gabloved_ ᵀᴴα

Jungkook solo quiere que Taehyung se lo folle y deje a su esposa. [Taekook One Shot Smut] -Taehyung Top / Activo -Jungkook Bottom / Pasivo 🚨Advertencias: Contenido sexual explícito / Mención al hetero / Infidelidad


Erotik Nur für über 18-Jährige.

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Kurzgeschichte
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Notas:

Tomar las descripciones de la actitud de Jungkook, literalmente, cuando se enfade o lance algún comentario agrio. Nunca me ha gustado retratar a ninguno de mis personajes masculinos como "divas", ni heteronormativizar. No es mi estilo y ellos no se comportan de esa manera.

Algunas actitudes machistas relacionadas a las costumbres coreanas en los matrimonios se harán presentes. También habrá una ligera mención a heterosexualidad, eww ya sé.

Dicho esto, a leer.







19.11.2020

Revuelve el chupetín, lo menea en sus labios, lame hasta que el dulce penetra sus papilas gustativas, empalagándole. La golosina abandona sus labios marcando un rojo intenso que los vuelve aún más apetecibles.

Gotas de sudor caen por su piel lechosa, mojando su camiseta negra, adhiriéndola a su piel, en consecuencia.

Acaricia sus muslos y se pone de pie. Remanga la prenda hasta el abdomen, mostrando parte de esa cintura de infarto, simulando que es para disminuir su calor corporal. Provocando.

Porque sabe que él lo está mirando.

Patea los guantes de box que chocan en el mismo lugar, terminando así su rutina de entrenamiento improvisada. Pasea su mirada por el jardín contiguo, sonriendo descaradamente cuando ve al castaño, casi rubio, relamerse los labios y pasar saliva, espiándole tras el periódico.

—¿Tan aburrida está la lectura? ¿O mi cuerpo es más interesante?

Ahora el mayor baja el pliego de papel por completo.

—Jungkook, para.

—Eres tan cobarde.

Y lo logra. El trigueño se pone de pie, irritado. Deja el periódico en la mesa, en un azote que le escarapela el cuerpo. Se aproxima a zancadas largas, tiembla de expectación cuando siente su aura invadir la suya y solo jadea cuando se acerca de una vez por todas. Cada paso del hombre es uno que él retrocede, iniciando un juego de gato y ratón, tan excitante.

Choca contra la pared, sus brazos son levantados hacia arriba, apresándolo con firmeza. Ríe nervioso.

—¿Por qué no dejas de provocarme? —El tono profundo de sus ojos negros como la noche, lo desafía. Siente su cálido aliento sobre sus mejillas. Ese aroma tan embriagante del perfume caro que usa desde siempre. Tan refinado, tan varonil. Sus piernas tiemblan, mas no cede.

Devuelve una mirada tan o más fiera, imposible de doblegarse. —Solo estaba entrenando. Tú fuiste el perverso.

—No cambies las cosas a tu favor.

—¿Por qué te resistes? Sé que te gusto.

—Déjame en paz, te lo advierto.

—¿Qué harás entonces? ¿Golpearme? Soy más fuerte que tú.

—Jungkook...

—Admite que me deseas.

—Estoy casado. Lo sabes.

—Vete al diablo.

El castaño es alejado de un empujón, Jungkook solo camina maldiciendo hasta que entra de regreso a casa, dejándolo a solas en el jardín. Taehyung suspira mirando la puerta trasera de esa casa prohibida cerrarse.




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03.12.2020

—Es tan descarado. Se queja la mujer, Taehyung pide a los cielos paciencia, pues la manera en que Jungkook se encuentra ahora besando a su nueva novia "pantalla" de turno, raya lo obsceno. Sin embargo, nota la falta de libido en esos besos. Sabiendo que solo lo hace por molestar.

Esa noche Jungkook había decidido hacer una fiesta. Todos los ex compañeros de la universidad estaban presentes allí. La música retumbaba en sus ventanas, arruinando el ambiente de paz y tranquilidad que con tanto esmero su esposa trataba de mantener.

—¿Si quiera ella sabrá que es un maldito gay? —Se queja la mujer, irritada. Taehyung deja su vapeador en la mesa después de una larga calada y pone los ojos en blanco. El chillido de las canciones electrónicas también le desagradaba. Pues el melodioso jazz que amenamente se reproducía en el tocadiscos se mezclaba con el ruido de la casa vecina. Rompiendo su burbuja de tranquilidad.

—Irene...—Reprende, a la pelinegra, que solo se irrita más.

—Me da asco.

—Basta. Sabes que Jungkook es bisexual. —La carcajada sarcástica que suelta la mujer lo alude. Simplemente toma el vapeador otra vez, manteniendo la neutralidad.

—La bisexualidad no existe.

—La manera en que la besa, dice lo contrario.

Jungkook estaba sentado en el jardín, donde se hacía la reunión, llevaba un traje rojo, con la camiseta abierta, mostrando su pecho. El cabello peinado hacia atrás, lucía varonil y mucho mayor de lo que era. Fácilmente podía pasar por modelo A1 de la agencia más ostentosa.

Tenía subida en sus muslos a una mujer que no se cansaba de besarlo por todas partes. Demasiado embelesada con la apariencia de su pareja, ajena a las miradas directas que lanzaba el menor a la casa de la familia Kim, que, sin cerrar las cortinas, dejaba apreciar lo que ocurría dentro, gracias a los ventanales altos y la puerta francesa que daba acceso al patio situado justamente frente al suyo.

Todo ese teatro mal montado con afán de irritar. Taehyung estaba por perder la compostura, cuando las manos tatuadas del pelinegro se colaron por la minifalda de la mujer, tocando quien sabe cuánto. Irene ahora ríe más fuerte.

—Es tan patético. Nunca me tragaré ese cuento. Siempre ha estado enamorado de ti.

—Irene...

