beyondlovefiction BeyondLove Fiction

Ivy y Drake tendrán una dulce noche de ensueño. Una corta historia romántica. *Fluff. *Portada hecha por mí, espero les guste. *No es erótico, pero sí tiene lenguaje vulgar. *Se aceptan críticas constructivas y correcciones ortográficas. Siempre son bienvenidos. Disfruten.


Romantik Junge Erwachsene Romantik Alles öffentlich.

#comedia #fiesta #romance
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Una Noche de Ensueño

Drake, Drake, Drake.

Los años pasan y mi amor por él no ha disminuido ni un poco. Al contrario, simplemente aumenta con increíble rapidez, como una flor siendo alimentada con amor y dedicación. Cursi, lo sé. No me juzguen, no puedo evitarlo.

Trato de seguir moviendo mis dedos sobre el teclado, ordenándole a mi cerebro que se concentre en el resumen de la nueva historia que me tocó revisar, pero es difícil que mis pensamientos no terminen desviados de nuevo hacia él.

Los dulces besos que me da, la manera en la que me sostiene entre sus brazos para que el calor de nuestros cuerpos se conecte en una perfecta armonía, el profundo amor que me transmiten sus hermosos ojos castaños.

Caí rendida a sus pies desde el primer momento en que lo vi. Apenas estaba entrando en mi etapa de adultez, dejando las infantiles actitudes atrás y sin embargo, cada partícula de mi ser y cada pedacito de mi alma le pertenecieron al momento en que su atención cayó sobre mi.

Si mi cuerpo no fuese una masa de músculos podría jurar que me derretí en un enorme charco de baba, totalmente cautivada. Mi corazón lo sostuvo entre sus manos al instante y duré un tiempo insegura y temerosa de lo que le podría pasar si me descuidaba, pero él me demostró que era digno de tenerlo.

Incluso hoy, después de tres años juntos, aún lo es.

¡Ivy! — una mano es agitada frente a mi rostro, sacándome por completo de mi ensueño —. Se te necesita aquí en la tierra, ¿en qué universo estabas? — las dos nos reímos, aunque siento el rubor por la vergüenza en mis mejillas.

Lo siento, Jannet. Me distraje.

—Ajá, puedo ver eso — rueda los ojos —. ¿Pensando en ese dulce bombón que tienes por novio? — con una sonrisa maliciosa y moviendo las cejas de arriba a abajo repetidas veces.

MI bombón, solo por si necesitas que te lo recuerde — le advierto, aunque no podría estar celosa de Jannet.

No es porque no sea atractiva. Posee una hermosura clásica, con su cabello negro largo hasta el final de su espalda, pómulos altos y delgados labios rojos, como esas actrices de época. Sino porque ella es así de coqueta con todos.

Muchos caen rendidos a sus pies pero ella es incapaz de mantenerlos a su alrededor por mucho tiempo, creo que tiene algo así como fobia al compromiso. Y mi novio sólo tiene ojos para mí.

Podré ser pequeña y nada del otro mundo, pero soy la única capaz de atraer su completa atención y de eso me enorgullezco siempre.

Sí, sí — ironiza con una media sonrisa —. ¿Tienen ya planeado algo para su aniversario? — sip, hoy Drake y yo cumplimos dos años de nuestro maravilloso noviazgo.

Ha sido todo un rocoso camino lleno de altibajos, como cualquier otra relación, y no cambiaría absolutamente nada. Soy feliz no importa si los días son lluviosos, calurosos y perfectamente soleados. A su lado todo lo malo queda opacado y veo arcoíris encima de mi cabeza.

Lo sé, tal vez estoy demasiado embobada (y su increíble atractivo no hace las cosas más fáciles para mí), pero no podría ser de otro modo aunque pasara por un lavado de cerebro o alguien me hipnotizara para suplantar mis recuerdos. Mi amor por él es demasiado intenso.

—Me invitó a cenar en mi restaurante favorito — ordeno la pila de carpetas que ocupan demasiado espacio en mi escritorio y las guardo en el archivero.

