vanth__ Vanessa Lucas

Taehyung es el dios de la noche y futuro heredero del reino inmortal con 300 años de vida nunca ha bajado al mundo humano, tampoco ha querido hacerlo, después de todo él será un rey. ¿Por qué tendría que conocer a los humanos? Pero en una de sus tantas noches creando constelaciones, sus ojos han mirado al mundo mortal, sintiendo curiosidad por primera vez. En especial por un chico de cabello castaño y ojos marrones, el cual todas las noches sale a su terraza para contemplar las estrellas.


Fan-Fiction Bands/Sänger Nur für über 18-Jährige.

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96 ABRUFE
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Capítulo 1

Taehyung es el dios de la noche, futuro heredero del reino inmortal con 300 años de vida nunca ha bajado al mundo humano, acostado en su cama recuerda las palabras que su padre le mencionó horas antes.


"Taehyung debes ir al mundo mortal, necesitas aprender de los humanos para ser un rey".


Aquellas palabras no tenían significado, ¿Por qué tendría que conocer a los humanos si era inmortal? ¿Qué era lo que debía aprender?

Dejando de lado sus pensamientos miró por la ventana de su habitación; el ocaso estaba llegando, Taehyung sabía que su trabajo estaba por comenzar, salió de su residencia para dirigirse al patio de esta, aquí tenía una vista completa de todo el firmamento y los cuerpos celestes se encontraban muy cerca, debía esperar pacientemente a que oscureciera completamente para crear constelaciones como cada noche.

Ya llegada la noche empezó a alzar sus brazos al firmamento, con sus manos empezaba a ordenarlas, no tocaba las esferas, pero tenía dominio sobre estas, podía moverlas a su antojo.


Sabía que era invierno, pero esto no lo detendría a crear constelaciones, sus estrellas debían ser admiradas durante toda la noche.

Creó constelaciones que fueran visibles en cualquier lugar del mundo, una gran oportunidad para crear a "orión" su constelación favorita. Inicio con los cuerpos celeste más brillantes hasta darle forma de un cazador, pero al ser invierno no pudo olvidarse de la constelación de "Tauro", buscó estrellas del oeste y este para formar al toro, esta constelación se debía formar entre ambos puntos para ser visible.


Una vez terminado su trabajo, decidió ver al mundo humano, si su padre insistía en que conozca a los humanos porque no empezar a observarlos.

Dirigió su mirada alrededor del mundo mortal, cuando de pronto sus ojos observaron a un chico de cabellos castaños, que estaba observando fijamente las estrellas.


—Finalmente un humano apreciando mi creación. — dijo en voz alta, mientras una sonrisa se formaba en su rostro. —como agradecimiento haré una estrella fugaz para ti humano.


Taehyung consideraba las estrellas fugaces algo mágico y único, no cualquier ser humano era digno de ver aquella magia, llevaba 50 años sin hacer estrellas fugaces, pero aquel ser humano lo merecía, nunca había visto tanta devoción de un mortal para con sus estrellas, cuando dejó caer aquella estrella pudo ver al joven mostrando una reluciente sonrisa, arruguitas formándose alrededor de sus ojos, el pelinegro diviso aquella hermosa sonrisa, pero también pudo ver una mirada melancólica en los ojos del castaño más no le tomo importancia.


—Debería hacer esto más seguido, pequeño humano tienes una hermosa sonrisa. —dijo su pensamiento en voz alta, siendo escuchado por su padre que se encontraba apoyado en el marco de la puerta.


—¿Quién tiene una hermosa sonrisa?

Aquella pregunta sorprendió al pelinegro, creía que se encontraba solo, en ningún momento escucho a su padre ingresar a su residencia.


—Padre... ¿Qué te trae por aquí? —preguntó Taehyung tratando de evitar la pregunta de su padre, ya que él no sabía que responder.


—Hijo sobre lo que hablamos de tu viaje al reino mortal, quiero que lo pienses detenidamente.


Taehyung soltó un suspiro de alivio al saber que su padre no haría preguntas sobre la sonrisa que estaba mencionando, peor aún que se diera cuenta que estaba mirando al mundo mortal, ya que había dicho claramente que no iría con los humanos, si su padre lo hubiera descubierto mirando al mundo humano, lo enviaría inmediatamente con los humanos.


—¡Tae estas escuchándome! — dijo su padre frunciendo el ceño, al ver a su hijo inmerso en su propio mundo. —Estoy diciendo que consideres ir al mundo humano.