—Ni siquiera está concentrado en ella. No te quita la mirada de encima.—Toma de su copa de vino, atravesando a Jeon con sus orbes negros, recibiendo la misma mirada de vuelta por su parte.

—¿Debería decirle algo?

—Dile que baje la música o llamaré a la policía. —Se pone de pie desanudando su traje de dormir, que dentro escondía una hermosa lencería negra. Taehyung sonríe, menos fastidiado.

—Hagamos que la noche que Jungkook arruinó sea productiva, cariño. —Las ropas caen de su cuerpo, aun con la copa de vino en la mano. Le deja un beso antes de subir contoneando las caderas de camino a la habitación que compartían. El moreno la sigue con la mirada, antes de lanzarle una nalgada que la mujer recibe con un gemido alto. Ambos ríen y Jungkook siente que hierve en ira.

Taehyung lo ha hecho a propósito.

Toma sus llaves de la mesita de noche, sonriendo al pensar en la cara que debe traer Jeon en esos momentos.

La puerta se abre, revelando la imagen del castaño envuelta en seda verde, aún con el vapeador en la mano. Desplazándose por el jardín como un cisne, grácil y elegante. Ganándose la atención de los presentes que le reconocen de inmediato.

—¡Pero si es Taehyung! Hombre, deberías estar aquí celebrando.

—Tengo deberes que atender en casa, será para otro momento. Ahora necesito hablar con el anfitrión.

Jungkook no quita a la mujer de encima, solo la deja revolverse sobre su pelvis, ya demasiado desesperada por él, siendo ignorada cuando el hombre más bello de Corea se presenta ante su pareja.

—No quiero interrumpir su fiesta, pero Irene es sensible a ruidos tan fuertes. Por favor baja la música, o llamará a la policía.

Jungkook solo le mira, enfadado. Sus ojos inyectados en sangre cuando ve el desinterés en sus manos sobre la mujer que se estaba por desnudar mientras lo besaba. No importaba que hiciera, el mayor nunca cedía.

—Bajaré la música si ustedes vienen a mi fiesta. —Reta, tratando de retenerlo un momento más. Taehyung hace una mueca.

—De ningún modo.

De todas formas, sabía que no iba a funcionar. Detiene a la mujer, que le sigue besando el pecho, quien le mira, confundida ante la interrupción.

—Espérame dentro, Jessica.

—Pero amor. —Se niega, aferrándose a su cuerpo otra vez. Jungkook hace esfuerzos por no poner los ojos en blanco. Taehyung ni siquiera les prestaba atención, por permanecer observando a sus compañeros de universidad reír y acabar con todas las bebidas de la despensa.

Jeon vuelve a tratar de quitar a su novia de encima tomándola de los brazos. —Jessica.

A regañadientes, la mujer se pone de pie, dejando un último beso en sus labios, antes de voltear y encarar al hombre que los interrumpió. Taehyung le sonríe, haciendo una pequeña reverencia que la mujer devuelve, anonadada. Esperaba todo menos a semejante hombre etéreo.

—P-permiso. —Anuncia, intimidada. El castaño solo sonríe amable dándole espacio para retirarse de allí.

—Un placer, Jessica.

Cuando la mujer desaparece entre las paredes de la casa, reuniéndose con los demás invitados, Jungkook inicia el hostigamiento.

—No pusiste resistirlo, ¿verdad? —Pregunta, mientras sus manos acarician sus muslos fuertes, orgulloso de su propia figura.

Taehyung arquea una ceja, burlón. —¿El qué?

—Verme con ella. —Responde, directo y sin rodeos. El mayor pone los ojos en blanco.

—Solo estoy aquí por mi esposa y jazz. Tu música arruina el ambiente de mi hogar. Insisto, si en veinte minutos no bajas el volumen llamará a la policía. No haré nada al respecto.

Ya de pie, ante el ultimátum de Kim, Jeon se acerca apuntándole al pecho, perdiendo la paciencia. —Si tan solo no fueras tan terco, Taehyung. Ahora mismo yo estaría sobre ti gimiendo tu nombre.

Jungkook estaba ebrio, pero Taehyung no pensó que tanto. El olor a cerveza que brota de su cuerpo es tan fuerte que retrocede para no tener que respirarlo más. En parte entendía por qué estaba siendo tan atrevido, sobrio no sería capaz de reconocer que aún sentía algo por él de una manera tan lamentable.

—Para eso tengo una esposa y lo hace mejor que tu novia de pantalla. Buenas noches. —Ebrio o no, no podía darle falsas esperanzas. Tampoco podía ser condescendiente con él después de casi fornicar con la tal Jessica en su cara. El pelinegro se enfada y lo empuja, tambaleándose con su propio impulso. Taehyung lo sujeta para evitar su caída, pero es empujado lejos apenas entran en contacto.

—Te odio. —Dice al borde del llanto. Kim sabe que es momento de retirarse o perdería la compostura.

—Ten una semana productiva, Jeon.

Al llegar no se molestó en cerrar las cortinas de su casa de cristal. Dando detalles de las siluetas que se formaron en la alcoba cuando hizo el amor con Irene. Jungkook tuvo que tragarse las lágrimas y embriagarse para olvidar lo visto mientras Jessica se auto complacía con su cuerpo. Era incapaz de tocarla, todo su ser estaba cruzando la calle.

Odiaba amarlo tanto.

—⌚—

Irene se estira, complacida por las atenciones de su esposo. Besa la mejilla del castaño quien reposa a su lado, desnudo, agitado, sudoroso, perfecto. Taehyung le dedica una sonrisa y a continuación, besa su frente y toma su mano, para luego besar su anillo de casados. Siempre tan caballero.

Es incapaz de mover un músculo, Taehyung fue tan rudo que incluso se le sentía molesto. Como si usara su cuerpo como un desfogue. Mentiría si dijera que no lo disfrutó, pero sabía que tenía que ver con Jungkook. Eso la enfadaba.