—¿Sólo eso? — resopla —. Debería ser más creativo, ir al mismo restaurante de siempre es aburrido — se ríe —. Sin contar que comer burritos con soda de frambuesa no es para nada romántico.

—No te metas en donde nadie te llamo — le saco la lengua y trato de enfocarme de nuevo en las oraciones de la historia resaltando en la pantalla —. Me gustan los burritos, no tiene nada de malo.

—En el momento en el que se derriten en tu boca, seguro que no — me dedica una mirada evaluadora y me encojo en mi asiento —. Pero seguro que esos rollitos sí que resultan un problema.

—¡Cállate, estúpida! — mis mejillas están ardiendo y debido a la vergüenza le lanzo lo primero que encuentro apuntando a su cabeza. Mi proyectil terminó siendo mi perforador y ella logró esquivarlo sin problemas —. ¡No tengo rollitos!

—Dile eso al espejo, princesa — y simplemente así, se va. Dejándome a mi con la cara roja por la ira y la humillación.

Al menos yo tengo un novio — susurro a nadie en particular ya que mi mejor amiga está muy lejos para escucharme.

Las horas pasan y pasan en un borrón de trabajo que para cuando llega la hora de salida me sorprendo de lo mucho que logré adelantar. Gracias a los dioses pude concentrarme al fin y dejar de pensar en Drake.

Aunque no por completo, por supuesto. De vez en cuando miré la foto de nosotros en el marco de madera al costado de mi escritorio y suspiré como adolescente mirando a su crush a lo lejos. Mi teléfono vibra cuando recibo un mensaje y sonrió al ver el remitente.

Hablando del rey de Roma.

—"Mi dulce caramelo, espero que estés lista para nuestra cita".

—"Hola, cielo. Apenas estoy saliendo del trabajo, voy a casa ahora mismo para darme una rápida ducha y arreglarme".

—" De acuerdo, te pasaré buscando dentro de 1 hora".

—"¿No estás allá? Pensé que nos iríamos juntos".

—"Papá necesitaba ayuda con algo en la tienda, así que le tendí una mano".

—"Oh, ya veo. Bueno, estoy de salida ahora. Nos vemos en 1 hora".

—"Perfecto, te amo".

—"Te amo más".

Rápidamente lo guardo en mi cartera y me apresuro en coger un taxi. A esta hora el tráfico es terrible y las personas se ligan en una batalla a punta de uñas y dientes para obtener uno. Considero este mi día de suerte ya que en apenas dos intentos uno se detiene.

Le doy la dirección y trato de no perder la cabeza, se está tardando mucho. ¡Jodidamente demasiado! Después de quince minutos puedo ver a la distancia nuestro apartamento y suspiro de alivio. El taxi se quedó estancado en medio de una larga cola de autos.

Pensé en esperar pero luego perdí la paciencia, le dí un par de billetes y me bajé, corriendo el resto del camino con un poco de dificultad debido a mis tacones. Subo en el ascensor y apenas las puertas se abren me precipito dentro del que ha sido nuestro hogar desde el año pasado. No es muy grande, sólo tiene dos habitaciones y un baño.

Pero el comedor y la sala son espaciosos, además el enorme ventanal justo en la pared frente a la entrada es una perfecta fuente de luz en las mañanas. Me voy quitando la ropa dejándola descartada en el pasillo, la recogeré después. Ahora necesito estar lista tan pronto como me sea posible, apenas tengo media hora disponible.

La ducha es la más veloz que he tomado en mi vida entera y cuando salgo aún tengo gotas de agua deslizándose por mi piel. Froto con ánimo la toalla hasta que estoy lo suficientemente seca y abro el closet de par en par.

Probablemente la noche termine en cuerpos sudados, ardientes miradas y la hermosa polla de Drake brillante y llena para mí, así que escojo un lindo pero a la vez seductor conjunto de ropa interior de color rojo con sutiles encajes.

