetten 3
Fortsetzung folgt… Neues Kapitel Alle 30 Tage.

Über den Autor

Kommentiere etwas

Post!
Bisher keine Kommentare. Sei der Erste, der etwas sagt!
~

Verwandte Stories