—Quiero embarazarme pronto otra vez. Deberíamos intentarlo de nuevo.

—Aún somos jóvenes para eso, cariño. —Responde, ahora serio.

—Taehyung, soy mayor que tú por 5 años. Tal vez estarás muy joven, yo estoy en la edad adecuada. —Insiste. El claro fastidio en su esposo la pone de malhumor, así que lo empuja y se da la vuelta. Haciendo un berrinche como siempre que no consigue lo que quiere, como quiere.

Kim no es ajeno a su molestia, la abraza por la cintura y entierra su mentón en el hombro dejando pequeños besos sobre este para calmarla.

—El próximo mes, ¿está bien? —Responde, conciliador. —Primero necesitamos asegurarnos que estás sana para poder intentarlo de nuevo.

Irene sabe que ha triunfado. Era el momento perfecto de manipularlo. —Quiero un bebé, Taehyung. Aún siento un vacío, aquí. —Señala a su pecho, falsamente afligida. —Me hiere demasiado. —Solloza.

La culpa invade al hombre por aquel bebé que perdieron al séptimo mes de embarazo. Su relación floreció gracias a ese pequeño ser que se formaba en el vientre de Irene. Un bebé concebido por la calentura en una noche cualquiera. Pero la responsabilidad de Kim era más fuerte y no dejó a la mujer sola ni un segundo desde que lo supo, prometiendo ser no solo un padre para su hijo, sino también su esposo. Ningún hijo suyo crecería en una familia dividida. Como todo tradicionalista, era una falta grave a su moral.

—Lo tendrás, lo prometo.

Aún si eso significa estar atado a una mujer que no ama.





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10.12.2020

Es de madrugada. Irene ha salido de fiesta con sus amigas de trabajo y Taehyung se encuentra demasiado caliente. Su polla erguida y rebelde se resiste a dejar de molestarlo.

Solo enciende la televisión, buscando en internet algún live +18 de paga que pueda ayudarle.

¿Hetero? Claro que no.

Por eso adoraba que ella saliera. Solo así podía ser fiel a él mismo por un momento.

Su teléfono vibra, sobresaltándolo. Lo revisa de inmediato y casi se le cae de las manos cuando lee el remitente y su mensaje.


Jungkook:
La pantalla de tu televisor refleja todo desde aquí.


Taehyung casi se ahoga cuando voltea y se encuentra con la mirada arrogante del menor mirándole desde la ventana. Tiene el cabello largo y oleado atado en una coleta, dejando visibles solo los mechones que cubren su frente. Se ve tan precioso.


Taehyung:
¿Cómo conseguiste mi número? Deja de acosarme.


Jungkook:
¿Y cómo sabes tú qué este es mi número?

Taehyung:
Asuntos de universidad.

Jungkook:
Si claro

Taehyung:

Cree lo que quieras

Jungkook:

Yo lo haría mucho mejor que esos en tu pantalla


La sonrisita sarcástica del menor le irrita hasta que nota que está parado de frente a él, enseñando su miembro erguido a toda luz. Se cubre de inmediato y corre a cerrar las cortinas, pero su celular vuelve a sonar.


Jungkook:
Tu polla es tan grande, justo como la recordaba


Sus mejillas arden. Jungkook siempre había sido tan descarado. Se voltea, evitando mirarle en lo que recupera la compostura para encararlo. Apaga la televisión, tropezando con los cables, en medio de su nerviosismo. Puede oír las risas del pelinegro a lo lejos. Quería que se lo trague la tierra.

Y el celular vuelve a vibrar.


Jungkook:
¿No piensas contestar?

La fotografía de la cama del azabache, sobre la que reposan diversos dildos, but plugs y demás juguetes sexuales le dejan sin habla.


Jungkook:
¿Cuál debería usar?


Su corazón dio un vuelco al ver todo esos juguetes, ya no podía seguir luchando contra sus impulsos.


Taehyung:
Mierda Jungkook, me vas a volver loco

Jungkook:
Entonces, ¿por qué no sales de tu maldita casa y me follas de una vez?

Taehyung:
Jungkook...

Jungkook:
Asómate por la ventana


Taehyung voltea, quedando pasmado. Casi deja caer su móvil cuando se encuentra con la visión de Jungkook brincando sobre un dildo en su cama.


Videollamada entrante
Jungkook


—Maldita sea. —Masculla. Su dedo tiembla, ante la duda de atender la llamada. Peina su cabello hacia atrás y exhala, rendido. Al fin contesta.

Apenas presiona el botón de su pantalla, los gemidos agudos de Jungkook salen de los parlantes como si tuvieran vida propia, podía sentir el morbo en sus quejidos, que lo vuelven loco. Solo se queda colgado viendo como el menor gime desesperado saltando sobre el dildo. Desea ser él, y follárselo, pero no puede. El voyerismo es su única opción.

—Joder, te ves tan sexy. —Pronuncia la primera frase con la voz entrecortada. El azabache cierra los ojos deleitándose con esa voz grave que invade sus sentidos, estremeciendo su cuerpo colmado del placer. Quiere sus grandes manos sujetando su cintura, sus labios en sus pezones, sus dientes en su hombro tatuado. Lo quiere todo.

—Tócate. —Ordena, mirando con gula el pene erecto del mayor tras la pantalla. Contonea sus caderas, quebrando más la espalda para mostrarle lo bien que se mueve. Taehyung muerde su labio inferior, admirando la vista.

—No puedo...

—Si. Si puedes. Muéstrame como lo haces.

—Pero Irene...

—Olvídala. Quiero ver cómo te masturbas por mí. Mira como me tienes, Kim.