Estoy un poco indecisa sobre la ropa que deberé usar. Jannet tenía razón después de todo, mi restaurante favorito no es muy lujoso que digamos. En vez de vinos costosos y diminutos aperitivos, sirven cerveza en largos vasos junto a un tazón de almendras de dudosa procedencia. A veces pienso que las servilletas son recicladas.

Pero el ambiente es familiar y lleno de vida, por eso me encanta. Soy una chica sencilla, estar rodeada de ancianas prepotentes con perritos exageradamente ruidosos y mimados no es lo mío. Creo que por eso nunca me he llevado muy bien con la mamá de Drake.

Agito mi cabeza y regreso mi atención de vuelta al asunto más importante: mi ropa. No tengo mucha, pero en momentos como este las opciones me parecen interminables. La mayoría las he usado demasiadas veces, hay algunas que necesitan pequeños reparos y otras más que han perdido color mediante las lavadas.

Jesús, realmente necesito renovar mi armario. Estoy a punto de llorar por la frustración cuando algo capta mi atención por el rabillo de mi ojo. Al final, casi apartado a propósito del resto, está el vestido blanco más hermoso que he visto jamás. No es muy llamativo pero tampoco es completamente simple.

La parte superior está decorado por algunos diamantes de imitación de diferentes colores, simulando un collar. La inferior se abre con delicadeza dándole a la falda un poco de volumen, la cual llega un poco más arriba del nivel de las rodillas, tal como me gusta.

No tengo idea de donde salió y debo ser realmente tonta o tener una memoria horrible para haber olvidado comprar semejante joya. Además, está envuelto todavía en el plástico protector, al cual tengo que clavarle un poco las uñas para lograr quitárselo en tiempo récord.

Su textura es suave lo cual es un alivio. Sería realmente incómodo que estuviera constantemente preocupada por una picazón en algún lugar comprometedor. Subo el cierre, luchando un poco ya que está en mi espalda y me apresuro a chequearme en el espejo. Joder, me queda como un guante.

Mi madre siempre ha dicho: "Cualquier vestido, por muy sencillo o pobre que parezca, puede ser llevado con clase si usas los accesorios adecuados". Estoy muy agradecida por sus consejos (aunque cuando tenía trece años me parecieron inservibles).

Me siento en mi tocador y abro mi joyero. Me toma unos buenos cinco minutos hasta que me decido por unos sencillos pendientes de flor, una delgada pulsera de oro que me regaló papá en mi pasado cumpleaños y un anillo en mi pulgar derecho.

Simple, pero elegante. Mamá estará orgullosa cuando vea la foto que subiré a Instagram tan pronto tenga la oportunidad disponible Los tonos que utilizo para maquillarme son tenues, dándole a mi apariencia un toque natural y juvenil.

Soy más de ojos ahumados y labios rojos, pero dudo mucho que se vea bien con todo el conjunto. Rizo un poco mi cabello y coloco dos diminutas flores para sostener mi flequillo fuera de mi frente. Creo que estoy lista.

Oh, rayos. Olvidé mis zapatos. Mi teléfono suena y lo saco de mi cartera para verificar la nueva notificación. Cómo esperaba, es un mensaje de Drake.

—"¿Lista, cariño?".

—"¿Ya llegaste?".

—"Sí, me acabo de estacionar".

—"De acuerdo. Ya bajo".

Lo dejo a un lado y corro hacia el closet de nuevo. Como ya no tengo tiempo de sobra para escoger, me decido por unas sencillas sandalias blancas que por fortuna quedan muy bien con el vestido. Me aseguro de colocarlas bien para no terminar saludando al piso de cerca, tomo mi teléfono y abandono nuestro apartamento.

Me tropiezo con la vecina de al lado en mi carrera, me disculpo lo mejor que puedo y me meto de nuevo en el ascensor. Ruego a todas las fuerzas celestiales para que no comience a transpirar y las oscuras manchas debajo de mis axilas arruinen mi aspecto.

