Espejito, espejito... Follow einer Story

stanger23 Martín B.

Steven, un joven de 14 años, decide probar un experimento paranormal para mostrar de que todo esto son mentiras. ¿Le saldrá bien? ¿Será mejor la vida o la muerte?


Übernatürliches Nur für über 18-Jährige. © Baychev

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Kurzgeschichte
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Espejito, espejito...

Era un frío domingo otoñal del año 1992 en Maiden, una ciudad pequeña de Estados Unidos, llevaba lloviendo prácticamente todo el mes, las hojas de los árboles caían como soldados de juguete, las calles estaban completamente inundadas, los perros callejeros buscaban algún techo bajo el cuál esconderse mientras que otros ya estaban en sus dulces hogares. Era un día aburrido, no había nadie circulando, las madres habían recogido a sus niños de las calles, aunque aún quedaban algunos desobedientes corriendo por ahí. La noche empezó a dominar a la luz natural, sobre todo en la calle Maiden, dónde la falta de luz era abundante y algo frecuente. Se observaban muy pocas casas muchas de las cuales pertenecían a personas mayores que esperaban simplemente a que llegue su hora, o simplemente casas abandonadas habitadas por la oscuridad. A pesar de todo, había una casa que destacaba e iluminaba a esta terrorífica calle, era la casa de los Bates, la familia judía que llevaba poco tiempo ahí.
Este día, la casa estaba dominada por la inocencia debido a que Steven, un chico joven de 14 años, se había quedado sólo con su hermana pequeña después de que sus padres se fueran de viaje a Nueva York.
Steven, aburrido y furioso, porque hacía un "día de mierda", por lo tanto, no podía salir con sus amigos tal y como lo habían planeado, se puso a leer los libros que su padre compraba y leía con tanta frecuencia. Los libros trataban de fenómenos paranormales y psicológicos, cosa que a Steven no le interesaba mucho ni tampoco creía, pero no tenía otra cosa que hacer. A su hermana pequeña ya la había acostado, incluso demasiado pronto y sin leerle el cuento del perro bailarín que le leía papá antes de dormir. Su madre le había fijado la hora a la cual tendrían que comer, cenar y acostarse, pero el muchacho desobediente no respeto ninguno de los mandamientos de su madre.
Mientras leía los libros, se hinchaba a comer patatas fritas y a beber Coca-Cola, cosas que su padre le había prohibido por completo, debido al daño que causan a la salud. Pasaban las horas y justamente antes de dejar el libro y empezar a sentirse un poco más "hombre", porque no le había asustado nada, se topó con una historia que le llamó mucho la atención e incluso le asusto. Era la historia de Billy "el bailarín", quien era un hombre al cual le encantaba el baile e incluso se dedicaba a este arte. Billy, no era muy querido por parte de algunos, debido a la historia de su familia, de la cual se contaban historias perturbadoras. Billy, no quería que le relacionen con su familia, pero no fue así, fue quemado vivo en la sala de baile,  mientras practicaba sus movimientos. La historia cuenta de que hoy en día, Billy sigue bailando en esta maldita sala, saliendo a buscar nuevos espectadores en las calles oscuras y frías de Maiden. Al leer esta última palabra  a Steven le entró un pequeño escalofrió por todo el cuerpo, era su ciudad. ¿Podría Billy "el bailarín" tocar a su puerta? No, esto sólo es una historia, no es verdad. De repente, escuchó unos pasos lentos por las escaleras y un fuerte grito que provenía de una voz aguda, tiró el libro se levantó, sus pupilas se hicieron grandes, se volvió completamente blanco y no sabía que hacer. El susto, duró muy poco, debido a que era su hermana pequeña la que bajaba las escaleras, se le había olvidado de que ella era sonámbula. Se le acerco muy cabreado y la despertó:
- Tuuuu, subnormal, despierta! - dijo Steven, agarrándola fuerte por los brazos.
- ¿Que pasa, dónde estoy ? - preguntó la pequeña asustada.
- Estabas bajando las escaleras mientras dormías y me asustaste, pequeña cucaracha - dijo Steven furioso.
- Lo siento hermanito, no se volverá a repetir - dijo la niña arrepentida como si fuera había cometido un crimen.
- Vuelve a tu cama, que tengo cosas importantes que hacer y me estás fastidiando - dijo Steven.
La pequeña se volvió a subir por las escaleras y la puerta de su habitación se cerró.
Al haberse sentido asustado y "menos hombre", Steven quiso mostrar a si mismo, de que ya no le tenía miedo y siguió leyendo el libro. Lo leía, pero esta vez dejando de comer y siempre estando atento a lo que pasaba a su alrededor para poder evitar otro susto grande. Llegó a la segunda parte del libro, la parte que ningún niño tenía que ver, era la parte de los experimentos, de hecho, antes de llegar se podía ver una página de intermedio que advertía de que los editores no se hacen responsables de lo que pueda pasar al intentar algunos de los experimentos paranormales. Justamente el día anterior, su mejor amigo Lucas, le había mencionado un supuesto experimento raro, del cual le habló su hermano mayor. El experimento consistía en entrar en una habitación con poca luz y colocarse enfrente de un espejo mirando tu propio rostro durante 2 minutos. Según decía Lucas, podrías observar como tu rostro cambia, desfigurándose por completo, adoptando una forma no humana, que incluso te puede recordar a algún familiar muerto. Para acabar bien este "ritual", tendrías que mirar tu rostro durante todos estos 2 minutos sin parpadear más de tres veces o le dejarás entrar y te hará compañía por mucho tiempo. En el libro ponía prácticamente lo mismo, pero advertía de otra cosa, no se tiene que hacer por niños todavía inocentes, sin tener