El dildo entra y sale de su cuerpo. Tiene todo el trasero levantado, enseñando sus nalgas firmes hacia él. Abiertas, siendo penetradas una y otra vez por el pedazo de plástico. Taehyung no puede más. Se masturba enfocando como lo hace para el menor. Quien jadea complacido cuando ve sus acciones tras la pantalla.

—Jungkook...

—Podrías ser tú y no este pedazo de plástico. Pero prefieres a la insípida de Irene.

—No sabes lo que dices. —Contradice, jadeando.

—¿Quién dijo que podías replicar?

—Es que tú no entiendes...

—Lo entiendo todo, por eso hago esto. —Interrumpe. —Estás unido a esa mujer por lástima.

Taehyung no replica, no puede mentirle a él. Sabe toda su historia.

—Te extraño. —Dice el más joven, entre gemidos. Su cuerpo empezando a sudar por el esfuerzo y la posición incómoda que adopta para complacerse. Taehyung se relame los labios, su polla se sentía desesperada por reemplazar ese dildo en la entrada caliente de Jeon.

Los movimientos de ambos se vuelven cada vez más erráticos, una mezcla de gemidos, jadeos y gruñidos sensuales que encenderían a cualquiera. El ambiente se tornaba intenso rosando lo vulgar. Ese pequeño exhibicionismo le agregaba un toque aún más caliente a la situación.

Las manos perfectas del trigueño tocan una vez más su miembro de arriba a abajo y termina de venirse manchando la pared. Jungkook lanza un último gemido cuando ve el líquido blanco derramarse desde su móvil.

—Carajo, Jungkook...

—Quiero todo, Taehyung. No me voy a rendir, eres mío. Nunca dejaste de serlo.




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12.12.2020

Dos días después, los texteos habían sido esporádicos. Aún se sentía demasiado irreal lo que había sucedido aquella noche tras la ventana. Tanto que no podían mirarse sin ser demasiado evidente la incomodidad y vergüenza en sus rostros.

La calle está solitaria otra vez, solo la presencia de Kim en su jardín leyendo el periódico financiero, vestido de seda como cada fin de semana, acompañado de un té dulce y su inseparable vapeador.

Jungkook llega en el Mercedes con su aún novia de pantalla.

Típica escena de película cliché de adolescentes.

Jeon baja del auto y abre la puerta de la mujer ayudándole con la mercadería, ella le sonríe en agradecimiento, pensando que tiene el mejor novio del mundo. Aún si ciertamente Jungkook no la amaba, ni mucho menos la deseaba, era una persona amable y atenta por naturaleza. Además, no podía ser más patán de lo que ya era usándola.

Segundos después llega el Uber que pidió y se despiden con un beso apurado. Taehyung aprieta demás el vapeador en sus dedos, más no pierde la elegancia que le caracteriza. Continúa sumergido en su lectura mientras realiza algunos apuntes para releer después. Jungkook camina evitando mirarle, a paso rápido por la acera, pero el castaño tenía otros planes.

—Con semejante auto pudo llevarla a casa, galán.

Sus ojos oscuros cruzan los contrarios de forma sugerente, mofándose tras el sarcasmo en sus últimas palabras. Jungkook se torna serio.

—¿Celoso? —Cuestiona, desafiante.

—¿De tu auto? No, prefiero los SUV. —Contraataca.

Jeon no tiene ánimos de discutir, solo sigue su camino, evitando problemas. —Eres intratable. —Sentencia, cortando la conversación.

—Aun así, no puedo dejar de pensar en esa noche. —Se detiene en seco, al sentir su cuerpo estremecer recordando de súbito todo lo que sucedió aquella vez. Voltea levemente viendo la figura de Taehyung, recostado sobre su diván con la bata descubriendo su pecho, sus largos dedos, firmes en la tasa de té. No puede resistirse.

—Yo tampoco.

Taehyung se pone de pie, acercándose al menor en un suspiro quien enrojece al sentir su aroma a tabaco y madera tan cerca después de algún tiempo.

—¿Está en casa? —Pregunta, como puede. Ebrio podía rebelarse, pero lucido lidiar con un aura tan intensa era imposible.

—Si. En el sauna. —Contesta mirándole a los ojos, Jungkook traga grueso.

—Vamos al jardín trasero. No tienes que entrar a casa. Nadie nos verá. —Se atreve a proponer, el mayor duda.

—Si ella nos ve, será el fin.

—No lo hará. —Le toma del brazo, con sigilo, para insistir. Ambos miran a su alrededor para cerciorarse que nadie esté viendo. —Mejor entremos.

Caminan a paso rápido, llegando a la puerta trasera de la casa de Jungkook, quien abre desesperado dejando entrar a Taehyung primero.

La puerta se cierra, el pelinegro en cuestión de segundos es acorralado a la pared y su rostro se estampa en la pared. Un gemido muere en sus labios, entre satisfecho y ansioso. Tanto tiempo sin sentir a Kim, quería llorar.

Por su parte el trigueño amaba los sonidos dulces que brotaban de los labios ajenos. Le hace sentir cuanto lo extrañó dando embestidas suaves que Jungkook recibe gustoso atrapando las manos de Taehyung sobre su cintura, acariciándolas. Voltea y lo besa apasionado, dejando besos en sus mejillas que luego no puede continuar cuando el mayor atrapa su cuello repartiendo besos y succiones, agitado. —Taehyung...

—¿Hm? —Murmura en respuesta aspirando su fragancia a loción de bebé. Expone su lengua, dando una lamida suave bajo su mentón que provoca un gemido agudo en el menor. Sus dedos se enroscan en el cuello de su amante y suben hasta su labio inferior acariciando la zona, recibiendo lamidas y besos a su vez.

—No hay mucho tiempo.

Se separan y Jungkook se arrodilla acariciando los muslos del mayor bajo la bata de seda. Acaricia el bulto en sus shorts, mientras le mira excitado. Baja la tela dejándole en bóxers. Aprecia el relieve del miembro ajeno, delineándolo con sus dedos. Acerca sus labios a la tela y besa sobre el glande, Taehyung jadea, acariciando sus cabellos.

