alyse Anni A.

El reino de Cosia es conocido por sus maravillosas fiestas, banquetes constantes y desenfreno habitual... pero también por su gran biblioteca y universidad. Por fin, el príncipe Elban ha recibido una invitación formal para trasladarse a la capital y comenzar sus estudios, no sin algunos obstáculos. ¿Rechazará a la sociedad del lugar, o se acostumbrará a los lujos y placeres acompañado por alguien?


Fantasy Mittelalter Nicht für Kinder unter 13 Jahren.

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Parte I

El rey de Calyra y su tercer heredero paseaban a caballo por el bosque. Los pinos se mecían con el aire de final de otoño; en unas semanas, la nieve comenzaría a cubrirlos. De fondo se percibían los torreones de un castillo, cercanos todavía, pero era media mañana y aún tardarían en regresar.

—Así que… te vas. Te ofrecería aplazarlo hasta después del invierno, pero sospecho que no servirá de nada. Te echaremos de menos, Elban.

El joven príncipe sonrió nervioso a su padre. Al moverse, el sol de la mañana se reflejó brevemente en su cabello, de un rubio tan claro como el de su padre.

—Si lo aplazo un poco más podríamos tener problemas en los pasos de montaña. Además… no quiero que Ikis cambie de idea —aceleró el paso de su caballo, distraído—. ¡Voy a poder pasar el invierno en Cosia! Lionel y Leyte se morirán de envidia, seguro.

El rey Daslen rió y aceleró para alcanzarle, divertido.

—Ikis es un viejo amigo y dudo que retire la invitación sin más. No seas demasiado duro con tus hermanos cuando escribas; Rinna te echará de menos desde el momento que partas. Tendrás que traerle algún regalo cuando vuelvas, tal vez algún juguete inusual —el rey hizo una pausa, pensativo—. ¿Has hablado ya con Beram?

Elban negó con la cabeza.

—Estaba ocupado en el patio de armas cuando llegó la carta. Esta tarde se lo diré.

—Muy bien. Pero no olvides tu función mientras estés en el oeste. Aunque hayas sido invitado como estudiante, sigues siendo un príncipe heredero de Calyra invitado oficialmente a la corte de otro regente. Debes hacer respetar el buen nombre de nuestra nación y tu comportamiento debe ser impecable… aunque no dudo que lo será —lanzó una mirada cariñosa a su hijo, pero él no se percató. ¿Cuándo había crecido tanto?

—Aún no lo puedo creer —continuó Elban, sin ser consciente de la mirada de su padre—. La carta decía que tendré acceso a la biblioteca al completo y podré asistir a cualquier clase que considere interesante, de cualquier materia. No puedo esperar para empezar con los preparativos. Pero… ¿quién vendrá conmigo cómo intérprete? Aún no domino el idioma como para defenderme por mi cuenta. He estado aprendiendo de los libros que trajiste de tu última visita, pero sin profesores, ha sido difícil estudiar…

—Creí entender que Ikis te proporcionará uno al llegar, así que no deberías preocuparte demasiado. Además de la guardia te acompañarán algunos de mis hombres y se quedarán contigo unas semanas. Después, estarás por tu cuenta. ¿Estás seguro de que será un viaje de provecho?

El príncipe asintió, decidido.

—Hay un gran registro de tomos en calyriense en la ciudad. Podré estudiar por mi cuenta al principio, y en cuanto esté cómodo con el idioma asistiré a las clases. Irá todo bien.

—Muy bien entonces. Confío en ti —sonrió el rey.


***


Los caballos entraron galopando a las cuadras del castillo unas horas después. Elban bajó de un solo movimiento, y tras despedirse de su padre y entregar el caballo a uno de los mozos, fue a buscar a su hermano mayor.

Beram seguía entrenando el patio de armas. Elban bordeó el patio bajo los arcos que decoraban el recinto mientras le miraba defenderse y atacar a su tutor. Se le daba extremadamente bien, y parecía estar resistiendo sin hacer un esfuerzo visible. La esgrima no estaba entre las aficiones de Elban, pero también había practicado desde niño y podía apreciar la habilidad de su hermano.

Casi había terminado de bordear el patio cuando Beram se percató de su presencia y, haciendo un movimiento para desequilibrar a su rival, finalizó el combate y se acercó trotando hasta él mientras apartaba la espada de práctica. Cuando llegó hasta él le abrazó, levantándole ligeramente del suelo a pesar de que Elban era casi tan alto como él.

—¡Así que mi hermano va a ser todo un erudito! Enhorabuena, Elban. Sé que llevas mucho persiguiendo esto.

Elban rió.

—¿Cuándo te has enterado? La carta ha llegado por la mañana y ya estabas practicando.

—Los gemelos vinieron a contármelo. Creo que Leyte quería esperar a que volvieras, pero a Lionel no se le ocurrió que quisieras decírmelo en persona. Ja, a su manera también está orgulloso. ¿Cuándo partirás?

—Probablemente dentro de una semana. Tengo que preparar el viaje y aún no sé quién me acompañará. Después serán unas dos o tres semanas más de viaje… —el príncipe suspiró con dramatismo—. Demasiado tiempo. No puedo esperar a llegar.

Beram le dio una palmada en la espalda riendo mientras echaban a andar al interior.

—Nos echarás de menos pronto. Supongo que uno puede llegar a hartarse de banquetes junto al lago, festines nocturnos y fiestas, ¿no?

Elban bufó.

—Voy a estudiar, hermano. Tengan la fama que tengan Ikis y Cosia, no me interesa nada de eso. Me interesa la gran biblioteca, me interesan las reuniones de los grandes maestros, me interesa…

—Sí, sí, todo eso está muy bien. Pero cuando conozcas a las chicas de Cosia, acuérdate de hablarles de tu hermano, ¿eh?

—No creo que necesites mi intervención para impresionar a cualquier chica, y menos en tu posición –cambió el tono para bufarse de su hermano—. ¿Conoces al heredero de Calyra, el príncipe Beram? No está nada mal.

—Bueno, puedes decirles que soy apuesto, y galante, y hábil con la espada…

Ambos se echaron a reír. Ya en las habitaciones de Beram, Elban se apoyó en la pared con los brazos cruzados mientras su hermano se descalzaba y se cambiaba la ropa de práctica.

—Ahora en serio. Sé que la principal razón por la que padre no me ha puesto ningún impedimento al viaje has sido tú. Muchas gracias.

Beram se terminó de ajustar la camisa y se encogió de hombros.

—Tenemos príncipes de sobra por aquí. No creo que el reino se venga abajo porque uno de ellos pase una temporada fuera. Deberías seguir ese camino… de verdad creo que te irá bien estudiando.

Se abrazaron de nuevo y Beram le puso una mano en el hombro, orgulloso. Después, expiró profundamente y se dirigió hacia la puerta, despidiéndose con la mano.

—Pero ahora tengo que reunirme con padre y los demás para asuntos importantes del estado, el reino, y todas esas cosas. Ya me lo agradecerás a la vuelta.

Elban sonrió y le siguió.

—Entonces empezaré a prepararlo todo.

31. Oktober 2022 21:44:05 0 Bericht Einbetten Follow einer Story
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