Es irremediable, una vez que me pongo nerviosa mi sudor puede combatir con un diluvio. Es horrible y lo detesto, lastima que no haya un suero mágico o una bebida verde de asqueroso aspecto que pueda curarme de mi vergonzoso mal.

Fiel a su palabra, mi apuesto novio está esperando por mi dentro del auto. Lo saludo con mi mano mientras camino en su dirección, una boba sonrisa estirando mis labios.

Él abre la puerta para mí y sostengo la falda del vestido para que no se me vea el alma mientras estoy subiendo al peor estilo de Britney Spears. Drake me saluda con un suave beso y luego se pasa la lengua por los labios para retirar los restos de mi bálsamo labial. Suerte para él sabe a cereza.

Hubo un ligero cambio de planes — anuncia a medida que enciende el motor y comienza a deslizarse en el tráfico.

—¿Eh? — cuestiono confundida —. ¿Ya no vamos al 'Thick Rubber'? — pues sí, mi restaurante favorito lleva por nombre 'Caucho Grueso', o al menos eso es lo que me reveló Google Traductor cuando lo busqué.

No, se me ocurrió una mejor idea — sonríe, puedo ver que se trae algo entre manos.

Bien, ¿a dónde me llevarás?

—¿A qué no adivinas? — su sonrisa se ensancha y yo ruedo los ojos.

—¿Es una sorpresa? — odio cuando la gente hace eso.

Ajá, así que sólo relájate y déjame conducir. Y por cierto... — se adelanta cuando se fijó que iba a replicar —. Te ves preciosa.

—Pues gracias. Encontré este vestido en nuestro armario — aliso la suave tela con mis dedos —. Tú por casualidad no tendrás nada que ver, ¿cierto?

—¿Yo? — su actuación es tan falsa que hasta un niño de dos años podría darse cuenta —. No tengo idea de lo que estás hablando, cariño.

—Sí, claro — ironizo, el sonido de su risa es música para mis oídos.

Tengo un buen ojo, ¿eh? — extiende una mano para sujetar la mía y cruza nuestros dedos.

Pues sí. Tú buena elección no sólo se extiende a la ropa, sino también a la maravillosa novia sentada a tu lado — alzo la barbilla, orgullosa.

No puedo discutir contra esa lógica.

Los minutos continúan pasando y el viaje se extiende mientras escuchamos música y charlamos de cosas triviales. El atardecer pronto se va y sus colores son sustituidos por el azul oscuro, negro y blanco de las pocas nubes que aparecen esparcidas por el cielo.

Fue una idea muy inteligente haber ido al baño antes de salir o sino estaría en muchos problemas ahora, mi vejiga siempre encuentra los momentos más inoportunos e inesperados para interferir.

Una hora después los edificios de la ciudad son reemplazados por grandes árboles y extensas praderas. En algún punto logro ver vacas y ovejas devorando el verde pasto debajo de sus pezuñas. La curiosidad me tiene mordiendo la uña de mi pulgar con impaciencia.

Drake lo retira de mi boca en varias ocasiones, pero al final lo termino masticando de nuevo. Es un hábito bastante difícil de romper. Después de lo que se sintió como una eternidad de viaje, logro divisar a la distancia muchas luces, en lo que parece ser una finca privada.

Drake tiene que pasar a través de un portón vigilado por un guardia con facciones duras y rígidas para acceder dentro de los límites rocosos, las cosas en el interior del auto saltando debido al dificultoso camino.

—¿Has estado aquí antes?

—Claro, cariño. Tuve que venir para decidir si valía la pena rentarlo o no — lleva mi mano hacia sus labios para dejar un suave beso en el dorso.

—¿Es como una especie de finca o algo así? — en materia de campos y todo lo relacionado, mi nota es de cero sobre cero.

Es una hacienda de vinos — señala a lo lejos unas largas columnas de arbustos, perfectamente cuidados a pesar de que la noche no me deja apreciarlos bien.

¿En serio? — él asiente, luciendo satisfecho por mi asombro —. Vaya, es genial. Nunca había estado en una.