El padre del dios de la noche ha vivido por más de cinco mil años, razón suficiente para saber que su pequeño estaba teniendo muchos debates mentales sobre tomar el trono, más él no preguntaría nada a su hijo, seguiría esperando a que Taehyung por voluntad propia le comparta sus pensamientos, aunque esto no sucediera.

Por esta razón está decidido a enviarlo con los humanos, ir con ellos despejaría su mente.

Y tal vez solo tal vez, también dejaría de lado el odio a los humanos.


–Padre lo pensaré, pero no prometo nada.

Taehyung dijo esto sabiendo que su padre confiaba en su palabra, pero decir que lo pensaría, significaba simplemente olvidarlo, esperando también que su padre olvide aquella idea.


—Está bien hijo, ten una buena noche


—Igualmente padre


Una vez que su padre salió de su residencia, Taehyung dirigió su mirada al mundo humano, esperando poder ver al pelinegro; pero este ya no se encontraba en su terraza. En cambio, una gran lluvia cubría al mundo humano, un rostro de decepción se hacía notable en su rostro.

Era evidente que deseaba seguir viendo al castaño.


"Estoy seguro, que habrá otra oportunidad".


Dispuesto a descansar caminó a su dormitorio, un lugar amplio de paredes blancas, pisos de mármol relucientes, con un ventanal que daba a su jardín lleno de flores que había coleccionado del reino floral.


Quizás mañana sea alguien valiente, capaz de renunciar al trono.

En menos de una hora se dejó caer en los brazos de Morfeo.


•••


Esperar la noche era una rutina de todos los días, cuando las estrellas aparecían y empezaban a brillar con intensidad era el momento más anhelado para Jeon Jungkook, las estrellas significaban lo más hermoso de la creación, admirarlas despejaba su mente.

Olvidaba cuán solitario se encontraba en este mundo.

Quizás con un poco de suerte, logre ver una estrella fugaz, ha estado esperando por esta estrella un largo tiempo, su madre le contaba que aquellas estrellas cumplían un deseo.


"Las estrellas fugaces son especiales, estas solo aparecen cuando la deidad de la noche se encuentra feliz, no dejes escapar esa oportunidad ya que no se sabe cuándo volverá a aparecer otra estrella".


Eso decía su madre.


Por eso ahí se encontraba en su terraza, abrigado con una manta y una taza de chocolate por terminar a su lado, es invierno y las temperaturas en Seúl son muy bajas en las noches.


Aunque no creía en aquella historia que su madre contaba, ¿cómo se supone que una estrella cumpliría su deseo? ¿existirá el dios de la noche? Pero, si lograba ver una estrella, lo intentaría.

Mirar las estrellas lo hacía sentir más cercano a su madre, quizás y ella también este mirando el firmamento.

Hacían esto todas las noches antes de dormir, pero un día su madre desapareció sin dejar rastro, en cuanto a su padre sabe que está descansando y no sufriendo el abandono de su esposa.


Jungkook se levanta de su cómodo asiento, baja las escaleras de manera rápida, para llegar hasta la cocina por un poco más de chocolate, encontrándose con su hyung quien está sirviéndose un vaso de agua.


—Jungkook entra a tu habitación. —La voz de su hyung es pausada. —está haciendo mucho frío, te vas a resfriar


—Hyung, lo haré


—Jungkook, no te quedes hasta altas horas de las noches. —dijo su hyung mientras observaba la taza vacía de su pequeño.


—¿quieres chocolate?


—Sí— Jungkook asiente entregando su taza de iron Man a su mayor. —me quedaré un poco más.


Juntó sus palmas para suplicar, un bonito puchero formándose en sus labios, sabía que su hyung no se negaría, —por favor, Jin hyung.

Como podría negarse ante una mirada suplicante junto a ese puchero que Jungkook hacía cada vez que quería algo.

Además, mirar las estrellas hacían menos solitaria la vida del menor.


—Está bien, — Jin habló entregándole a Jungkook su taza de chocolate, —solo entra temprano, los pronósticos indican que lloverá y quizás no puedas seguir viendo las estrellas.


—Siento que esta noche podré ver una estrella fugaz.

Jin También esperaba por ello, hubo muchas veces que se levantó y vio a Jungkook dormido en aquella silla al aire libre, esperando por las estrellas fugaces de las que tanto la madre del menor hablaba.


