taktley_maktlez Taktley Maktlez

Cuando un ladrón entra a una casa pensando que sería muy fácil como otras ocasiones, no se espera el toparse con un niño que lo sorprende en el acto, este trata de ignorarlo para seguir en lo suyo, pero el niño le va contando su historia trágica distrayéndolo sin darse cuenta, con ello el ladrón se mete más a fondo en lo que dice, pero se da cuenta al final que algo no tiene sentido.


Thriller Nicht für Kinder unter 13 Jahren.

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Kurzgeschichte
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Cuento 3 con David: Un niño en el árbol de navidad.

¡Navidad! Víspera del año donde todo es paz y felicidad. Todos se caen bien y se quieren más que ayer. Gente hipócrita en mi punto de vista, no me lo negarán por completo. Ya sé, ya sé, ya están pensando, que amargado sujeto este que relata. Pero bueno, entonces vallamos directo al grano de esta historia.

En este día 24 de diciembre me la he pasado solo caminando por las casas de mi colonia, para ver quien planea irse de viaje mañana para festejar la navidad, tal vez con otros parientes o amigos no sé. Una vez que la gente festejé navidad a las 12:00 de la noche, abran los regalos, coman pavo, se emborrachen algunos, tienen que al final dormir, y como dije tener todo listo para viajar temprano.

Noto por fin que al parecer una familia entera se organiza afuera de su casa, alistando lo básico en su vagoneta familiar. Me acerco a ellos mostrándome interesado en las llantas.

—debería llevar una de refacción por si acaso, se nota que esta de la izquierda ya está muy gastada, si me permite aconsejarle más.

La mayoría me ve raro, pero se me acerca un joven viendo también la llanta.

—valla tiene razón, sí se ve ya muy gastada, no planeábamos llevar refacción, pero como dijo por si acaso, ya que viajaremos toda mi familia.

—¿Se irán tarde supongo? —me acerco más al chico.

—¿Eh? No, la verdad nos iremos lo más temprano posible sin pasar de las 9 am.

—David cállate, no tienes que decir tanto. Si nos disculpa tenemos otras cosas que ver, adiós—dice el que al parecer es el padre al ver mis intenciones.

—okay, vallan con cuidado vecinos. Cuídalos, David.

—lo haré gracias—se despide de mí alzando el brazo, pero el padre se la baja.

Como era de esperarse, el padre detecto de inmediato que solo quería sacarle información exacta de su ida, aun que nos interrumpió con eso bastaba, ya que, si planeaban irse lo más temprano posible antes de esa hora, entonces tendrían que celebrar la navidad rápido por así decirlo, para no dormir tan tarde y estar listos para despertarse todos. Hoy yo mismo me autorregalaré lo que me robe de su casa, y si podía efectivo.

Siendo ya las 12 de la noche. Veo como en la televisión se dan las felicitaciones las celebridades, me pregunto si a ellos no les molesta estar en el programa en vez de estar con sus familias, les importara mejor la paga o porque no tienen opción, nunca me he sacado esa duda. Yo pues, como mi pollo rostizado, mi favorito, con una fresca muy fría, ya que más bien aquí en mi municipio no hace frío, hace un calor de la chingada. Ya sé, ya sé, sé lo que se están preguntando, se los aclaro, sí, no estoy festejando navidad con nadie. Motivo “no les importa” ¿sí me siento triste por ello? Pues mi respuesta es “me vale”, me vale festejar la navidad solo, me vale si esto me pone algo melancólico, ya que, sí hubo un tiempo en que festeje navidad con mi familia, pero eso fue hace mucho tiempo, ya me he acostumbrado desde entonces. Ya solo pues, yo veo este día como el día en que más ingresos consigo, al saber robar bien que objetos son de valor sin importar a que casa me meta a robar.

Termino mi pollo alistándome para ir. Camino directo a la casa de mis vecinos.

Cuando llego son las 3 de la noche, ya todo está apagado. En algunas casas aún se veía luz, pero cada uno andaba en lo suyo. Escalo el portón con total silencio, y con las herramientas adecuadas abro la puerta principal. Aun de tanto hacer esto me sorprende qué tan bien me sale todo.

Enciendo una luz muy, pero muy ligera solo para ver que no tropezara con nada.