—Ah, mierda...

—¿Me extrañaste? —Ironiza, apretando el pene con fuerza, Taehyung jala de sus cabellos, mordiéndose el labio.

—Ten cuidado, Jeon.

Jungkook repasa con la lengua toda el área, empapando los boxers del castaño, quien gemía despacio. Vuelve a mirarlo, a la par que desliza estos hacia abajo y el pene del más alto rebota al ser liberado. Está tan duro y empapado que Jungkook se relame los labios antes de tomarlo entre sus manos. Da un beso a la punta y desciende lamiendo en círculos hasta engullirlo completo.

—Justo así. Lo haces tan bien. —El castaño afirma su mano sobre la cabeza del más joven incitándolo a comerlo profundo. Después de unos momentos, lo deja respirar, alejándolo de su miembro. Arrastra sus hermosos dedos sobre el labio inferior de Jeon, empapado con su presemen.

Jala una silla y reposa sobre ella, sacando su vapeador del bolsillo en su bata, mientras besa hambriento al más joven, acariciándole con su mano libre las nalgas. Jungkook se arrodilla con más comodidad esta vez, quebrando la espalda, que se refleja en los vidrios de espejos que cubrían su puerta. Se ve así mismo con la bata abierta y el cabello revuelto, mientras su amante come su polla.

Observa toda esa imagen sensual, exhalando el humo sabor a fresas que eligió esa tarde, por la boca. Formando aros de humo que se desvanecen en el aire. Sus pestañas espesas se juntan al cerrar los ojos cuando Jungkook succiona uno de sus testículos y sube lamiendo toda la extensión hasta la punta.

—Si sigues así, me voy a venir en tu cara.

—No podría estar más ansioso. —Responde.

Minutos después, Kim estaba follando la boca de Jeon sin piedad. Y regresa a casa, como si nada hubiese pasado.





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29.12.2020

—¿Cómo está Jungkookie? —La señora Kim pregunta. Yeontan sube a su regazo, a continuación, lame la mano que la mujer reposaba en sus muslos. Esta solo ríe y sigue conversando con la señora Jeon al teléfono. —Desde que se mudaron a Seúl no ha vuelto a visitarme. —La otra persona responde, dejándola en silencio momentáneamente.

Irene corta las verduras con un fastidio notorio, haciendo sonar demás el cuchillo sobre la madera. Taehyung finge no estar escuchando, sus audífonos no tenían música reproduciendo hace un buen rato. —¿Invitarlo yo misma? No lo había pensado. — Irene se corta el dedo al escucharla. Grita de dolor, Taehyung corre a socorrerla.

—Cariño, ¿estás bien?

—¿La oíste? —Pregunta, rabiosa.

—Estaba escuchando música, no entiendo. ¿Qué sucede?

Distraídos en el accidente no notan que la señora Kim ha terminado su llamada y se acerca a ellos tranquilamente, ajena a lo sucedido.

—Invitaré a Jungkookie a cenar por tu cumpleaños, Tae. Irene, prepara un plato más. —Solicita, relajada. El matrimonio Kim se estremece al escucharla. —Quizás dos, si trae a su novia extranjera.

Taehyung no estaba listo para lidiar con su esposa y amante en el mismo recinto. Tenía que ser una jodida broma. Irene, estaba de no creerselo. Su suegra ni siquiera había preguntado por su estado después de semejante grito que dió. Soltó la mano de su esposo que trataba de detener el sangrado con un papel de cocina, bruscamente.

—Madre, Irene acaba de cortarse. Será mejor que lo invites otro día.

—Oh, cariño, ¿te encuentras bien?

—Si madre. —Sonríe, falsamente. —Sólo fue un pequeño corte.

—Bien, entonces si Irene no puede cocinar, pidamos algo a domicilio.

Irene quería lanzarle la tabla en la cara.
Taehyung no quería a Jungkook en su casa.

—Madre, puede ser en otro momento, de verdad no estoy de ánim...

—Kim Taehyung. —De un momento a otro la señora Kim se tornaba aterradora. Al trigueño solo le tocó acceder.

—De acuerdo.

Tras un par de llamadas una al delivery y otra al menor de los Jeon, este último aparece en el portal de la casa Kim con un ramo de flores y un regalo.

—Señora Kim, tanto tiempo.—Extiende el ramo.—Para usted.

—¡Jungkookie! —Exclama la mujer mayor, atrapando al pelinegro entre sus brazos y sonríe con cariño al ver el ramo. Las recibe gustosa, invitándolo a pasar. Irene solo observa la escena, con una expresión arrogante desde la cocina. Taehyung se fue a su habitación antes que llegara para evitar la situación incómoda hasta la cena, así que solo estaban ellos tres.

—¿Qué es eso de señora? Te vi crecer, niño. Eres mi hijo también. —Regaña, Jungkook ríe con dulzura hasta que nota la presencia de Irene.

—Perdón, madre.

—¡Taehyung! Ya llegó Kookie, baja a cenar.

Cuando el castaño aparece por las escaleras, Irene no pierde tiempo en ir a su encuentro, colgándose de su brazo. Jungkook ríe de medio lado, "pobre mujer insegura", piensa.

—Jeon.

—Kim.—Le entrega la caja de regalo, que el mayor deja en la mesa sin expresión alguna aunque estuviera tan alterado.

—¿Qué es esa frialdad de pronto? ¿Ni un abrazo? —Se queja la mujer mayor y ambos se acercan tratando de no crear contacto visual. Estaban aún muy nerviosos de interactuar en público sin sentir que estaban siendo demasiado obvios.