—Teniendo en cuenta que prefieres las papas fritas al caviar, estoy seguro — achico los ojos y le saco la lengua en un infantil berrinche. Él simplemente se ríe.

Pues discúlpeme, señorito 'Cuchara de Plata' — agudizo la voz, tratando de imitar la de su madre —. No puedo evitar sentirme más atraída por una buena y refrescante cerveza en vez de un aburrido y picante champán.

—No te preocupes, preciosa — me guiña un ojo —. Eso te da más encanto, justamente por eso me enamoré de ti.

—Aww — coloco una mano sobre mi pecho y le soplo un beso —. Está bien, con eso lograste sacar tu pie del lodo.

—Perfecto, porque sino estaríamos empezando mal la noche — ambos nos reímos mientras lentamente estaciona el auto y apaga el motor.

El aire fresco de la noche sopla en mi rostro cuando me bajo y el aroma fresco de las plantas y arbustos alrededor es increíblemente agradable. La hacienda es muy hermosa también.

Sus paredes de madera pulida brillan bajo los rayos de la luna y los grandes ventanales seguro que otorgan una vista envidiable cada día. Todo se escucha sospechosamente silencioso a nuestro alrededor, con la excepción de algunos insectos y ranas escondiéndose en las sombras.

—¿Vamos? — pasa un brazo alrededor de mi cintura y me conduce por las escaleras.

¿Solo estaremos nosotros? — doy una breve mirada a nuestro alrededor, sintiendo un repentino escalofrío —. Da un poco de miedo, ¿no crees?

—Tranquila, estarás perfectamente a salvo — estoy a punto de abrir la boca de nuevo para discutir, pero él abre la puerta y enseguida soy sorprendida por el gran bullicio que nos recibe.

—¡Sorpresa! — gritan al unísono la gran cantidad de invitados, entre familiares y amigos, todos revueltos y unidos en una gran multitud.

—¡Oh, Dios mío! — una lluvia de felicitaciones y abrazos apretados me rodea de inmediato. Todo pasa tan rápido que me aturde y para cuando todo termina ya me olvidé por completo de la mitad.

Los últimos en acercarse son mis padres. Mamá con pequeñas lágrimas en sus ojos y papá mirándome con orgullo y amor.

Hola, mamá — recibo gustosa sus besos y luego salto a los brazos de mi papá —. Los extrañé mucho.

Cuánto tiempo, Beverly — Drake sostiene su mano para dejar un gentil beso en su dorso y mamá se ruboriza —. Es un placer verlos de nuevo, Jonathan.

Cuando recibimos la invitación saltamos de alegría — papá estrecha su mano en un fuerte apretón y sonríe —. No podría perder la oportunidad para ver a mi bebé de nuevo.

—No soy una bebé, papá — sí lo soy, pero moriré antes de admitirlo. En cambio pongo los ojos en blanco y él me aprieta más fuerte dentro de su abrazo.

Siempre serás mi pequeña aunque tengas cincuenta años y trece hijos.

—¡¿Trece!? — chillo consternada y ellos se ríen —. Infierno, ni siquiera sabría lidiar con dos. Mucho menos con trece.

Con uno creo que será más que suficiente — Drake se apresura en agregar.

¿Sólo uno? — mamá arruga la nariz y enrolla un mechón de su cabello en uno de sus dedos —. Yo estaba pensando en más. Son jóvenes, no pongan la cereza sobre el pastel todavía.

—Mamá, apenas puedo cuidar bien de mi misma — suspiro —. Si no fuese por Drake probablemente no podría encontrar mi cepillo de dientes.

No es por echar más leña al fuego, pero una vez no sé cómo se las arregló para agregar champú dentro del envase del acondicionador — desvío la mirada hacia mis pies por la vergüenza. ¿Honestamente? Yo tampoco tengo idea.

Ése día Drake salió todo húmedo y jabonoso gritando a los cuatro vientos que había pasado más de veinte minutos intentando enjuagarse la espuma del champú, lo cual no tenía sentido ya que estaba usando el envase del acondicionador.