una edad desarrollada, porque lo que esperaba detrás del espejo les tomaría como compañía para la eternidad. A Steven todo este "rollo" le pareció absurdo y decidió hacerlo para poder decirle a sus compañeros mañana de que no le han faltado huevos y de que no ha pasado nada. Cerró el libro y lo dejo en la estantería de su padre, se fue a comprobar si su hermana se había dormido y finalmente entró en la habitación de su ya fallecida abuela, porque esta, tenía un gran espejo que le regaló su madre durante la Segunda Guerra Mundial. Era una habitación muy oscura, fría y con un olor poderoso de humedad, a pesar de que, la madre de Steven la limpiaba con frecuencia. Ya eran las 23:57 , pero el muchacho quería empezar el experimento a las 00:00 , la hora "terrorífica"  como la solía nombrar él. Se puso delante del viejo espejo y encendió la pequeña lampara que había al lado, sirviendo esta como única iluminación. Empezó a mirar su rostro joven en el espejo, que más que un espejo parecía un "portal" hacía otra dimensión, a los treinta segundos no vio nada y ya le vino esta "sonrisa interior" de que esto era una gilipollez. Pero cuando llegaron los 45 segundos, y se empezó a sentir muy incómodo por lo que observaba, su cara se alargaba cada vez más, sus ojos se volvían más pequeños hasta perder su color y quedarse como un puntito, su piel se hizo completamente blanca con puntitos rojos, su boca se alargó formando una sonrisa involuntaria, le creció un pelo largo de color negro completamente engrasado. El pequeño Steven, no podría aguantar por mucho tiempo mirar esto y sólo llevaba 1 minuto, le quedaba otro minuto de puro infierno. Durante todo este 1 minuto ya había parpadeado dos veces, tendría que aguantar y no hacer una tercera vez, se estaba arrepintiendo de todo, no tenía que haberlo hecho, mientras pasaban los segundos, el rostro del espejo se volvía peor. El pulso del chico se elevó a unas 130 pulsaciones, con cada diez segundos su pulso aumentaba por 10 pulsaciones, estaba temblando, pero tenía que permanecer quieto mirando su visitante. Pensó en su hermana, en como le habló, sintió lástima por ella, después se acordó de Billy "el bailarín", ya llevaba un minuto y medio, cuando se manifestó su alergia al polvo, la cuál tenía desde los 4 años, esto le hizo tocarse los ojos con la mano involuntariamente. Nada más hacerlo, se dio cuenta de que había cometido el gran fallo, el maldito parpadeo, lo hizo por tercera vez. Se asustó y le metió un puñetazo al espejo rompiéndolo a pedazos y dejando su sangre por este. Al caerse, Steven miró el trozo más grande del todos, viendo como su rostro desfigurado seguía ahí, pero más pequeño y que sacaba una lengua muy larga empezando a lamer la sangre que había quedado encima del trozo. La lengua se veía como si fuera estaba detrás de una ventana, se podían observar incluso los pelos que esta poseía. El pequeño Bates, salió "disparado" de la habitación de su ya fallecida abuela Scarlett, pero para el la vida tal y como la conocemos se había acabado, ya tenía a su nuevo compañero al lado suyo para siempre. Al llegar al salón, lo empezó a ver por todos los reflejos saludándole con la cabeza, Steven quiso creer que todo esto era un sueño, quiso volver 5 horas atrás y evitarlo, deseaba estar con papá y mamá, sin embargo, ya tenía a su nuevo papá, quien estaba impaciente por llevárselo. En un instante, las luces se apagaron, la oscuridad se apoderó de la casa, sólo se escuchaba el impacto de las gotas de lluvia. Bates vio de lejos la cara blanca, que se le acercaba, el chico estaba paralizado, echó a llorar, pero su lágrimas no le salvarían, empezó a sentir algo en los brazos y piernas. Estos estaban siendo cortados con algo y por algo de forma lenta y dolorosa, que le hizo gritar como nunca.  Se empezaba por las muñecas, después una parte del antebrazo, clavando lo que era, en las venas, pasando al músculo del bíceps, del cual tanto presumía Steven, arrancando los tendones y finalmente cortando todo el brazo. En la parte inferior, se cortaban los dedos uno por uno, los podría sentir, posteriormente se pasaba a los tobillos, se cortaba por encima de la rodilla hasta finalmente cortar toda la pierna. Se volvieron a encender las luces y el muchacho se dio cuenta de que estaba siendo llevado en brazos por el rostro que el mismo creó, tenía todas las extremidades cortadas, por lo tanto, no podía escaparse, se lo estaba llevando al espejo. A partir de este momento, Steven se volvió su fiel compañero, estaban detrás del espejo, el chico veía todo lo que pasaba delante, vio a su hermanita quien le estaba buscando, pero estaba atrapado en el espejo del salón, gritaba y lloraba sin que se le escuche. El se iba a quedar ahí para siempre, sin brazos ni piernas, sin poder huir, sin poder defenderse, era su nuevo "bonito hogar".
Al volver, sus padres vieron la sangre de su hijo por el suelo de la nueva alfombra que habían comprado, pero nunca descubrieron el cuerpo, ni sabían lo que había pasado con él. Su hermanita no sabía que contarles, lo dieron por desaparecido y abandonaron la casa unos meses después por el trauma. Steven se había quedado en el espejo del salón viendo como su familia desalojaba la casa con lágrimas en los ojos, intentando llamarles sin éxito. Steven no estaba sólo, estaba con alguien que estaba ansioso por quitar su inocencia y "hacerle mayor", alguien que lo cuidaría para toda la vida que le quedaba por delante...

16. Dezember 2017 00:32:38 0 Bericht Einbetten 1
Das Ende

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Martín B. Si el ser humano se considera un animal... ¿Por qué está mal visto comérselo?

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