Se acercan y comparten un abrazo suave. Jungkook acaricia el cuello de Taehyung, con la nariz, disimuladamente. Besando su cuello rápido, cosa que altera al trigueño quien aún tenía a su esposa muy cerca. Irene aprieta los labios y jala de su esposo cuando ve que ya ha sido suficiente. Proceden a tomar asiento en el comedor.

La escena es insoportablemente silenciosa. Irene permanece con la mirada fija en el visitante, su plato casi lleno. La rabia le había quitado el apetito.

—Irene, no haz probado bocado. Estás muy pálida, cariño. ¿Así piensas reponerte para embarazarte otra vez?

La mujer enrojece de súbito ante el comentario. Abanica su rostro con una mano, avergonzada. —T-tiene razón. Lo lamento, madre.

Jungkook empieza a mover el pie mientras muerde sus labios, conteniendo las ganas de gritar. Estaba tan celoso.

Quería desquitarse.

Aprovechando que solo llevaba sandalias, las deja en el suelo y levanta un pie hasta la alcanzar la pantorrilla de su amante, llegando hasta su entrepierna. Taehyung casi se atraganta con la comida cuando siente la suavidad del contrario rozarle justo ahí.

—¿Cariño? —Pregunta su madre, notando su sobresalto. El castaño coge un pañuelo y se limpia los labios, aparentando tranquilidad.

—Me mordí la lengua. No es algo.

La mujer empieza a reír y busca la mano de Irene, para conversarle. Pues había estado muda y empezaba a preocuparle. —Cuando estaba pequeño solía atragantarse así. Era tan adorable como un cachorro.

—Lo sigue siendo. —Afirma, la pelinegra. El mencionado seguía comiendo aún con el pie de Jungkook haciéndole un masaje erótico en la polla. Empezaba a enrojecer de lo caliente que eso lo ponía.

—¿No es así Jeon? —Cuestiona, mirándole acusadora. Jungkook finge neutralidad, sin perder la oportunidad de inyectar veneno en su frase.

—Hm, no lo creo. Adorable cachorro es lo que menos define a Taehyung. —Sonríe, sarcástico.

Irene no puede con tanto descaro. —Ah, ¿no?

—No. —Contesta, divertido. Taehyung entra en modo alerta cuando siente la tensión crecer a niveles extremos en tan solo ese cruce de palabras. Tenían que detenerse.

—¿Probamos el postre? —Pregunta, cortando la discusión. O eso es lo que él cree.

—¿A qué se parece entonces? —Insiste Irene, al borde de perder la paciencia.

No podía rendirse, tenía que parar esa pelea, pero ya. —Yo realmente quiero probar el postre.

Irene lo ignora, su madre no estaba al tanto de lo que pasaba, su comida la mantenía bastante ocupada. No sabe cómo actuar.

—Contesta. —Reta su esposa, casi gritando. Jungkook la mira, serio.

—¡Ya basta! Irene, trae el postre. Ahora. —Taehyung se puso de pie golpeando la mesa, y esposa y amante, casi se caen de las sillas por el susto. No tenía opción, o ser un imbécil, o se desataba la tercera guerra mundial. Se sentía como un pedazo de mierda.

—Obedece a tu esposo, linda, ve.

Regresa con dos platos de pastel de fresas quejándose del dolor que le causaba el corte. Taehyung acude a su ayuda, ganándose una mirada de odio cortesía de Jungkook.

La señora Kim toma de la mano a Jeon con dulzura, para pedirle ayuda. —Mi vida, sé que eres invitado, pero Irene no puede atendernos bien, se cortó el dedo hace un rato. ¿Podrías traer las tajadas de pastel restantes y la pastilla que está en la mesa de noche? Es la única que está allí.

—Claro que sí, madre. —Acepta, servicial. Camina y recoge la pastilla, guardándola en su bolsillo, para después recoger los trozos de pastel de la alacena con cuidado. De regreso al comedor, se cruza con la mujer quien estira un pie para que se caiga.

Jungkook tropieza y el plato cae, estrellándose en el suelo, expidiendo trozos filosos por todas partes. Irene sonríe feliz de lograr su cometido. Jungkook brama en ira, levantándose adolorido.

Se sentía humillado, pero si algo caracteriza a Jeon, es su facilidad para cambiar las cosas a su favor.

Gime de dolor encogiéndose, uno de los trozos rosó su pantorrilla y tenía una pequeña herida. Se inclina dejando todo su trasero expuesto, mientras acaricia la zona lastimada, a su vez recogiendo los platos. Taehyung relame sus labios, ante semejante vista que prácticamente tenía en la cara. La mirada de reojo que le da el azabache le acelera el pulso obligándolo a mirar a otra parte. Irene ahora estaba hecha una fiera.

Cuando todo está limpio, cambia la pastilla en su bolsillo por otra que planeaba usar para no ser interrumpido esa noche.

Jungkook había ganado.


—⌚—


—¿Te gusta mi bata de dormir? — Pregunta, arrinconando al castaño en la puerta del baño de la primera planta.

Horas después, tras muchas peleas e indirectas, ya era de madrugada y todos en casa estaban durmiendo. Excepto ellos.

—¿Qué le diste de beber a Irene?

—Una pastilla para el dolor, ¿qué insinúas? —Se cruza de brazos, falsamente indignado, luego forma una mueca pícara que pone al mayor en sobre aviso. —Bueno tal vez, es de las que dan sueño.

—Jungkook, ¿qué demonios? —Lo toma de los hombros, asustado. El más joven ríe suave, ante su reacción exagerada.

—Son seguras, las uso cuando tengo insomnio. Tranquilo. —Su expresión cambia a una intensa, acercándose a su pareja lentamente. Ambos suspiran, antes de juntar sus labios creando un desastre de lenguas y mordidas entre sí. Se separan, jadeando.

—Sabes que esto no está bien. —Recuerda el trigueño apretando la cintura de Jeon mientras este besa su cuello, ansioso.