Mucho papel de regalo regado en todas partes, eso sí es difícil de evadir para no hacer ruido. Me acerco más al pino, quedándome congelado al iluminar los pies de alguien, pero no de un adulto, sino al parecer de un niño, ilumino también su rostro, y esto sí que ya se ve muy extraño. Un niño dormido junto al árbol de navidad, ¿Por qué haría eso un niño? ¿No recibió el regalo que quería? Y quiere ver si quedándose en el pino Santa Claus vuelve y le da lo que desea. Que tontería, deberían decirles la verdad a los niños para no hacer estas ridiculeces.

—¿Santa eres tú?

Ilumino la cara del niño, me mira detenidamente y se ve alegre por eso.

—Santa, sabía que vendrías ¿Sí lo trajiste contigo? ­­­—me dice con cara curiosa sin nada de temor.

—yo, eh. No soy santa, niño—digo como un susurro, pero claro.

—¿No? Pero debes serlo, si no quien más entraría a nuestra casa solo así sin permiso, a menos que quisiera dejar regalos sorpresa.

—niño yo, mira no te voy a mentir, te voy a noquear con mi lámpara y seguiré con lo mío.

—pero santa, ¿No trajiste a mi hermano entonces? ¿No recibiste mi carta otra vez? —okay, eso sí me sorprendió, que me invadió la curiosidad, aun si sabía que esto lo debía hacer rápido.

—¿Tu hermano?

—sí, mi hermano Maxy, él bueno, al parecer “murió”, y nunca más lo volví a ver, lo he estado esperando desde hace mucho, pero no regresa, lo extraño mucho, no entiendo que tanto estará haciendo “muerto”—dice muy inocente, cree en verdad que estar muerto es estar en un sitio vivo del que se puede regresar.

—niño, niño, espera, dime ¿sabes exactamente qué significa estar muerto?

—la verdad, no. Mis padres trataron de explicarme, pero no les entendí muy bien. Así que solo he deseado que él regrese conmigo, con nosotros, te lo he pedido en todas las navidades pasadas y hasta en mis cumpleaños, no he pedido otra cosa, ni material, ni ir a salir a algún lado, nada, solo he pedido volver a verlo y que deje de estar muerto si eso le impide volver a casa. Por favor Santa por favor, dime que por fin lo traes contigo.

—oh niño…

Esto es increíble, este niño en serio no tiene idea del concepto de la muerte, cómo rayos se lo explicaron sus padres que él no lo capta. Me estoy demorando mucho y eso es riesgoso, tengo que ignorarlo, noquearlo y terminar lo mío.

—Santa… Si me muero, ¿Podre ver a mi hermano? Si es así quiero morir, podrías llevarme a morir, ¿Podrías? —se acerca a mí, lentamente arrastrándose.

—niño no… Es que… Maldita sea es complicado, los niños son tan… Maldita sea no puedo dejarte así, das lástima, mira como al parecer tus parientes tienen el sueño pesado, yo si te lo haré entender de una vez por todas­—aun susurrando, me siento delante de él, me inclino hacia él, desviando un poco la luz para iluminar solo la mitad de su cara.

—niño, estar muerto es, no estar aquí, pero literalmente ya no estar, no existir, ya no sentir nada—trato de mirarlo a los ojos, pero me pongo algo nervioso.

—entonces cuando mueres ¿tus sentimientos desaparecen?, y vives la vida sin sentir las cosas. ¿Ya no sentiría el agua caliente cuando me baño?

—no hablo solo de no sentir las cosas físicas, hablo de no sentir ya nada, ningún sentimiento, nada de amor, nada de felicidad, porque simplemente ya no estarías “aquí” …

—¿Ya no estaré en mi casa? El morir entonces ¿A dónde te lleva?

—a un lugar sin retorno, un lugar desconectado de aquí, de este mundo, de nuestro planeta tierra, un lugar sencillamente distinto.

—debe ser un lugar muy genial si Maxy aún no ha vuelto, quiero ir con él entonces—dice entusiasmado, y me siento muy mal por él por eso.

—maldita seas, ¿En serio no entiendes? Eres el niño más estúpido que he conocido.

—¿De qué forma puedo morir? Maxy murió porque unas personas desconocidas se molestaron con él, él tenía 2 helados en las manos, uno para mí y uno para él, él apenas se dirigía con nosotros al comprarlos al otro lado del parque ese día, pero él tropezó, y le derramo los 2 helados a una persona que estaba acompañada junto a otras, y pues, como me lo explicaron, las personas no fueron tolerantes con él y lo golpearon mucho, muy fuerte, que le provocaron un derrame cerebral, así me lo dijeron mis papás.