Tuve que darle una mamada muy entusiasta a modo de disculpa... Aunque eso no fue ninguna tortura para mí.

Créeme, de pequeña era mucho peor.

—Ok, es hora de que encontremos una agradable mesa para sentarnos — empujo a Drake en dirección contraria antes de que una nueva y vergonzosa historia sobre mis descuidos y travesuras salga a la luz.

Realmente estoy muy feliz de tener a mis padres aquí. Viven en otra ciudad y son muy pocas las veces que puedo verlos debido a mi trabajo o a alguna situación que surge de imprevisto cuando tengo planeado ir a visitarlos.

Siempre fui un poco más unida a mi papá, ayudándolo en el taller de motos hasta que estaba cubierta desde los dedos de los pies hasta las puntas de mi cabello en aceite de motor y mi mamá le arrojaba improvisados proyectiles por haber permitido que me ensuciara tanto.

Mi infancia fue muy buena, nunca tuve dificultad para meterme en problemas y situaciones poco favorables, pero el amor de mis padres y amigos geniales nunca me faltó. Todo mejoró cuando conocí a Drake en la universidad y a partir de ahí, el resto es historia.

Él me conduce hasta una pequeña mesa con un hermoso mantel y un centro de margaritas enormes y vibrantes. Mis favoritas. Cojo una y juego con los suaves pétalos cuando de repente música comienza a sonar a través de unos enormes altavoces y las personas se levantan para bailar.

El enorme salón tiene un área central circular que funciona perfectamente como una improvisada pista de baile. Las decoraciones de globos y guirnaldas colgando del techo le dan el toque extra para que se vea magnífico.

Doy pequeños saltitos sobre la silla y muevo mis pies al ritmo, llevando a mi boca los aperitivos de comida que se encuentran dispuestos para nosotros. Sólo me falta una cerveza.

—¿Quieres bailar, cariño? — medio grita en mi oído para que pueda escucharlo por encima de la música.

—No, no, no — niego frenéticamente —. Sabes que tengo dos pies izquierdos. Mejor que me quede aquí en donde todo el mundo puede estar a salvo de mi torpeza.

—Oh, vamos — se levanta y agarrando mi brazo tira de mi, logrando que me ponga de pie aún en contra de mi voluntad —. No exageres, será divertido.

Diez minutos después y casi el mismo número de pisotones que le he dado con mis bonitas sandalias, ya no sé ve tan convencido. Incluso su sonrisa parece ser forzada y yo estoy terriblemente avergonzada. Estoy a punto de salir corriendo a esconderme debajo de la mesa cuando él hace una señal para que la música se detenga.

El silencio cae de inmediato y yo lo observo confundida, sin saber muy bien si debo permanecer aquí a su lado o buscar esa cerveza que tanto deseo. Mi mano es tomada y nuestros dedos son entrelazados lo que me da la respuesta que necesitaba, al parecer ahora debo apoyar un discurso del cual no tenía ni idea.

Solo espero no meter la pata.

Queridos familiares y amigos, muchas gracias por haber asistido en esta agradable noche — su voz es alta y firme, va intercalando su mirada entre las mesas con una suave sonrisa en sus labios. Yo asiento y sonrío también, ya creando algunas frases en mi mente en caso de que tenga que intervenir —. Es un placer y una dicha estar rodeados de todas las personas que han significado algo para nosotros en algún punto de nuestras vidas — su ojos caen brevemente sobre mí.

Eh... ¿Qué está pasando? El incómodo pensamiento cruza como un flash mi mente, pero Drake no permite que tenga oportunidad de sobre pensar las cosas cuando continúa.

Como ya sabrán, hoy Ivy y yo cumplimos dos años de noviazgo — me mira de nuevo y su sonrisa se ensancha —. Dos maravillosos años.

Entre la multitud se escuchan muchos "Aww" y "¡Que lindos!", pero yo estoy demasiado cautivada por sus profundidades castañas que no les presto atención.