—Sé que no está bien, pero no me interesa. —Susurra.

—Tu realmente...

—Quiero. —Sostiene la polla de Taehyung sobre la bata de seda verde, mordiendo sus labios. —Dame.

—Estás loco.

—Jungkook cliché dice que por ti.

—¿Tan ansioso estás por mi polla, Jeon?

—¿Un año y medio en abstinencia, no son suficientes para ti?

—Ve a tu casa y espérame, dejé las llaves arriba.

—Voy a mamártela aquí.

—¿Qué?

Jungkook se arrodilla mordiendo sus labios mientras el mayor mira nervioso que nadie venga y los descubra. Sus manos empujando inútilmente las de Jungkook que ya apresan su miembro listas para llevarlo a sus labios observándole, hambriento.

Comienza a comer de él, llevando todo de un bocado hasta el fondo. Taehyung se pega a la pared gimiendo en silencio por la maestría en que lo devora. Cuando el vaivén inicia, se muerde los labios llevando sus manos a la cabeza, extasiado por la labor de Jeon. Lo toma de los cabellos, para tomar vuelo y ahogarlo cuando lo embiste, ansioso por venirse en su cara. Jungkook no le quita la mirada en todo ese tiempo, es más, parece desafiarlo.

—K-kook, quiero cogerte bien, ve a tu casa, no perdamos más tiempo.

Jungkook suelta el miembro y se relame los labios, besa la mejilla del castaño y corre a la salida entrando rápido a su casa. Taehyung va escaleras arriba por sus llaves, para después ir en dirección al hogar de Jeon.

A penas se abre la puerta, el menor lo recibe semidesnudo, sus abdominales firmes descubiertos al solo portar los boxers.

Se estudian unos segundos, ambos demasiado tensos para dar el primer paso, pues ese momento era decisivo. Ya habían cometido varios pecados, pero sabían que tener sexo era un paso al que no podrían dar marcha atrás. Se repetiría muchas veces.

Ambos se aproximan al mismo tiempo, como si fueran magnetos. Envolviéndose en un beso brusco y salvaje. Acarician sus labios con desesperación, extrañando demasiado el cuerpo del otro. Terminan cayendo sobre el sofá, besándose. Jungkook lo empuja y empieza a besarle el cuello. Taehyung gime alterado por la rudeza del menor. Siempre había sido tan dominante con él.

—Vamos a tu cuarto.

Jungkook se monta en sus piernas y come de sus labios como si no existiera un mañana. Kim lo carga a cuestas y sube como puede hasta el segundo piso, abriendo la puerta de una patada, para dejar al azabache sobre la cama.

Lo admira desde su posición, tiene el cabello largo esparcido a los lados, la respiración agitada y los labios hinchados. Se acerca aferrándose en sus muslos, dándoles una fuerte palmada ganándose un gemido. Jungkook enrosca sus brazos en el cuello del castaño, besando sus labios con paciencia. La sonrisa que se forma en el rostro de su amante es tan dulce que quiere llorar.

—¿Kookie? —Pregunta, mirándole afligido. Acaricia sus mejillas regordetas, antes de llenarlas a besos. La nostalgia se desvanece. —Eres hermoso. —Da un último beso a su frente antes de bajar a su pecho, que acaricia, admirando las dibujos de tinta negra adornando su nívea piel. Pellizca uno de sus pezones y succiona el otro admirando las expresiones de placer que se dibujan en el rostro del pelinegro.

—P-por favor, hazlo ya. —Pide, impaciente. Sus belfos hechos un puchero, como cada vez que hace un berrinche.

—Actúas como un niño. —Se mofa el mayor, mimándole.

—T-tae...

No espera más, sus manos terminan bajo los boxers de Jungkook, masturbándole. Este solo cierra los ojos fuerte, jadeando a gusto con sus atenciones. Taehyung se acerca a su rostro, observándolo con lascivia mientras lo toca, mordisquea su labio inferior en cuanto aumenta la velocidad y Jeon se deshace en quejidos.

—M-más...

—No.

Jungkook le mira asombrado cuando se aleja, para empezar a desnudarse. La bata verde cae primero, dejando al trigueño semidesnudo. Su piel canela expuesta le hace suspirar, ansiando tocarla. Se levanta buscando por él, pero es empujado de nuevo a la cama.

—Quieto. —Ordena, serio. Caen sus pantalones y queda en boxers, revelando sus piernas largas y delgadas, pero fuertes.

Se sube a la cama apoyando las rodillas, gateando hacia él con una mirada depredadora, empuja sus muslos y los abre posicionándose al centro. Sus boxers son arrancados de sus piernas tan rápido que el frio ataca su piel provocándole un ligero temblor. No pasan muchos segundos y ahora sus piernas terminan en el cuello del mayor, dejando toda su entrada expuesta. El rostro de Taehyung se hunde entre sus nalgas causando que clame su nombre, desesperado.

—T-taehyung, dios mío.

Gime tan alto que el mencionado se aferra más a su entrada, acelerando los movimientos de su lengua, de adentro hacia afuera, en círculos, alternando con uno de sus dedos.

—Estuviste insistiendo por esto durante meses, ¿y ahora no eres capaz de soportarlo? —Murmura con voz ronca, alzando su rostro entre su entrepierna. Sus ojos brillan en contraste a la luz de la luna que entra por la ventana, esclareciendo aún más el color avellana que los tiñe, asemejándose al de un lobo alfa. Jungkook muerde su labio inferior para sonreír después, irónico.

—Tú también dijiste que me alejara, pero ahora mírate. Te ves tan desesperado por mí que das lástima.

El rostro del mayor es un poema, pero no contesta. En silencio, de un dedo, pasa a introducir dos y luego tres sin previo aviso. Esperando el descontrol en su amante cuando la formación larga de sus dedos toca su punto dulce, provocándole un espasmo que le hace arquear la espalda y apretar los dedos del pie.