—pero si tu hermano era un niño pequeño como tú, por qué exageraron en molestarse, cualquier persona debe tratar ser comprensible con los niños.

—mi hermano no era menor que yo, él era mayor, él tenía síndrome de Down, mis papás también trataron de explicarme, pero tampoco les entendí muy bien, aun así, aunque Maxy actuaba diferente, él era mi mejor amigo, éramos inseparables, yo le ayudaba con lo que se le dificultaba y él también conmigo, algunos de mis compañeros de la escuela decían que él era tonto y torpe, pero yo les decía que no es cierto que se equivocaban, cualquiera era torpe con algunas cosas como yo y ellos, así que yo les pegaba y los acusaba para que lo dejaran en paz, cuando él venía con mis padres a recogerme a la escuela. No me molestaba nada diferente de él, ya que a él tampoco le molestaba nada diferente de mí. Lo que quiero decir es que, como entendí al menos, por él ser así, esas personas abusaron de él, se pasaron con él, por no ser tolerantes con las personas como él. Las personas fueron identificadas y los arrestaron, y después de eso ya nunca volví a ver a Maxy, solo me quede con la idea de que como esta “muerto”, eso significa que tardaría en regresar, de donde quiera que este, por eso solo he deseado volverlo a ver, volver a jugar con él. ¿Qué tengo que dar para que en alguna navidad lo traigas contigo santa?

—tu hermano nunca va a volver…—le digo frío y directo ya con voz normal.

—… ¿Eh?

—te lo voy a resumir en una forma más directa y concisa. Él está muerto, nunca va a volver. Eso es estar muerto, nunca volver a ver a tus familiares, ni amigos ni conocidos, nunca lo volverás a ver. Cuando crezcas y por fin captes el concepto recordaras mis palabras y que tenía razón. Eso es todo lo que diré de mi parte, así que, como dije te…

—vi formas de morir en el internet, una de ellas es “suicidándose”, una manera que se me hizo muy curiosa es cortarte la lengua a la mitad y dejar que te desangres hasta que ya no tengas sangre.

¿¡Pero qué mierda!? Esa ni siquiera es una forma efectiva, y mucho menos rápida. Este niño está perdido.

—aunque me sigan diciendo que Maxy nunca va a volver, nunca lo voy a creer. Maxy era muy bueno, mejor que todos los de mi familia, mejor que yo, no es justo que le hayan hecho daño, él…

—quieres callarte. Ya me pusiste sentimental ¿Feliz? Ya no puedo seguir escuchando esto. Con esto ya, ya no… Tengo ánimos. Me voy, más vale que no le cuentes a nadie que me viste, ¿Entendido? — odio tanto cuando me pongo sentimental, se me hace tan ridículo ser empático con las personas, y este niño lo logro solo contándome su triste historia, me hace sentir también un poco de ira.

—claro, santa. En sí, no he visto ni tu cara, está muy oscuro. Dime, ¿para la próxima navidad traerás a mi hermano? ¿Dime que necesito hacer para que se cumpla mi deseo? ¿Qué tengo que dar? ¿Cómo tengo que escribir mi carta? Te puedo dar toda mi ropa, mis zapatos, mis juegos, no me importa quedarme sin nada, tú solo pídeme lo que sea.

—… ¿Lo que sea? —mis sentimientos se calman un poco al escuchar eso.

—sí lo que sea, hasta cosas de mis padres, ya que sé que ellos harían lo mismo para que volviera Maxy.

Se me ha venido a la mente la idea más descarada y sinvergüenza de mi vida. No quiero hacerlo, pero muy dentro de mi ser, sé que no quiero irme tampoco con las manos vacías. Esto me da un boleto directo al mismito infierno.

—¿Conoces los billetes? Con lo que se compran las cosas. Dinero en otras palabras.

—eh sí, mis papás siempre tienen billetes, en sí todos mis tíos y abuelos también.

—aparte de su cartera, sabes si tienen en algún lado de la casa, escondidos o a la vista.

—todos los adultos juntaron dinero para el viaje, y lo guardaron en una caja fuerte escondida en la cocina. Ahí están todos los ahorros de todos. ¿Por qué?