Hemos tenido muchos inconvenientes, por supuesto. Pero todo ha sido una grandiosa aventura llena de sorpresas. Sobretodo cuando te levantas una mañana para descubrir demasiado tarde que en la cafetera en vez de café y azúcar, alguien con demasiado sueño agregó harina con sal y terminaste corriendo hacia el baño para vomitar tus tripas.

Me cubro la mitad del rostro con mi mano libre y evito con éxito gemir por la humillación. Oh, por Dios, este hombre no se cansa de avergonzarme. ¿Cómo es posible que lo recuerde? Pasó prácticamente a las pocas semanas de habernos mudado juntos.

Yo estaba muy cansada porque el día anterior me desvelé revisando una historia bastante larga y con términos muy complicados que debía chequear constantemente en el diccionario.

Hasta que me quedé dormida sin querer en el sofá, babeando sobre la pila de papeles y resfriándome al día siguiente por no haberme cubierto con una manta del frío de la noche. Tenía mucho sueño, los ojos casi no podía abrirlos. Fue sólo un mal cálculo de mi parte cogiendo los ingredientes con la intención de preparar mi café matutino.

Me sentí muy mal en ese momento al escuchar sus arcadas mientras devolvía el contenido de su estómago arrodillado frente al inodoro. Pero esa puya de culpa desapareció al instante en el que se atrevió a abrir la boca para soltar ese bochornoso secreto.

Voy a hacer que pague por cada uno de los relatos que ha gritado a todo pulmón, al final me va a suplicar que tenga clemencia de su pobre alma mortal. Las risas de la gente a nuestro alrededor sólo me hace sentir peor. Quiero salir corriendo de vuelta al auto y manejar todo el camino hasta China.

Pero — hace una breve pausa y aprieta un poco más mi mano entre la suya más grande y masculina —. No cambiaría absolutamente nada, ni siquiera por un lindo cachorrito recién nacido. Y ya saben lo mucho que me gustan los animales — una risita se me escapa por su ridícula broma —. Al contrario. Desearía que los días, las semanas, los meses y los años fuesen más largos para poder disfrutar mucho más de la compañía de esta encantadora mujer.

Ok, ahora estoy a punto de llorar. Malditas hormonas. Pero sus palabras crean un calor en mi cuerpo e inflan tanto mi corazón que es imposible de ignorar.

Es por eso que hoy... — su otra mano se desliza dentro del bolsillo de su chaqueta y...

Oh. ¿Acaso eso es...?

¡Oh, jodido infierno! ¡Sí que lo es!

Y si todavía tenía dudas por la pequeña cajita de terciopelo rojo apoyada en la palma de su mano, todas se diluyeron más rápido que algodón de azúcar en agua cuando él se arrodilla frente a mí.

Drake — murmuro casi sin aliento, él suelta mi mano para abrir la caja y revela el anillo más hermoso que he visto jamás.

Es plateado, con un gran diamante en el centro y dos más pequeños a cada lado. No es completamente liso, el aro tiene elegantes ondulaciones que le da el aspecto de una diminuta tiara.

Ok, ahora sí que estoy llorando. Al diablo el maquillaje, ya no puedo contener las lágrimas que comienzan a correr por mis mejillas. Jesucristo, voy a salir horrible en las fotos.

Cariño, no soy perfecto — su labio inferior tiembla un poco y quiero besarlo con desespero —. A veces creo que tengo más defectos que el Edificio "Walkie Talkie"* — ambos nos reímos —. Pero tú tampoco eres perfecta — yo asiento en completo acuerdo. Él más que nadie lo sabe —. Y creo que eso es lo que nos hace perfectos el uno para el otro.

Estoy segura que con la cantidad de gotas saladas saliendo sin control de mis ojos podré llenar una bañera entera.

—Es por eso que, si me lo permites... — extiende su mano y yo le doy la mía sin dudarlo. Espero que realmente sea la izquierda en donde debe ir el anillo porque sino estaré haciendo el ridículo de mi misma —. Realmente me harías muy feliz si aceptaras casarte conmigo.