—Por supuesto y después a dormir


Jungkook esbozó una sonrisa y caminó de vuelta a la terraza con pasos apresurados, cada minuto abajo era una pérdida de tiempo. La razón, podría estar pasando una estrella en ese momento.

Llegó a la terraza tomo de vuelta su lugar en la silla, con su tacita de chocolate en manos se dispuso a mirar el cielo nuevamente, su mirada se iluminó al ver el firmamento tan brillante, lleno de cuerpos celestes como nunca había visto.
Observo todas las estrellas, y ahí se encontraba una constelación que conocía muy bien, "orión" su favorita.


Constelación que vio con su madre por última vez.


Con solo ver esa constelación pudo saber que los astros estaban a su favor, probablemente al fin podrá ver una estrella fugaz, nunca ha visto una, solo sabe de ellas por su madre, a través de películas, o alguna imagen que encontró en internet.


Pero sabe que son especiales, porque si le preguntas a una persona si ha visto una, la mayoría contestará "no" y ruega a todos los dioses (así no conozca su existencia), poder ver esa deseada estrella esta noche.

Empieza a desesperarse, el reloj marca las once de la noche, debe ir a dormir temprano, siente frío, pero no está solo, está acompañado de la luz lunar y las estrellas, iluminando su rostro. Revisa el pronóstico del clima en su celular, este indica que habrá lluvia.


La decepción en su rostro es notable, si llueve no podrá quedarse más tiempo afuera, pero estará esperando hasta que las gotas de agua aparezcan, deja el celular en la mesita y dirige su mirada al firmamento, hay menos estrellas; en cambio nubes empiezan a cubrir el cielo, está decidido a ir a su habitación, pero por arte de magia lo que tanto desea ver hace presencia.

Una estrella fugaz, hace aparición, dejando destellos de luz a medida que va pasando.

Jungkook jura que es lo más bonito que ha visto en sus veinte años de vida, rápidamente cierra sus ojos, junta sus manos y pide un deseo, esta consiente que aquella estrella no cumplirá del todo su deseo, pero al menos lo encaminará a ello.

Esta feliz de haber visto por primera vez una estrella fugaz, aunque haya sido efímero, esboza una hermosa sonrisa dejando ver sus blancos y relucientes dientes frontales, arruguitas formándose a los costados de sus ojos marrones, dice un "gracias" mentalmente al dios de la noche, se levanta de su asiento, la lluvia está llegando y gotas de agua empiezan a caer.


Camina hasta llegar al dormitorio de su hyung, va a contarle aquel gran acontecimiento, abre la puerta y Jin está dormido, tiene tantas ganas de decirle que vio una estrella fugaz.

Sin importar, agarra una almohada y lo golpea.


—Hyung despierta, — da otro golpe en la espalda, Jin empieza a despertar un poco asustado.


—Jungkook, ¿estás bien? — pregunta el mayor frotando sus ojos, —¿ha sucedido algo?


—¡Sí!, ¡sí! ¡sí!,—Jungkook habla con emoción, dando brinquitos en la cama de su hyung.

Jin que ahora está sentado en el respaldo de la cama, puede respirar porque no se trata de algo grave, al contrario, observa con una sonrisa a su pequeño, desordenándole los cabellos.


—¿Acaso viste una estrella fugaz?


—Estaba por ir al dormitorio, y apareció antes de que la lluvia llegara, —cuenta con tanta emoción, que no importaba la fuerte lluvia que está cayendo en todo Seúl.


—Pediste un deseo, ¿ verdad?—Jin le pregunta a su menor,— ¿me contarás tu deseo?


Jungkook se queda pensando si debería contarle o no su deseo, pero prefiere reservarlo para sí mismo, pues teme que si lo cuenta este no se haga realidad.


—Es un secreto

Se levanta de la cama, dejando a un Jin lleno de curiosidad, por saber su deseo, camina a pasos veloces a su dormitorio, es tarde y debe descansar.

Antes de acostarse en su cama mira el calendario y marca el día de hoy con una estrellita.


Considera ese día como el más importante, porque fue el primer día que vio una estrella fugaz y lo mejor de todo, pidió un deseo.

Se dejo caer en el mundo de los sueños, con una hermosa sonrisa en su rostro.


"Hermosa sonrisa que sin saber ya ha sido admirada por el dios de la noche"

28. April 2021 21:17:47 0 Bericht Einbetten Follow einer Story
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