—primeramente, dime, ¿Sabes la contraseña?

—no, pero sé quien la sabe, si quieres despierto a mi mamá o a mi papá—maldición, debo apegarme de que sigue siendo un niño, debo ser más claro y directo con él.

—no, no, ellos no. ¿Sabes si la anotaron o quien más la sabe?

—sí, pero… Si te lo digo… ¿Me prometes traer a mi hermano en la próxima navidad?

¡Di que no!, di que no, di maldita seas que no.

—… … Por supuesto. Es una promesa. Considéralo un hecho.

¡MALDICIÓN! Siento que no volveré a robar en mucho tiempo después de esto.

—¡Genial! Gracias Santa, eres el mejor. Ven, mi papá dejo su cartera en el sillón y no se dio cuenta, ahí debe tener la contraseña anotada en un papel, ya que ya le está fallando la memoria—se levanta con más ánimos y me toma de la mano.

—sí solo, no hagamos tanto ruido, si tus padres me ven no se cumplirá tu deseo.

—entonces espérame aquí, iré por ella entonces— me sonríe y le regreso la sonrisa, pero muy forzosa y arrepentido.

Soy el peor. Mi conciencia no me dejará tranquilo nunca por esto que estoy haciendo. Siento una vergüenza y rabia a mismo que casi nunca he sentido, ya que es muy difícil ponerme sentimental y más conmigo mismo. Pero como dije, no me puedo rajar a mitad de camino. El niño regresa con toda la cartera de su padre, y me la da.

—tarjetas bien, mira nada más un cheque ya firmado, lotería. Algo de efectivo, bien. Un pedazo de papel será… ¡Sí! Esto parece una clave para una caja fuerte, guíame a ella ahora—susurro emocionado.

El niño me afirma con la cabeza y me toma de la mano. Camino con cuidado y en silencio, y me muestra la caja fuerte. Cuando la abro, de verdad el niño tenía razón, hay un montonal de billetes, de 50, 100, 200, 500, y hasta de 1000 pesos. Lo tomo todo y lo meto en mi mochila que siempre uso para los robos, no se veía tan grande, pero sí le cabía mucho si sabias como acomodar.

Siento como el niño solo se me queda viendo muy feliz creyendo en mis palabras, y no poniéndose a pensar que yo tengo más pinta de ser un ladrón que Santa. Termino de meter todo lo que pude, solo dejando los billetes de menor valor. Entre algunos dispersados veo unas hojas, me da curiosidad ver si de casualidad son de una propiedad o algún artículo de valor, las leo, pero al leerlas, noto que son más bien cartas, al parecer del niño pidiéndole a Santa Claus cada navidad pasada que le trajera a su hermano, las primeras diciendo que es lo único que pedía, que no quería juguetes y menos aparatos electrónicos, y las de años más resientes no solo no pedía nada, sino que preguntaba que tenía que dar para que le cumplieran su único deseó, justo como me lo había dicho. La vergüenza me está invadiendo, muerdo tan fuerte mi labio que me hace sangrar. Dejo las cartas, y noto también un cuaderno, lo empiezo a leer, pero este se nota que la letra no es del niño, sino de un adulto, y este es como un diario, me adelanto unas hojas leyendo rápido las primeras líneas, y solo en una página me detengo. Esta dice así…

“Ya no podemos con Maximiliano, estamos al límite de su comportamiento, no podemos tolerarlo más aún que no pueda evitarlo, el único que lo tolera es Maxy, solo con Maxy él se calma, no nos hace daño, menos a Maxy, pero si Maxy no está, tememos por nuestra protección, lo hemos decidido, le pagaremos a personas para que se deshagan de él y que parezca un accidente, y así se quede a los ojos de los oficiales y nuestros conocidos”

¿Pero qué?… Ahora que lo pienso, no le he preguntado el nombre a este niño, no me interesaba antes, pero ahora…

—niño… Dime, ¿Cómo te llamas? —sin voltear a verlo sigo leyendo.

—uhm… ¿Yo? Yo me llamo Maximiliano Santa. Deberías saberlo ya que en las cartas siempre escribía “De: Maximiliano” “Para: Santa” ¿Por qué?

—… … … ¿Maxy?