Y es el que trigueño tenía unas manos enormes, sus dedos eran tan largos que no necesitaba mucho para llegar allí. Los nudillos eran más gruesos que la longitud de cada uno, funcionando por si mismos como la versión humana de un dildo ondulado.

—¿Dónde guardas el lubricante?

El menor señala el mueble junto a la cama. Siguiendo sus indicaciones, abre el primer cajón encontrándolo fácilmente y lo destapa, vertiéndolo en sus manos.

Triunfal, hace los últimos movimientos en tijeras, expandiendo bien el área, para reemplazar después, por lo que realmente quería poner allí y Jungkook se retuerce sintiendo que estaba al borde del clímax, solo con esas pequeñas estimulaciones.

—A-ah, por favor, t-te necesito Tae...

—¿Quién necesita a quién entonces? Decídete Jeon.

—Imbécil.

La mano del castaño rodea su cuello, después de escuchar su insulto y se acerca a su rostro mientras con su mano libre se autocomplace, agitado y levemente enfadado.

—Cuida esa boca o te atragantaré con mi polla.

—¿A eso le llamas castigo?

—Joder, Jungkook. —Lo penetra de una estocada y el grito que suelta lo preocupa buscando su mirada para confirmar que se encuentra bien. La sonrisa que le manda el menor después de fingir el dolor lo termina por irritar empezando a moverse frenético, ahora los gemidos de Jungkook podrían despertar a toda la cuadra.

—No juegues con eso, m-maldita sea. —Se hunde en su cuello besando fuerte mientras le empuja las piernas lo más adelante que puede para moverse más rápido. A penas si el azabache le entiende, demasiado perdido entre todas las sensaciones que su cuerpo recibe al ser penetrado de esa manera tan salvaje, abusando de su próstata una y otra vez. —Joder, estás tan apretado.

Sus manos se aferran a su espalda, sus dedos se hunden dejando marcas rojas y algunos rasguños mientras mira suplicante a Taehyung sin dejar de gemir su nombre. Buscan sus labios nuevamente, besándose desastroso, sus lenguas enredándose solo interrumpidas por las súplicas del más joven por más. Más, que el mayor atiende dándose impulso aferrándose a su cintura, marcando un ritmo constante y acelerado que le arranca gruñidos guturales, tan eróticos que Jungkook siente que alcanza la gloria.

Es volteado de pronto y puesto en cuatro, recibe dos nalgadas en cada mejilla y solloza, casi babeando por lo bien que se lo estaban follando.

Las yemas de los dedos del trigueño, acarician los muslos del contrario, adorando lo fibrosas y gruesas que son. Sube por ellas, hasta llegar a sus nalgas y apretarlas, relamiendo sus labios. Se aproxima, deja un beso sonoro en semejantes piernas y luego aprisiona sus labios sobre ellas, succionando lo suficientemente fuerte para dejarlas marcadas con los mismos. Un suspiro melodioso, flota por la habitación entre susurros ininteligibles por parte del azabache. Sus manos hechas puños sobre las sábanas blancas, su rostro sudoroso, sus mejillas coloradas, su cuerpo excitado, sumido en placer.

Taehyung entra de nuevo en él, empezando movimientos circulares lentamente, acariciando su pelvis con esas nalgas firmes por los ejercicios.

—Un tatuaje en tu espalda baja se vería tan sexy. —Aprieta uno de sus glúteos sacudiéndolo por el solo capricho de deleitarse con la vista.

—Si te divorcias, será tu nombre lo que me tatúe.

—Prefiero que lo grites. —Orgulloso de la sumisión que crea en él, lo toma de las caderas embistiendo en golpes certeros. Amando los sollozos ahogados con cada empujón, que Jungkook le regala.

—¡Taehyung! A-ah..

Taehyung se pega a la espada de Jungkook, los sonidos acuosos y frenéticos destruyen el silencio de aquella noche de verano, mojando sus cuerpos en sudor y el aroma a sexo que se mezcla con el perfume suave de la habitación. Los jadeos del castaño se oyen diez veces más excitantes y roncos junto a su oído, teniéndolo así de cerca. Pone los ojos en blanco cuando siente el clímax inundar su ser de manera inminente. La lengua de Taehyung contoneando su oreja mientras le llama, libidinoso, confesándole lo mucho que le gusta tener su polla enterrada tan profundo en él.

—¿Dónde lo quieres?

—D-dentro por favor, te quiero dentro.

—Cambiemos de pose entonces. No creo resistir más, quiero mirarte mientras te lleno de semen.

Jungkook se pone de costado, quebrando su cintura para mirarle fijamente a los ojos mientras su amante da las últimas embestidas, jalándolo de los brazos. Su trasero se ve espectacular de esa forma y la curva de sus caderas resalta de una manera tan exótica en esa posición, que Taehyung no podía estar más encantado. Toma su miembro y lo masturba a la vez que se mueve, los gemidos se convierten en súplicas y sollozos ahogados, intensos e insostenibles.

La manera en que el trigueño le mira es depredadora, sus brazos resaltando las venas por la presión en sus caderas se antoja tan deliciosa visualmente que se corre primero clamando que le entregue todo su semen de una vez por todas.

Un par de embestidas más y el rostro de Taehyung se deforma en una mueca de absoluto placer, al venirse a chorros dentro de su amante. Dejando su entrada gotear, manchando sus nalgas.

Cae rendido sobre él, aferrándose a su cintura.

—¿La dejarás?
—La dejaré mañana.

Jungkook sonríe ampliamente al oírle.
—Feliz cumpleaños, Taehyung. Fóllame otra vez.

27. Dezember 2020 23:42:53 2 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Tania Sosa Calderon Tania Sosa Calderon
Quería ver cuándo le terminaba pero me encanto 💓
January 16, 2021, 03:04

~

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