—Claro que sí — sollozo, mis hombros temblando por el llanto —. Hoy, mañana o cualquier día que quieras. Seré increíblemente feliz si me convierto en tu esposa.

Saca el anillo de la cajita y la tira sobre su hombro, la pequeña cosa desapareciendo dentro de la maceta de unas flores. Me río mientras él desliza suavemente el aro en mi dedo anular. Joder, encaja perfecto. Debió haber tomado mi medida cuando estaba dormida o algo así.

Los aplausos no tardan en llegar y lo sostengo de la chaqueta para levantarlo y abrazarlo tan fuerte que dudo que el oxígeno llegue a sus pulmones. Lleno su rostro de besos y él aparta lo mejor que puede el rastro de humedad de mis mejillas. Infiernos si puedo recordar si el rimel es a prueba de agua.

La música comienza a sonar de nuevo, una melodía lenta y suave que no necesita que ponga de mucho esfuerzo para poder seguir sus pasos. Drake rodea mi cintura con sus brazos y yo su cuello con los míos.

Tengo una sonrisa boba que parece haberse plasmado permanentemente en mis labios y disfruto del calor y el inmenso amor que me devuelven sus luminosos ojos castaños. Duramos un largo rato así, sin decir nada y moviéndonos en círculos alrededor de la plataforma circular. El anillo lo siento frío y pesado en mi dedo y es maravilloso.

¿Eres feliz? — lo miro como si de repente le hubiera crecido una tercer cabeza... O cuarta, teniendo en cuenta la de su polla.

—Por supuesto que lo soy — acaricio su cabello, acomodando un mechón rebelde detrás de su oreja —. Pero porque tú me haces feliz.

—Bien, solo quiero que me prometas una cosa — se pone serio de repente y mis cejas se arquean en confusión.

—¿Qué es? — mi voz tiembla un poco por los nervios.

Que jamás, bajo ninguna circunstancia, volverás a colar harina en vez de café — inclino mi cabeza hacia atrás mientras me río con todas mis fuerzas —. Hablo en serio, Ivy. Es la cosa más horrible que he probado jamás.

—De acuerdo, cielo — doy un par de palmaditas en su pecho —. Lo prometo, me mantendré lejos de la cocina cuando esté demasiado agotada incluso para respirar.

—Más te vale — es una amenaza, pero está sonriendo mientras pronuncia las palabras.

Ahora estoy realmente curiosa por saber qué es lo que harás si sucede de nuevo — muevo mis pestañas coqueta, o al menos eso espero si es que el llanto no arruinó mi maquillaje.

Deja de verme así — refunfuña sin muchos ánimos —. El sexo no es una buena forma de castigar a alguien. Si sucede de nuevo, te aseguro que no será placentero.

—Ya veremos~ — digo con voz cantarina y él se ríe.

—Eres imposible — besa la punta de mi nariz y yo suspiro de alegría.

Pero así me amas.

—Obviamente, cariño — besa mis párpados, luego mis pómulos hasta finalmente llegar a mis labios —. Te amo — susurra en mi oído.

Y yo te amo a ti — si fuera una gatita, estaría ronroneando —. Hoy, mañana y siempre.

Mucho más ahora, que convirtió una simple velada en una noche de ensueño.









*Es un rascacielos de 160 metros de altura y 36 pisos, localizado en la City de Londres. Su diseño cóncavo hace que los vidrios de las ventanas actúen como lupas inmensas que aumentan en más de 20 grados la temperatura del lugar hacia donde apuntan, este diseño ha perjudicado a varios locales y establecimientos. En el 2013 frieron huevos en una calle aledaña que además derritió parcialmente un automóvil marca Jaguar.

14. Oktober 2020 04:25:12 1 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Das Ende

Über den Autor

BeyondLove Fiction Expresando en palabras el ruido que persiste en mi cabeza. Putting into words the noise that lives inside my head.

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