En la esquina del cuaderno está escrita la fecha, lo que he leído lo escribieron el 24 de diciembre de… … Pero si este año fue hace mucho, en sí coincide con la carta del año más viejo que está en la caja fuerte, y aparte… Más bien las cartas dicen, “De: Maxy” “Para: Santa”

—… Tu hermano… ¿Cuál era su nombre completo? —susurro serio.

—Maxy no tenía nombre completo como nosotros, él solo era Maxy.

—¿Qué era Maxy entonces? ...—ya empezaba a dar miedo sus respuestas y el ambiente se ponía pesado entre los dos.

—mi hermano mayor ya se lo dije…

—hablo, de ¿Qué era él en sí? ¿Era una persona? —hablo un poco molesto, pero aun con la voz baja.

—¿Persona? —dice serio y dudoso.

—sí, persona, un humano como nosotros ¿Él sí era humano? Tú…—hablo con miedo, miedo de su respuesta.

—no entiendo tus preguntas Santa. Pregúntame de otra forma.

Él se escucha más cercas de mí, esta atrás de mí, y yo no quiero voltear.

—… Maximiliano, dime… ¿Desde qué año dejaste de ver a Maxy?

—uhm, desde… … …

Ese año, fue el año en el que… Planearon matarlo, desde ese año él dice que no volvió a ver a su hermano Maxy, y él tal Maxy desde ese año empezó a escribir cartas a Santa refiriéndose a él mismo como Maxy, y refiriéndose entonces a su hermano como… …

—estas cartas… Más bien, las enviaron desde otro país.

—¿De qué hablas Santa?

Él esta a lado de mí, no me atrevo a voltear a verlo, no quiero. Siento su mirada curiosa e inocente, pero me aterra. Siento que quiero vomitar de los puros nervios que me está provocando el sentir su respiración muy cerca.

—estas, ¿Son tus cartas Maximiliano?

Se las muestro iluminándolas para que viera bien el remitente y el destinatario.

—… Yo no, yo no lo sé. Esta es mi letra, pero el remitente está mal, yo estoy seguro de que a mis cartas les puse mi nombre Maximiliano, ¿Por qué dicen esto?, por qué más bien parecen como si fuera Maxy quien las escribió sobre mí, algunas palabras no recuerdo haberlas escrito, de verdad esta parece mi letra, pero ya no estoy tan seguro. Santa ¿Por qué me muestras esto? No entiendo.

—mucho menos yo. Dime Maximiliano, ¿Dónde has puesto tus cartas cada año desde que no volviste a ver Maxy? —el sudor en mi cara es tanto que me lamo hacia los lados.

—debajo del pino obviamente. Cuando noté que en navidades seguidas ni desaparecían del pino, empecé a dormir debajo del pino las noches anteriores a navidad. Esperando a verte y con la esperanza de… Que Maxy estuviera contigo…

—… … Maximiliano yo…

No sé qué decir, ni que hacer, no comprendo nada, ¿este niño es real o no? ¿Debo seguir con lo mío y dejar este misterio en el olvido en cuanto salga de la casa? ¿Qué debo hacer? Maldita sea…

Se me ocurre una última vez darle una hojeada al cuaderno. Me paro en una hoja donde habían transcurrido 3 meces después de cuando se mencionó que planeaban matar a Maximiliano.

Este dice así…

“Maxy está descontrolado. Ahora tenemos que lidiar con él. Nunca nos perdonará lo que le hicimos a Maximiliano. Trata de hallar cualquier evidencia que demuestre que somos culpables de nuestro atroz crimen contra nuestro propio hijo biológico. La verdad nunca consideramos a Maxy como nuestro hijo, pero para Maximiliano él siempre fue como su hermano mayor. Necesitamos también deshacernos de Maxy, pero para eso primero tenemos que… …”

… Pero si esto es… ¿Esto siquiera es humano?… Con este último párrafo casi todo se aclara… Maximiliano él…

—Santa…

10. März 2022 05:17:15 0 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Das Ende

Über den Autor

Taktley Maktlez ¡Hola! Muchas gracias por pasar por mi perfil. Encontrarás historias de varios géneros, ya que a mi igual me gusta un poco de todos los géneros, tanto para leer, ver series, películas, y más. Espero los disfrutes, y no solo una si no varias sean de tu agrado. Obvio aceptó críticas constructivas, para seguir mejorando. Sin más que decir te deseo bonito día, bonita tarde, o bonita noche.

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