rebeldia Víctor Fernández García

La Doctora ha dado a luz a Victoria, la hija del fallecido general Harris. Alternando sus labores de madre con una total obsesión por rescatar a Rebeldía del multiverso, logra reconstruir el portal a partir de las piezas que quedaron de él. Aislada en un psiquiátrico de Barcelona, la Coronel ha perdido gran parte de su fortaleza mental, que se tambaleará al ver aparecer a la Doctora por el portal en un fumadero del sanatorio. Esta tercera entrega del Símil explorará tanto la figura del Monstruo, desde ángulos más filosóficos que de costumbre, como el proceso madurativo final su protagonista. Con el apoyo de una Ilusión adolescente y una Esperanza liberada, acometerán el viaje cinematográfico definitivo.



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CAPÍTULO 1 | Historia: El Monstruo contraataca (1/8)


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Costaba dar con cierta soledad.

Cuando las palabras hostiles no encontraban el efecto deseado, había que recurrir a la cierta violencia física para dejar claro que una quería aislarse. Aún a riesgo de que te contuviesen.

No solo el estado de ánimo.

Quedar atado a una litera hospitalaria por días no resultaba plato de buen gusto para nadie.


Aún así, Rebeldía propinó una patada en la cara a un baboso con las manos demasiado largas y la mente claramente turbia.

—¡Miguel, ya basta! — Uno de los cuidadores insistió, sin demasiado empeño, en que la escena de acoso debía detenerse.

Pero para eso, la joven ingresada se bastaba a sí misma.

En ocasiones hay que marcar el territorio, más aún si te encuentras dentro de un psiquiátrico.


Miguel cayó escaleras abajo lanzando al aire todo un conjunto de lastimosos gemidos y variados lamentos.

Ahí sí todos se dieron prisa.

Mientras el celador que se encargaba de la vigilancia del patio se llevaba una mano al pinganillo para alertar a sus compañeros, todo un revuelo se apoderó del estado mental de aquella panda de locos de atar.

Sin embargo, la que iba a ser atada era ella.


Rebeldía suspiró, exhalando el humo de una larga calada a su último pitillo. Éste atravesó el aire en dirección al cielo, cuando, de pronto, algo parecido a un holograma fue dibujándose allí donde la estela danzaba.

Un rostro amable, tan regordete como familiar, le sonrió brevemente, de modo tan fugaz como el desvanecimiento de la humareda.

La chica no quiso dar con explicación alguna.

Fuese lo que fuese, se debiese a lo que se debiese, aquel tipo de sucesos iban a ser engullidos por una cascada de pastillas. Así que no tenía sentido reparar en algo que le iban a quitar de la memoria reciente en breves.


El aire estaba tan cargado como lo eléctrico de la tormenta que llevaba rato organizándose en los cielos. Tan cargado como lo resuelto de la panda de cobardes enfermeros que se acercaba en manada.

El cabello de Rebeldía, largo y descuidado, revoloteó cuando ésta desentumeció los huesos de su espalda dispuesta, una vez más, a plantar cara. Sí, iba a quedar atada, pero vendería cara su captura.

Quizá un par de narices rotas y una mandíbula desencajada.

Con eso se conformaba.

Haciendo crujir sus dedos se puso en pie, gesto que detuvo la marcha que, cruel, se detuvo a medio camino de la escalinata donde se encontraba Rebeldía.


Bajó un peldaño. Un enfermero cayó desvanecido.

Dos. Un segundo desmayo.

Algo atónita, dejó de contemplar aquellos cuerpos que convulsionaban por los suelos para tratar de dar con el origen del misterio.

A su izquierda, dibujándose en la alta valla decorada con alambre de espino, dio con la ansiada respuesta.

Azules imposibles lanzaban chispazos desde una esfera que no cesaba de crecer.

Los truenos eran tan cercanos que sus relámpagos asociados actuaban de fondo ideal para el extraño suceso que tenía lugar.

Mientras la totalidad del pabellón corría en dirección contraria a la esfera, Rebeldía aprovechó el descuido de un sujeto que, víctima del pánico, dejó caer su pitillera al suelo.

Se encendió el inesperado cigarrillo y, con actitud tranquila y sosegada, fue dando pasos cortos en dirección a una valla ya totalmente engullida por la creciente esfera.

Pronto su diámetro superó el metro de longitud.

Fue entonces cuando la vio.

Aquel rostro familiar, como de otra vida, actuó de resorte en la maltrecha mente de Rebeldía.

Una lágrima caía por la mejilla de la Doctora cuando trató de hablar.

Primero un susurro ahogado, luego un breve carraspeo.

Finalmente, aunque muy lejana y algo distorsionada, la voz llegó.


¿Coronel?


Aquella palabra volvió a sacudir el interior de Rebeldía.

Mientras el cigarro se consumía entre sus dedos, ya quemando la superficie de su piel, la chica de cabello naranja sintió un súbito cansancio extremo.

Un griterío a sus espaldas indicaba que los cuerpos de seguridad habían llegado al recinto.


¡Coronel!


Aquello parecía una jugada de su mente.

Pero sabía lo que aguardaba tras ella.

La contención, las pastillas y la condescendencia psiquiátrica.

Lo que esperaba enfrente no pintaba mejor.

Dolor, sufrimiento y melancolía.

Cuando de repente sintió la quemazón entre sus dedos, logró emerger del trance en el que se encontraba sumida.

Casi podía sentir el aliento de la pistola aturdidora en su nuca cuando, de un salto decidido al frente, se introdujo por la abertura de aquel portal.


Había dolor ahí donde se dirigía, cierto.

Había sufrimiento y melancolía.

Pero también ilusión.

También había esperanza.

13. Dezember 2020 19:27:25 2 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Vanly D'Marso Vanly D'Marso
Siempre es gratificante leer sobre Rebeldía. Comienzo esta lectura a la espera de lo que se viene, que sé que será maravilloso. Esta primera parte no me deja lugar a dudas✨ Aunque es triste ver el sitio en el que han decidido sepultar a esta guerrera, es un consuelo leer que su voluntad inquebrantable sigue en pie y que es capaz de plantar cara a esa grisácea realidad. El hecho de la aparición fugaz de esas facciones conocidas en el humo es doloroso, ya era de por sí un presagio de que el tiempo de oscura calma se estaba terminando. Un comienzo digno✨ ya veremos si la inmersión del mundo psiquiátrico al campo de batalla no es demasiado abrupto para Rebeldía.
December 13, 2020, 20:07

  • Víctor Fernández García Víctor Fernández García
    Wow, Litzy! Un placer tenerte leyendo esta nueva aventura del Símil ^^ No solo eso, sino desglosando los capítulos con magníficos comentarios como este. Estoy de acuerdo, pese a todo cuanto ha llovido sobre nuestra guerrera, de algún modo logra mantenerse en pie incluso en escenarios tan hostiles como el que arranca con la historia. Veremos si su regreso te convence :D Mil gracias por el comentario. ¡Un abrazo! December 14, 2020, 17:57
~

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